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BRIGADAS INTERNACIONALISTAS


Dentro del trabajo que durante todos estos años ha desarrollado el Comité de Solidaridad, las Brigadas Internacionalistas han sido y siguen siendo  la cantera de la que se nutre el Comité con la incorporación de nuevos compañeros y compañeras. Desde el inicio, nuestras Brigadas han tenido un contenido político, de aprendizaje y apoyo a las luchas populares. Los brigadistas han sido  el testimonio directo de la situación de los pueblos con los que nos solidarizamos.

Desde que el 19 de Julio de 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional aliado con el pueblo nicaragüense derrotara la dictadura somocista, cientos de zaragozanos viajaron a Nicaragua a solidarizarse con la Revolución y con el pueblo de Sandino.

Primero fueron compañeras y compañeros a colaborar en la Campaña de Alfabetización y en las Brigadas de Salud que el gobierno revolucionario puso en marcha. Otros compas acudieron en esos primeros años de los ochenta a participar en la enorme tarea de construir el país con un sentido de autodeterminación y justicia social que hasta entonces no había existido en Nicaragua.

A partir de 1985 las brigadas del Comité fueron canalizadas a través de la CEOP (Coordinadora Estatal de Organizaciones Pacifistas). Esta Coordinadora Pacifista se había formado por diversos movimientos sociales y organizaciones políticas cuando la campaña por el No  en el referéndum de la OTAN. Dentro de la CEOP había una comisión que trabajaba la solidaridad con Nicaragua y que a partir de 1985 comenzó a mandar brigadistas y a financiar proyectos con organizaciones populares sandinistas. Desde 1986 hasta 1990 se financiaron dos proyectos de construcción de casas, Las Latas y el Salto, en zonas campesinas golpeadas por la guerra imperialista. Esto se hacia en coordinación con la  UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua).

Por Nicaragua pasaron más de cien brigadistas aragoneses, algunos de los cuales se quedaron largas temporadas, incluso años, realizando diferentes labores, apoyando en temas de salud, educación, cooperativismo o en labores agrarias. De toda aquella experiencia de las brigadas lo mas importante fue el empaparse de aquella revolución, constatar que lo que aquí se decía desde los grandes medios de comunicación nada tenia que ver con la realidad y a la vuelta denunciar la agresión que estaba sufriendo el pueblo nica por parte del imperialismo norteamericano. Los brigadistas fueron y siguen siendo testigos directos de las injusticias que se cometen en tantos lugares del mundo.

En medio de la agresión norteamericana, los sandinistas consiguieron que toda la solidaridad internacionalista que se estaba volcando con ellos, se extendiera hacia todo el continente indioamericano y que aquel movimiento de solidaridad con Nicaragua se convirtiera en un movimiento de solidaridad internacionalista con todos los pueblos que luchan contra la injusticia y el imperialismo.

A partir de este movimiento de solidaridad con la Revolución Popular Sandinista, surgió una avalancha de solidaridad hacia otros pueblos de Indioamerica y del Mundo, cuyas luchas habían sido desconocidas u olvidadas hasta ese momento.

Cuando las brigadas llegaban a Nicaragua desde el Comité de Solidaridad con los Pueblos y desde el Comité Ambrosio Mogorrón ( así se llamaba el Comité de los Internacionalistas del estado español que vivían en Nicaragua, y que debe su nombre a  Ambrosio Mogorrón, un compa de Gallarta, Euskadi, enfermero, que asesinaron los contras  el 24 de mayo de 1986 cuando cumplía una jornada de vacunación infantil en la región de Jinotega), se preparaban diversas charlas con organizaciones populares nicaragüenses para conocer la realidad del país (mujeres, campesinos, jóvenes, salud, cultura, etc), pero las que nunca podían faltar eran las reuniones que se mantenían con los compas del Frente Farabundo Martí de El Salvador y con la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca. Para los nicas era indispensable que los internacionalistas conociéramos la situación de Centroamérica y que, además, a nuestra vuelta, la contáramos y apoyáramos la lucha de estos pueblos. En gran medida la solidaridad con Guatemala y El Salvador nace de las brigadas internacionalistas a Nicaragua.

A partir de finales de los 80, el Comité Internacionalista comienza a organizar brigadas a El Salvador y Guatemala y a partir de los noventa las brigadas se extienden a México, Colombia, Ecuador, Cuba, Brasil y Palestina.

A partir de 1980 muchos aragoneses y aragonesas han ido de brigadas con el Comité Internacionalista y son muchos también los lugares, rincones, asentamientos y comunidades que han servido como inspiración y laboratorio para estos brigadistas aragoneses. Todos estos lugares  forman ya parte de la historia internacionalista de nuestra ciudad.

Joakin Alfonso

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