Margen izquierda – zgz rebelde https://sindominio.net/zaragozarebelde zaragoza rebelde - 1975, 2000 - movimientos sociales y antagonismos Wed, 16 Feb 2011 07:27:03 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 ¡SEMÁFOROS YA! https://sindominio.net/zaragozarebelde%c2%a1semaforos-ya https://sindominio.net/zaragozarebelde%c2%a1semaforos-ya#respond Thu, 05 Nov 2009 15:49:39 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3055 F_00273

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SERVIDOR POPULAR DE INFORMACIÓN ELECTRÓNICA (SPIE) ARAGÓN https://sindominio.net/zaragozarebeldeservidor-poular-de-informacion-electronica-spie-aragon https://sindominio.net/zaragozarebeldeservidor-poular-de-informacion-electronica-spie-aragon#respond Mon, 18 Mar 1996 14:48:44 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=777 A finales de los años 80 Internet era un sistema de comunicación apenas conocido en universidades y centros de investigación, que compartía espacio con otros sistemas similares a través de los cuales los investigadores accedían a máquinas de manera remota e intercambiaban mensajes y ficheros. Su seña de identidad era la utilización de los protocolos TCP/IP, que permitían la interconexión de sistemas de comunicación independientes y distintos, situándolos en un espacio único de direcciones y nombres. A principios de los años 90 Internet había desbancado prácticamente a otros sistemas. En la Universidad de Zaragoza se disponía de los servicios de correo electrónico, acceso remoto y transferencia de ficheros. Los tiempos y ritmos de trabajo, de intercambio de información y contacto con colegas en países de todo el mundo comenzaron a acelerarse como nunca había sucedido. Procedimientos que duraban semanas podían resolverse en horas. Los repositorios de información accesibles 24h/365d comenzaban a hacer más fácil conseguir un artículo vía Internet que en la biblioteca de la Universidad o a través de los servicios de Documentación.
En la calle, ya años atrás habían comenzado a aparecer sistemas basados en la red telefónica convencional, a través de módems de baja velocidad, mediante los que colectivos diversos intercambiaban información generalmente en forma de revistas electrónicas. En todo caso eran sistemas desconocidos para la mayoría de la sociedad. La manera de interactuar era mediante órdenes textuales.

Las personas que utilizábamos Internet en la Universidad y que a la vez estábamos implicados en organizaciones o colectivos de acción social veíamos con claridad que se trataba de un espacio que ofrecía posibilidades impresionantes. Lamentablemente, cuando intentábamos explicarlo no nos entendía prácticamente nadie. Aun así, conseguimos convencer a algunos intrépidos de que utilizar estos servicios era interesante, y a la Universidad de que nos dejara utilizar una máquina, un punto de conexión, y un par de líneas de teléfono para permitir el acceso desde computadoras externas a la red corporativa. A este servicio comenzamos a denominarlo SPIE (Servidor Popular de Información Electrónica). Curiosamente, algunos compañeros de la Universidad Politécnica de Cataluña estaban haciendo exactamente lo mismo. Allí el servicio se denominó Pangea.

SPIE

En 1994 el Departamento de Defensa americano comenzó definitivamente el proceso de liberalización de la red. Comenzó la actividad de los denominados “proveedores de acceso”, empresas que contrataban conexiones de capacidad media y alta con las operadoras públicas y ofrecían acceso telefónico a particulares y pequeñas empresas. Por otra parte se generalizó el sistema de hipertexto que hoy conocemos como World Wide Web, que hacía muchísimo más fácil la visualización de contenidos. El número de máquinas conectadas a Internet y el número de usuarios había crecido siempre exponencialmente, pero a partir de marzo de 1994, el despegue fue de una magnitud nunca vista en la historia de ninguna tecnología. Paralelamente, algunos de los contenidos que SPIE albergaba provocaron las protestas de un grupo de ultraderecha. La Universidad por una parte solicitó la retirada de contenidos, pero por otra defendió públicamente la libertad de expresión afirmando que no haría ningún tipo de censura.

En todo caso vimos que era tiempo de cambio. Después de un proceso nada trivial, SPIE pasó en 1996 a ser una Asociación legal integrada por:

–    Acción Solidaria Aragonesa (ASA)
–    Aedenat-Ecofontaner@s
–    Caritas Diocesana de Zaragoza
–    Comité de Solidaridad Internacionalista
–    Comité de Solidaridad Oscar Romero
–    Fundación Ecología y Desarrollo
–    Ingeniería Sin Fronteras (ISF Aragón)
–    Intermón
–    Medicus Mundi Aragón
–    Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL)
–    Seminario de Investigación para la Paz (SIP)

Hasta treinta organizaciones y grupos llegaron a utilizar los servicios de SPIE aunque no formaban parte de la asociación como tal (FABZ, Asociación Aragonesa por la liberalización del Cáñamo, Huaiquipura, Movimiento Rural Cristiano, y un largo etcétera). SPIE se materializaba en una página-directorio que daba acceso a las páginas de cada organización. Al poco tiempo a este tipo de cosas se les pasó a denominar “portales”. Una de las primeras decisiones de la Asociación fue integrarse en la Association of Progressive Communications (APC). En APC estaban organizaciones pacifistas y ecologistas como Greenpeace; y era la organización reconocida por la ONU para la difusión de información sobre cumbres y eventos similares, a través de un complejo sistema de comunicaciones que iba mucho más allá de Internet, y que permitía difundir información en áreas complicadas, desde la selva amazónica hasta países bajo censura informativa. Más adelante SPIE se integró en otra supra organización estatal (IPANEX) junto a Pangea, Nodo50 y Xarxanet. Otra decisión importante fue buscar un acceso independiente de la Universidad. Se decidió utilizar los servicios de Pangea, que se había constituido en proveedor de acceso, y formaba ya parte de APC. SPIE pasó, de ser usuario, a socio más importante de Pangea hasta mayo de 2002. A partir de esta fecha y hasta su disolución, SPIE utilizó como proveedor de acceso Retebro, una cooperativa surgida del propio SPIE.

Fue aproximadamente en 2002 también cuando nos dimos cuenta de que SPIE estaba actuando como mero broker para conseguir acceso ventajoso a Internet para un conjunto de organizaciones. La actividad formativa y de coordinación de contenidos había pasado a un segundo plano. Las organizaciones integrantes y usuarias estaban ya demasiado pegadas al teclado enviando y recibiendo emails, o elaborando sus páginas web, como para ocuparse de otras cosas. En todas las organizaciones, mal que bien, había gente más o menos capaz de manejar ordenadores y conexiones. No hacía falta convencer a nadie de que Internet era importante. Entonces apostamos por transformar SPIE en un portal solidario. A finales del 2002 ya teníamos registrado el dominio www.solidaragon.org, y planteado el proyecto de un auténtico portal común que potenciara la presencia de los movimientos sociales en La Red.

Quizá era demasiado tarde. En Internet ya había muchos portales, muchos blogs, muchas redes sociales. Internet había explotado ya en un espacio social tremendamente complejo y dinámico. Entendimos que SPIE había cumplido sobradamente su papel, y el 15 de junio de 2004 la asociación  SPIE se disuelve.

Doce años en Internet son toda una historia. Fueron doce años pioneros, emocionantes. Sin embargo, la historia, sobre todo la historia pionera, suele contener elementos cuya importancia se descubre sólo muchas décadas más tarde. SPIE fue un laboratorio social, un espacio de discusión; y muchas propuestas no pudieron materializarse por dos motivos. Por una parte, el ritmo de asimilación tecnológica por parte de las organizaciones integrantes -que era el ritmo de la sociedad en general- era mucho más lento que la evolución de la propia tecnología. Por otra parte, y con un cierto componente paradójico, esas propuestas necesitaban una tecnología que en sí ya existía, pero cuya usabilidad era todavía un reto. Así por ejemplo, le pedíamos a Internet wikisy blogs cuando todavía no existían. SPIE pedía una Web 2.0 cuando la Web apenas despegaba. Esto no es extraño. Porque por un lado recelamos del progreso tecnológico y lo sometemos a crudos exámenes cual seres de una tribu primitiva, cinco mil años atrás, examinando los restos de una nave espacial en una película de Ciencia Ficción. Pero por otro, exigimos a la tecnología que sea más fácil, más omnipresente, más inmediata, más barata, más potente, y que nos libre de todo mal.

Me alegra poder colocar SPIE en el museo de esta iniciativa editorial que tiene mucho de “común”;  en ese “comunes” difícil de definir, como lo fue SPIE, pero que tiene que ver con lo alternativo, con lo no evidente, con lo solidario, con el respeto a toda forma de pensamiento humanizante. Pero que sea este un museo moderno, interactivo. Que se pueda pulsar un botón y ver qué sucede. Porque de hechos, ideas y mecanismos del pasado, colocados en nuevos contextos, surgen a menudo ideas nuevas y potentes. Y nuestro “común” solidario las necesita como nunca.

José Luis Briz

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RASMIA https://sindominio.net/zaragozarebelderasmia-2 https://sindominio.net/zaragozarebelderasmia-2#respond Fri, 18 Mar 1994 14:42:08 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=770 A raíz de la Marcha contra el Paro y la Exclusión Social, un grupo de personas nos planteamos la posibilidad de integrarnos en Baladre, creando un colectivo propio en Zaragoza para estudiar y trabajar temas de exclusión social desde la izquierda laica, autónoma e independiente, y tratar de poner en marcha propuestas concretas de autoempleo, autogestión y economía social.
Desde Zaragoza varias gentes de la COU (Corriente de Opinión Universitaria) y de Rebel habíamos tenido conocimiento y contacto con la gente de Baladre en encuentros como el foro alternativo Las Otras Voces del Planeta, que se celebró en Octubre de 1994 en Madrid como respuesta a la asamblea general por el cincuenta aniversario del FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BM (Banco Mundial) y en algunas de sus asambleas estatales.
El ámbito que trabajaban, y trabajan, nos pareció muy interesante y nada fácil de abordar. Tuvimos un debate importante sobre la mejor forma de empezar a currar un mundo, el de la exclusión social, del que desconocíamos mucho, entre otras cosas porque ninguno de los miembros del futuro colectivo la padecíamos.
Al final de todos aquellos debates y lluvias de ideas surgió Rasmia, en octubre del 95. Estaba compuesto por gentes de Rebel, de Katrinalla (colectivo universitario de geológicas), Contracorriente, Izquierda Unida y Autónomos. Entre los miembros desgraciadamente ya fallecidos, y que muchos recordamos con cariño y rabia estaban Eduardo Langarita, Nacho Barrios, ambos de Rebel, y Jaime Gaspar de Autónomos.

BALADRE

Una de las primeras iniciativas en las que participamos fue en la Campaña Contra la Europa del Capital, donde a su vez estaba integrada la Marcha contra el Paro, como ya se ha dicho.
Realizamos varias reuniones informativas y participamos en una rueda de prensa presentando  Baladre. Organizamos un par de conciertos para autofinanciarnos en la Sala Arrebato, que por entonces estaba empezando, pintamos un mural que duró varios años en las ya derribadas paredes del Arrabal al cruzar el Puente de Piedra, hicimos un trabajo importante de autoformación leyendo un montón de documentación sobre reparto del empleo y la riqueza, asumimos la secretaría de Baladre durante un tiempo, fuimos a sus asambleas estatales y caminamos en la marcha; dimos varias vueltas por el Barrio Oliver junto a jóvenes del KAO (Colectivo Autónomo del Oliver) con la idea de ocupar un espacio en ese barrio con importantes problemas de marginación donde realizar un comedor popular, talleres y otras ideas no muy definidas que llevábamos en la cabeza; estuvimos viendo en Valencia, con los colectivos del barrio de La Coma y del parque Alcosa, iniciativas de autogestión y economía social que ellos habían puesto en marcha con resultados muy positivos, como un comedor popular, una cooperativa de limpieza en la que los contratos eran rotativos para dar opción a todos a trabajar y a generar cotización suficiente para cobrar el paro, una tienda de ropa de segunda mano…..
Rasmia fue un colectivo efímero, no llegó a un año su duración. La juventud de muchos de los que estábamos, la polimilitancia simultánea de todos los que lo componíamos en otro u otros colectivos que absorbían gran cantidad de nuestro tiempo, los malos entendidos, que también los hubo, con miembros de otros grupos de Baladre en distintas partes del Estado, al final determinaron su extinción.
Pero aunque pudiera parecer que fue uno de tantos colectivos que nacen y se extinguen con más pena que gloria, pienso que dio sus frutos, ya que parte de la gente que estuvimos en Rasmia fuimos los que pusimos en marcha la idea del Comedor Popular de Torrero, en la avenida de América, otros siguieron trabajando activamente el tema de economía social, especialmente gente de la Facultad de Económicas, y se continuó participando, ya a nivel individual, en otras campañas posteriores con el mismo fondo, como la Campaña Contra la Europa de Maastricht.

Amalia Izquierdo

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RADIOS LIBRES…TODA UNA HISTORIA POR DELANTE https://sindominio.net/zaragozarebeldehistoria_radios_libres https://sindominio.net/zaragozarebeldehistoria_radios_libres#comments Sat, 05 Mar 1994 11:18:05 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1398 En los inicios de la radiodifusión, Bertodl Brecht afirmaba: “La radio sería el mas fabuloso aparato de comunicación imaginable de la vida pública, un sistema de canalización fantástico, es decir, lo sería si supiera no solamente transmitir, sino también recibir, por tanto, no solamente hacer oír al radioescucha, sino también hacerle hablar, y no aislarle, sino ponerse en comunicación con él”. Esta afirmación debiera ser la mejor definición de una radio libre; no es un fin en sí misma, como el mero hecho de emitir contenidos con un fin económico o político, sino un medio al servicio de las inquietudes ciudadanas desde el que son transmitidas y en el que son recibidas en un bucle continuo.
El enorme potencial de la radiodifusión no ha pasado desapercibido a las diversas formas de gobierno, tanto dictatoriales como “democráticas”, que hallan en él una inestimable arma de propaganda, aleccionamiento, apaciguamiento o movilización según mandaba la situación. Por ello desde los primeros tiempos de la radio, los gobiernos dictaron normas que les arrogaban la exclusividad en su utilización o, en su caso, les garantizaban poder repartir arbitrariamente las “autorizaciones” para estaciones privadas que, obligatoriamente, debían nutrirse de fuentes de información de “carácter oficial”. Así pues, cualquier emisora, estatal o privada, tan sólo emitía las informaciones seleccionadas, confeccionadas y, en la mayoría de los casos, consciente e intencionadamente manipuladas y dictadas desde los poderes nacionales. De este modo, el oyente era concebido como simple “receptor” al que dictar mensajes y apaciguar y entretener en su anonimato sin darle opción a que su voz, sus ideas y sus inquietudes alcanzasen las cotas de difusión exclusivas de quienes dominan los mass media. En definitiva, enajenando el protagonismo de la gente de a pie en el intercambio y formación de una conciencia social colectiva y reduciendo al ciudadano al papel de mero consumidor de ideas y argumentos preconcebidos desde las esferas del poder.

Enfrentado al monopolio de la información unidireccional, nace en Europa a principios de los años setenta el movimiento de las Radios Libres (RRLL). Italia y Francia fueron las precursoras y a las que inmediatamente siguieron Alemania, Bélgica, Gran Bretaña, etc., hasta arraigar en todas las democracias europeas. Su filosofía es clara: la verdadera libertad de expresión sólo es posible cuando se ejerce de forma directa, sin intermediarios ni filtros. Para ello es imprescindible que los ciudadanos tengan el control de sus propios medios de difusión y que los estados reconozcan la existencia de un “tercer sector” social de la comunicación totalmente aparte de los otros preexistentes: el institucional de las emisoras estatales y el privado de la emisión comercial. Casi cuarenta años después, ese “Tercer Sector de la Comunicación” ya ha sido reconocido internacionalmente y regulado, fomentado y apoyado en la casi totalidad de las democracias de la UE; España sigue siendo una excepción.

En el Estado español, la primera experiencia de emisión de una radio libre tiene lugar cuando ni tan siquiera se había aprobado la aclamada Constitución del 78. En julio de ese mismo año, durante la celebración de unas Jornadas Antirrepresivas en Santa María de Córcó (Osona), un grupo de jóvenes convocados al proyecto a través de la revista El Ecologista  realizan la primera emisión bajo el indicativo de Ona Lliure. Esta experiencia puntual se convierte inmediatamente en la primera radio libre estable del Estado y que, con el mismo indicativo, comenzará sus emisiones el 4 de abril del 79 en Barcelona capital y por los 91.5Mhz. Durante su existencia se vio precintada administrativamente en tres ocasiones y recibió el premio de la Asociación Profesional de la Prensa de Madrid por su contribución a la democratización de los medios de comunicación.

Desde Cataluña el movimiento de las RRLL se extiende rápidamente por el Estado, siendo Zaragoza uno de los primeros lugares donde aparecen grupos interesados en poner en marcha emisoras. De hecho, el “III Encuentro Estatal de Radios Libres” es el primero en celebrarse fuera de Cataluña y tuvo Zaragoza como sede entre los días 19 a 21 de marzo de 1982. Sin embargo, la primera transmisión de una emisora “sin licencia” en Zaragoza sería un proyecto profesional personal y de orientación comercial, al contrario de lo que mayoritariamente fueron después los proyectos de radios libres en nuestra ciudad. Esta primera tuvo lugar a las 21’00 h del 14 de septiembre de 1982 en los 100.4 Mhz y con el indicativo de Antena del Ebro. La creación de esta emisora independiente fue una iniciativa personal de José Luis Percebal, que ya había trabajado en Radio Juventud y Radio Popular, y que la instaló en su propio domicilio en el Edificio Ebrosa del Pº María Agustín. Su andadura fue breve; el 29 de noviembre del mismo año es precintada por funcionarios de la Dirección Provincial del Ministerio de Cultura. José Luis Percebal se trasladaría posteriormente a Madrid donde puso en marcha otra emisora comercial sin licencia, Radio Iris; después continuaría su trayectoria trabajando para la COPE y como corresponsal de la agencia EFE.

También para cuando se produce el cierre de Antena del Ebro, otro colectivo, Radio Grillo, tiene ya avanzado su proyecto que saldrá al aire en febrero del 83 desde la sede de Compañeros Constructores en la Plaza de San Miguel, transmitiendo en los 102.0Mhz. El equipamiento técnico estaba compuesto inicialmente por un micrófono, una pletina, un radiocasete de coche y dos giradiscos. El emisor había sido “autoconstruido” por el técnico de Radio Paraíso de Pamplona, Manuel Aguirrezabal “Lolo”, que también los construyó para Eguzki Irratia y Xorroxin Irratia; sin embargo la poca potencia del emisor y, sobre todo, la mala ubicación de los estudios, impidió dar cobertura a toda la ciudad. Radio Grillo se autodefine como “no profesional, autogestionaria, autónoma y participativa. Nuestro compromiso es difundir la realidad sin cortapisas y las opiniones sin limitaciones”. En su programación se dieron cita miembros del movimiento Anti-OTAN, Colectivo de Apoyo a Presos Políticos de Aragón (CAPPA), Frente Feminista, Liga Comunista Revolucionaria (LCR), etc., además de la habitual programación musical, llegando en algunos momentos a las seis horas de emisión diaria, en su momento una de las más prolongadas entre las RRLL del Estado. Posteriormente se trasladaría a la calle Heroísmo, donde permanecería hasta finales del 84. Tras un periodo sin emisión, se reanudan las emisiones durante un breve periodo de tiempo desde la Plaza de Roma en 1985, para desaparecer después definitivamente.

Del grupo formado en torno a Antena del Ebro surgen también, en 1983, dos nuevas iniciativas. La primera, con el nombre de Radio Antena, comienza sus emisiones en los 101.5Mhz, el 8 de mayo, desde el nº 25 de la C/ Orense en el barrio de Torrero, y cuyo grupo fundador estaba compuesto por seis antiguos componentes de Antena del Ebro. La segunda, Radio Ebro, todavía emite en la actualidad como radio comercial sin licencia, tras ser adquirida años después por la familia Escolá, de conocida trayectoria empresarial y política en nuestra ciudad.

A partir de este momento se van definiendo, igual que en el resto del Estado, dos líneas de evolución en las RRLL zaragozanas: las de vocación profesional  representadas por Antena del Ebro y sus sucesoras, y la no profesional o “militante”, representada por Radio Grillo junto con las surgidas posteriormente a iniciativa de colectivos reivindicativos y sociales. Para situarnos hay que tener en cuenta que en los años de la transición, la ciudadanía esta ávida de información cercana y participativa, surgen nuevos movimientos sociales, y las nuevas corrientes musicales y  culturales alternativas abren un abanico de nuevas posibilidades de expresión. Todo ello propicia que partir de Ona Lliure el número de emisoras “libres” aumente rápidamente, sobre todo en las grandes capitales, promovidas por personas o grupos de los movimientos sociales más vitales de la época: pacifistas, ecologistas, feministas, asociaciones de vecinos, grupos de defensa de la lengua, etc.; pero también por grupos de aspirantes a periodistas autodidactas que ven en ellas un atractivo y prometedor campo laboral.

Esta eclosión múltiple es un calco de lo que una década antes ocurriese en Italia o Francia; como también lo fue que algunas personas, a nivel negocio individual o constituidas en Cooperativas o Sociedades Limitadas, admitiesen abiertamente que luchar contra el monopolio de la radiodifusión no estaba reñido con desear un provecho personal de la liberalización de ese nuevo y emergente mercado. Nacen así muchas emisoras con el germen de un grupo promotor y propietario de los medios cuya aspiración principal es ”vivir de la radio”, aunque a este grupo se añadía luego la categoría de “colaboradores”; estos aportaban también su cuota y contribuían a completar la parrilla de programación .

Sus programas solían tener mejor realización técnica, como corresponde a quienes aspiraban a  accionistas, profesionales o a ser descubiertos por una gran cadena. Sin embargo el fútil deseo de captar anunciantes y de no crearse “enemigos” de cara a una posible concesión de licencia, reducía el contenido de sus emisiones a una programación meramente musical y de guía cultural de la ciudad. De vez en cuando se aderezaba con alguna entrevista a personajes públicos que, sobre todo en tiempo de elecciones, no hacían ascos a ningún tipo de publicidad y siempre aseveraban apoyar a esas emisoras locales independientes “tan necesarias” y por las que luego no movían un dedo.

Esta mezcla de interpretaciones, intereses e inquietudes personales y colectivas se daba en todo el Estado, como ya ocurriese en sus inicios en el resto de Europa, y hacía muy difícil la coordinación entre emisoras más allá de compartir el lema de “libertad de emisión”. En el Estado Español llevábamos una década de retraso respecto a, por ejemplo, Italia, y ello daba la ventaja de poder aventurar el rápido proceso evolutivo de las entonces denominadas en general “radios libres” si se continuaba todos en el mismo saco. Allí, en la idea de que “cuantos más a presionar mejor”, las emisoras promovidas por intereses económicos o profesionales, en su avidez por copar puntos “libres” del dial, ya habían acabado asfixiando técnicamente y fagocitando hasta casi hacer desaparecer a las promovidas por movimientos sociales.

Por ello, en el “VI Encuentro Estatal de Radios Libres” celebrado en mayo del 83 en Villaverde, se vio la necesidad elaborar un código deontológico básico, el conocido como Manifiesto de Villaverde, que definiese específicamente a las emisoras que aspiraban únicamente a la emisión como medio de intervención, transformación o dinamización social sin interés de explotación económica del medio. Por otra parte, el movimiento de las RRLL se apoyaría en lo sucesivo  en el irrenunciable art. 20 de la Constitución Española que reconoce, textualmente, el derecho a “la libre difusión de ideas y pensamientos mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. A partir de ese momento es cuando se comienza a marcar la división entre “radios libres”, sin fin lucrativo y con amplia representación de movimientos sociales y reivindicativos  y “emisoras independientes”, promovidas por comunicadores autodidactas con vocación laboral o de empresa en los medios de comunicación; lo que la SGAE llama “piratas”. En Villaverde ya estuvo representada Zaragoza a través de Radio Grillo, y fue la primera emisora zaragozana en suscribir ese “codigo deontológico”, por lo que se la puede definir como la primera “Radio Libre” zaragozana.

El Manifiesto de Villaverde, aparte de remarcar el compromiso con los movimientos sociales, rechazaba explícitamente la profesionalización y, sobre todo, la publicidad.  Dado que todavía era casi imposible, aunque ese fuese el objetivo ultimo en muchos casos, una financiación mediante una publicidad inexistente y que posibilitara el autoempleo, incluso las emisoras de vocación comercial siguieron siendo no profesionales y financiadas principalmente por sus componentes, por lo cual no cobraron demasiada trascendencia los intereses individuales de cada emisora, prevaleció cierta colaboración por encima de las definiciones teóricas. No fue hasta pocos años después, al comenzar el proyecto de la nueva Ley de Telecomunicaciones, cuando las propias “emisoras independientes”, de contenido esencialmente musical, se fueron desmarcando de las emisoras activistas para evitar ser tachadas de “radicales” y purgadas en el reparto de licencias posterior. En nuestra ciudad eso dio lugar a  casos de sangrante insolidaridad cuando se precintaron dos emisoras zaragozanas. Las pocas que sobrevivieron hasta que se alumbró esa Ley (1989) nunca se vieron recompensadas. Sólo dos: Radio Ebro y RCL han perdurado como emisoras comerciales sin licencia con la forma jurídica de Sociedades Limitadas.

La definición de Villaverde  ha marcado una constante inevitable en el  movimiento de las Radios Libres en nuestra ciudad y en todo el Estado. Al estar  tan íntimamente comprometidas y ligadas a los movimientos sociales y ciudadanos, sus momentos de esplendor y abatimiento siempre han ido, e irán parejos.

En consecuencia, el periodo 83-86, coincidiendo con unos años de ebullición de los movimientos sociales, fue en nuestra ciudad, como en el resto del Estado, tan prolífico en el nacimiento (y defunciones) de Radios Libres, que resulta difícil nombrarlas a todas. En ese periodo el tan esperado, y decepcionante a la postre, triunfo de un gobierno socialista, parecía marcar el punto cumbre en la transición; movimientos como el feminista, autónomo, pacifista, sindical, gay, etc., se hacían presentes a diario en la calle; las múltiples “movidas” musicales del momento suministraban caudales inagotables de maquetas y nuevos sonidos que emitir;… pero sobre todo fueron dos los puntales que empujaron hacia delante a las RRLL en ese periodo. El primero fue el Movimiento Anti-OTAN, que aglutinó a cientos de miles de personas y que tuvo en los medios alternativos en general, y en las RRLL en particular, su principal arma de difusión, dada la inexistencia de más TV que la estatal, y del férreo control y campaña mediática que desarrolló el PSOE cuando le dio por cambiar de opinión tras las elecciones.

El segundo puntal fue el movimiento vecinal, muy fuerte y reivindicativo todavía por aquellas fechas. Por iniciativa de las Asociaciones de Vecinos surgieron Radio la Granja y Radio Rabal (1985); la AV de Torrero llegó a adquirir los equipos, pero ante las dificultades para hallar emplazamiento, acabó cediéndolos al Centro Penitenciario de Torrero con los cuales vio la luz Radio Hawaii, (103.0Mhz), emisora desde la que emitía la población reclusa del centro.

De este periodo podemos reseñar, seguro que con algún olvido: Radio Zero, Torrero; Radio La Granja, San José; Radio Rabal, Arrabal; Onda Vorde, Casco Viejo; Radio Urbana, zona Casco Viejo; Antena del Huerva, Plaza San Francisco; Onda 11, Plaza Paraíso; Canal Imperial, Torrero; etc. Así, hasta momentos en que llegaron a convivir simultáneamente una docena de emisoras en el dial zaragozano, aunque en propiedad, fueron muchas menos las que pasaron de ser el mero entretenimiento de unos amigos con conocimientos de electrónica. Algunas, como Radio Dharma de Montañana o R.J.6-Radio Nacional de Aragón en Calle Alfonso, incluso fueron emisoras unipersonales, por lo que sería demasiado pretencioso exponer que en Zaragoza hubo alguna vez más de cuatro o cinco verdaderas radios libres emitiendo a la vez.

En este periodo también hubo algunas enriquecedoras experiencias conjuntas, pese a las diferencias, entre emisoras de distintas orientaciones, que surgieron por iniciativa de Radio Antena y que aportó sus equipos de emisión que en aquel momento eran los únicos que cubrían toda la ciudad. La primera fue una emisión conjunta y continuada de veintiséis horas denominada “El Día de las Radios Libres”. La emisión se desarrolló desde los estudios de Radio Antena entre los días 7 y 8 de julio del 83 y en sus micrófonos se turnaron representantes de Radio Zero, Radio Urbana, Radio Dharma, Antena del Huerva, Radio Nacional de Aragón, Radio del Barrio (precursora de Radio Sabina de Villamayor), Onda 11, R.J.6, aparte de Radio Paraíso de Pamplona y Radio Klara de Valencia (que acababa de ser clausurada por Telecomunicaciones el día anterior). Radio Grillo no acudió a la cita. En la segunda ocasión se intento repetir la experiencia transmitiendo desde la “I Muestra de Pop, Rock y otros Rollos” que tuvo lugar entre los días 23 a 25 de marzo del 84 con el indicativo “Onda Libre de la Muestra”. Sin embargo, los problemas técnicos lo impidieron, aunque las emisoras participantes, Radio Antena, Radio Sabina, Radio Zero, Radio Dharma y Canal 13, mantuvieron sus stands.

Radio Antena continuó emitiendo en los 101.3Mhz, adoptando la figura laboral de cooperativa desde fines del 83, aunque se mantuvo la participación de colaboradores (entre ellos Nueva Acrópolis) con programa fijo, e iniciando en esa época también la emisión de publicidad comercial. Su autoclausura a finales del 84 fue motivada por la inviabilidad económica,
Por su parte, Radio grillo también sufre altibajos por diversos motivos: carecen de estudio propio ya que emiten desde una habitación prestada en un domicilio particular, dificultades de autofinanciación y, sobre todo y algo que será un problema recurrente a lo largo de la historia de todas las RRLL, falta de participación. Todo esto lleva a un cierre temporal de la emisora, y el consiguiente traslado a otro piso de la calle Heroísmo desde donde retomarán las emisiones hasta finales del 84. Después de un corto intento de emitir desde la Plaza de Roma, tras el abandono de su ubicación anterior, su definitiva autoclausura acaece a principios de 1985.

En abril del 84, un nuevo proyecto, Radio Zero, inicia sus emisiones con un pequeño emisor de un watio por los 103.0Mhz desde la C/ Cantín y Gamboa de la Magdalena, aunque posteriormente se trasladaría a C/ Fray Julián Garcés 50, en Torrero. Esta emisora será la primera en conseguir cierta estabilidad organizativa y sobrepasar los dos años de vida. Algunos miembros de Radio Antena recalarán en ella tras su cierre. El nacimiento de esta emisora fue un caso único por la filiación de sus tres promotores, que habían sido conocidos militantes de CEDADE; revistas de filiación de extrema derecha como el boletín de Bases Autónomas A por Ellos o el de Mundo NS, incluso mostraron en sus ediciones su apoyo a la nueva emisora. Radio Zero se autodefinía como “emisora alternativa de contenido cultural y musical”; además de publicar una revista cultural alternativa con el mismo nombre. Radio Zero lanzó periódicamente convocatorias dirigidas a “todo el personal interesado en trabajar en una emisora”, aunque nunca hubo remuneraciones. Esta emisora desaparecería en el 89 tras no conseguir licencia comercial en las adjudicaciones que tuvieron lugar ese año.

Con el año 85 nace la radio libre decana de  las que emiten en la actualidad: Radio La Granja. Sus emisiones comenzaron el 24 de mayo de 1985 promovida por y desde los locales de la Asociación de Vecinos de San José. La asociación emitía únicamente los lunes, quedando el resto del tiempo de emisión a disposición de todo el barrio, aunque dispuesta en bloques temáticos diarios: enseñanza, mujer, sanidad, Federación de Barrios, etc. Apenas un año después de su inauguración, Radio La Granja es clausurada arbitrariamente, en junio del 86, por dar voz a los trabajadores de TUZSA durante la larga huelga de transportes urbanos vivida en ese año. Los equipos son confiscados por la policía nacional a excepción del emisor, que pudo ser rescatado en el último momento.

La clausura policial de Radio La Granja coincide con la creación en 1986 de la Coordinadora de Radios Libres de Zaragoza. Esta la componen: Radio Ebro, RCL, Radio Zero, Radio Sabina, Megarradio (sucesora de Radio Dharma), Canal Imperial, Radio Rabal y Los Inestables (precursores de Onda Vorde). Esta coordinadora parte de la iniciativa de emisoras con intereses profesionales y comerciales por lo que en su programación, eminentemente musical y cultural, evitan tomar posición en temas conflictivos que les puedan suponer la animadversión de los poderes que adjudican las licencias de emisión comercial. Aunque en un principio se añadieron otras pequeñas emisoras o proyectos, siempre fue dirigida por las radios de línea comercial o, al menos, “no militante”. Por ello no es de extrañar que en su primer comunicado, aprobado sin unanimidad, se declare que “no podemos apoyar a Radio La Granja” y que “su cierre nos hace reafirmarnos en lograr que las Radios Libres sean una alternativa y no una mala caja de resonancia de problemas tratados de forma poco respetuosa”. Es de suponer que los despedidos, huelguistas que estuvieron más de dos meses sin cobrar, apaleados en las manifestaciones, criminalizados en los medios “formales”, o los encerrados en la Parroquia de San Agustín, cuando hicieran su programa en Radio La Granja no dedicarían perlas a la empresa…

También en la primavera del año 85 comienza a fraguarse el proyecto de Radio Carcoma, que hereda el equipamiento técnico de la desaparecida Radio Grillo, aunque no será hasta ese mismo otoño cuando comience a emitir desde el nº 10 de la C/ Alcalá, en el Casco Viejo. Esta emisora se caracterizará por su activa implicación en el Movimiento Anti-OTAN. Pasado el referéndum, en 1987, se trasladan a un local de Doctor Palomar donde compartirán espacios con otros movimientos sociales como la Asamblea Ecologista o el Colectivo por la Paz y el Desarme. En 1988 se fusionará con Canal Imperial, emisora que comenzó a emitir promovida por un grupo de amigos desde la parcela de uno de ellos en la C/ Pontevedra a principios del 84, cambiando su localización en dos ocasiones a la C/ Gavín (Magdalena) y C/ Predicadores (San Pablo).

La desilusión y el cansancio tras el referéndum de la OTAN marcaron un punto de inflexión descendente en el movimiento ciudadano, y por ende, en las radios libres. Desde esa fecha, hasta el 89-90, el número de radios libres que desaparecen comienza a superar al de las que nacen. Algunas optan por la fusión, como Canal Imperial y Radio Carcoma, que dan lugar a Radio Zierzo en otoño del 88, instalándose en los locales de la segunda. Aun con todo, la nueva emisora sólo sobrevivirá hasta el verano del 90, en que desaparece definitivamente por falta de viabilidad económica del local en el que se alberga junto a otros colectivos.

Pese a jugar la baza del “desmarque” de las emisoras socialmente comprometidas, y por tanto poco apreciadas por los poderes, también las que aún tenían aspiraciones comerciales comienzan a perder toda esperanza de obtener licencia, como así ocurriría en el 89. Además deben afrontar la realidad de que la radio comercial profesional ha modernizado sus formatos y contenidos copando el lecho de audiencia joven o descontenta para el que aspiraban ser una alternativa de ocio. Radio Zero se disuelve en 1989; Radio Ebro es vendido a la familia Escolá volcándose a posteriori en la información deportiva y RCL queda reducida a poco más que un proyecto de autoempleo de su promotor. Estas dos últimas, en la actualidad radios comerciales sin licencia, han encontrado un nuevo negocio ocupando frecuencias ilegalmente para alquilarlas a otras emisoras piratas comerciales.

De todas formas,  siguen apareciendo emisoras de vez en cuando, principalmente educativas, que surgen cada vez por más institutos, colegios o centros culturales y que fueron un banderín de enganche para futuras incorporaciones a emisoras libres. Ejemplos pueden ser Radio Medias (IES El Portillo), Onda Fosca (Luis Buñuel), Radio Chispas (Pablo Serrano), Radio Mido (Rio Gállego), Radio los Enlaces (IES Los Enlaces), Radio Privilegio, (CC Juan Pablo II), etc. Aparte de éstas, las más significativas radios libres zaragozanas que aparecerán en este periodo serán las citadas Radio Zierzo, Onda Vorde, Radio Mai y Radio Las Fuentes.

Onda Vorde nace promovida por un grupo de tres personas autodenominados “Los Inestables”, que habían autoconstruido a sus expensas un emisor pero carecían de lugar para emitir, hecho que dio lugar a su nombre. Entre junio y julio del 86 se desarrolla un taller de radio promovido por la Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo; el dinero de la subvención se utiliza para adquirir los elementos técnicos restantes y se comienzan las emisiones desde la Casa de Juventud del Casco Viejo. Sin embargo, pronto surgen los problemas con la utilización del centro y la emisora se traslada a una buhardilla de la calle del Temple, donde permanecerá hasta otoño del 88 en que se autoclausura provisionalmente ante la penosa situación organizativa interna.

En el año 88 comienza a emitir Radio Mai con los equipos cedidos por la desaparecida Radio Rabal, emisora de la Asociación de Vecinos del Picarral, que emitió desde la Casa de Juventud “A Dalla” hasta Abril del 87. Posteriormente se trasladarán a la Avda. Salvador Allende, donde permanecen en la actualidad.

En estas fechas, las RRLL de todo el Estado se hallan en estado de alerta ante la aplicación de la LOT (Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones) aprobada el 18 de diciembre del 87, que viene a suponer, teóricamente, el precintado de todas aquellas emisoras de FM que emitan sin licencia y que no accedan a una de ellas tras los concursos públicos que habrán de ser convocados en breve. La Ley no distinguía entre emisoras comerciales o de iniciativa social, por lo que debían presentarse al concurso junto a los grandes grupos de comunicación si deseaban obtener permiso de emisión. Entre esta fecha y la de la concesión por el gobierno central de las licencias (en concreto a Aragón correspondieron trece) el 31 de Julio del 89, se sucedieron las reuniones de coordinación y actos conjuntos reivindicativos, tanto a nivel local como nacional, para reivindicar un reconocimiento, regulación y espacio en el dial específicos para las emisoras de carácter social y no lucrativo. Por el contrario, la postura del gobierno exigía la previa autoclausura de todas las RRLL que fuesen a presentarse al concurso, fuese cual fuese el resultado del mismo; las que no lo hiciesen se arriesgaban al precintado y a sanciones de hasta cien millones de pesetas.

En Zaragoza, la Coordinadora de Radios Libres se recompone totalmente, no quedando en ella ninguna de las fundadoras, ya sea por su desaparición o porque simplemente optaron, como fue su idea desde el principio, por intentar conseguir una licencia para hacer radio comercial. Radio Zero, todavía en activo, optó por abandonarla alegando incompatibilidad de objetivos, aunque participo en algunos encuentros. En 1988 la Coordinadora está compuesta por Onda Vorde, Radio Zierzo y Radio Mai; Radio La Granja aunque continúa con los equipos precintados participa puntualmente y en el año 90 se uniría Radio Las Fuentes.

Las tres Radios Libres en activo en octubre del 88, Zierzo, Mai y Onda Vorde,  organizan el XIV Encuentro estatal de Radios Libres, entre los días 28 al 30 de ese mes. En el mismo se rechaza de nuevo la posibilidad de las autoclausuras, aunque algunas lo hicieron por su cuenta; sin embargo el punto principal de la asamblea es una propuesta llegada desde Onda Verde de Madrid para la creación de una Oficina de Coordinación de Radios Libres. La propuesta se basa en el supuesto fracaso de las actuales coordinadoras y la necesidad de creación de un órgano autónomo financiado entre todas las emisoras, que simplemente preste servicios (noticiarios, asesoría, cursos, etc.) y que sirva de puente con la administración.

La Oficina de Coordinación se creó, aunque tuvo una corta vida, porque pocas emisoras aportaron su cuota ante las serias dudas que presentaba la propuesta. Sin embargo, su promotor, Esteban Ibarra, no tardó en encontrar otro movimiento que encabezar y coordinar con la administración: el Movimiento Contra la Intolerancia. Este nació como grupo de opinión autónomo dentro de la propia emisora de Onda Verde de Madrid; aunque con los años la creación eclipsaría a la base original. Años después, Onda Verde recaló y creó sucursales por una decena de ciudades como Albacete, Valladolid, Jerez de la Frontera, etc. En el caso de Zaragoza, años después, el colectivo Onda Verde realizó multitud de talleres y cursos subvencionados con cuyos beneficios supuestamente se iba a establecer una “Onda Verde Zaragoza”. A día de hoy todavía no existe Onda Verde Zaragoza (e incluso se han clausurado en todas las demás ciudades) salvo por su esporádica aparición como asociación beneficiaria de subvenciones en los boletines oficiales.

En el momento de la celebración de los XIV Encuentros, Onda Vorde se hallaba clausurada temporalmente y en periodo de reorganización interna. El 9 de enero del 89 se reanudaron las emisiones, con ocho programas que pasan a ser doce en la primera semana. El 10 de febrero, alegando una supuesta queja por ruidos de un vecino, efectivos de la Unidad de Vigilancia Especial (UVE) acceden a los nuevos estudios situados en la C/ Rincón, en la Magdalena. Aun no existiendo expediente abierto por Telecomunicaciones y ni tan siquiera tener competencias para realizar un simple precintado, la Policía Local desmantela literalmente hasta los cables, requisando todo el material y reteniendo en comisaría durante toda la noche a las tres personas que se encontraban en ese momento en la emisora. Cuando los mandos de la UVE advierten de la ilegalidad de su acción, intentan librarse del problema entregando el material en la comisaría de la Policía Nacional de San José, donde se niegan a receptarlo, conocedores de la ilegalidad de la acción policial. Tras otro intento en la central de la Nacional de Pº María Agustín, se intenta solventar el problema entregándolo en custodia en el Gobierno Civil, donde permanecerá durante cuatro años.

El asalto a Onda Vorde tuvo bastante repercusión mediática, sobre todo por la flagrante ilegalidad de la acción policial, que incluso reconoció por escrito en documento interno Primitivo Cardenal, inspector jefe de la Policía Local. Sin embargo, días después también son retenidos e identificados por supuestas injurias dos miembros de la emisora mientras pegaban carteles de  protesta con el lema “Nos han robao”. Del mismo modo, tras una intervención de los afectados en la emisora COPE, en un programa del Consejo de la Juventud, la emisora recibe instrucciones tajantes de no volver a dar voz al colectivo Onda Vorde. El acoso culmina con la visita de efectivos de la Brigada de Información de la Policía Nacional al arrendatario del piso donde se hallaba la emisora, en la propia habitación del hospital en que se hallaba ingresado en esos momentos por una operación.

Pese a la extrema gravedad de la acción represiva contra Onda Vorde, las acciones de apoyo de la Coordinadora de Radios Libres se limitan al apoyo a título individual del manifiesto de protesta por parte de Radio Mai y Radio Zierzo. Poco tiempo después, en el seno de Radio Zierzo se propone la cesión de horas libres a los miembros de Onda Vorde para que continúen su emisión mientras dure el secuestro de los equipos; la propuesta es rechazada. Sin embargo Onda Vorde seguirá participando en la Coordinadora pese al progresivo agotamiento de sus componentes que poco a poco van disgregándose, integrándose algunos de ellos en Radio Mai y Radio La granja. Su última participación como colectivo será durante la celebración del concierto de apoyo a las Radios Libres que tuvo lugar en el Rincón de Goya el 24 de junio del 89.

Los años 89-90 marcan el momento más bajo del movimiento de las RRLL en Zaragoza. Radio Zierzo desaparecerá en el verano del 90 y Radio Mai recogerá casi como único caso de emisora militante a todos los colectivos sociales que antes poblaban el resto de RRLL, llegando a participar en ella más de treinta colectivos de un conjunto total de más de cien componentes de la emisora. Entre ellos, los colectivos que poco a poco van tomando especial relevancia son los de solidaridad internacionalista e indígena (sobre todo por la proximidad del V Centenario) y los del movimiento de objeción e insumisión. Pese a todo, la Coordinadora de Radios Libres consigue recabar el apoyo de más de ochenta asociaciones, APAS, parroquias, grupos políticos, AAVV, etc., en un escrito que es remitido al Consejo de Ministros solicitando un reconocimiento y regulación específicos para las emisoras de carácter social.

En el año 89 sólo se da el caso -con reservas- de aparición de una nueva radio libre, Radio Las Fuentes. Esta emisora comienza su andadura desde un local de la agrupación local del PCE en la C/ Leopoldo Romeo. Posteriormente, en el año 91, al obtener IU la concejalía de distrito de Las Fuentes, la emisora se traslada al Centro Cívico Municipal  “Salvador Allende”, donde se le cede indefinidamente un espacio, se proporciona el equipamiento y financia el acondicionamiento y gastos básicos; algo bastante lejano del principio de autogestión de las radios libres, como también lo fue más tarde el patrocinio comercial de su programación. Poco a  poco, la natural acomodación a su situación hace que esta emisora se aparte de las iniciativas conjuntas por el reconocimiento legal del resto de las RRLL. Tras la regulación del procedimiento de asignación de frecuencias a emisoras municipales por ley en el año 92, Radio Las Fuentes intenta en varias ocasiones ser reconocida como emisora municipal. Fracasado el intento, vuelve a realizar alguna actividad conjunta con otras RRLL entre los años 1995 a 2003. En ese año, alegando una supuesta obligación de abandonar el local municipal que ocupan, la Junta Directiva opta por cancelar el proyecto de Radio Las Fuentes y asociarse con un empresario de los medios que aportará los fondos para transformarse en radio comercial pirata. La emisora se denominará Onda Zaragoza y durará apenas un año hasta la disolución de la sociedad. Sin embargo no todos los miembros de RLF siguieron a la junta directiva en su aventura comercial, recalando algunos de ellos en otras emisoras libres como Mai o La Granja. En la actualidad esos programas todavía están en el aire mientras continúan vacíos los antiguos estudios de RLF.

Desde mediados del 90 comienza a sentirse cierto repunte en la actividad de los movimientos ciudadanos y alternativos (V Centenario, 0’7, ocupación, insumisión, etc.) y, en consecuencia, también de las RRLL.
El hecho más significativo del año 90 es la reaparición de Radio La Granja. Durante el curso 89-90 se realizará un taller de radio en el Instituto “Pablo Gargallo”, promovido por la Asociación de Jóvenes del Barrio de San José (Ajobajo). El éxito del taller lleva a los promotores a contactar con la Asociación de Vecinos para plantear la reapertura de la emisora, aunque tan sólo el emisor se había podido salvar de la incautación. La idea fructifica y en septiembre del 90 se reanudan las emisiones que han continuado hasta la actualidad.

También otro curso de radio, esta vez impartido en el Instituto “Miguel Hernández” durante el curso 90-91 por miembros de Radio Mai, dará lugar a la primera emisora libre de la zona Delicias-Zaragoza oeste. Tras el curso, la iniciativa es continuada por el centro de educación de adultos CODEF, al que se unen otras entidades como la Hermandad del Trabajo, en cuyos locales de la C/ Donantes de Sangre se instalarán los estudios. El equipamiento es adquirido entre todos los componentes del proyecto, aunque los recursos nunca alcanzaron para completar el estudio de emisión. Su trayectoria fue breve y se autodisolvió en el verano del 93. Durante sus emisiones también fueron visitados y apercibidos verbalmente por la policía local, aunque sin mayores consecuencias.

Sin embargo, en el año 91 también aparece un nuevo enemigo de las RRLL desconocido hasta el momento: la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), que reclama un total de 2.800.000 pts a Radio Mai en concepto de cuotas de derechos de autor acumuladas, más un pago mensual de otras 40.000. El conflicto se prolongará durante más de un año, llegándose a los tribunales donde se autoinculpan más de cuarenta asociaciones y colectivos legalmente constituidos. Ante lo complicado que se prevé el proceso con tantos inculpados y la obviedad de que, aun ganando el contencioso, nunca podrían cobrar, la SGAE retiró la querella tras un compromiso verbal del pago simbólico de 5.000 pts al mes y que nunca intentó cobrar.

La querella de la SGAE sacó a la luz un nuevo problema, puesto que hasta el momento ninguna de las diversas coordinadoras de RRLL formadas, al igual que muchas de las emisoras en funcionamiento, tenían personalidad legal con la que poder enfrentarse a una querella o simplemente actuar ante a la administración en defensa de los intereses de las RRLL. Fue en ese año 91 cuando se dotó de personalidad y registros legales a la coordinadora con el nombre de Federación Aragonesa de Radios Libres (FARL) que inicialmente componían la Asociación Colectiva “Radio Mai”, AAVV de San José y la Asociación Ajobajo.

Conforme se avanza en la década de los 90, e impulsadas por un aparente resurgir del movimiento ciudadano, a las dos únicas radios libres propiamente dichas, Mai y La Granja, que persisten en su labor, viene a sumarse una tercera: Radio Topo. En el año 90, la Asociación Barrio Verde de la Magdalena se traslada a unos amplios locales, anteriormente ocupados por diversos colectivos ciudadanos y  que habían sido desocupados por inviabilidad económica. La casualidad quiso que en esos locales hubiese emitido hasta hacía poco Radio Zierzo y que entre los miembros de Barrio Verde también hubiese antiguos componentes de Onda Vorde; el resultado era de esperar. Sin embargo, la adaptación de los escasos miembros de Barrio Verde a la gestión de unos espacios tan amplios detrajo los esfuerzos necesarios para la puesta en marcha inmediata de un nuevo proyecto. No es hasta el año 92 cuando tres antiguos miembros de Onda Vorde comienzan a recopilar equipos viejos y en desuso de emisoras desaparecidas, repararlos, instalar la nueva antena y acondicionar el local. A mediados del 93 se recibe el último empujón en forma de una mesa de mezclas donada por la recientemente clausurada Ba De Radio y un préstamo de 27.000 pts por parte de Barrio Verde.

Una vez creada la infraestructura se realizó un llamamiento a todos aquellos colectivos e individualidades que quisieran participar; en un principio serán catorce futuros programas que aportarán 5.000 pts cada uno para terminar el equipamiento. Antes de comenzar las emisiones se decide elaborar unos estatutos como asociación en los que se intenta reflejar todas las inquietudes de los componentes de la emisora. En ellos, Radio Topo se define como: “No profesional, autogestionaria y participativa. Libre e independiente. Frontalmente opuesta a toda forma de control, coacción o adoctrinamientos sociales, políticos o religiosos. Comprometida con las ideas de igualdad, solidaridad, permisividad y respeto social, antimilitarismo e insumisión, antitotalitarismo, con la libertad sexual, el ecologismo, la despenalización de las drogas y el apoyo a los y las drogodependientes, la defensa de la dignidad de las personas, en especial las socialmente marginadas. Contra la existencia de la tortura y del actual sistema penitenciario. En general nos alineamos con toda idea que defienda la solidaridad, la individualidad personal frente a formas sociales de control, adoctrinamiento y masificación. Un medio de fomento y potenciación de la literatura, la música, el humor y todas las manifestaciones culturales populares, como medio válido para la formación de una opinión pública concienciada,  participativa, crítica y alternativa. Consideramos que toda forma de creación cultural tiene un fin social más allá del propio medio utilizado en su manifestación o difusión.”

Finalmente Radio Topo comienza sus emisiones el 7 de octubre del 93. Entretanto se realizan multitud de trámites legales y administrativos para recuperar el equipo secuestrado a Onda Vorde, que al final es localizado en un sótano del Gobierno Civil de la Pza. del Pilar. El equipo es entregado el 3 de marzo del 94 entre la incredulidad de los funcionarios que no se explican cómo llegó allí y cómo se pudo decomisar sin denuncia previa; faltaba una mesa de mezclas del inventario. Dos días después se instaló en una carpa del Parque Tío Jorge durante la Cincomarzada; fue la última emisión como Onda Vorde.

Radio Topo surge en un momento álgido del movimiento antimilitarista y pro-insumisión que desde el principio tendrá un amplio reflejo en su programación, al igual que la solidaridad internacionalista, la lucha de la mujer, el movimiento gay-lésbico, la ecología, la ocupación, el sindicalismo, etc. Esto da lugar a una programación en la que llegan a participar diecisiete colectivos diferentes que, caso excepcional en el Estado, superan a los programas individuales y/o musicales.

En coordinación con esos colectivos tienen lugar diversas acciones, como los encierros en el Edificio Interfacultades de la Universidad de Zaragoza y en la torre de Santa María en Ejea, junto a compañeros insumisos y donde se instalaron emisoras para la transmisión en directo. También se realizaron transmisiones continuadas durante los once días que permanecieron l@s okup@s en el tejado del antiguo Colegio San Agustín, durante la celebración de las “Bajadas del Canal” en Torrero, los 8 de Marzo con motivo del Día de la Mujer Trabajadora, etc. Otro tipo de campañas de apoyo fueron, por ejemplo, la de “Una voz para los sin voz”, en la que se recaudaron fondos para proveer de un equipo de emisión de FM al movimiento zapatista de Chiapas, o la de Radio La Primerísima –emisora sandinista de Managua- a la que se financió y se enviaron desde España nuevas válvulas de transmisión para sus equipos.

Es en este punto, mediados de los 90, cuando entre las escasas Radios Libres que subsisten en Zaragoza se hace patente la necesidad de unos verdaderos mínimos de coordinación y autoapoyo que puedan, por un lado, paliar en lo posible las endémicas carencias técnicas y organizativas de las emisoras y, por otro, encauzar las reivindicaciones de reconocimiento legal ante las administraciones y definir posturas comunes ante las recurrentes iniciativas de pseudocomercialización de las emisoras libres que, de nuevo, comienzan a aflorar en el Estado. Por todo ello en el año 94 se retoma la iniciativa de la FARL (Federación Aragonesa de Radios Libres) actualizando sus miembros, que pasan a ser: Radio Topo, Radio Mai, Radio la Granja y la Asociación para la Promoción de la Comunicación Popular (APCP); no siendo esta última una emisora propiamente dicha, sino un equipo formado por el grupo técnico y asesor de las tres emisoras.
Dentro de sus objetivos, la FARL ha conseguido de la Administración Autonómica su reconocimiento como interlocutora representativa de las reivindicaciones comunes de las Radios Libres aragonesas. Los documentos y peticiones consensuadas por las emisoras de la FARL se han visto recogidos en las propuestas que desde la C.A. de Aragón se han trasmitido a la Administración Central apoyando la regularización de las Radios Libres; a esta postura se sumaría posteriormente la C.A. de Andalucía.
Del mismo modo, en las Cortes de Aragón se han aprobado tres Proposiciones No de Ley instando a la Administración Autonómica a la tutela efectiva de las Radios Libres frente a la ocupación de sus frecuencias por emisoras comerciales ilegales y a solicitar del Gobierno Central frecuencias para las emisoras de carácter no lucrativo. Este reconocimiento, sin ser una regularización -pues esta depende de una Ley Marco Nacional- supone un significativo avance no alcanzado por ninguna otra coordinadora estatal.

En el plano técnico, la coordinación favoreció la renovación del equipamiento técnico de las tres emisoras libres zaragozanas cuyos equipos, aunque modestos, son ya totalmente profesionales y adaptados a las nuevas tecnologías; además de poder cubrir con su señal toda la ciudad. El apoyo técnico desde las emisoras de la FARL también se tradujo en la renovación, reparación o puesta en marcha de muchas de las emisoras escolares (la mayoría de ellas desaparecidas) que han funcionado en los 90 en la ciudad: Onda fosca, Onda Expansiva, IES Casetas, IES El Portillo, etc. Aunque lo más significativo, ya fuera del espacio temporal que abarca esta publicación, ha sido la reciente puesta en marcha de la primera emisora libre de Teruel capital -Radio Chicharra 102.4 FM- que salió al aire inicialmente con equipos cedidos por las tres emisoras zaragozanas.

También desde la FARL se ha trabajado en buscar una agrupación de las emisoras en el dial –en torno a los 102 Mhz- que pueda favorecer su localización por los ciudadanos y favorecer el apoyo mutuo ante injerencias de comerciales piratas o proselitistas en el dial. Este planteamiento, aunque a veces difícil y también único en el Estado, ha mostrado su efectividad sobre todo en los casos en que el dial de Radio La Granja fue ocupado por la emisora de Radio Católica Mundial o el de Radio Topo por COPE FM, y que fueron resueltos exitosamente gracias a la coordinación técnica y la presión conjunta.

Llegados aquí no tendría mucho sentido seguir hablando de la trayectoria o experiencias de las Radios Libres zaragozanas. El panorama del año 2000, año hasta el que más o menos abarca esta publicación, no ha cambiado a día de hoy; Radio Mai, Radio La Granja y Radio Topo mantienen sus micrófonos abiertos esperando a que cualquier persona comprometida que lea esta páginas pueda hacer de ellos la ventana para sus inquietudes e iniciativas personales, sociales o colectivas; a que pueda ejercer de verdad su derecho al libre pensamiento y al ejercicio de la libertad de expresión en su más puro estado.

Las radios libres siguen vivas aunque, como los movimientos ciudadanos, de los que son su mejor termómetro, a veces parezcan simplemente latentes. Por ello no hay donde poner punto final a este boceto de recorrido histórico; y cualquiera de los cientos de compañeros y compañeras que han participado o participan a día de hoy en alguna de las tres emisoras, puede narrar al lector curioso cientos de matices, anécdotas, conflictos, experiencias, luchas, esfuerzos, victorias o sinsabores que su paso por ellas le han aportado. Si alguien desea saber algo más de las radios libres, que no espere encontrarlo escrito, porque la única forma de entender la libertad es practicarla y formar parte de ella.
Como último apunte: En el año 97 realizamos una encuesta a nivel nacional sobre las radios libres, su funcionamiento y sus problemas. No han sido ni los cierres policiales, ni los problemas técnicos, ni las carencias económicas las que han hecho desistir a tantos proyectos de comunicación alternativa. Ha sido simplemente la falta de implicación de la gente. Las radios libres van de la mano y son la voz de los movimientos sociales, tanto en su auge como en su declive; de si languidecen o perseveran podremos adivinar si esta, nuestra ciudad, sigue siendo de verdad una “Zaragoza rebelde”.

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LA CARAVANA OLVIDADA https://sindominio.net/zaragozarebeldela-caravana-olvidada https://sindominio.net/zaragozarebeldela-caravana-olvidada#respond Tue, 17 Mar 1992 19:13:49 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=750

La solidaridad zaragozana con el Sahara arranca poco tiempo después del vergonzoso acuerdo tripartito que firmaron Marruecos, Mauritania y España en el año 1975, el de la muerte de Franco, que cierra en falso el problema de la descolonización del antiguo dominio.
Desde Zaragoza hemos participado en varias caravanas hacia el Sahara, siempre coordinadas con otras asociaciones del Estado. Recuerdo el primer Land Rover que pasó del frío de Canfranc al calor del desierto, gracias a la aportación de cuatrocientas mil pesetas (unos dos mil cuatrocientos euros) del Ayuntamiento de Zaragoza, en el año 1991, y no se había inventado aún el 0,7% de ayuda al desarrollo.El camión cisterna era de los que usaba CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos SA) para el reparto de combustible. Este proyecto fue especialmente emotivo porque involucró a mucha gente, como los trabajadores de mantenimiento, que cambiaron ruedas, arreglaron el motor y lo dejaron en las mejores condiciones para el desierto que le esperaba.
El 21 de abril de 1992 embarcó en Alicante una nueva caravana con ayuda humanitaria destinada a los campamentos de refugiados saharauis establecidos al sur de la ciudad argelina de Tinduf, en una zona próxima al territorio del antiguo Sahara Español, actualmente ocupado por Marruecos.
La caravana estaba organizada en esta ocasión por el representante saharaui en la zona de Levante, en colaboración con las Asociaciones de Amistad de su ámbito: Castelló, Valencia, Benidorm Alacant, Murcia, Cartagena y Albacete.
La integrábamos cincuenta y nueve personas, algunos de entre nosotros periodistas de diferentes medios de comunicación, otros que habían ejercido su profesión durante la colonización española en el Sahara y el resto simpatizantes de la causa saharaui, todos unidos en la lucha por la liberación de sus territorios. El desplazamiento se realizó en catorce vehículos: cuatro ambulancias, dos turismos, un Land Rover, dos autobuses y cinco camiones cargados de medicinas, alimentos, material escolar… Desde Aragón aportamos un camión cisterna de cuatro ejes con capacidad para veinticinco mil litros, que cargamos de agua potable durante el trayecto y que se utilizaría para abastecer los campamentos.
La caravana desembarcó en el puerto de Orán, donde fuimos recibidos por el embajador de la RASD (Republica Árabe Saharaui Democrática) en Argelia. Tras solucionar en la aduana los trámites burocráticos, partimos ese mismo día en dirección a Tinduf en compañía de algunos guías saharauis, que en todo momento estuvieron atentos a resolver los problemas que se plantearon en el trayecto.
Tres días más tarde, después de recorrer mil quinientos kilómetros por una Argelia políticamente convulsionada, en donde pudimos observar cómo el paisaje húmedo mediterráneo se iba transformando en puro desierto, llegamos a Rabuni que, sin ser propiamente un campamento, agrupa los servicios centrales de la organización saharaui en el exilio: Ministerios, Hospital Nacional, escuelas secundarias, almacenes, talleres… Allí está el centro de acogida en donde se nos brindó el primer recibimiento.
A lo largo de los tres días siguientes pudimos visitar tres de los cuatro campamentos en los que la población civil espera el día del regreso al territorio ocupado por Marruecos. Estos campamentos reciben el nombre de ciudades del territorio ocupado: Auserd, El Aaium, Smara y Dajia, que agrupan seis dairas cada una, que a su vez están formadas por cuatro barrios. Cada barrio se compone de tantas jaimas como familias. La jaima es una tienda de campaña confeccionada en lona, similar a la que utilizaban los pastores nómadas, y tiene en su proximidad un pequeño cuarto de adobe que se utiliza como cocina. Con ese mismo adobe están construidos los dispensarios y las escuelas de que dispone cada campamento.
La organización saharaui cubre las necesidades básicas de la población, posibilitando que todos los niños y niñas estén escolarizados. A partir de los tres años asisten a las escuelas maternales y desde ese momento siguen un plan de estudios que incluye la enseñanza del idioma castellano como segunda lengua, lo que hace de la RASD el único país árabe hispano-parlante. La distribución de los alimentos disponibles que, en gran parte, les llega de la ayuda internacional, se realiza semanalmente en función del número de miembros de cada familia. No existe el dinero, no hay comercio, todo está socializado.
El pilar básico de todo este proceso son las mujeres. La entrada masiva del pueblo saharaui a partir de 1975 a territorio argelino como refugiados supuso tener que crear una infraestructura, en principio de supervivencia, para ir acogiendo a todos los que llegaban. La partida inmediata de los hombres hacia el campo de batalla dejó en manos de las saharauis todas las funciones a realizar. Ellas son las que atienden las escuelas, dispensarios, reparten los alimentos y construyen las jaimas. Ellas son, por su fuerza y tesón, baza fundamental en la lucha del Frente Polisario. Ello también es posible por la peculiar concepción del Islam que tiene el pueblo saharaui. Su práctica es individual, no existen mezquitas o lugares de culto, la mujer goza de los mismos derechos que los hombres, sin que tengan que ocultar su rostro salvo para protegerlo del viento y la arena, los matrimonios son monógamos y todos pueden optar al divorcio.
Los integrantes de la caravana quedamos estremecidos por la hospitalidad y el cariño de este pueblo.
Las multitudinarias recepciones en los campamentos que visitamos, los agasajos de que fuimos objeto, la franqueza de su conversación y su fe inquebrantable en un pronto regreso a ese territorio que se les arrebató por la fuerza, han quedado grabados para siempre en nuestro corazón y nuestra memoria.

Miguel Gamarra

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LOS COMIENZOS DEL HIP-HOP https://sindominio.net/zaragozarebeldelos-comienzos-del-hip-hop https://sindominio.net/zaragozarebeldelos-comienzos-del-hip-hop#comments Sun, 17 Mar 1991 19:01:15 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=742 DJ Potas vio un documental en la tele a principios de los 80. Malcom Mclaren, uno de los que descubrió a los Sex Pistols,  había estado en Nueva York y contaba cómo había conocido un tipo de cultura nueva que se llamaba Hip Hop. Una cultura que engloba el rap, los grafitis, los bailarines de breakdance y los discjockeys.
“Aquí por entonces lo más alternativo era el punk. A mí  me interesó después de ver el documental, y en el 84 estrenaron una película que se llamaba Beat Street, luego estrenaron otra sobre breakdance, Electric Bógalo, y la gente empezó a enterarse de lo que era ese estilo de vida.”

-Y tú desde aquí, ¿cómo te introdujiste en esa nueva cultura?

“Empezamos a bailar breakdance en el parque Grande hasta el 88, que yo dejé de bailar y me dediqué a lo que son los platos. En Zaragoza, y también en España, cuando la gente empezó a rapear fue a finales de los 80. No nos tomaban muy en serio, cuando ahora es un movimiento de masas. Yo empecé a pinchar en el 88 y en el 90 formé un grupo que se llamaba Recurso Z; luego estuve casi una década en Radio Mai, haciendo un programa de rap, Special Zulú. Allí empezaron a venir los que ahora son Rapsusklei y Violadores del Verso, que eran unos chavalitos jóvenes, y nos intercambiábamos discos.”

Special Zulú

El programa Special Zulú sirvió de trampolín para las primeras grabaciones de rap que se hicieron en Zaragoza, los nombres mas destacados de la escena zaragozana han participado en las maquetas de DJPotas. Muy respetado por sus grabaciones y sus sesiones, ha sido testigo de la historia del hip hop en Zaragoza, su Myspace es visitado por miles de personas que le mandan comentarios y le muestran sus grabaciones. Su nombre está vinculado a la cultura hip hop de esta ciudad.
“Lo que era el rap en español empezó a finales de los ochenta, cuando se puso en Inglaterra también de moda. En esa época, la compañía Ariola que es una multinacional, grabó discos a chavales, pero eran muy comerciales.
Luego ya empezó a hacer la gente rap en serio y se pasaban las maquetas. Los primeros discos se los producía la peña, actualmente también, pero ahora es mucho más fácil producirte un disco. Los primeros en Zaragoza fueron Misión Imposible, grabaron con Ariola; luego uno de los componentes formó Misión Hispana, el cantante.”

-En aquella primera época ¿dónde grababais las maquetas?

“Yo las maquetas las grababa en MStudios, que era la casa de DJC, y luego nos las distribuíamos nosotros. Yo fui el primero que las saqué en color, por lo menos en rap. Te ibas a hacer las fotocopias, te las recortabas, grababas  las cintas a piñón. Luego tenías que ir a tiendas, conocer a gente en Barcelona y en Madrid; también en Linacero tenían un expositor de maquetas, a quinientas  pesetillas (tres euros).”

-Luego te pillaste los platos y la mesa ¿Dónde pinchabas?
“En el 91 o así, en Casas de Juventud, que en aquella época aún hicieron algo. También en conciertos de grupos de los que empezábamos, en la DVizio. Te llamaban de Madrid y Barcelona e ibas por la cara, ni el viaje a veces te pagaban; y eso lo han hecho hasta los Violadores, que yo estaba con ellos.”

-¿Qué es lo que te llamó la atención de esta cultura?

“Yo siempre he dicho que el hip hop, al principio, era el punk de los negros, por las letras…contenían algo, ahora también, aunque hay algunos que dicen tonterías. La música es importante, pero la letra si no te dice nada…
No sé, me sorprendió, vi algo nuevo; yo seguía escuchando punk pero cada vez menos, y me empecé a interesar y a comprar discos.  Cada uno me costaba tres mil pesetas (dieciocho euros) porque eran de importación. Yo me compraba un disco, otro se había comprado otro y nos los pasábamos, nos los grabábamos en cintas.
En Linacero yo les decía que me lo guardaran, uno al mes, e iba viendo las dedicatorias a otros grupos, y a veces me ponía a escuchar la radio de la base americana a ver si ponían música.”

-Zaragoza se ha convertido en un referente del rap en castellano. ¿Tú cuándo te diste cuenta de que aquí había nivel?

“Fue en los primeros conciertos, cuando ya eran  Violadores -eso era la hostia-, cuando recuerdo que dijera: “aquí ya hay algo serio”. Antes estuvo Kase-O, que también sacó maquetas en mi época; Bufank, donde  estaba el Rumba, que es el discjockey ahora de ellos; y luego se juntaron y esa fusión fue la bomba.
Profesionalmente, en Zaragoza, el boom fue cuando empezaron ellos, en el 98.”

-Ahora sigues haciendo audiciones y pinchas en muestras de hip hop, ¿has seguido aprendiendo?

“De los que empezamos, el único que continúa soy yo. Pincho, voy a la radio. Hice un curso, algo me enseñaron, la mezcla larga y eso, pero el resto fui autodidacta. Tenía videos de campeonatos de discjokeys y todo lo que veía lo probaba. Pero intentaba hacer algo parecido, no quería imitarlos. La primera vez que pinché fue en el Centro Cívico Delicias, no estaba muy visto que hicieras scrach y que pusieras unas bases. Ahora con Internet, no sabe lo que tiene la juventud. Ahora todo el mundo hace música, todo el mundo quiere rapear.”

-Rapear bien es muy difícil ¿no?

“Es muy difícil, yo es que…, lo de acordarme de las letras, y que rimen… También una vez intenté hacer un graffiti  y dije: una y no más.”

Entrevista a DJ Potas por Rebeca Ruiz Arbizu.

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EL CAMPAMENTO DE MUJERES POR LA PAZ: UNA ACCIÓN DEL PACIFISMO FEMINISTA EN ZARAGOZA https://sindominio.net/zaragozarebeldecampamento-mujeres-paz https://sindominio.net/zaragozarebeldecampamento-mujeres-paz#respond Sat, 17 Mar 1984 18:17:37 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=737 Al pensar en el Campamento de Mujeres por la Paz la primera palabra que me viene a la mente es entusiasmo. Teníamos un entusiasmo contagioso. De este modo se explica que en aquellos días de finales de septiembre de 1984, en apenas un par de semanas fuéramos capaces de organizar un campamento que revolucionó la ciudad y atrajo a mujeres de todo el país.

En el verano de ese mismo año había participado en la Convención por una Europa desnuclearizada que tuvo lugar en Perugia, Italia. Era mi segunda convención, pues el año anterior también había viajado a Berlín con el mismo motivo, lo que me dio ocasión de participar en una de las grandes y míticas cadenas humanas contra los euromisiles que se desplegaron por aquellos días en todas las capitales europeas. Allí conocí a Petra Kelly, me alojé en una de las casas ocupadas de Kreuzberg y descubrí por primera vez las acciones simbólicas que protagonizaban las mujeres en su lucha contra la guerra nuclear. El entusiasmo que traje venía de la efervescencia de aquel movimiento que arrastraba a miles de personas, de la radicalidad y la determinación de los jóvenes alemanes de ambos sexos en Berlín, de la gran marcha de Perugia a Asís al año siguiente, de la horizontalidad y las acciones noviolentas de las Mujeres de Greenham Common, que desde hacía un tiempo estaban acampadas delante de una base que albergaba algunas de las cabezas nucleares pendientes de instalar.

Fueron las mujeres del Campamento de Greenham las que hicieron el llamamiento para ese mes de septiembre: “que diez millones de mujeres salgan de su casa del 20 al 30 de septiembre a manifestarse contra los preparativos de la guerra”. Se trataba de un posible ataque nuclear que iba a agudizarse si seguía la escalada del rearme y la amenaza.

A comienzos de septiembre, acabadas las vacaciones de verano, planteé la propuesta traída de Europa al grupo de Mujeres del Colectivo por la Paz y el Desarme. Y a ellas también les entusiasmó. A partir de ahí fue como una bola de nieve que rueda y cada vez se hace mayor. Decidimos unirnos a la campaña europea organizando un campamento de mujeres. Y como todo lo que hacíamos entonces, lo primero fue convocar a todas las organizaciones de mujeres de la ciudad. En la primera reunión, ya estuvimos más de ochenta mujeres. Así se formó una coordinadora que agrupaba, además de a las mujeres del Colectivo por la Paz y el Desarme, a la Coordinadora de Mujeres de Barrios, el Frente Feminista, la Secretaría de la Mujer de Comisiones Obreras, de Unión Sindical Obrera, de Unión General de Trabajadores, Mujer y Socialismo, las mujeres del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Aragón, mujeres del Movimiento Comunista de Aragón, de la Liga Comunista Revolucionaria, del Partido Comunista … Y otras muchas que participaron a título individual.

Campamento de mujeres por la paz

El Campamento de Mujeres por la Paz se organizó en el parque del Tío Jorge, en los días señalados por la campaña. Decidimos hacer un campamento para materializar la idea de “salir de casa por la paz”, pues si antes los hombres se iban de casa para hacer la guerra, ahora nosotras nos íbamos de casa para protestar contra la guerra.

Ya el hecho de que fuera un campamento sólo de mujeres suscitó un intenso debate. Todavía estábamos en tiempos en los que, tras años y años de iniciativas protagonizadas solo por hombres, había que justificar que nosotras quisiéramos tener las nuestras, a nuestro estilo, solas, organizadas bajo nuestros acuerdos y poniendo en juego el carácter simbólico de nuestros cuerpos de mujer, históricamente excluidos de la acción política y la toma de decisiones.

Además de unirnos a la protesta europea, queríamos encontrarnos, debatir, organizar acciones hacia la ciudad. Más de cincuenta mujeres dormíamos en las tiendas, y la gran carpa reunía a cientos en los debates que se organizaban durante el día: sobre la participación de las mujeres en las guerras, sobre si existen o no valores específicos masculinos y femeninos, sobre la violencia contra las mujeres, sobre cómo educar para la paz, sobre la OTAN, sobre las relaciones entre pacifismo y feminismo… Llegaron mujeres de Madrid, Barcelona, Bilbao, Huesca, San Sebastián, Vitoria, Valladolid, Salamanca, Vinaroz… Y el fin de semana un autobús completo desde Euskadi.

Algo que nos había impactado, algo que aprendimos en el pacifismo antinuclear de los años ochenta, era considerar fundamental la coherencia entre fines y medios. Que las formas de actuar, de participar y de relacionarse, no son indiferentes, sino que pueden respetar o distorsionar los fines que se persiguen; y que también tienen repercusiones en las personas individuales, tanto de dentro como de fuera del movimiento. Que el compromiso y la actividad de un grupo pacifista no solo viene marcado por unos objetivos, sino por una filosofía de fondo que se nutre de una convicción ética: el valor de la vida humana y el uso de la noviolencia. Que ningún fin, por excelso que sea, quedará incólume ante los procesos y los caminos utilizados para alcanzarlo. Que es irracional matar a alguien para defender una idea o un interés o un bien, sea la soberanía, una ideología o unos derechos; y que también es irracional que la sociedad siga manteniendo presupuestos e instituciones orientadas a la muerte. El reto, pensábamos, y seguimos pensando, es construir estrategias de defensa y de transformación social más allá de las armas.

Las mujeres del Campamento, teníamos claro que una de las bazas de la noviolencia es la creatividad. Queríamos huir de los eslóganes desgastados, crear nuevos lenguajes, convivir, implicarnos del todo. Por eso el campamento fue también una fiesta: con una radio libre, La Violetera, desde la que emitíamos día y noche, con risas, cartas, telegramas, visitas… Creíamos realmente que nuestro compromiso incidiría, que unido al de tantas otras mujeres que esos días también estaban en la calle, acabaría transformando la sinrazón de los gobernantes que estaban tensando la cuerda de la amenaza de destrucción nuclear mutua.

El pacifismo nutre su pensamiento y su acción participativa de esa dimensión simbólica que es expresada por el cuerpo y el ser concreto. Hace del cuerpo el soporte máximo de la dignidad humana, testimonio necesario y suficiente para la acción. Las marchas, las sentadas, los campamentos de paz, las huelgas de hambre; en todas estas acciones la presencia, el “estar”, se convierte en testimonio que trata de golpear las conciencias de quienes se sitúan enfrente o al margen del problema.

Desde el Campamento se organizaron varias acciones: una tela de araña en la Glorieta Sasera, tela de vida que enmaraña, mientras repartíamos octavillas; un plante ante los tanques de ”la Brunete” que pasaban por una carretera cercana; participamos también en la cadena humana que se organizó, uno de esos días, por la solidaridad entre las comunidades paya y gitana. Y para finalizar, una marcha de más de trescientas mujeres a la Base Norteamericana, para dejar sentado nuestro rechazo a la OTAN y a la permanencia de la propia base.

Fueron días intensos, en los que también hubo conflictos entre nosotras. Esa confluencia mayoritaria no escondía las discrepancias que existían entre distintos enfoques: roces acerca de si la igualdad significaba o no reivindicar la mili para las mujeres, roces por cómo se hablaba de las relaciones entre las mujeres y la paz, roces por una u otra línea política…

Feminismo y pacifismo han tenido una relación histórica difícil, controvertida y polémica. Y me estoy refiriendo al feminismo de los años setenta en adelante y al pacifismo que surge en estos mismos años. Este desencuentro tenía sus raíces. Quienes miraban con recelo al pacifismo veían necesario romper con la imagen tradicional de las mujeres ligadas a la paz “por naturaleza”; romper con la imagen de la cercanía de las mujeres a la vida, en razón de su biología, de su potencialidad para dar la vida. Esto las llevaba a reivindicar la fuerza y la capacidad de agredir, también para las mujeres, como modo de afirmarse como seres libres; a reivindicar la igualdad con los varones, también en lo que atañe a ir a la mili, para luego, si acaso, objetar como cualquier varón antimilitarista. Y las llevaba a sospechar de toda iniciativa de las mujeres que parecía que no era clara con respecto a las premisas anteriores. Lo que conducía a la contradicción de que fueran precisamente algunas feministas las más dudosas y renuentes, ante la posibilidad de una acción específica de mujeres en el movimiento por la paz.
Por fortuna, ya hace tiempo que hubo una maduración por ambas partes, dejando atrás muchas rigideces; el feminismo se ha diversificado y ya hace años que, sin negar que sigan existiendo conflictos, el reconocimiento mutuo fluye de un modo generoso y amplio. Con la perspectiva del tiempo, ahora, cuando ya han transcurrido más de veinte años, vemos que el Campamento de Mujeres por la Paz fue un ejemplo de acción unitaria que valió la pena, un ejemplo de vitalidad y de coherencia entre fines y medios, tal como preconizábamos. Nos hizo crecer, y también hizo crecer la esperanza a nuestro alrededor. Fue un magnífico ejemplo de excelencia participativa protagonizada por mujeres.

Carmen Magallón Portolés

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LA PUERTA DE CARROS https://sindominio.net/zaragozarebeldela-puerta-de-carros Mon, 17 Mar 1980 17:46:03 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=724 Era el atajo peatonal, saltando por vías y andenes de la Estación de los Caminos de Hierro del Norte entre la calle Sobrarbe y la Avenida de Cataluña.
En 1973 los precios del petróleo se dispararon. Estábamos sin saberlo en el final de la dictadura y en el principio de una remodelación industrial cuyas consecuencias no podíamos prever y que llegaría hasta los años 80, ya con el gobierno del PSOE.
En esos años la crisis llegó a todos los sectores industriales que rodeaban Zaragoza y se inventaron las regulaciones de empleo con los derechos del paro de los trabajadores a disposición de las empresas; después fueron las suspensiones de pagos y el cierre de una amplia gama de industrias de Zaragoza.
El sector del metal pasó de cerca de cuarenta mil trabajadores a principios de los setenta a unos veinte mil hacia el año 2000, incluidos los de la General Motors (después OPEL) que trajeron años mas tarde.
Un proceso similar se había vivido años antes en Alemania y el norte de Europa, que consistía en enviar la industria contaminante hacia el sur, por ejemplo, las fundiciones, y la industria química. Se ha repetido años después en dirección a África, Sudáfrica, China, India, etc.
Esta época fue difícil para la economía de las empresas. Se dejaron de pagar hasta las cuotas de la Seguridad Social, la gran mayoría quedaron hipotecadas, los bancos se hicieron con la titularidad de los terrenos e instalaciones de las mismas. Veinte años después sería la misma banca la que financiaría la compra  de las viviendas resultantes en las áreas recalificadas con una plusvalía sobre el precio del suelo que sería interesante analizar.

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En los años 80, por la Puerta de Carros salían los tanques y cañones que una o dos veces al año iban al campo de maniobras de San Gregorio, subían y bajaban por Sobrarbe, San Juan de la Peña y la antigua carretera de Huesca hasta el famoso campo de tiro. El ruido, la contaminación y las marcas de las cadenas en el pavimento era lo que le faltaba a un barrio como el Picarral, que ya era conocido como “el triángulo de la muerte”, por la contaminación de empresas como SAICA (Sociedad Anónima Industrias Celulosa Aragonesa), Rico Echeverría y Campo Ebro Industrial, la actual Amylum Group.
Las zonas industriales más cercanas al centro de la ciudad y también de otras áreas, tenían previstas remodelaciones urbanas que se reflejan en el Plan General de Ordenación Urbana  de 1986 y que consistían sobre todo en calificarlas como uso residencial. Estos sectores fueron desarrollados en los años siguientes y con distinto grado de intensidad.
Un ejemplo significativo es la cuña definida por San Juan de la Peña y Sobrarbe, la avenida Cataluña y que cierra con Marqués de la Cadena, se adentra hasta el mismo Puente de Piedra y con vistas al Ebro y al Pilar.
Articulada por el antiguo eje ferroviario de la Estación del Norte, las naves de Izuzquiza Arana y los depósitos de CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos S.A.) en San Juan de la Peña, Maquinista y Fundiciones de Ebro, la Harinera de Solans, Galletas Patria, La Azucarera de Aragón en avenida de Cataluña y algunas empresas y propiedades más de menor entidad, y la Estación  del Norte con la salida posterior a la calle Sobrarbe cerrando el triángulo. A mitad de los años setenta ya se había construido un edificio de doce plantas sobre los terrenos de Talleres Jordá.
En el desarrollo de los planes parciales, estudios de detalle, etc., las cesiones del 10% del suelo residencial resultante, que corresponden al Ayuntamiento, supongo que fueron vendidas a los promotores privados, ya que ha resultado que, en toda el área, no se ha construido ni una sola vivienda de protección oficial, que es lo que se supone que corresponde hacer al ayuntamiento, con las cesiones de los nuevos suelos. La Ley del Suelo no marca el destino de esas cesiones y es clara la falta de voluntad política para promover vivienda de protección.
Desde el movimiento vecinal, en los años 90, no se han cuestionado los modelos de desarrollo urbanísticos planteados por el ayuntamiento y que se amparan en la bondad del mercado, en el buen hacer de los técnicos, y en esperar que la bonanza económica amplíe el plazo de las hipotecas a unos limites insospechados hace poco tiempo.
El precio de la vivienda libre ha ido subiendo en el último cuarto del siglo pasado a unos niveles imprevisibles, y en este siglo más. Esto hace que  la vivienda de protección siga detrás, y también las de alquiler. Bastará con ver la relación de ingresos por familia y coste de vivienda, para entender que cada vez son más las personas que se quedan fuera del acceso a la misma, incluso de la de protección. No pensemos en casos de divorcio en los que alguien tiene que acabar otra vez en casa de mamá.
En este tiempo la lucha por el cierre del cinturón que une Valle de Broto con Marqués de la Cadena fue lo más destacado en todo este polígono, y duró varios años. Las pancartas colgaban en lo que sería la Plaza Mozart. El uso de la estación de clasificación de vagones ferroviarios en la antigua Estación del Norte impedía terminar esta ronda, además de otros problemas de infraestructuras.
Sí que ha sido un logro del movimiento vecinal, después del año 2000, conseguir que declararan como bien protegido un árbol singular de catorce metros de altura. Es un cedro del Líbano que se mantiene en los terrenos de los antiguos depósitos de CAMPSA, aunque en la actualidad está bastante descuidado y casi seco.

Jesús Rodrigo

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LA VOCALIA DE MUJERES DEL PICARRAL Y LA ASOCIACIÓN DE VECINOS. UNA LUCHA DE BARRIO PARA UNA CIUDAD https://sindominio.net/zaragozarebeldevocalia-de-mujeres-picarral https://sindominio.net/zaragozarebeldevocalia-de-mujeres-picarral#comments Sat, 17 Mar 1979 17:22:09 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=709 Mi experiencia personal  como voluntaria en el movimiento vecinal y concretamente en la comisión de mujeres de la  Asociación de Vecinos Picarral-Salvador Allende es de más de treinta años, apoyando las reivindicaciones que se han hecho en la ciudad para ir transformando esta sociedad y, en concreto, la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres

Quiero contar primero dos cosas que me parecen importantes para la introducción del tema.

Primero, decir que soy una mujer sencilla, que viví en un pueblo, Novillas, hasta los dieciocho años y, por supuesto, por aquel entonces, los conocimientos educativos y culturales que recibíamos se daban en la única escuela pública que allí existía. La metodología que se utilizaba era un único libro para todos los cursos.

En segundo lugar, decir que soy madre de  tres hijos y una hija y ahora disfruto como abuela con cuatro nietas y un nieto.

Una experiencia bastante fuerte para mí fue la obligación de emigrar a la ciudad yo sola, para trabajar en el único empleo al que podíamos acceder las mujeres, es decir, a servir como empleada de hogar, y, en mi caso, por imposición familiar, a casa de los señores para los que mis padres trabajaban en el pueblo. Era un trabajo totalmente sumiso donde tenías que estar todo el día a las órdenes de tus señoritos, como les gustaba que les llamáramos. No tenía ninguna posibilidad de relación y, menos, de poder promocionarme.

Otro de los aspectos importantes en mi vida, después de los padres que he tenido, fue la suerte de encontrar y conocer a mi pareja. Él era una persona muy crítica con la sociedad tan injusta en que vivíamos en los años 70 y estaba muy implicado en la defensa de la clase trabajadora, participando activamente en varios colectivos, entonces ilegales. Yo venía de una religiosidad muy tradicional y de pensar más en lo que los curas te decían, sin poder opinar por mí misma. Pude descubrir otra manera de ver las actitudes que tomábamos en la vida, a través del contacto que empecé a tener con todo el entorno de mi pareja. Me resultaba difícil de asimilar, sobre todo, la rebeldía que tenían y el no conformarse con todas las injusticias que nos tocaba vivir.

El vivir en un barrio tan concreto, el Picarral, donde todas las luchas obreras tenían su clara justificación y eran apoyadas por mucha gente, iba calando en mi interior; empecé a pensar por mí misma, dejando los agobios de la religión aparte y aprendí a ser más libre en mis acciones.

Allí fue donde me relacioné con un equipo organizado, muy diverso, de personas que tenían un compromiso muy profundo y serio con la idea de conseguir colegios, alumbrado, guarderías y mejorar la calidad de vida de los barrios.
Todas estas ilusiones las compartíamos con muchas de las personas desde nuestra fe por querer llevar un cristianismo más humano y cercano a la problemática que se vivía los años anteriores a la democracia. Personalmente tengo que decir que las reflexiones que hacíamos a través de todo lo que iba aconteciendo me fortalecieron para participar en la vida pública que en esos momentos se iba desarrollando en el barrio.
Mi marido, como presidente de la AVV, fue el que me introdujo en la comisión de mujeres. Al principio de los años 70 las reuniones las teníamos en nuestras casas y empezamos llamándonos Comisión de Consumo. El análisis social que hacíamos era desde el punto de vista de los salarios y la repercusión que sufríamos con la carestía de la vida y la cesta de la compra.  Quienes más lo sufrían eran las mujeres de los trabajadores y, por ello, realizamos algunas acciones exigiendo en las tiendas un precio justo. De allí pasamos a plantearnos otras cuestiones que también estaban en relación con la vida cotidiana de las mujeres.
En aquella época había unas necesidades muy básicas en el barrio y empezamos viendo la urgencia de una guardería. Ni cortas ni perezosas la pusimos en marcha con tres madres que se ofrecieron en unas condiciones laborales muy precarias, sin seguridad social. Se pudo llevar a cabo por la cesión de los locales de la parroquia de Belén, que tenía una actitud muy abierta frente a las  reivindicaciones que hacíamos para  el barrio.
Pronto descubrimos la necesidad de formarnos para seguir haciendo el cambio de estructuras que necesitaba la sociedad. Se creó en el barrio un Centro de Adultas para que las madres pudiéramos sacarnos el graduado escolar. Contactamos con profesores de la universidad y se ofrecieron a formarnos con una actitud muy positiva y una mirada crítica hacia los problemas sociales. Hoy todavía sigue este centro haciendo un servicio al barrio y yo sigo dando clase de alfabetización a personas de 70 años, todo un logro.
El descubrir la importancia de los métodos anticonceptivos, la exigencia de su legalización y la educación sexual fue una lucha fuerte que la sacamos adelante, con el Frente Feminista a la cabeza.
Hacíamos charlas informativas para las mujeres y, como anécdota, contar que a la salida teníamos a la policía interrogándonos. Otro detalle curioso es que exigíamos en las consultas del medico de familia las pastillas anticonceptivas y la negativa era rotunda la mayoría de las veces. No nos las daban porque “no iban a pecar ellos para que jodiéramos a gusto con nuestra pareja”, decían.
Entonces ya veíamos que la promoción de la mujer pasaba por su incorporación al mundo del trabajo, fuera del hogar familiar. Así que, para ello, lo siguiente que acometimos fue la reivindicación de las guarderías con un horario más amplio. Ésta fue la lucha de todas las comisiones de mujeres, unidas en diferentes barrios. Acudimos al ayuntamiento con nuestros hijos, exigiendo al concejal de turno guarderías para las mujeres en horario laboral, con el fin de poder incorporarnos con los hombres al trabajo fuera de casa. Conseguimos en el Picarral, Delicias y Las Fuentes. Hoy han pasado 25 años y todavía no se han puesto nuevas guarderías públicas en funcionamiento, adaptadas al horario laboral. Esto significa que es muy importante trabajar organizadas en la sociedad para ir avanzando hacia la igualdad plena entre hombres y mujeres.
El derecho al aborto libre, al divorcio, las guarderías, los centros de planificación familiar, los centros de educación de adultas y hasta un instituto de enseñanza media en el barrio eran reivindicaciones en las que no cesamos de luchar con las mujeres del Frente Feminista, que nos apoyaban incondicionalmente.
La implantación de los ayuntamientos democráticos significó un tirón importante para la promoción de la mujer. Apoyamos los Talleres de Promoción de la Mujer del ayuntamiento desde las comisiones de mujeres de los barrios.
A todas estas luchas se sumaron otras acciones reivindicativas, festivas y culturales, como la celebración del 8 de marzo, unidas con los sindicatos progresistas de la ciudad, la creación de otras comisiones de mujeres en otros barrios, el certamen literario anual, las innumerables charlas sobre diferentes temas, los talleres de ocio y tiempo libre para las mujeres, etc.
En la última década tenemos que destacar la lucha contra la violencia de genero, apoyando una gran cantidad de actos como el “25 de Noviembre, día internacional contra la violencia hacia las mujeres” y las concentraciones de los primeros martes de cada mes en la plaza de España.
La asociación del barrio del Picarral, después de varios intentos de constituirse, se formalizó en el mes de abril de 1970, en plena dictadura, con lo cual la camuflamos con el nombre de Asociación de Cabezas de Familia. Eran las únicas asociaciones que estaban permitidas.
Las primeras reivindicaciones se dieron ya en 1967, con la entrevista en el ayuntamiento con el entonces alcalde de la ciudad, Cesáreo Alierta, para llevar el agua al bloque del Hogar Cristiano y a los pabellones de Francisco Franco. Con el tiempo conseguimos un colector para el barrio y poder tener agua todo el día, sin cortes constantes.
La sanidad ha sido una de las reivindicaciones fuertes en el barrio. Se agruparon todas las asociaciones para hacer un enfoque más global para la sanidad en la margen izquierda. Llevamos a cabo varias concentraciones para exigir la limpieza de escombros y de las ratas que aparecían por el barrio. Solicitamos entrevistas y realizamos gestiones para exigir mejoras en los planos del Centro de Especialidades para el ambulatorio de Ebro Viejo. Se llevó un seguimiento de las obras,  para  conseguir que estuviera dotado de radiología. Ante la negativa de que nos recibiera el director del Insalud para exigir la apertura del centro, se convocó una semana de movilizaciones de protesta. Celebramos con una chorizada y vino el estreno del ambulatorio.
Se siguió presionando para la apertura del centro de salud Pantano de Búbal. La agrupación de sanidad se mantuvo a lo largo del tiempo para ir exigiendo la apertura del Cascajo, hospital Royo Villanova, como hospital de referencia para toda la margen izquierda.
La lucha por conseguir un transporte público en el barrio ha sido constante en la trayectoria de la asociación, y ahí seguimos. Todavía el año pasado se convocaron varias concentraciones para mejorar las frecuencias del autobús 29.
Ya desde el año 1979 exigíamos el bonobús y, más adelante, el billete hora, que es lo que ahora refleja la tarjeta bonobús. Por aquellos años eran constantes las manifestaciones que hacíamos hasta el ayuntamiento y el gobierno civil (en la actualidad, Delegación del Gobierno en Aragón) para conseguir mejoras en las frecuencias de los autobuses. Nos plantamos en huelga de no coger nadie el autobús y en las paradas conseguíamos que los coches particulares nos apoyaran para llevar a los viajeros al trabajo. Hemos corrido muchas veces cierto peligro en los cortes y sentadas, parando la circulación para llamar la atención ante la subida del billete: en el año 1975 de 2,50 (0,015 euros) pasó a 5,50 (0,033 euros) de las antiguas pesetas; en 1978 la subida fue de 7 (0,042 euros) a 8 pesetas (0,048 euros). Se consiguió alargar la línea 36 hasta Valdefierro. El intento de subir el billete en 1981 a 22 pesetas (0,13 euros) convocó una asistencia masiva de vecinos del barrio al pleno del Ayuntamiento y triunfamos, ya que se denegó esa subida tan abusiva.
Otro tema y caballo de batalla han sido en todos estos años los tanques. En el año 1980 empiezan las movilizaciones contra el paso de los tanques por la calle San Juan de La Peña. En noviembre de ese año se hace una sentada en la misma calle para reclamar que no pasen. En diciembre del 1982 hay una reunión de las AAVV del Picarral y Arrabal para protestar por la circulación de los tanques y todo lo que suponía de ruido y, además, de estropear la calzada de la calle. En 1982 tenemos la primera noticia de la construcción de un ramal de vía del ferrocarril al campo de San Gregorio. Este año se siguen teniendo reuniones y manifestaciones para la retirada de los tanques. En 1985 se realizó un corte de tráfico a la altura del número 157 de San Juan de La Peña. El malestar de los vecinos es grande. En octubre del año 1986 por fin los tanques dejaron de pasar.
Hemos seguido el día a día sin parar de trabajar y participar en toda la vida del barrio. Han sido montones de historias con las que podríamos hacer un libro solamente con las reivindicaciones por las que hemos peleado. Toda una vida de lucha vecinal.

Pilar Añón

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LA PRIMERA CINCOMARZADA https://sindominio.net/zaragozarebeldela-primera-cincomarzada Fri, 17 Mar 1978 17:10:28 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=700 En noviembre de 1978 celebramos la Asamblea Constituyente de la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza. No se trata de una errata, se constituyó con ese nombre (y no “de Barrios”, como se cambió después) porque no todas eran asociaciones “de vecinos”. Legalmente creo que ninguna: éramos Asociaciones de Cabezas de Familia, acogidas a la ley de 1964, y una Asociación de Propietarios. Desde los primeros años de su aparición había funcionado una Coordinadora de Asociaciones de Vecinos sin personalidad jurídica, pero la evolución político-social iba demandando tener un estatuto legal que nos confiriese mayor y mejor entidad frente a la sociedad y frente a la administración.

Es interesante recordar algunos párrafos del preámbulo del Programa aprobado en aquella asamblea. Respecto al sentido del movimiento ciudadano se comenzaba diciendo:
“Los grandes capitalistas han encontrado en la ciudad, y más en particular en los barrios, un nuevo campo para obtener sustanciosas ganancias a costa del deterioro de la vida en la gran ciudad. El barrio se ha convertido para ellos en el final del ciclo de explotación que comienza en la gran empresa. Inmobiliarias, constructoras, empresas concesionarias de servicios (transporte, basura, abastecimiento) y grandes cadenas comerciales, tienen la ciudad como fuente de sus ganancias privadas.” ¿Son tan anacrónicas estas frases?

El primer Secretariado, órgano de gobierno de la Federación, estaba constituido por cinco personas: Ricardo Álvarez (Torrero), Ricardo Berdié (San José), Virgilio Marco (Picarral), José Luis Martínez Blasco (La Cartuja) y Santiago Villamayor (Almozara). El primero y el último eran independientes, ligados a grupos cristianos alternativos (Comunidades Cristianas Populares); el segundo y tercero pertenecían entonces al Movimiento Comunista; el cuarto era miembro del Partido Comunista de España.
Fue éste último, José Luis Martínez, quien, allá por el mes de enero de 1979 planteó la necesidad de recuperar la Cincomarzada. Algunos ni siquiera habíamos oído hablar de ella. Tuvo que empezar por explicarnos su historia, como celebración de la defensa que los ciudadanos hicieron de su ciudad en 1838 frente a una columna carlista, y cómo había cristalizado en una fiesta popular campestre en la Arboleda de Macanaz, fundamentalmente. Dado que la acción había tenido un franco carácter liberal (de izquierdas, diríamos ahora) al defender el orden constitucional vigente, la fiesta sólo se celebraba con los gobiernos liberales y era prohibida cuando subía al poder el partido conservador (la derecha). Es sabido que el bipartidismo español no es de hoy y que hasta los funcionarios cambiaban cuando cambiaba el gobierno, generándose la casta de los cesantes.

La iniciativa fue respaldada unánimemente por los demás miembros del Secretariado y así la transmitimos al conjunto de asociaciones de la Federación, que pusieron toda la ilusión política que llevaba asociada el evento. Era obvio el fuerte carácter político que siempre se trataba de dar a las reivindicaciones del movimiento ciudadano, tratando de poner de manifiesto las vinculaciones entre administración-falta de libertades y capital-explotación.

Hacía más de tres años que Franco descansaba (evocadora palabra) en el Valle de los Caídos, pero todavía la policía nacional exhibía sus grises uniformes. Así ataviados, y con varios caballos debajo, nos esperaban a las diez de la mañana del domingo más próximo al cinco de marzo del 79 en la Arboleda de Macanaz, sitio elegido para conservar las tradiciones interrumpidas desde la Guerra Civil del 36.

La negociación fue tensa (ya era un gran logro el poder “negociar” con las llamadas Fuerzas de Orden Público) pero era evidente que no iban a dejarnos tener la fiesta en paz. No faltaban los partidarios de mantener a ultranza la convocatoria, aun a costa de alguna costilla. Los propios del lugar, léase del barrio, dijeron entonces que en las proximidades (Parque del Tío Jorge) se jugaban los domingos varios partidos de fútbol y que siempre había mucha gente. Y, la verdad, a aquella temprana hora casi había más grises que vecinos junto al Ebro.

Con lo cual, la decisión que se adoptó fue la de recoger bolsas y garrafas y pasear en aquella soleada mañana (eso sí) hacia el parque próximo. Curiosamente, la transición debía de comenzar a hacer sus efectos, porque los grises se perdieron por el camino y ya no los volvimos a encontrar.

Fue la primera Cincomarzada del postfranquismo, cuando el cinco de marzo no era fiesta en ningún sitio (como ahora) y tampoco en Zaragoza. Y, como es obvio, en esa mañana de domingo no hubo en el Parque del Tío Jorge ni megafonía, ni escenarios, ni multitudes. Tan sólo un grupo de vecinos de las asociaciones con una pancarta, dispuestos a recordar una antigua tradición de la Zaragoza liberal que logró sintonizar en el imaginario colectivo, tal y como demuestra la evolución y pujanza de la fiesta hoy en día. Pero su carácter reivindicativo, que las asociaciones de vecinos han querido mantener,  ha tenido que dejar lugar, en conjunto, a otro más festivo y despreocupado.

Al año siguiente ya se consiguió involucrar al Ayuntamiento. Y a partir de ahí no faltaron nunca las “autoridades”, es decir, los «vulgares» (de vulgo, pueblo) colegas de la Federación del año anterior y que ahora eran nada menos que concejales, tan importantes y decisorios como una comunidad autónoma ante una multinacional. Llegaban, concienzudos y respetuosos, a ver, oír y… dejarse criticar, esa es la verdad, pues tenían muy claro a quien se debían, y si no ¡bueno era el movimiento vecinal entonces para recordarles que solo eran portavoces, que no se profesionalizaran y que en pocos años, fuera! ¡asamblea popular!. Era uno de los  momentos de simbiosis entre los partidos de izquierda y las organizaciones populares en un clima de ánimo transformador y de discusión ideológica tan frecuente en esos años de exaltación por el cambio democrático real.
En aquellos primeros tiempos llevaban fama las calderetas de la asociación del Arrabal. En general, los cutres garitos -meros tablones sobre caballetes y abundantes pancartas reivindicativas con los problemas del barrio, a ver quién la ponía más grande- trataban de atraer la participación, vía chorizo y longaniza a la brasa. Siempre había algunas asociaciones muy competentes y preparadas, como la del Picarral, que, aprovechando la proximidad, montaba verdaderas comilonas, con silla incluida, que posteriormente adquirieron el bouquet del servicio de hostelería del TOPI. En el pequeño garito de La Almozara no faltaba nunca la alusión a los malos humos y, tal y como hicieron en las primeras fiestas populares del Pilar, con una carroza imitando la Química y echando humo. Sus brasas siempre parecía que olían mal.

Una anécdota final de esa asociación. El año del tejerazo o 23-F, 1981, montaron una especie de caseta de feria en el que colgaron una teja con un par de puntiagudos bigotes y animaban al personal a tirar la pelota al grito de «¡tiro a la teja, tiro al… (Tejero)!» . Los premios no fueron sustanciosos pero el entretenimiento y jolgorio se pueden imaginar.

Ricardo Alvarez

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