Aragonesismo – zgz rebelde https://sindominio.net/zaragozarebelde zaragoza rebelde - 1975, 2000 - movimientos sociales y antagonismos Mon, 26 Apr 2010 10:47:51 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 CULTURA POPULAR https://sindominio.net/zaragozarebeldecultura-popular https://sindominio.net/zaragozarebeldecultura-popular#respond Fri, 26 Jun 2009 11:01:21 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3021 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldecultura-popular/feed 0 PUBLICACIONES ARAGONESISTAS https://sindominio.net/zaragozarebeldepublicaciones-aragonesistas https://sindominio.net/zaragozarebeldepublicaciones-aragonesistas#respond Fri, 26 Jun 2009 10:56:29 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3017 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldepublicaciones-aragonesistas/feed 0 NOGARA https://sindominio.net/zaragozarebeldenogara https://sindominio.net/zaragozarebeldenogara#respond Fri, 26 Jun 2009 10:52:49 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3014 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldenogara/feed 0 AUTONOMÍA https://sindominio.net/zaragozarebeldeautonomia https://sindominio.net/zaragozarebeldeautonomia#respond Fri, 26 Jun 2009 10:48:46 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3012 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldeautonomia/feed 0 LIGALLO FABLANS https://sindominio.net/zaragozarebeldeligallo-fablans https://sindominio.net/zaragozarebeldeligallo-fablans#respond Fri, 26 Jun 2009 10:40:17 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3010 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldeligallo-fablans/feed 0 AUTODETERMINACIÓN https://sindominio.net/zaragozarebeldeautodeterminacion https://sindominio.net/zaragozarebeldeautodeterminacion#respond Fri, 26 Jun 2009 10:29:49 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3006 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldeautodeterminacion/feed 0 EL MOVIMIENTO DE LOS GAITEROS REBELDES (la Asociación de Gaiteros de Aragón) https://sindominio.net/zaragozarebeldeel-movimiento-de-los-gaiteros-rebeldes-la-asociacion-de-gaiteros-de-aragon https://sindominio.net/zaragozarebeldeel-movimiento-de-los-gaiteros-rebeldes-la-asociacion-de-gaiteros-de-aragon#comments Fri, 09 Mar 1990 11:49:03 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=478

Sábado de septiembre de 1991, 12 horas, pradera del Parque Grande de  Zaragoza, junto al Tren Chu-chú.

Más de cuarenta gaiteros, «armados» con dulzainas y tambores, ensayan pasacalles y bailes preparándose para las cercanas Fiestas del Pilar. Un grupo de paseantes, atraído por la música que se escucha a varias leguas a la redonda, contempla admirado el espectáculo. Entre ellos, algunos que vinieron a la ciudad desde pueblos aragoneses, recuerdan el viejo sonido de los gaiteros que creían casi desaparecido. ¿De dónde han salido tantos jóvenes con estos viejos instrumentos?

Parque Grande, Rincón de Goya, años 80

Una cuadrilla de jovenzanos, entre los que estábamos algunos flautistas como Eugenio Gracia (miembro luego de Ixo Rai o La Orquestina del Fabirol), Mario Gros (Biella Nuei, Gaitería Tremol) o yo mismo, nos reuníamos en el prado del Rincón de Goya. Era ese prau en costera un espacio de libertad donde nos mezclábamos parejas retozantes, incipientes músicos y jóvenes que ya en aquella época practicábamos lo que luego se llamó «el botellón». Allí, apartados del bullicio de otras zonas del parque, bebíamos cerveza, tocábamos flautas y dulzainas y «hacíamos el mandrias» sin complejos. También acudíamos allí a ver conciertos magníficos que se organizaba en primavera y verano. (Años después, los ediles de la ciudad encementaron la magnífica pradera para hacer un anfiteatro, porque era muy «cutre» eso de sentarse en la hierba, con lo que jodieron el bucólico ambiente; para colmo, dejaron de celebrarse conciertos poco después).

Ya en aquellos tiempos música y reivindicación iban de la mano. La gente joven que acudíamos al parque fuimos los que peleamos contra la entrada de los coches a esa zona (en aquellos tiempos se colaban coches hasta en el paseo central). Gaiteros y ecologistas nos unimos varias veces para bloquear con bicis las entradas al parque, lo que dio lugar a varias broncas. Hubo insultos de automovilistas energúmenos; incluso uno de ellos chafó con su coche la bici del amigo Eugenio… pero, tras polémicas y debates en prensa y radio, logramos expulsar a los autos locos. Después de esta victoria nos sentíamos con ánimos para llevar nuestra música y nuestras ideas a las calles de la ciudad.

Calles del Casco Viejo, años 90

Todo parecía suceder muy deprisa. Los músicos de grupos folk de Zaragoza como Cornamusa, Biella Nuei y la Crica Fol Ban (germen de la Orquestina del Fabirol y de Ixo Rai por otra parte) y otros como el mítico y entrañable Taller de Música Altoaragonesa de Binéfar, reunidos en Sabiñánigo para un concurso organizado por la DGA en el que se pretendía seleccionar al representante aragonés para unos premios del Ministerio de Cultura, boicoteamos el acto y denunciamos la penuria con que se trataba a la música aragonesa de raíz popular: nos negábamos a competir cuando lo que más se necesitaba era una acción conjunta en defensa de nuestra música. Realizamos una asamblea, de madrugada en la calle, en las escaleras del Casino de Sabiñánigo tras echar unos tragos, y decidimos que fuera al festival del Ministerio el grupo que más le apeteciera (resultó ser Cornamusa, y ganaron ese año el premio a todos los grupos del Estado).

Algo ya se estaba moviendo por Zaragoza esos años. Estos mismos grupos habían organizado durante varios fines de semana unos encuentros de música popular en el Oasis (cuando era un teatro de butacas para Variedades) con participantes de Aragón y de otras comunidades; o le habían conseguido arrancar al ayuntamiento un rincón en un solar al lado del bar El Luthier, en el Casco Viejo, para programar folk un par de noches en las Fiestas del Pilar. Y todo esto con media docena de gaiteros (literalmente) y media docena de gaitas hechas por nuestras propias manos.

Todos parecíamos desear crear una asociación que defendiera la verdadera música aragonesa, alejados de la jota coreográfica y franquista.

Con el lema «Ninguna fiesta sin gaiteros» nace poco después, en 1990, la Asociación de Gaiteros de Aragón, a la que se suman rápidamente alumnos de dulzaina y tambor de la Escuela de Folklore de Zaragoza, donde por esas fechas dábamos clase Fernando Gabarrús y un servidor. Se nombran como miembros honoríficos a los viejos Dulzaineros de Alcañiz y a Blas Coscollar, pionero defensor de estos instrumentos. Y se consigue convencer al ayuntamiento de que la comparsa debe ir acompañada por collas de gaiteros, como se documenta desde hace siglos, y no por una banda de música como sucedía desde que se iniciaron las fiestas populares en la transición.
Era mucho el tajo por hacer, pero pronto, en 1993, la mecha de la rebelión se prendió con una arbitraria decisión de la Concejalía de Festejos de Zaragoza que amenazaba con acabar, de nuevo, con la participación de los gaiteros en la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza, con una bajada sustancial del presupuesto. Ese año la música que iba a amenizar la comparsa, si no había acuerdo, era la de la Banda del Canal.

Se realizaron asambleas y se designó una comisión negociadora. La postura era inflexible: o se salía en las mismas condiciones que el año anterior (dos dulzaineros y tamborilero por cada pareja de Gigantes) o no se salía. Idas y venidas y finalmente el Ayuntamiento no cedió. Nosotros/as tampoco.

La movilización se organizó rápidamente. Durante las fiestas, día tras día, acudimos los gaiteros de la asociación al recorrido de la comparsa a reivindicar el uso de los instrumentos tradicionales para su acompañamiento musical: tocábamos nuestras dulzainas y tambores, flanqueados por una gran pancarta, lanzábamos octavillas e informábamos al público de la importancia de mantener la música tradicional. Los músicos de la Banda del Canal estaban asombrados y avergonzados y nos apoyaron finalmente, negándose a tocar para las próximas fiestas. Entre la gente se comentaba con simpatía el singular movimiento de los jóvenes gaiteros y, tras alguna algarada con los políticos de turno, el ayuntamiento cedió y nos concedió el acompañamiento musical para las siguientes fiestas.

A partir de entonces la asociación ha continuado con un serio trabajo de investigación y actualización de la cultura popular de nuestra tierra: se sigue editando la Revista de Gaiteros de Aragón, única en su género en todo el Estado, se recuperaron los bailes de gigantes y cabezudos de Zaragoza, el dance del barrio de las Tenerías, se realizó un inventario de gigantes y cabezudos de la comunidad y un Protocolo de la Comparsa de Zaragoza; una comisión de maestros y músicos elaboró tres impresionantes tomos de Unidades Didácticas sobre la Cultura Popular Aragonesa… Y, a pesar de los años, todavía podemos gritar que seguimos existiendo: ¡Ninguna fiesta sin gaiteros!

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DOÑA AUTONOMÍA DE ARAGÓN, VIUDAD DE BOLEA https://sindominio.net/zaragozarebeldedona-autonomia-de-aragon-viudad-de-bolea Wed, 30 Apr 1980 15:06:03 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=2202 Ese fue el expresivo -y depresivo- titular que, con forma de esquela mortuoria, publicó el número 255 de Andalán allá por febrero de 1980 siendo el «ucedero» Juan Antonio Bolea presidente de la preautonomína.

Las movilizaciones que desde los últimos años del franquismo exigían Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía y que tuvieron su momento de gloria en la manifestación del 23 de abril de 1978, dieron lugar dos años después a un movimiento en contra de las fuerzas políticas conservadoras (con UCD al frente y el beneplácito del PSOE) que reorientaron, con la decisiva intervención de José Ángel Biel (entonces secretario de la UCD turolense) la decisión de cientos de ayuntamientos aragoneses que habían optado por la vía del 151, la más rápida y de más alto techo competencial, hacia el ominoso 143.

Esta oposición se concretó, en enero de 1980, en un encierro y una huelga de hambre de una treintena de militantes de izquierda que comenzó en la Diputación Provincial, sede provisional de la DGA, donde colocaron una bandera de Aragón a media asta y con crespón negro y fue itinerando de forma violentamente obligada -grises mediante- por el ayuntamiento y el Centro Pignatelli hasta llegar a la sede la Asociación de Vecinos del Picarral, que los acogió.

De especial importancia fue la visita al consistorio (el entonces alcalde Sáinz de Varanda, partidario del 151, se encontraba de viaje) donde el alcalde accidental Juan Montserrat (luego presidente de las Cortes y Justicia de Aragón) no les permitió permanecer y que ocasionó diversos incidentes con la policía local y tuvo como consecuencia la ruptura del pacto de izquierda (PSOE, PCE, PTA) del primer gobierno democrático de la ciudad tras la dictadura.

Estas acciones culminaron en febrero y abril de 1980 con manifestaciones en las tres capitales aragonesas (reprimida la de Zaragoza por militantes de Fuerza Nueva ante la pasividad de la policía) exigiendo una autonomía plena que nunca llegaría.

De hecho, la postura de los partidos mayoritarios tuvo la virtud de generar una convulsión en el aragonesismo político que confluyó en la Asamblea Autonomista y que daría lugar poco después a Izquierda Nacionalista Aragonesa, un movimiento asambleario -controlado en parte por el Partido del Trabajo de Aragón (PTA)-, que duraría hasta poco después del golpe de estado de Tejero, al año siguiente.

Pero las bases para la génesis de una fuerza política nacionalista de izquierdas con amplia base social ya estaban puestas. Aunque el PSA se encontraba en declive y el Movimiento Nacionalista Aragonés (MNA) no había conseguido apenas repercusión social, otras fuerzas políticas como el PTA (y su sindicato Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores -CSUT-) y parte del Movimiento Comunista de Aragón (MCA), habían asumido el nacionalismo, pero sobre todo se estaba edificando sobre los cimientos de un aragonesismo cultural encabezado primero por el Rolde de Estudios Nacionalista Aragonés y el Consello d’a Fabla Aragonesa, al que se unirían luego el Ligallo de Fablans de l’Aragonés y el movimiento alrededor de la música tradicional y los cantautores, que contaban ya con casi diez años de trayectoria, así como los movimientos ecologistas, pacifistas y de defensa del territorio.

Precisamente el movimiento pacifista fue decisivo para articular la movilización en contra de la entrada de España en la OTAN. Algunas de las personas que comenzaron a trabajar en estos ámbitos y estos colectivos fundarían, tras el referéndum de la OTAN, la Nueva Izquierda de Aragón de la que, a mediados de la década, ante los recelos por el control que el PCE trataba de llevar a cabo, se desgajaron los sectores más aragonesistas que fundaron un nuevo partido: Unión Aragonesista/Chunta Aragonesista.

Era el año 86 y había mucho camino por recorrer. La DGA estaba naciendo a la vez que el resto de las instituciones aragonesas, pero entre los colectivos aragonesistas de izquierda seguía latiendo la necesidad de alcanzar un mayor grado de autogobierno que permitiera a los aragoneses una mayor calidad de vida que ya se empezaba a notar en los poderosos vecinos que nos rodean. Las amenazas del trasvase del Ebro, que habían conseguido aglutinar en los 70 e incluso habían propiciado el nacimiento del partido de Hipólito Gómez de las Roces (el Partido Aragonés Regionalista), se cernían de nuevo y venían unas veces de la derecha -Unión de Centro Democrático (UCD), Partido Popular (PP)- y otras de la izquierda -Partido Socialista Obrero Español (PSOE)-.

Nuevamente se veía en la consecución de mayores cotas de autogobierno una solución a algunos de los problemas que se cernían sobre Aragón, y nuevamente se llevaron a cabo manifestaciones multitudinarias para conseguirlo; especialmente en 1992 en que, tras el éxito de la llevada a cabo en Zaragoza el 23 de abril, se convocó otra para el mes de noviembre de Madrid.

Era la primera vez que un territorio acudía en masa a la Carrera de San Jerónimo a exigir sus derechos, la primera vez y la única; el éxito fue atronador. El lunes 16 de noviembre todos los periódicos estatales teñían de rojo y amarillo sus portadas. A partir de ahí la lucha por la autonomía estuvo unida a la oposición al trasvase. El San Jorge del 93 volvió a ser la reivindicación de un pueblo por su autogobierno y por la gestión ordenada de los recursos naturales, y así hasta la magna manifestación del 2000 en Zaragoza, y sobre todo la impresionante marcha del 2001 sobre la capital. En Madrid. 400.000 aragoneses se dieron cita para dejar claro cual era su voluntad. Y la dejaron, vaya que si la dejaron.

Mientras, y tras algunos intentos frustrados de reforma, el estatuto aprobado en 1982 había experimentado alguna «leve mejoría» en las reformas del 94, 96, 97 y 2002 hasta llegar a la más importante de 2007, pero esa es ya otra historia y debe ser contada en otro lugar.

Ignacio López Susín

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ROLDE DE ESTUDIOS ARAGONESES: 30 AÑOS DE TRABAJO POR NUESTRA CULTURA https://sindominio.net/zaragozarebelderolde-de-estudios-aragoneses-30-anos-de-trabajo-por-nuestra-cultura https://sindominio.net/zaragozarebelderolde-de-estudios-aragoneses-30-anos-de-trabajo-por-nuestra-cultura#respond Sat, 30 Apr 1977 07:52:47 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1970 Revista Rolde

Era el año 77 y en un local de la plaza de San Francisco se juntaron cinco personas que se conocían desde hacía tiempo y venían trabajando ya por la cultura aragonesa, pero querían profundizar más en ella. Querían un aragonesismo cultural que ellos entendían como nacionalismo, lo querían progresista y abierto.
Los primeros tiempos fueron duros, muy duros, la policía les siguió la pista, no tenían local fijo de reuniones (el Pájaro Azul en Doctor Cerrada, un local de Compañeros Constructores en la calle San Lorenzo…) hasta que dieron, junto con el Ligallo de Fablans y el MOC con un piso en pleno Coso. El número 99, una casa algo oscura y desvencijada que escondía en sus sótanos parte de la muralla de la ciudad.
Las actividades crecían y con ellas la biblioteca y hemeroteca de la asociación (hoy ronda los cinco mil volúmenes y su gestión vuelve a ser un problema de primera índole), el fondo editorial, etc., así que nuevo traslado, esta vez a la calle Ricla, a un ático (sin ascensor… ni baño) que fue durante unos años nuestro lugar de trabajo, hasta que los cinco pisos de altura hicieron insostenible el trasiego de cajas de revistas y libros. ¡Queríamos un bajo! y lo encontramos en Delicias y de allí a la calle Moncasi, 4, donde hoy está nuestra agobiada sede.
Treinta años de trabajo que han dado para sacar a la calle más de cien libros, ciento veinte números de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa, 5 de Ager. Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural y, cuando estas líneas vean la luz, ya habrá salido también el número uno de Papirroi, una revista en aragonés para niños de cuatro a ocho años que se hace conjuntamente con entidades similares de Occitania y Bretaña, para tener una nómina de casi mil colaboradores (en su mayor parte de forma altruista) y para estar presentes en todas aquellas movilizaciones que consideramos prioritarias para nuestro pueblo (autogobiemo, defensa del territorio y de los recursos naturales, de la paz, de las lenguas…).
Además está la labor de las secciones de trabajo: el Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales (CEDDAR) el más consolidado, que cuenta con su propia línea de publicaciones, su página web, becas de investigación y actividades; el Archivo de Aragonesismo Contemporáneo, que gestiona el Centro de Interpretación sobre la Historia de la Autonomía de Aragón en Caspe, junto con su ayuntamiento, además de tener una colección de libros propia; o la Sección de Lenguas Minorizadas, muy activa en los últimos años, que ha propiciado no pocas publicaciones, actividades e iniciativas y que sustenta la revista Papirroi.
Durante toda su existencia y gracias a la generosidad de los artistas que han colaborado con el Rolde de Estudios Aragoneses (REA) se ha ido configurando la «Colección Rolde de Arte Contemporáneo», que está formada por más de trescientas piezas donadas por sus autores y que ha dado lugar a una exposición, un catálogo y guía didáctica que en estos momentos, de la mano de la DGA, está itinerando por el país.
Además, otras exposiciones de arte o relacionadas con la actividad de la asociación (despoblación, aragonesismo, lenguas…), seminarios, jornadas, conciertos, fiestas… la propia biblioteca-hemeroteca (necesitada de más espacio y de mejor catalogación) han ido configurando la tarea de una entidad (que fue declarada de utilidad pública) que tiene como su única razón de existir la de servir a la sociedad aragonesa, difundiendo su cultura y luchando por que cada día se conozca y se valore más y mejor.

Ignacio López Susín

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LA LUCHA POR EL ARAGONÉS O LA CAÍDA DE UN IMPERIO https://sindominio.net/zaragozarebeldela-lucha-por-el-aragones-o-la-caida-de-un-imperio https://sindominio.net/zaragozarebeldela-lucha-por-el-aragones-o-la-caida-de-un-imperio#respond Thu, 29 Apr 1976 12:15:38 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1945

Los padres agustinos de mi colegio eran mayoritariamente castellanos, con alguna excepción como el padre Jorge, que había llegado desde el Perú para traer la palabra de Dios de vuelta a la madre patria.

Dios; nuestro Dios, se había hecho hombre y había nacido en Belén, aunque luego decía ser de Nazaret. Pero, en realidad, era español, como había demostrado años atrás (1964) ungiendo la testa de Marcelino para infligir un histórico gol a los soviéticos.

Dios siempre había ayudado a España; contra el romano, contra el moro y contra el comunista, con lo cual era de suponer que Él debía de tener un buen dominio de la lengua española. Pero no de cualquier lengua española, sino de la «lengua del imperio»; el mismo imperio que conducía al Padre. Se iba «por el imperio hacia Dios», al que se accedía -efectivamente- por «rutas imperiales» perfectamente balizadas con banderas rojigualdas y rótulos en español. Todo cuadraba. «Si eres español, habla la lengua del imperio» rezaba la propaganda oficial de la posguerra.

Yo sabía muy bien quién era Dios, pues gracias a nuestro dominio de la lengua castellana entablaba conversaciones nocturnas con Él que siempre comenzaban con un «Jesusito de mi vida». También sabía quiénes eran Viriato y el Cid (que según los curas castellanos era un héroe, pero luego me enteré de sus trápalas y alianzas con la morisma contra los aragoneses), pero el año que muere Franco jamás había oído hablar del Justicia de Aragón, por más que hubiera pasado decenas de veces por su vetusta estatua.

Era 1975 y Florencio Solchaga nos anunciaba en blanco y negro con cara circunspecta que el Generalísimo estaba a punto de reunirse con el Altísimo. Reunión notabilísima e importantísima, sin duda. Momento de gran emoción que me tenía confundido…mientras muchos taxistas preparaban crespones negros para colgar en las antenas de sus milquinientos también negros, mis hermanas – rojas ellas – escuchaban encantadas la última hora de Radio París esperando el desenlace.

Todo era muy agobiante. La vida de la calle -igual que la tele- era también en blanco y negro, y entre los grises (policías armadas, que así se llamaban) y las sotanas oscuras, uno ya iba soñando con liarse con una hippie californiana vestida con faldas de colores. Recuerdo bien la letra de una canción que sonaba en la radio: «..tenemos que irnos de aquí a un sitio nuevo y muy lejano…hay otra tierra – niña – para ti…». Había que hacer algo, el cambio estaba a punto de suceder. La testosterona pujaba por salir entre un maremágnum de omnímodos mandamientos que se resumían en uno sólo: «No cometerás actos impuros». El volcán rugía y a las primeras erecciones (que entonces confundíamos con el amor) siguieron las primeras elecciones.

En el verano del 76 todo estaba listo para el gran cambio. Yo estaba de vacaciones en Biescas (que entonces era un pueblo bonito) y pasó lo que tenía que pasar. Allí llegó…¡Francho Nagore! a dar uno de los primeros cursos de aragonés de la historia.

«Curso de aragonés. Dende o diya..»…Curso…¿de qué?…¿Aragonés? Yo tenía trece años, una auténtica esponja, y Francho nos lo enseñó todo. De repente, una ventana a un mundo nuevo al que me asomé lleno de entusiasmo. Aquellas montañas tan hermosas del Pirineo escondían un gran tesoro que estaba a punto de empezar a descubrir.

Fueron unos días gloriosos; una orgía de emociones que culminó en un recital con la presencia de La Bullonera, Joaquín Carbonell y Labordeta. Las sopetas (melocotón con vino) y el chute hormonal propio de la edad contribuyeron a sublimar aquel momento de metamorfosis gloriosa.

En aquellos meses era como si hiciera una pira en la que quemaba viejas banderas y catecismos para sustituirlos por nuevos y flamantes iconos. Por primera vez me vi con una bandera aragonesa en la mano que mi madre nos había tejido con todo cariño, siguiendo las instrucciones de mi hermano Chesús y mías. Aún recuerdo perfectamente que veníamos de una badina del Gállego exhibiendo nuestro estandarte, cuando un señor nos espetó: «Iros con esa bandera a vuestra tierra». Le respondimos que ya estábamos en ella, pero por si acaso nos documentamos para saber si aquello, realmente, era la bandera de Aragón. Para nuestra sorpresa descubrimos que le habíamos puesto una barra de más, contingencia que fue rápidamente solucionada con unas tijeras.

Pero lo más emocionante era poder manejar una lengua que tenía por nueva para mí pero que, al mismo tiempo, ya la llevaba dentro. Supe entonces que cuando hablaba de encorrer, garrampa o esbarizar estaba reviviendo os calibos de una lengua que todavía subsistía en la ignominia. Aquella lengua -el aragonés- lo mismo me sirvió como antídoto contra las ensoñaciones imperiales que me ayudó a descubrir mis orígenes y a comprender mucho mejor mi entorno.

Todo hubiera quedado en una excitación pasajera sino fuera porque en aquel tiempo conocí los desolados lugares del Sobrepuerto, los mismos que años más tarde inspirarían a Julio Llamazares en su «Lluvia Amarilla». Entonces comprendí que la sociedad sobre la que había florecido el aragonés se estaba desmoronando delante de mis ojos. Se nos iba de las manos una lengua, pero también una forma de entender la vida y de relacionarse con el entorno.

A lo largo de los siguientes años, ya de vuelta en Zaragoza, busqué con avidez por la biblioteca de casa. Mi padre, que era aragonés y buen lector, tenía en su biblioteca el diccionario de voces aragonesas de Borau y también -recién adquirido- el mítico diccionario de Rafael Andolz.

El padre Andolz era cura, pero su Dios era mucho más polígloto que el de los padres agustinos y su diccionario marcó un antes y un después para mucha gente que bebió y se nutrió de su obra. Entre ellos un tal Fernando Romanos que contactó conmigo no sé cómo para fundar la Cholla Chubenil d’a Fabla. Al poco tiempo, Fernando, asesorado por algunos, decidió cambiar lo de Chubenil por Chobenil y – más tarde- lo de Cholla por Colla. Su órgano de expresión fue una humilde revista llamada Rebellar (despertar) de la que se editaron apenas media docena de números y que se definía como «apolítica» y «nacionalista». Años más tarde (1982) nacería el Ligallo de Fablans de l’aragonés, retomando (ya con más madurez) el trabajo de la Colla.

Volviendo a finales de los setenta; eran momentos de desconcierto y de dar «palos de ciego», pese a que ya existían entonces algunas luminarias como el Consello d’a Fabla Aragonesa, creado en 1976 en la ciudad de Uesca y capitaneado por el ya mencionado Francho Nagore. El propio Nagore publicaría un año más tarde la primera gramática del aragonés así como su obra «Cutiano agüerro». Pero Uesca se nos antojaba entonces un lugar lejano y había que centrarse en nuestra querida Zaragoza.

Muy pronto supimos lo que era predicar en un desierto de más de medio millón de almas, muchas de ellas venidas del mundo rural hacía apenas 20 años pero que ahora vivían totalmente de espaldas a él. Supimos que nuestro proverbial carácter acogedor parecía ir de la mano de una negación de nuestro pasado, nuestra historia…nuestra lengua. En fin, de una falta de orgullo por lo propio que nos tenía perplejos. También aprendimos aquello de que «los extremos se tocan», cuando militantes del Partido Comunista de España-marxista leninista (PCE-ml) nos dedicaron epítetos similares a los escuchados días antes de unos individuos de la extrema derecha.

Se nos llamó de todo y así fue como algunas de nuestras acciones (como la de «rebautizar» en aragonés alguna calle) fueron mal vistas por mucha gente. Bien es cierto que nuestra vehemencia chobenil nos empujó alguna vez a actuar con más corazón que cabeza, pero nuestras reivindicaciones fueron siempre pacíficas. También podemos decir en nuestro descargo que, al menos, nuestras empanadas mentales nunca fueron del calibre de las de aquellos que estaban convencidos de que Albania era el paraíso.

De hecho, nuestro discurso, con algún matiz, sigue hoy vigente treinta años después. Ahí seguimos…dando mal. Porque aunque no consigamos cambiar el curso de la historia, al menos sí hemos cambiado el de nuestra historia propia personal con ese patrimonio de felicidad que otorga el conocer y querer una lengua.

Francho Beltrán Audera

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