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	<title> &#187; San José-Las Fuentes</title>
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		<title>STOP RAZISMO! LAS FUENTES MESTIZO!</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Mar 2000 12:39:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antifascismo]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento vecinal]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[Las Fuentes contra el racismo]]></category>

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		<description><![CDATA[En los años de transición entre el siglo XX y el actual, el zaragozano barrio de Las Fuentes fue sede involuntaria y testigo presencial de una importante respuesta social contra el racismo y el fascismo organizado. Una combinación de lucha vecinal, propaganda masiva y acción directa que generaría un panorama convulso en este popular distrito.
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<a href='http://www.zaragozarebelde.org/stop-razismo-las-fuentes-mestizo/b_00017' title='Recorte de prensa'><img width="150" height="150" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/2000/03/b_00017-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="" title="Recorte de prensa" /></a>

<p>En los años de transición entre el siglo XX y el actual, el zaragozano barrio de Las Fuentes fue sede involuntaria y testigo presencial de una importante respuesta social contra el racismo y el fascismo organizado. Una combinación de lucha vecinal, propaganda masiva y acción directa que generaría un panorama convulso en este popular distrito.<span id="more-572"></span></p>
<p>Todos estos hechos tuvieron lugar en un contexto estatal de criminalización y represión hacia cualquier movimiento político disidente. La victoria del PP por mayoría absoluta en las elecciones generales del 2000 dibujaba un panorama preocupante. El españolismo más extremo volvía a ocupar las poltronas que nunca había abandonado en realidad. La aznaridad se consolidaba y los hijos del franquismo cambiaban el ruido de sables por un karaoke mediático que se convertía en la banda sonora soñada para los grupúsculos de extrema derecha. El rechazo a la inmigración y la persecución política, convertidos en canción cotidiana de los del olmos y urdacis de turno, se materializaban en el endurecimiento de las leyes de extranjería, la brutal represión y criminalización a las manifestaciones antifascistas del 12 octubre en Barcelona o los montajes jurídico-políticos que sufrieron varios militantes de los movimientos sociales en todo el estado. De la mano de Jaime Mayor Oreja llegaban el cierre de Ardi Beltza, la prisión para Eduardo García, las primeras ilegalizaciones de organizaciones populares de Euskal Herria o los incidentes racistas de El Ejido y Ca´n Anglada. Era la  otra cara de una vieja moneda, aquella que se plasmaba en forma de bandera rojigualda de 290 m2 en la plaza Colón de Madrid y que constituía el caldo de cultivo ideal para el surgimiento y crecimiento de bandas neofascistas.<br />
En Zaragoza, esta dinámica se materializaba en hechos como la aparición de propaganda de KRIPO, un grupúsculo neonazi  surgido en aquellos días,  que reivindicaba sus numerosas agresiones  a través de una página web bajo su control. También eran cada vez más habituales las reuniones y conciertos internacionales organizados en la ciudad  por los neofascistas de tercera vía  Movimiento Social Republicano y Blood &amp; Honour. La presencia de propaganda de partidos ultras como  Democracia Nacional y pseudo asociaciones como la efímera Unión Rojigualda era la señal de que, al amparo de las políticas ultraderechizadas del Partido Popular, el fascismo se movía y crecía, teniendo en no pocas ocasiones como escenario de actuación las tradicionales zonas y barrios obreros. Como el distrito de Las Fuentes, que por esas fechas comenzaba a mostrarse como un peligroso foco de proliferación de agresiones racistas. En su seno, los que en un principio parecían cuatro pequeños traficantes seducidos por la estética militarista y fascista, empezaron a dejar de ser un reducido grupo y comenzaron a adoptar un comportamiento de grupúsculo politizado de forma cada vez más evidente. A esta estética inicial no se le tardaron en sumar esos problemas añadidos en forma de agresiones, amenazas, pintadas, etc.<br />
Para mayor preocupación vecinal, a la presencia en la calle Doctor Iranzo 84 de la farmacia del dirigente fascista de Democracia Nacional, Miguel Angel Artal Lerín, se le añadió la de otra tienda paramilitar semiclandestina llamada “Urban”, situada en el número 65 de la misma calle y en la que se vendían todo tipo de armas blancas, además de material y propaganda fascista. Ésta enfocaba su venta a un público adolescente, teniendo como tapadera en su escaparate regalos deportivos y parafernalia futbolera.                                                                                           Pero lo que generaba mayor inquietud era ver como los fascistas campaban a sus anchas por el barrio, en especial por la Casa de Juventud, los institutos, algunos bares o el Parque Torrerramona. Incluso comenzaban a exhibir su parafernalia en partidos de fútbol-sala del barrio. Para entonces ya existían informes municipales acerca de esta peligrosa presencia en Las Fuentes, que no se limitaba únicamente a la actividad fascista, ya que además participaba de forma activa en el tráfico de drogas a pequeña escala entre los jóvenes del barrio, como constaba en aquellos informes del Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Zaragoza. Pero la pasividad institucional convirtió en una costumbre ver a estos energúmenos por la calles de Las Fuentes exhibiendo su ideología racista y fascista y amedrentando a sus habituales víctimas: jóvenes, inmigrantes,… Todo esto, en una barriada obrera con una creciente y trabajadora población inmigrante por aquel entonces. Pese a la bomba de relojería que suponía la presencia de un núcleo fascista ultraviolento dentro del barrio, el comportamiento de Delegación de Gobierno, del Ayuntamiento y de las diversas policías fue siempre mirar a otro lado, negando, minimizando o silenciando el problema. Llegaron  incluso a la complicidad descarada con los fascistas en muchas ocasiones. Tampoco la Asociación de Vecinos estuvo a la altura de las circunstancias.<br />
Un sector habitual en la asamblea de la PAZ (Plataforma Antifascista de Zaragoza) elaboró una octavilla de denuncia que se buzoneó por todas las calles aledañas a Doctor Iranzo así como por las principales arterias del barrio. En una cara figuraba impresa una papeleta del partido neofascista Democracia Nacional de las elecciones al Parlamento Europeo de 1999. En ésta aparecía el farmacéutico zaragozano ultra Miguel Angel Artal Lerín como número dos de la lista. Aparte de esta explícita información, al margen, un texto explicaba algunas de las denigrantes prácticas de su negocio como negarse a vender anticonceptivos o apoyar financieramente a bandas fascistas. Al dorso de la octavilla aparecía también un calendario navideño de propaganda expedido por la aledaña tienda “Urban” y decorado con todo tipo de simbología fascista. También se denunciaba lo que realmente encubría el supuesto local de venta de regalos deportivos y alertaba a padres y madres del peligro que representaba la presencia de este establecimiento para los jóvenes del barrio. Miles de estos pasquines llegaron a las manos del vecindario, lo que hizo bastante daño a los dos establecimientos, en especial a la tienda, cuyos propietarios, algo desorientados, llegaron a acudir a la Asociación de Vecinos para exigir el fin de la campaña. Una importante cantidad de pintadas de denuncia ayudó a informar al vecindario.<br />
El 14 de Enero de 2001, se producían las primeras de una larga lista de pintadas racistas y amenazantes en la churrería de la calle Jorge Cocci “El Negrito Zumbón”, propiedad de Máxime Valmorín, vecino africano del barrio. Varias de estas pintadas vendrían acompañadas en ocasiones de la rotura de los cristales del pequeño negocio familiar. El 19 de Enero,  vecin@s anónim@s convocaron un pasacalles de apoyo a Máxime que finalizó en la falsa tienda de abalorios deportivos. Varios fascistas salieron a la puerta encapuchados, pero la presencia de doce furgones policiales disuadió a l@s antifascistas de demostrar más contundentemente su enfado, por lo que la cosa no pasó a mayores pese a los momentos de tensión que se vivieron y las numerosas provocaciones por parte de los fascistas.<br />
Aquel sector  de habituales de la asamblea de la PAZ, junto con vecinos de Las Fuentes y una serie de individualidades, terminaban de gestar, por aquel entonces, un proyecto antifascista que pronto comenzaría a hacerse sentir por el barrio y por el resto de Zaragoza. Su espíritu era romper el aislamiento del antifascismo aragonés y sacarlo de su autocomplaciente y rutinaria actividad en los Centros Sociales Autogestionados y las zonas “liberadas”, hacia la periferia. Se trataba de romper con la teoría, tan de moda en diferentes movimientos sociales, según la cual el fascismo no era sino una herramienta del capitalismo para desvíar los verdaderos objetivos de la lucha anticapitalista. Para desmontar este mito escapista, según el cual era posible “la toma del Palacio de Invierno” sin detenerse en la realidad concreta de los barrios, se hacía necesaria la respuesta, precisamente, en las zonas más saturadas de elementos fascistas. Contrarios a la tesis anterior, est@s militantes tenían claro que el fascismo organizado no es una cortina de humo del capitalismo, sino otra de sus peligrosas fuerzas de choque.<br />
Dando por concluido el ciclo vital de la PAZ, que se disolvería pocos meses después, este grupo de afinidad comenzó otro episodio de autoorganización contra el fascismo desde la base, teniendo como ingrediente más característico el uso y la defensa de la lengua aragonesa en su propaganda y marcándose como objetivo principal la agitación antifascista en los barrios populares, desde una perspectiva aragonesa, autónoma, anticapitalista, iconoclasta y revolucionaria. Se lanza así el 20 de Noviembre del 2000 la Enrestida Antifa 00/01 bajo el lema “Estricalla o faxismo! A l’enemigo ni augua. Apoyaz l’antifaxismo  reboluzionario”. Proyectada desde el 2000 hasta finales de 2001, la Enrestida Antifa 00-01 editará una gran tirada de carteles y adhesivos. También comenzará una intensa campaña de pintadas, murales…  Su radio de acción abarcará toda Zaragoza, pero será en Las Fuentes donde esta primera ofensiva popular deposite sus mayores esfuerzos.<br />
Se elaboró  una estrategia de calle basada en diferentes medidas de choque iniciales: Por el día,  dotar al máximo de presencia antifascista a las calles del barrio. Se hizo especial hincapié en las zonas donde se reunían los nazis, algo que generaría algún que otro encontronazo con los rapados. Y por las noches,  inundar de carteles, pegatinas, pintadas y murales las paredes del barrio, sobre todo las de las casas de los fascistas.  Se eligieron la confrontación directa y el acoso continuado como mejores armas para la estrategia de derribo. Se comenzó a recopilar la mayor información posible acerca de estos elementos para poder denunciarlos, además de para poder hacerles sentir el aliento vecinal incluso dentro de sus propias casas. Mientras tanto, seguían presentes el boicot y los sabotajes contra la tienda  “Urban” y la farmacia, ambas regentadas por miembros activos del fascismo zaragozano. Esta última blindaría su negocio con excepcionales medidas de seguridad.<br />
Tras un tiempo de debate y de forma paralela, poco tiempo después se crea la “Coordinadora Vecinal contra el Racismo- Las Fuentes”. Este organismo de base, autónomo de poderes políticos y no legalizado, emprende la acción vecinal  y educativa que, en tantas ocasiones, se le había exigido a la Asociación de Vecinos con las consiguientes evasivas por su parte. De esta forma se consigue dotar al barrio de un ente canalizador de información, transmisor de convocatorias  y referente para vecinos y agredidos. Nació con la pretensión futura de extenderse como ejemplo al resto de los barrios, para multiplicarse en cada uno de ellos y terminar siendo con el tiempo otro apéndice más de una organización antirracista en toda Zaragoza. Estas intenciones serían compartidas con militantes de otros barrios, algunos organizados ya para entonces en otros colectivos sociales de la ciudad. Al trabajo de esta nueva organización se irá añadiendo gente de forma paulatina y con distintos grados de implicación. Vecinos del barrio y también personas anónimas y de otros colectivos sociales con ganas de combatir el paramilitarismo fascista en las calles. Se rechazó en todo momento el uso de siglas y nombres propios  de organizaciones, ni siquiera en forma de apoyo, en cualquier acto o propaganda de la Coordinadora. No había sido concebida para ser una plataforma de colectivos concretos, sino de vecinos en general. Se buscó la unidad de criterio y se huyó en todo momento del histórico error antifascista de dotar protagonismo a las distintas nomenclaturas de sus militantes. Esta medida evitaría que las rivalidades banales pudieran entorpecer el trabajo real, lección aprendida de anteriores experiencias organizativas de carácter heterogéneo en la ciudad. Sin embargo nunca hicieron falta debates posteriores al inicial respecto a este tema, lo que aportó gran fluidez en el trabajo día a día y a la hora de tomar decisiones. La Coordinadora fue aglutinando, con el paso del tiempo, mayor diversidad de tendencias políticas  de la que había en un principio, cuando su militancia se nutría de un grupo más reducido y de mayor afinidad.  No obstante, gracias a ese espíritu unitario se logró que todos los que se fueron sumando a ella trabajaran codo con codo y de forma activa con todos l@s demás.<br />
Su puesta de largo fue la  Semana Cultural contra el Racismo de Las Fuentes, en Mayo de 2001.<br />
Tres actos públicos en el barrio fueron los puntos fuertes de estas jornadas: un concierto, un pasacalles y una mesa redonda con inmigrantes de distintas procedencias. Todos estos actos se convocaron sin pedir permiso alguno a Delegación de Gobierno y para su desarrollo se contó con la colaboración de los alumnos de la escuela de castellano del centro en el que tuvo lugar.<br />
El viernes 11 de mayo, se celebró en el gimnasio del IES Pablo Serrano un concierto antirracista y por el mestizaje. Gitanos flamencos, raperos, artistas africanos y brasileños, la mayoría de ellos vecinos de Las Fuentes, amenizaron esta convocatoria  con gran éxito de público, entre el que se dio a conocer la Coordinadora Vecinal contra el Racismo. Sólo la esporádica presencia de algún policía de paisano enturbió esta presentación.<br />
El Sábado 12 de Mayo, la Coordinadora convocó a las doce de la mañana un pasacalles antirracista con salida desde el Parque Torrerramona. En un ambiente festivo, con charanga incluida, se realizó un recorrido hasta la tienda fascista. Durante todo el paseo se repartieron octavillas informativas y bastantes vecinas se fueron añadiendo a la marcha, incluso abuelos, y padres y madres con niños. La cosa cambió cuando al llegar a la tienda, entre cánticos contra el racismo que ensordecían la calle y música verbenera, media docena de fascistas, varios del barrio, se apostaron en la puerta en tono agresivo e intimidatorio. Eso sí, rodeados de policías de incógnito que velaban por su seguridad en todo momento. Mientras estos últimos protegían a sus provocadores pupilos de un sector del pasacalles que no se dejó amedrentar por los seis rapados, aunque sin mediar previamente altercado grave alguno, varios furgones de policías antidisturbios cargaron contra la cola del pasacalles de forma sorpresiva con la consiguiente desbandada vecinal. Esto permitió un intento de ataque por parte de los fascistas, que aprovecharon la confusión para intentar agredir a los últimos manifestantes que quedaron rezagados tras la estampida, aunque éstos repelieron la agresión sin problemas. Pese a que el enfado acumulado no era pequeño y puesto que la Coordinadora había convocado los actos con vistas a tener continuidad y asentarse en el barrio, el pasacalles, así como el resto de la Semana Cultural Contra el racismo, se había planificado en un tono no violento, incluso festivo en este caso.  Aglutinar el máximo de vecinos posible era el objetivo del consenso asambleario, pero la presencia de los nazis practicando su apología  y provocando a los manifestantes fue calentando la situación. El posterior ataque policial dibujó una situación antagónica a lo esperado y lo que comenzó como una fiesta reivindicativa terminó en quilombo. Se cortaron calles y hubo carreras con la policía por el barrio durante un buen rato. Un sector de gente estuvo intentando volver a acercarse a la tienda, con la consiguiente respuesta policial, a todas luces desmedida y parcial. La mala suerte hizo coincidir estos actos con la presencia de una importante cantidad de policías reservistas traídos ex profeso desde Logroño en un desesperado intento por localizar a los ejecutores de Manuel Giménez Abad, político del PP contra el que  ETA  había atentado en Zaragoza unos días antes y a cuyo comando creían instalado todavía en la ciudad.  El Ministerio del Interior, obcecado en su desquiciada y paranoica búsqueda, desplegó un estado policial en la ciudad que llegó a generar numerosas quejas ciudadanas debido al acoso brutal al que se sometió a los y las zaragozanas  aquellos días.  Estos mismos violentos uniformados fueron los encargados  de disolver por la fuerza a quienes defendían la convivencia cultural de forma pacífica mientras protegían a parte de los agresores de Máxime Valmorín,  pese a saberlos de sobra culpables de los ataques a su negocio de churrería. Información con nombres y apellidos de los causantes de estos ataques había sido hecha llegar a sus manos tiempo antes, pero no solo no emprendieron ninguna acción legal al respecto sino que además  cuidaron  paternalmente a los agresores mientras cargaban contra la respuesta ciudadana en defensa del churrero. Un vecino y militante antifascista fue detenido en los incidentes. A parte de golpeado, insultado y amenazado, tanto en el lugar de la detención como en comisaría, fue condenado por altercados y resistencia tiempo después. En la elaboración de la sentencia judicial no debieron tener en cuenta la total falta de pruebas ni los numerosos testimonios contarios a la acusación de los testigos presenciales que declararon en favor del detenido.<br />
El lunes 14 de Mayo, tan sólo dos días después del movido pasacalles, se convocó en una mesa redonda a vecinos, colectivos y estudiantes,  en especial,  a miembros de la población inmigrante. El coloquio tuvo lugar en un aula del IES Pablo Serrano. Se habló de temas como del fascismo organizado en el barrio y acerca de otros, como la Ley de Extranjería del gobierno del PP. También se discutió acerca de la necesidad de educar a la ciudadanía en pro de una convivencia cultural y, sobre todo, de cómo dirigir esa educación hacia los más jóvenes. El fenómeno de la inmigración se encontraba en plena ebullición y  crecía a ritmo acelerado en todo el Estado español, por lo que se corría el peligro de que mediante la manipulación, el discurso oportunista de los racistas pudiera calar entre una ciudadanía casi virgen, por aquel entonces, en la convivencia con gente de otras procedencias y culturas. Tanto la asistencia como el desarrollo del coloquio se valoraron de forma muy positiva entre los convocantes. Todo menos la inesperada aparición en el meridiano del acto de un miembro de la Policía Nacional vestido de paisano que, acompañado de tres fascistas asiduos a la tienda “Urban”, trató de impedir el curso del debate con métodos mafiosos. Tras entrar presionando al director del instituto para obtener los nombres de los que habían convocado el acto, fueron detectados en los pasillos por miembros de la Coordinadora Vecinal justo cuando se dirigían hacia el aula de la charla, mientras parte del profesorado que se encontraba en el Centro intentaba disuadirles. La contundente respuesta de una parte de los asistentes al coloquio, que salieron a enfrentarse con ellos, hizo desistir a los cuatro intrusos de sus pretensiones y se marcharon rápidamente. En un ejercicio de coherencia y pese a la ira que generó entre los asistentes semejante injerencia, se decidió que era prioritario finalizar el acto antes que dar un escarmiento a los frustrados matones en el exterior del centro, por lo que una vez despejado el camino de obstáculos se continuó con la charrada.</p>
<p>La Policía Local también presionó al director del IES Pablo Serrano para obtener los nombres de los convocantes de los actos, algo que  la dirección del centro se negó a facilitar. También arrancó a conciencia la propaganda de la Coordinadora, en ocasiones, como en las de algunos actos de estas jornadas, la misma noche que era colocada, lo que obligaba a los militantes a salir de nuevo a ponerla. Estos sabotajes fueron presenciados por no pocos vecinos ya que los policías tampoco se escondían mucho al practicarlos. Pero la presencia de los nazis no parecía incomodarles lo más mínimo. En no pocas ocasiones se les veía hablando amigablemente. Una  amistad que no era repentina ni sucedía por casualidad.  De hecho, al tiempo se supo de la existencia de informes que el Ministerio del Interior había enviado al Ayuntamiento avisando de la presencia de elementos pertenecientes al fascismo organizado trabajando dentro de la comisaría de Las Fuentes. Otro indicio que apuntaba directamente a este hecho fue la comprobación, también por parte de gente de la Coordinadora, de que en esta comisaría existía un dossier elaborado con toda la propaganda antifascista (carteles, fotos de murales, pegatinas…) que estos policías habían ido recopilando de las paredes y papeleras del barrio. De saber esto, seguramente Máxime no hubiera entregado en esta comisaría los datos de sus agresores, ignorante de que esta información que previamente le había transmitido la Coordinadora  terminaría cayendo en saco roto.<br />
Todos estos obstáculos no impidieron que esta Semana Cultural contra el Racismo sirviera de recurso movilizador y atrajera a nuevos compañeros a trabajar en el barrio.  Enrestida Antifa continuó decorando Las Fuentes con los carteles antifascistas de diseño manga, que empezaban a parecer parte del mobiliario urbano del barrio. Siguió borrando las pintadas fascistas que el Ayuntamiento del PP no quitaba,  obcecado mientras en limpiar presurosa y  concienzudamente los murales antirracistas. Para las autoridades éstos debían representar una gran amenaza para la paz social de la ciudad mientras que las pintadas con mensajes racistas y fascistas pasaron siempre inadvertidas para los servicios de limpieza, en un ejercicio de absoluta mezquindad política del gobierno municipal. No así para Enrestida Antifa, que mediante batidas periódicas, localizaba y borraba todas las que podía. En alguna ocasión aparecían ya tapadas, lo que generaba gran optimismo entre los militantes al comprobar que vecinos anónimos se unían por su cuenta a la batalla propagandística. Nuevos murales antirracistas, muchos a rodillo, brocha y spray seguían apareciendo pese al empeño que tenían las autoridades en acabar con, lo que empezaba a ser, una respuesta directa de participación ciudadana demasiado incómoda para el poder. No sólo les preocupaba que la gente se autoorganizase para combatir en la calle un problema social que trataban de silenciar desde arriba. Tampoco parecía gustarles el hecho de ver cómo, además, el vecindario denunciaba de forma explícita la responsabilidad directa del sistema institucional en la proliferación del racismo y la complicidad del poder político-policial con las bandas paramilitares fascistas.<br />
Los  rapados racistas tampoco se quedaron de brazos cruzados y centraron su actividad en protagonizar más agresiones a inmigrantes. Hicieron pintadas amenazantes en casas de antifascistas del barrio y repitieron nuevos ataques contra la churrería de Máxime, aunque empezaban a medir sus movimientos y el hecho de saber sus datos personales publicados les generaba evidente intranquilidad. Prueba de ello fue que algunos de los fascistas más jóvenes empezaron a tomar como costumbre no volver a sus casas sin la escolta de otros de mayor edad y tamaño. La Coordinadora seguía recopilando y denunciando todas estas nuevas agresiones fascistas, así como tampoco hacía asco alguno a las informaciones interesantes que los vecinos, estudiantes y simpatizantes del barrio le iban transmitiendo.<br />
El acoso personal a los que firmaban sus acciones como -KRIPO Las Fuentes- continuó en forma de pintadas de denuncia y mensajes acusatorios, en sus casas y centros de estudio o trabajo. Se llegó a contactar telefónicamente con algunos de sus padres para explicarles las aficiones políticas violentas de sus hijos y las consecuencias que estas podrían acarrearles, exigiéndoles implicación en disuadirlos de su actitud, unas veces en un tono más vehemente que en otras.  También se llegaron a hacer varios avisos en persona a parte de estos rapados, después de los cuales ya no se volverían a repetir pintadas en casas de antifascistas. Algunos de estos fascistas llegarían hasta a cambiar su estética, temerosos al sentirse tan vigilados como vulnerables. Otros se vieron abocados a adoptar una especie de semiclandestinidad social ante el negro futuro que les auguraban los antifascistas en caso de no cambiar sus hábitos y prácticas racistas, cosa que acabarían haciendo algunos de ellos, al menos en apariencia. Hacerles sentir la misma persecución social con la que ellos trataban de someter a sus víctimas fue la mejor forma de que comprendieran que el sabor de su propia medicina no era tan agradable cuando la cucharilla la agarraban otr@s y eran ellos los que la bebían.<br />
La Asociación de Vecinos, ausente y huidiza del conflicto hasta entonces, convocó, tras otro de los ataques a la churrería, su única acción pública en defensa de Máxime. En un ambiente pesimista y apoyada por oportunistas políticos de izquierda institucional, realizó una concentración de apoyo  a la que no acudieron ni veinte personas. Nadie comentó nada, en un discurso vacío de implicación, acerca del acoso policial y de las agresiones continuadas por parte de las diversas policías a la respuesta ciudadana contra el racismo en el barrio. Nadie exigió allí el fin de la sospechosa impunidad de los atacantes a Maxime y su negocio, pese a que todo el mundo sabía de sobra quienes eran. A la Asociación de Vecinos, fuertemente subvencionada por el Ayuntamiento, tampoco parecía hacerle mucha gracia ver cómo los vecinos concienciados se organizaban al margen de su control. Pero fue la actitud pasiva que había demostrado hasta entonces, la que hizo que perdiera todo tipo de credibilidad y apoyo entre los vecinos y agredidos, que le dieron la espalda en esta tímida y tardía respuesta a los ataques contra Máxime.<br />
Cerca del clásico 20 de Noviembre de 2001, empieza a gestarse la  Enrestida Antifa 02. El superhéroe de los comic de Marvel, Estrella Plateada, toma el relevo estético de la primera campaña de diseño manga y comienza a dejarse ver por las paredes del barrio. En esta ocasión la ofensiva no se focaliza tanto en Las Fuentes, extendiéndose en mayor medida por el resto de Zaragoza. Se editan una buena tirada de carteles y adhesivos, así como unas camisetas que ayudarán a financiar la campaña. Los lemas: “Choben: responde a la agresiones faxistas. Organiza-te, luita y… estricalla!”  y “Stop Razismo. Aragón Mestizo”, se utilizarán como banderas de este nuevo curso. La estrategia seguirá siendo la misma que el año anterior, aunque superará a su predecesora en cuanto al endurecimiento del acoso personal a  los fascistas más implicados del barrio. En un año había quedado claro que esta mágica combinación de acción vecinal y acción directa se traducía en resultados positivos a corto plazo. El panorama había mejorado bastante. Los fascistas seguían teniendo presencia en forma de acciones y agresiones cobardes aunque ya no se reunían en público tan alegremente como antes, conscientes ya de que la impunidad de la que habían disfrutado hasta entonces había pasado a la historia. Ahora les tocaba a ellos cuidar su espalda. Pero todavía quedaba mucho por hacer. Mientras, la presión sobre la farmacia y la tienda tapadera de venta de material y parafernalia fascista no se rebajaba ni un ápice.<br />
Por desgracia para Máxime y su familia, también siguieron produciéndose ataques y amenazas fascistas contra su negocio. Entre estos cabe destacar la carta amenazante que llegó a la churrería con matasellos de Correos de Valladolid, lo que evidenciaba las conexiones organizativas de estos fascistas, al menos, fuera de Zaragoza. Ante la pasividad policial, la familia ya empezaba a cansarse de aguantar. Tenían miedo. Se sentían desprotegidos y valoraban la idea de cerrar su negocio y marcharse de Zaragoza en busca de una vida más tranquila, tal y como hicieron un año más tarde. La respuesta vecinal a estos nuevos ataques se tradujo en una nueva acción de apoyo al churrero y en otra nueva oportunidad para gritar contra el racismo y sus aliados institucionales.</p>
<p>La tarde del viernes 14 de Junio de 2002 se convocó a las vecinas en la Plaza de las Aguadoras, a la entrada de Las Fuentes, para una ruidosa, aunque pacífica, cacerolada. Uno de sus objetivos era cubrir el mismo recorrido de las anteriores citas con final en la calle Doctor Iranzo. Pero esto no se conseguiría ya que, al igual que sucedió en el resto de las convocatorias públicas de la Coordinadora,  la protesta fue interrumpida por otro nuevo ataque policial. Aunque en esta ocasión sus consecuencias fueron nefastas para la organización vecinal ya que tres de sus activistas fueron detenidos y acusados de atentado contra la Autoridad basándose en una colección de colosales mentiras. Estos hechos darían origen a un proceso judicial histórico en falacias, debido al descarado montaje de testigos falsos y testimonios torticeros que utilizó la acusación policial en alegre conchaveo con la Fiscalía. Fue el dañino saldo represivo de la emboscada que la Policía Municipal de Zaragoza preparó, alevosa y premeditadamente, contra la cacerolada festiva y popular, de acuerdo con su estrategia de presión y acoso hacia todas las muestras de solidaridad antirracistas en el barrio. Estrategia que, sin duda alguna, fue dirigida desde la Comisaría de Las Fuentes.<br />
El pasacalles reivindicativo había recorrido una parte de su itinerario sin incidentes. Una patrulla de la Policía Nacional encargada de vigilar el acto permanecía en las inmediaciones, aunque sin identificar ni molestar a los manifestantes. Cuando todo invitaba a pensar en una tarde tranquila y sin incidentes, dos policías locales entraron agresivamente en medio de la cacerolada con la excusa de capturar a un militante que poco antes había tachado una pintada racista con spray.  No consiguieron una respuesta violenta por parte de los vecinos, ya que éstos se limitaron a intentar evitar, sin mediar agresión alguna, que los policías se llevaran injustamente a su compañero. Fue entonces cuando un numeroso operativo de uniformados del mismo cuerpo cargó indiscriminadamente contra el resto del pasacalles, una vez tomadas estratégicamente todas las calles adyacentes al recorrido. Todo esto, ante la sorpresa de la patrulla de Policía Nacional, que en ningún momento vio motivo alguno para intervenir, algo que reconocieron a los detenidos una vez que éstos les fueron entregados por la Policía Local, a la que transmitieron su malestar por la injustificada intervención y por su intromisión en un acto para cuyas funciones de vigilancia no habían sido requeridos.                                                                                                                                                                                                                                                El inesperado e injusto ataque provocó una desbandada de los vecinos que dio origen a persecuciones policiales por las calles cercanas, en una de las cuales, uno de los vecinos detenido sufrió un intento de atropello por parte de uno de los coches de municipales que acechaban la retirada de los vecinos. Posteriormente fue detenido junto con  otros dos antifascistas, muy lejos del lugar donde después dijeron los policías que  habían sido agredidos por estos vecinos.  Fueron amenazados e insultados utilizando jerga fascista (“guarros…”) mientras sus represores presumían de que todo había sido planeado para cazar a la gente que se movía contra el racismo en el barrio (“…ya te teníamos ganas, íbamos a por ti…”). De hecho, al poco tiempo el montaje fue presentado en un boletín de la sección policial del sindicato amarillo UGT como una heroica fábula en la que tres policías se enfrentaban a una peligrosa banda armada de encapuchados violentos que destrozaban el mobiliario urbano. En esta ridícula narración, no sólo salían vencedores de la batalla, sino que además detenían a porrazo limpio a “tres de esos bastardos”, como se atrevieron a calificar a los vecinos solidarios. Imposible faltar más a la verdad,  puesto que no se destrozó absolutamente nada y ningún agente local fue herido por parte de los manifestantes. Tan sólo alguno de ellos presentó en el parte médico pequeños rasguños propios del forcejeo inicial. No existía prueba alguna de estas acusaciones, sólo el testimonio policial, que contrastaba con los de los numerosos testigos, que contradecían totalmente al primero. Medios de comunicación como El Periódico de Aragón y algunas radios oficialistas, reprodujeron el falso relato policial al dedillo, aunque tampoco aportaron pruebas que lo sustentaran. No se molestaron en contrastarlo en absoluto, ya que, de haberlo hecho, hubieran comprobado que no había ningún destrozo ni en el mobiliario urbano ni en ninguna entidad privada. Tampoco les hubiese costado mucho encontrar la verdad entre los numerosos vecinos que presenciaron los hechos, cuya versión distaba mucho de la que estos voceros del poder habían difundido. El Heraldo de Aragón publicó la versión oficial y una pequeña parte del comunicado de la Coordinadora, pero posteriormente hizo lo mismo con los nombres y apellidos de los detenidos antes de haberse hecho pública la sentencia, lo que dejó a estos en una situación de clara indefensión. Esta información provocó que uno de estos procesados perdiera su empleo. Hasta ese día ningún detenido por actos racistas había recibido el mismo trato por parte de este periódico.</p>
<p>Lo que sí quedó definitivamente probado aquella tarde de junio fue la oscura pero evidente conexión entre los racistas y  una parte de la policía local de la Comisaría de Las Fuentes. Algo que sucedía no sólo en este barrio, ya que por aquellos años, agresiones racistas contra inmigrantes y contra quienes les apoyaban eran protagonizadas por agentes de este cuerpo con demasiada frecuencia en toda Zaragoza. En esta macabra lista podrían incluirse algunos sonados casos como la brutal agresión a unas gitanas, que llegó a generar un encierro-ayuno de protesta en el barrio Oliver, el injusto y agresivo decomiso de género a unos vendedores ambulantes y la posterior agresión a los ciudadanos que salieron en su defensa en la calle Don Jaime I y otras muchas agresiones a inmigrantes, la mayoría de las cuales no salieron en los medios ya que no llegaban siquiera a ser denunciadas debido a la situación de ilegalidad en la que vivían sus víctimas. La dinámica de estos matones terminó convirtiéndose en un mafioso negocio para ellos, el cual consistía en atacar, detener y denunciar por atentado a la gente que previamente agredían, de forma que los agredidos terminaban siendo condenados y acababan pagando cuantiosas indemnizaciones a sus agresores para evitar su entrada en prisión. Todo esto gracias a la complicidad mediática y a la total falta de rigor de los juzgados, que firmaban sentencias torticeras apoyadas en argumentos sin pruebas que en la mayoría de los casos resultaban ser un insulto a la inteligencia común. La continuada impunidad judicial de la que disfrutaban, una y otra vez, estos agresores, hizo que acabaran creyéndose totalmente inmunes ante la justicia, la que mediante estas y otras muchas sentencias prevaricadoras parecía dar carta blanca a los corruptos agentes para seguir perpetrando ataques, que terminarían generalizándose contra cualquier ciudadano o ciudadana que cuestionara mínimamente el desempeño de estas “tareas” policiales… Fueron tantos los escándalos violentos protagonizados por la Policía Municipal de Zaragoza aquellos años, con más de doscientos casos entre agresiones, detenciones ilegales y falsificación de atestados, que se llegó a crear una plataforma ciudadana contra sus abusos y hasta la revista de tirada estatal Interviú (24 de Marzo de 2003) publicó un reportaje de investigación al respecto en uno de sus números. Por aquel entonces la sensación general entre las y los numerosos agredidos de toda la ciudad era que no quedaban ya vías jurídicas ni administrativas que pudiesen detener este peligroso proceso de generalización de la impunidad de este cuerpo armado en la ciudad.<br />
El día 2 de Abril de 2003 se juzgó a los tres vecinos, en un proceso con tintes teatrales que acabó bendiciendo el premeditado ataque policial. La sentencia dictó un año de prisión para cada uno de ellos y cuantiosas multas en pago por unas lesiones y  unos desperfectos materiales que nunca causaron. Ninguno de los policías supuestamente agredidos de los que acudieron como testigos al juicio había participado en las detenciones de los manifestantes, a los que no acertaron ni a describir. Ni siquiera habían estado aquel día, lo que explicaba las numerosas y escandalosas contradicciones en las que entraron en todo momento. Anteriormente, había quedado sobradamente probado ante el Juzgado de Guardia que las detenciones se habían producido sin resistencia alguna, puesto que los detenidos no presentaron aquel día ante los servicios médicos de éste ni un solo rasguño, como quedó reflejado en el parte sanitario. Según los policías, habían sido detenidos a porrazos mientras soltaban golpes contra los agentes, algo que no se plasmaba en el parte médico de éstos y que contradijeron radicalmente los numerosos testigos de los hechos, quienes avalaron la ausencia total de violencia en todo momento de los vecinos procesados. También aseguraron que las detenciones se habían producido en sitios muy alejados de la supuesta agresión y en términos muy diferentes a los que esgrimió la acusación policial. Éstas y otras muchas contradicciones a la versión acusadora fueron obviadas en la resolución judicial, que se limitó a recoger las increíbles fabulaciones policiales, ignorando la total falta de pruebas que las sustentasen y los numerosos testimonios que las negaban. La sentencia, acompañada por la fantasiosa reproducción de los hechos, fue publicada de nuevo en los medios de comunicación oficialistas e incluso algunos, como Heraldo de Aragón, se adelantaron al Juzgado y la hicieron pública antes de haber sido dictada por éste.<br />
Los vecinos, como única forma de dejar clara su inocencia y denunciar la situación de connivencia entre fascistas y policías, estuvieron barajando la posibilidad de negarse a pagar la multa que les libraría de prisión, ya que ninguno tenía otras condenas pendientes. La organización inició en solidaridad con los condenados una campaña de apoyo que fue bautizada con la frase “De entre todas-toz aturemos a represión”. Se repartieron huchas de apoyo por distintos bares y centros sociales de la ciudad, se hizo público un número de cuenta solidario, así como también se realizaron  diversos conciertos y vermús benéficos para esta causa. Al final todos estos actos conseguirían recaudar el montante total de las multas e indemnizaciones que evitarían la entrada en prisión de los tres antifascistas.<br />
Coincidiendo con la publicación de la sentencia condenatoria de los vecinos que les apoyaban, Máxime Valmorín y su familia anunciaron el cierre de la churrería y su despedida de la ciudad. Habían sufrido nuevas amenazas en ese espacio de tiempo y decidieron tirar la toalla. Las autoridades y  la Asociación de Vecinos se lanzaron entonces a pedir protección policial para Máxime y su familia, rasgándose las vestiduras porque algo así pudiera ocurrir, como si todos los actos de apoyo al churrero y la constante tarea previa de denuncia de la Coordinadora Vecinal contra el Racismo no hubiesen existido nunca. Todos los datos recopilados por esta salían entonces a la luz en boca de quienes los habían rechazado hasta entonces “como si de una patata caliente se tratase”. Las mismas policías que habían desempeñado la brutal campaña de acoso a la respuesta vecinal en apoyo al churrero se erigían ahora en protectores de este. Paradójicamente, siguieron permitiendo las pintadas en su negocio, pese a que Máxime ya había anunciado, tiempo antes, su marcha de la ciudad en caso de que éstas siguieran produciéndose. Además, la Policía Local  siguió acosando a los vecinos antirracistas durante el proceso y una vez condenados.<br />
Para entonces, el fascismo organizado en el barrio daba ya sus últimos coletazos. Máxime cerró definitivamente la persiana de su negocio pero la tienda paramilitar de la calle Doctor Iranzo “Urban” tuvo que hacer lo propio tiempo antes, una vez desenmascarada públicamente su verdadera actividad y después de haber sufrido un boicot y un acoso continuado por parte de los antifascistas.<br />
El nombre de Miguel Ángel Artal Lerín ya no volvería a aparecer en las papeletas de Democracia Nacional en posteriores elecciones. El farmacéutico, pese a que a día de hoy sigue sin vender anticonceptivos en sus establecimientos, hizo correr la voz de que se había desvinculado del partido fascista, algo que, pese a no haber sido confirmado con absoluta certeza, no sorprendió a nadie. Por todos es sabido que la principal motivación que mueve a estos personajes a la hora de hacer política es el dinero y tan solo a base de patriotismo no terminó de asumir que él y sus negocios estuviesen en el punto de mira. De hecho, la organización fascista Democracia Nacional dejó de tener presencia física en la ciudad y ya no volvería a presentar candidaturas municipales en Zaragoza, cerrando su sede en la calle San Miguel. El farmacéutico, en un claro intento de lavar su imagen y la de su negocio, se lanzó a patrocinar a equipos de fútbol-sala de la liga de la Asociación de Vecinos. Poco después, abriría una ortopedia justo enfrente de la farmacia, a la que dotaría también de sofisticadas medidas de seguridad.<br />
Parte de los fascistas más conocidos acabaron abandonando el barrio y los que se quedaron desaparecieron públicamente de sus calles. Algunos llegaron a contactar  con familiares de condenados en los distintos pasacalles para pedir el cese de las hostilidades en tono claudicante. Paulatinamente, dejaron de aparecer pintadas y de producirse agresiones, salvó contadas excepciones que dibujaban en Las Fuentes un panorama similar al del resto de la ciudad, dejando de señalarlo como un criadero de elementos racistas. Las organizaciones neonazis Blood&amp;Honour, KRIPO y MSR (Movimiento Social Republicano) seguirían movilizándose en el resto de la ciudad, pero dejaron de tener en esta popular barriada un tumor desde el cual extender su metástasis racista. El “poder blanco” acabó tiñendo del mismo color  su bandera de guerra en la batalla por Las Fuentes.<br />
Por ello, la  Enrestida Antifa 03, con Bruce Lee llamando a la agitación antifascista, con el lema  “ A luita ye l’unico camin. Contra o faxismo, rispuesta popular organizada” en sus carteles, comenzó a partir de entonces a dar a esta zona un tratamiento propagandístico y de agitación similar al del resto de los barrios zaragozanos y diseñó su nueva estrategia centrando su espacio de lucha en  los nuevos focos fascistas que surgían en la ciudad, como el local de los neonazis de Alternativa Joven MSR de la calle Madre Sacramento, que funcionaba tras los  subterfugios legales de asociaciones culturales como “18 de Noviembre” o “Iberia Verde”. Estas enrestidas antifascistas seguirían presentes en las calles de Zaragoza hasta el año 2005. “As carreras son nuestras! Dengún faxista en os nuestros bicos“   sería el grito de guerra de la  “Enrestida Antifa 04/05” y Black Caesar, un héroe del Blackxplotation &#8211; fenómeno creativo afroamericano de los años 70-, el último en incitar a los y las antifascistas de los barrios a organizarse a través de estas campañas.<br />
La Coordinadora Vecinal contra el Racismo-Las Fuentes decidió disolverse en Octubre de 2003, invitando al vecindario a permanecer alerta  para seguir combatiendo cualquier nuevo atisbo de racismo en el barrio. Las conclusiones dejaron claras las conexiones entre ciertos sectores del poder político institucional, los diversos cuerpos policiales y el fascismo organizado zaragozano.<br />
Pero de esas conclusiones sacamos otra lectura y es que combatiendo el fascismo a conciencia, día a día y sin descanso, podemos detener sus avances. Frenar su brote en el barrio de Las Fuentes supuso para mucha gente un enorme sacrificio personal en forma de implicación y militancia, muchas veces desempeñada de forma arriesgada. La mayor parte de este trabajo tuvo como escenarios la calle y la noche, y en no pocas ocasiones, los militantes ponían en peligro su propia integridad física, sufriendo un “extra” de presión los antifascistas del barrio cuyos domicilios eran conocidos por los nazis y por la policía y que aun así, siguieron participando activamente en la lucha.  Por no hablar del trágico balance represivo que otorgó esta batalla, con cuatro condenados e innumerables multas administrativas contra la respuesta antirracista y ni un solo movimiento policial ni judicial contra los agresores de Máxime.  No obstante, todo esto mereció la pena y estas experiencias servirían de modelo para seguir trabajando en el futuro.</p>
<p><em><span style="color: #ff6600;"> Militantes de la Coordinadora Vecinal contra el Racismo-Las Fuentes y de Enrestida Antifa- Estricalla.</span></em></p>
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		<title>LA TAPIA DEL CEMENTERIO DE LA CARTUJA</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Mar 1994 12:33:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

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		<description><![CDATA[The Runaways, Bikini Kill, Siouxie and the Banshees, The Mo-dettes, The Raincoats, Lene Lovich, Martha and the Muffins, y un montón de chicas más a las que quise imitar de inmediato.
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<p><strong>The Runaways, Bikini Kill, Siouxie and the Banshees, The Mo-dettes, The Raincoats, Lene Lovich, Martha and the Muffins, y un montón de chicas más a las que quise imitar de inmediato</strong>.</p>
<p>La puerta de nuestro local daba al campo. Al cielo, a la tierra cultivada de Zaragoza.</p>
<p>Sin aceras ni rellano. La batería, el amplificador, el micrófono y las alcachofas. O la alfalfa, o las habas. Los cultivos en la puerta rotaban a la misma velocidad que los grupos en los locales de ensayo.<br />
Todavía recuerdo la primera vez que escuché a El Regalo de Silvia en casa de un amigo. Sonaban en el programa de Cachi,  Sangre Española. No me lo podía creer. ¿De Zaragoza? ¿De mi barrio? Aún hoy es increíble. Lo del Regalo y lo de que sonaran en medio de radiofórmula.<span id="more-566"></span></p>
<p>Yo para entonces ya me había comprado la guitarra, la única vintage que encontré en la ciudad. Una imitación asequible que compré con uno de mis primeros sueldos. En mi barrio, a las chicas no nos llegaba para guitarras con las propinas.</p>
<p>Y un poquito de aprender. Un acorde. Dos acordes. Tres acordes. ¡Ya basta de blues!</p>
<p>Al poco tiempo de conocernos Silvia, Nines y yo empezamos a tocar en el local de El Regalo de Silvia.</p>
<p>1994. Un nombre. La Nube. Pues bien.</p>
<p>Pepe llegó enseguida, mejor dicho estaba, porque no se perdía ningún ensayo a hurtadillas, fue cuestión de días que pasara a ser “una más”. A medias piratas, a medias los grupos.</p>
<p>Pepe y Silvia hacían doblete, primero El Regalo de Silvia, después La Nube. Sesión continua para ellos,  terapia y desahogo para todos.</p>
<p>Por el local de ensayo pasaban lo mismo ratoncillos y lagartijas que Iguanas, Caracoles y Flores Venenosas. Y por encima de tanta naturaleza, el cielo y La Nube, a veces más pop, a veces más punk, como el tiempo.</p>
<p>En realidad el local no estaba en La Cartuja, sino en medio de ninguna parte entre Zaragoza y Alcañiz. En la carretera. Al final de la tapia. Veinte locales, treinta locales, todos iguales, todos diferentes. Ladrillo visto, puerta de chapa y uralita. Deluxe.</p>
<p>El nuestro estaba al final, el penúltimo en las afueras. La Moraleja.<br />
En primera línea de campo. Marina D’Or.</p>
<p>Al volver la esquina amarilla, marrón y gris del continuo, como una tela de doble ancho. De cuatro o cinco filas, de muchas columnas.</p>
<p>Metros y metros de cuadros que acompañaban como pereza a la ida y las emociones al volver.</p>
<p>El camino, que la mayor parte de las veces hacíamos a pie, era interminable. Cansino los días de sol, en los que te fundías con las paredes de una tapia bien orientada al sur, y jodidamente frío las noches de invierno.</p>
<p>La tapia silenciosa del cementerio era un mar embravecido cuando el cierzo volteaba nuestras guitarras y, cuando llovía, mojarnos nos dolía en las fundas, que siempre nos acompañaban.</p>
<p>Mejor eso que dormir con inquietudes y darte cuenta, de un día para otro, de que no habían dejado en el local más que las canciones.</p>
<p>Tapia arriba, tapia abajo.</p>
<p>Desde el local un cuarto de hora a buen paso, un falso llano para empezar, la pared sin un cobijo, un puente sobre las vías y al final, junto a las cocheras de Tuzsa, la primera parada del 38. Sin marquesina.</p>
<p>De vez en cuando teníamos visitas, que eran como excursiones programadas porque casi nadie tenía coche. Amigos, colegas, sesiones de fotos… Concierto privado.</p>
<p>Un montón de decibelios a puerta abierta terminaban en silencio, sólo roto por algún armónico, algún redoble de última hora y unas risas.</p>
<p>Al principio, en los bolos,  escuchamos muchas estupideces acerca de las chicas y la limpieza de los locales, el peso de los amplis, de las guitarras, la manicura y “el botón de la distorsión”. En mi caso contestaba según lo aburrida que estuviera y generaba conversación o mala leche. Las más de las veces no había lugar a conversación.</p>
<p>Los grupos de chicas no eran muy comunes por estos lares. 1995. “Se parecen a Dover”… a ver, dime otro grupo de chicas que canten en inglés. Tic, tac, tic, tac.</p>
<p>Tapia arriba. Tapia abajo.</p>
<p>El primer concierto de La Nube, todavía trío, fue en el Piramys, de teloneras de Manolo Kabezabolo. Llenazo total. Y como hubo amigos que se quedaron fuera, tras la estrella, otra vez La Nube. Las cuatro canciones que teníamos. De tirón. Éxito de público y crítica. A ese concierto le sucedieron otros dos, allí mismo y en el Utopía (pequeño pero matón) teloneando a SpitBoy y Tribe 8, respectivamente. Por el Utopía también pasaron MDC (Million Dead Cops), punk y más punk. También los teloneamos. Lo más granado de  California en Zaragoza.</p>
<p>El punk y las Riot Girls pasaron por aquí. Y nos aprovechamos de sus amplis americanos. Doy fe.</p>
<p>Se acabó el concierto. A recoger. Tapia arriba. Tapia abajo. Tapia “de lao”.<br />
Después, una mudanza, grabaciones, críticas, conciertos, ¡pipa! ¡manager!. Un local más amplio. ¡Sólo para nosotras! Más conciertos. Otro disco. Y fin.<br />
Ganar un accésit del Villa de Bilbao, el primer Sonda, la edición del 97 del concurso de pop-rock de Uncastillo, salir de copas por Bilbao con Mamen de Las Vulpes, tocar en la Enbruto, la Multiusos, el Príncipe Felipe, en los conciertos de Radio 3, desde Girona hasta Murcia, en todas partes, el encuentro con Grabaciones en el Mar, las dos visitas a  la sala Maravillas de Madrid, las dos portadas de “El Pez que Todo lo Ve” y pasarnos a echar una cerveza al Isabelo en una limusina son sólo anécdotas.</p>
<p>En plena naturaleza, junto al cementerio de la Cartuja y las alcachofas. Tapia arriba, tapia abajo, hiciera frío o calor, todo eran satisfacciones.</p>
<p>Tres mujeres y un punki. Ésa es mi experiencia musical y vital de los noventa.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><em>Cristina </em></span></p>
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		<title>ESTACION DE UTRILLAS</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Mar 1991 13:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Okupacion]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[Estación de Utrillas]]></category>

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El 9 de Febrero de 1991 los colectivos Estudiantes Anarquistas, Equipo A y CUAL ( Colectivo Universitario Autónomo Libertario), además [...]]]></description>
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<a href='http://www.zaragozarebelde.org/estacion-de-utrillas/p_00021' title='Ateneo Libertario'><img width="150" height="150" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/1991/03/p_00021-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="" title="Ateneo Libertario" /></a>

<p>La antigua Estación de Utrillas, propiedad de la inmobiliaria Valparaíso, un conjunto de edificios catalogado desde 1986 y construido hacia 1865 dentro de la llamada tendencia academicista, llevaba años abandonado a la especulación y amenazando ruina.</p>
<p>El 9 de Febrero de 1991 los colectivos Estudiantes Anarquistas, Equipo A y CUAL ( Colectivo Universitario Autónomo Libertario), además de gente de manera individual,  okupan el edificio central de la Estación de Utrillas, situado en la plaza con el mismo nombre y hoy convertido en un gimnasio y centro comercial.<span id="more-562"></span></p>
<p>Tras acometer diversas obras y trabajos para rehabilitar el edificio, en la medida de lo posible, se decide llamarlo Ateneo Libertario de Zaragoza y se empieza a desarrollar una intensa actividad con charlas y debates (autonomía, sexismo,  antimilitarismo, comidas populares vegetarianas, conciertos, propaganda, manifestación atea).<br />
Toda esta actividad permitió el aprendizaje y la formación de la ideología y la práctica anarquista de muchas personas, lo que propició que el Ateneo Libertario pasara a ser no sólo un centro social sino también un colectivo. Participamos en la Plataforma contra la 1ª Guerra del Golfo, manifestaciones por la defensa de los derechos de los inmigrantes, jornadas contra las cárceles y junto a CNT, Campaña de Apoyo a Pablo Serrano, preso libertario.</p>
<p>En junio se organizaron unas Jornadas Antimilitaristas con la participación de varios colectivos del Estado español, donde nació la estrategia por la Insumisión Total.</p>
<p>Con la llegada del verano y las vacaciones se hizo imposible cubrir las permanencias diarias, lo que fue aprovechado por manguis y gamberros para entrar en el local y causar numerosos destrozos. En septiembre se toma la decisión de abandonar el edificio para integrarnos y revitalizar la Casa de la Paz (Sagasta 52), en esos momentos infrautilizada.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><em>Pacocore</em></span></p>
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		<title>ANDANDO*: CASI VEINTE AÑOS DE ESCUELA DE ESPAÑOL</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Mar 1991 12:58:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación Alternativa]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[Apoyo inmigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[Escuela de español]]></category>

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		<description><![CDATA[
En 1991 se funda la CODIA (Comisión de Defensa del Inmigrante en Aragón). Inicialmente estaba integrada por representantes de colectivos, sindicatos y por voluntarios a título individual (españoles e inmigrantes). Su primera gran tarea fue organizar turnos de información, en colaboración con diversos abogados, con motivo del proceso de  regularización de aquel año.
A partir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/1991/03/f_00426.jpg" rel="prettyPhoto[g553]"><img class="size-medium wp-image-674 aligncenter" title="CODIA: escuela de español" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/1991/03/f_00426-300x201.jpg" alt="CODIA: escuela de español" width="300" height="201" /></a></p>
<p style="text-align: left;">En 1991 se funda la CODIA (Comisión de Defensa del Inmigrante en Aragón). Inicialmente estaba integrada por representantes de colectivos, sindicatos y por voluntarios a título individual (españoles e inmigrantes). Su primera gran tarea fue organizar turnos de información, en colaboración con diversos abogados, con motivo del proceso de  regularización de aquel año.<span id="more-553"></span></p>
<p style="text-align: left;">A partir de ese momento inicial CODIA, hoy reducida a la Escuela de Español, contribuyó como pionera en múltiples actuaciones con el nuevo fenómeno que constituía la inmigración en los años noventa.  Desde el mismo año 1991 se iniciaron cursos de español para inmigrantes. Primero, en la sede de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza. En pocos meses la sede no daba abasto para el número de asistentes, de modo que las clases se trasladaron temporalmente al Instituto Mixto 4 (al lado de la FABZ, en San Vicente de Paúl) y posteriormente al IES Pablo Serrano (en el barrio de Las Fuentes).  Esta actividad fue aprobada por el Consejo Escolar del Centro, en horario de viernes de 20 a 22 horas y sábados de 19 a 21 horas.  Este horario sigue siendo funcional dado su carácter complementario al de diversas ofertas de enseñanza de español que realizan otras entidades e instituciones en la ciudad.</p>
<p style="text-align: left;">Durante el primer año de existencia, la escuela recibió una más que notable ayuda de la FAEA (Federación de Asociaciones de Educación de Adultos), que apoyó los esfuerzos de los voluntarios para construir un método de enseñanza adecuado. La CODIA siguió una política de colaboración con otras asociaciones dedicadas al trabajo con inmigrantes. Sirva como ejemplo la siguiente anécdota: cuando CODEF se planteó el empezar a impartir clases de español, miembros de CODEF y de CODIA visitaron pisos de inmigrantes residentes en el barrio de Delicias para presentarles la nueva oferta de aprendizaje.</p>
<p style="text-align: left;">La metodología utilizada es la propia de la educación de personas adultas,  adaptada a las características, intereses y necesidades del alumnado.  Hay tres niveles: alfabetización, neolectores y español para extranjeros.  Las clases se organizan en grupos reducidos, para compatibilizar la atención personalizada que requieren los primeros niveles del proceso educativo, con el desarrollo de actitudes solidarias de intercambio, apoyo y respeto mutuo dentro del grupo. El primer día de asistencia a todos los alumnos se les hace una pequeña entrevista o se les pasa una prueba de nivel,  para distribuirlos en el grupo más adecuado. La heterogeneidad del alumnado hace que los itinerarios y ritmos de aprendizaje sean distintos en muchas ocasiones, por lo que una evaluación continua de la situación es imprescindible para mantener los grupos homogéneos y  funcionales para el aprendizaje.</p>
<p style="text-align: left;">Desde el principio se cuenta con un servicio de guardería, absolutamente necesario para que muchas mujeres puedan asistir a clase.</p>
<p style="text-align: left;">Por sus aulas habrán pasado del orden de siete mil quinientos alumnos y alumnas inmigrantes procedentes de todo el mundo, aunque fundamentalmente del Magreb, el África Subsahariana y la Europa del Este. El número de voluntarios que han participado en uno u otro momento se estima en unos veinte al año. Se ha facilitado no sólo el instrumento que significa la lengua española sino también amistad y compañerismo.</p>
<p style="text-align: left;">Aunque el abandono o la discontinuidad no son extraños, debido sobre todo a la propia inestabilidad laboral y de residencia, la mayoría de los grupos funcionan de manera estable durante el curso, lo que se valora muy positivamente.  La mejor prueba de satisfacción en el proceso de aprendizaje es la continuidad en la asistencia.</p>
<p style="text-align: left;">Además de las clases de español, se desarrollan otras actividades, como el<br />
curso de iniciación a la informática (Windows XP, Internet, Correo electrónico, Word 2000), para alumnado con cierto dominio de la lengua española.<br />
Temas específicos de interés para el inmigrante (derechos y deberes en el mundo laboral, alquiler de viviendas, leyes de inmigración, apoyo en el acceso a la enseñanza reglada, al carné de conducir o de manipulador de alimentos&#8230;)   tanto durante las clases, como dando a conocer los recursos institucionales y de ONG&#8217;s que están al servicio de la población en general y los específicos dirigidos a población inmigrante.</p>
<p style="text-align: left;">Se fomenta el intercambio cultural, así como el reconocimiento y la valoración de las diferentes culturas.  Para ello se han realizado visitas guiadas a la ciudad, excursiones a diversos lugares de Aragón, fiestas gastronómicas, etc</p>
<p style="text-align: left;">Con la colaboración de la Casa de las Culturas y de la Asociación El Tranvía, se realiza un curso de cocina española. Tiene lugar a lo largo de seis sábados y se contemplan los procesos de compra, conservación y elaboración de los alimentos.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #999999;">*Andando es un vocablo saragoulé -una de las lenguas de Senegal-  que significa &#8220;ir juntos&#8221;; es el título de la revista de la escuela</span></p>
<p style="text-align: left;"><em><span style="color: #ff6600;">José Carlos Ciria</span></em></p>
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		<title>TUZSA EN HUELGA</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 1986 11:46:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Movimiento obrero]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[TUZSA]]></category>

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		<description><![CDATA[En el año 1986 Transportes Urbanos de Zaragoza S.A. (TUZSA) era la empresa concesionaria del servicio de transporte urbano de Zaragoza, gracias a un convenio de concesión firmado con el Ayuntamiento de la ciudad desde el año 1982.
Por aquella época las relaciones laborales estaban regidas por un régimen interno que databa del año 1961. Su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el año 1986 Transportes Urbanos de Zaragoza S.A. (TUZSA) era la empresa concesionaria del servicio de transporte urbano de Zaragoza, gracias a un convenio de concesión firmado con el Ayuntamiento de la ciudad desde el año 1982.<br />
Por aquella época las relaciones laborales estaban regidas por un régimen interno que databa del año 1961. Su contenido era cuartelario, con una disciplina semimilitar y en el que los trabajadores eran continuamente sancionados por los motivos más inverosímiles.<span id="more-547"></span><br />
A ello hay que añadir que los sueldos eran muy bajos, obligando a los trabajadores a realizar muchas horas extras para llegar a final de mes. Las condiciones de trabajo eran muy duras, ya que el material con el que se trabajaba era muy obsoleto.<br />
Además, la negociación del convenio habitualmente se realizaba a espaldas de los trabajadores.<br />
Ante esta situación un grupo de trabajadores formó un sindicato asambleario, en principio de empresa, aunque con el tiempo se convirtió en un sindicato de ámbito de la comunidad de Aragón.<br />
Tras conseguir que todos los vocales del comité de empresa, menos uno, dimitieran, se realizaron elecciones sindicales y consiguieron cinco vocales de los diecisiete que componían el comité. Los otros sindicatos —CCOO y UGT— no presentaron candidatos a la presidencia y secretaría del comité, por lo que, a pesar de no tener la mayoría, el Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT) asumió la presidencia y secretaría del comité de empresa, y se puso en marcha en TUZSA un modelo de sindicalismo que hasta la fecha tan apenas se había practicado en esta empresa: la participación directa de los trabajadores en la toma de decisiones a través de las asambleas.<br />
Al poco tiempo de las elecciones comenzó la negociación del convenio colectivo de empresa. Los trabajadores votaron la plataforma reivindicativa a presentar a la empresa; se debatía cada cambio que se producía en la plataforma y el camino a seguir.<br />
Este sindicalismo no gustaba al empresario, por lo que mantenía una cerrazón inusitada. Ante ello, la asamblea de trabajadores aprobó la convocatoria de huelga indefinida a partir del 8 de junio de 1986. Esta huelga duró un mes hasta el día 8 de julio, fecha en la que, con la mediación del alcalde, se alcanzo un principio de acuerdo de convenio, aunque había que seguir negociando unos cuantos puntos.<br />
El acuerdo fue un autentico triunfo de los trabajadores y del asambleísmo. Por primera vez, la empresa había tenido que negociar con los trabajadores, en vez de con las cúpulas de los sindicatos; por primera vez, no había nadie que firmara a espaldas de los trabajadores, puesto que en todo momento la asamblea tomó todas las decisiones y apoyo a sus representantes durante toda la negociación.<br />
Ante este triunfo, la patronal no se quedó parada: empezó a incumplir el acuerdo, abrió expedientes y despidió a nueve trabajadores. Habían pasado dos meses desde el acuerdo de julio. Era una provocación, el comité lo sabía, y así lo explicó a los trabajadores en la asamblea celebrada en la parroquia de San Agustín (en el barrio de San José). La asamblea votó mayoritariamente ir a la huelga indefinida hasta conseguir que los compañeros volviesen a trabajar.<br />
Se comenzó no respetando los servicios mínimos por ser excesivos. En un momento se alcanzó un acuerdo con el Ayuntamiento y, durante una semana, se sacaron los autobuses sin cobrar el billete a los usuarios; a cambio, el Ayuntamiento se comprometió a pagar el salario a los trabajadores. Fue un engaño, nadie cobró ese dinero.<br />
La situación cambió radicalmente y, a las reivindicaciones del convenio, se añadió la demanda de municipalización del transporte urbano. Los trabajadores optaron por no sacar los servicios mínimos. TUZSA y el Ayuntamiento presidido por el Sr. González Triviño (PSOE), enviaron policías locales, bomberos, aspirantes a bomberos e inspectores de la propia empresa TUZSA a sacar los autobuses de las cocheras.<br />
Se radicalizó la lucha, los trabajadores se concentraban ante las cocheras a pesar de la enorme presencia policial que escoltaba a los autobuses que conducían estos insolidarios “trabajadores”.<br />
Se volvió a la parroquia San Agustín, donde la solidaridad de los sacerdotes se plasmó día a día, y allí se encerró la plantilla en asamblea permanente. La empresa cerró todo cauce de comunicación con el comité de huelga; el comité se dividió dejando en solitario al recién fundado sindicato de empresa. Mientras la patronal mantenía reuniones con altos cargos sindicales de la ciudad, la asamblea se mantenía fuerte y realizaba concentraciones diarias en el centro de Zaragoza.<br />
En una de estas concentraciones, la policía cargó contra los trabajadores, sus familiares y otras personas solidarias con la lucha en TUZSA. Fue una carga brutal, que dio un giro a las medidas que hasta la fecha se estaban tomando. Los poderes de la ciudad habían decidido convertir la negociación del convenio de TUZSA en un asunto de Estado, pasando a ser un asunto de orden público. Varias compañías de la reserva de la policía nacional pasaron por Zaragoza para demostrar sus artes represivas, aunque los más “expertos” vinieron de Miranda de Ebro, por su cercanía con el País Vasco.<br />
Además del aumento de la policía, ante la presión que sobre los policías locales (entonces municipales) y los bomberos se estaba realizando, el Ayuntamiento, en colaboración con el Gobernador civil  Ángel Luis Serrano (PSOE) y TUZSA, trasladó a Zaragoza autobuses de otras ciudades, con sus respectivos conductores y mecánicos: la guerra contra los trabajadores de TUZSA estaba más que declarada.<br />
Esta acción no amedrentó a los trabajadores. Todo lo contrario, consiguió que aumentase la solidaridad de los ciudadanos y trabajadores, organizaciones sindicales alternativas, asociaciones de vecinos, federación de barrios, intelectuales, etc. hacia quienes seguían peleando por un convenio justo.<br />
Empezaron a aparecer autobuses con lunas rotas, ataques contra las cocheras de TUZSA con cócteles molotov, ruedas pinchadas de autobuses y coches de esquiroles, etc.<br />
La represión continúo en aumento, hubo detenciones a trabajadores por el mero hecho de ir por la calle, seguimientos de la policía a personas muy concretas (en unas ocasiones con clara intención intimidatoria, en otras… ni te enterabas).<br />
En una de las muchas concentraciones en las cocheras de TUZSA, se efectuó una carga policial a porrazos y con disparos de pelotas de goma. Varios trabajadores fueron detenidos y también hubo heridos. Uno de ellos perdió un ojo por el impacto de una pelota de goma, otro sufrió una brecha en la cara, desde el pómulo hasta la barbilla. Fueron verdaderos momentos de pánico, puesto que la policía cerró al tráfico la calle, rodeó a los trabajadores y disparó a placer.<br />
Los detenidos fueron trasladados a la cárcel de Torrero, y al día siguiente, los trabajadores realizaron una manifestación desde la parroquia en la que estaban encerrados hasta la cárcel. Allí consiguieron entrevistarse con la dirección del centro y a los pocos días los trabajadores salieron de la prisión.<br />
La huelga indefinida se iba alargando y la economía de los trabajadores empezó a generar serios problemas de solvencia. Se organizó una caja de resistencia; con los fondos que se recaudaban de empresas, ciudadanos, organizaciones, incluso de otras ciudades, se intentaba paliar esta situación. También se organizó en la parroquia un comedor popular para los trabajadores y sus familiares, que era abastecido con alimentos que llegaban solidariamente; el sindicato UAGA  jugó un papel importante.<br />
También se organizó un concierto para recabar fondos. En él actuaron grupos de la ciudad y el cantautor José Antonio Labordeta; y fue curioso que un humorista que también actuó en esa verbena solidaria, era un policía nacional que, el día anterior, había formado parte de una carga policial contra los trabajadores para los que en ese momento se estaba solidarizando.<br />
Los familiares, y especialmente las mujeres, realizaron un papel muy importante. Participaron activamente en las asambleas, con intervenciones en las que animaban a maridos, compañeros y novios a continuar en la lucha. Se organizaron y participaron de tal manera que realizaron manifestaciones y consiguieron reunirse con políticos, sin dejar nunca de dar la cara ante las cargas policiales.<br />
La solidaridad cruzó las fronteras de Aragón, y organizaciones del transporte de otras ciudades del Estado llegaron a Zaragoza con su ayuda moral y económica. También  vinieron organizaciones europeas.<br />
Pero la patronal, sindicatos estatales, Ayuntamiento, DGA, seguían negociando y trabajando para desarbolar este movimiento asambleario; y como si de una acción militar se tratara, bajo la protección de la policía, llegó el día “D”. Esquiroles de la propia empresa, que doblaban jornada aupados por el sindicato “socialista”, y sesenta contratados del desempleo —saltándose la normativa laboral, ya que sustituían a trabajadores en huelga—, empezaron a sacar autobuses de las cocheras.<br />
Al final, antes del agotamiento físico y económico debido al enfrentamiento diario con la policía y a llevar casi tres meses sin cobrar, la asamblea decidió volver al trabajo y cambiar el sistema de lucha. Se comenzó a emitir desde Radio La Granja de la AAVV de San José; esta también sufrió la represión del Gobernador, que dio orden de cerrarla.<br />
Sesenta y dos días duro el conflicto.  Durante este periodo fueron despedidos cerca de ciento cincuenta trabajadores; muchos detenidos y procesados, teniendo que ir cada mes a la Audiencia Provincial a fichar.<br />
Finalmente fueron veinticinco despedidos, entre ellos todos los vocales del comité de empresa del sindicato CUT y afiliados. Además, varios de ellos estábamos procesados y nos pedían de tres meses a tres años de cárcel por desordenes públicos, desobediencia a la autoridad, etc.<br />
A pesar de que todos los dirigentes del sindicato estábamos despedidos y fuera de la empresa, el germen de la asamblea ya estaba consolidado y florecido; todos los meses, trabajadores de la empresa recogían dinero para los que estábamos despedidos en espera de los juicios, unos laborales y otros penales.<br />
Al poco tiempo se celebraron elecciones sindicales y del propio sindicato CUT, que a pesar de tener toda su dirección en la calle, subió en representación; la asamblea se mantenía firme. Se firmó el convenio por dos años, se derogó el régimen interior y entre otras mejoras hubo una subida salarial del 9,16% para el año 1986 y un 9,30 % para el 1987.<br />
También, con aportaciones individuales y del sindicato, se abrió el bar Entalto en el barrio de la Magdalena, como lugar de encuentro para personas alternativas, para realizar charlas, conferencias, como sede social del sindicato y, sobre todo, como puestos de trabajo para los despedidos.<br />
Se celebraron los juicios y, una vez más, la solidaridad fue determinante. Se ganaron los juicios en casi todos los casos, y aunque no todos volvieron a la empresa, nadie regresó a la cárcel.<br />
Se produjeron cambios: por el lado laboral, dignificó a los trabajadores de TUZSA en particular, y a todos en general. Consiguió generar una ola de solidaridad entre trabajadores, estudiantes, ciudadanos e intelectuales que hizo tambalear al poder establecido. Por el lado empresarial, TUZSA cambió de imagen, destituyó a toda su Dirección, modificó el color del uniforme de sus trabajadores y las relaciones laborales dieron un cambio sustancial. Es evidente que esta lucha asamblearia marcó un antes y un después de las relaciones laborales en TUZSA.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><em>Javier Anadón</em></span></p>
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		<title>PARROQUIA DE SAN AGUSTIN</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 1986 11:34:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antimilitarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento obrero]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[parroquia San Agustin]]></category>

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		<description><![CDATA[En septiembre de 1986 tiene lugar una huelga de sesenta días del transporte urbano en Zaragoza. Representantes del sindicado CUT (Colectivo Unificado de Trabajadores), trabajadores de TUZSA, mantienen una reunión con los sacerdotes de la Parroquia de San Agustín, con la finalidad de solicitar el uso de sus instalaciones  para llevar a cabo el encierro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En septiembre de 1986 tiene lugar una huelga de sesenta días del transporte urbano en Zaragoza. Representantes del sindicado CUT (Colectivo Unificado de Trabajadores), trabajadores de TUZSA, mantienen una reunión con los sacerdotes de la Parroquia de San Agustín, con la finalidad de solicitar el uso de sus instalaciones  para llevar a cabo el encierro durante la huelga.<br />
En aquel momento la parroquia estaba ubicada en la avenida de San José, esquina con la desaparecida calle Cartagena.</p>
<p>Comienza la huelga en septiembre del 1986 y, en noviembre del mismo año, se da por finalizada. Dos meses más tarde, en enero, se reanuda el conflicto y comienza un segundo encierro que dura  hasta febrero de 1987, agravándose la situación.<span id="more-542"></span></p>
<p>En esas fechas  en la parroquia existía un importante  grupo de jóvenes en diferentes actividades  propias y del barrio, con una edad entre 16 y 28 años y otro grupo de adultos.</p>
<p>Los sacerdotes informaron de la situación de los trabajadores de TUZSA y su demanda a  los  diferentes  grupos y en las misas, para recoger la opinión de la gente, así como los motivos que nos llevaban a apoyar esta huelga, no sólo cediendo las instalaciones, sino compartiendo su situación, lucha y reivindicación.</p>
<p>La decisión que se toma de apoyar la huelga se comunica a través de uno de los sacerdotes (Teodoro) al obispo de Zaragoza, D. Elías Yanes, que no puso ningún inconveniente.</p>
<p>Las instalaciones de la parroquia no eran nada cómodas ni suficientes, pero todo se puso a su disposición: los locales que utilizaba el Taller Ocupacional San José, el grupo scout, el despacho parroquial (que era despacho de todos) y el lugar de culto (iglesia). Tanto por parte de los sacerdotes, los jóvenes y adultos de la parroquia, como por los trabajadores, siempre hubo mucho respecto y colaboración en el uso de  la iglesia; era donde dormían, celebraban  sus asambleas…</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/2009/03/f_00448.jpg" rel="prettyPhoto[g542]"></a><a href="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/1986/03/f_00448.jpg" rel="prettyPhoto[g542]"><img class="aligncenter size-medium wp-image-667" title="Parroquia San Agustin" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/1986/03/f_00448-300x207.jpg" alt="Parroquia San Agustin" width="300" height="207" /></a></p>
<p>Desde el principio asumimos que la actividad diaria de la parroquia y del Taller Ocupacional San José se alteraría por el uso del espacio y porque el grupo de trabajadores en huelga era numeroso, teniendo en cuenta la precariedad de todas las instalaciones.</p>
<p>Enseguida se creó una relación de confianza y apoyo, de compartir muchos momentos buenos y malos, entre el colectivo de trabajadores y las personas que estábamos en la parroquia. Se consiguió una buena complicidad por ambas partes y se mantuvieron muchas conversaciones a nivel personal, sobre todo con  Ramón y Teodoro, sacerdotes de la parroquia.</p>
<p>Para muchos de nosotros supuso una experiencia, personal y colectiva, significativa, dura, de desgaste y muy relacionada con nuestra preocupación por el paro, las condiciones de trabajo y el papel en aquel momento de los diferentes sindicatos.</p>
<p>De esta experiencia destacaría la duración de la misma y algunos momentos concretos:</p>
<p>- Funcionamiento de un movimiento asambleario.<br />
- Posiblemente fue la última huelga de un colectivo de trabajadores muy conocido por los ciudadanos, por tratarse del transporte urbano, lo que afectaba a todos y provocaba posturas de tensión, incomprensión…<br />
- Momentos de tensión y desolación cuando se “rompió” la huelga y, de alguna manera, el  colectivo de trabajadores. Hubo mucho desgaste personal, conflictos internos, conflictos con sindicatos, trabajadores esquiroles (no todos por propia decisión, sino por miedo a perder el trabajo), presión de los inspectores y algún sindicato importante.<br />
- Por allí pasaron diferentes  comités de empresa, los sindicatos.<br />
- La empresa despidió a varios trabajadores y  hubo amenazas hacia el resto.<br />
- El ayuntamiento no llevó a cabo ninguna mediación y tampoco optó por los trabajadores.<br />
- La imagen que se reflejaba en algunos medios de comunicación era una visión negativa de los trabajadores, se cuestionaban sus conductas, acciones, se les tachaba de sindicato radical…<br />
- La imagen de la parroquia, que se centró sobre todo en  los sacerdotes, se intentó desprestigiar en algunos medios y sectores de la Iglesia. Se nos nombraba como “el Corral de la Pacheca”, se hablaba de forma pública de curas rojos y era evidente que no se estaba de acuerdo con la implicación en la huelga.<br />
- Los sacerdotes, junto con otras personas que no eran de la parroquia, colaboraron en el intento de una mediación con la empresa, buscando a personas concretas para ello.<br />
- También en la parroquia se dieron varios acontecimientos orientados a reventar y desprestigiar  la huelga y al CUT: la policía colocaba las  furgonetas encima de la acera y delante de la puerta, limitando el paso. Se solicitó su retirada, contando con el apoyo del obispo, y consiguiendo que se desplazaran a otra esquina. Hubo una amenaza de bomba, con la finalidad de que los trabajadores desalojaran las instalaciones, originándose bastante tensión entre todos los que estábamos  por allí. Al desalojar los locales nos encontrábamos en la acera con la policía pidiendo el desalojo.</p>
<p>El conflicto de la huelga de Tuzsa tuvo una magnitud importante, fue  bastante silenciada y desprestigiada por algunos medios de comunicación,  además de la empresa y el ayuntamiento que, en nuestra opinión, no se implicó.</p>
<p>El encierro de los insumisos.<br />
Ocho años después, en el año 1994, la parroquia vuelve a comprometerse con otro encierro (no han sido estos dos los únicos). Esta vez es un grupo del colectivo de insumisos quien se instala en la Parroquia de San Agustín, ubicada en ese momento en los locales nuevos de la entonces aún calle Cartagena y más tarde avenida Cesáreo Alierta, 78.</p>
<p>La opción de la parroquia por los jóvenes era clara y, tanto en la década de los ochenta como de los noventa, la objeción de conciencia que pretendía el reconocimiento legal del derecho a no realizar el servicio militar por motivos de conciencia y la insumisión eran una realidad  que afectaba a los jóvenes,  tenía que ser tenida en cuenta, darle valor y respeto y  no ser tratada como una actitud irresponsable.</p>
<p>A finales de los setenta y durante los ochenta, en la parroquia se tuvo una experiencia y compromiso por la objeción de conciencia al servicio militar de la mayoría de los jóvenes, que habían participado en el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) y un compromiso pacifista, a través del Movimiento por la Paz y el Desarme.</p>
<p>En aquel momento, como jóvenes que éramos, se vivió como una forma de entender la vida, con entusiasmo, porque era un camino hacia una sociedad no violenta, y con preocupación por la tensión internacional, que se concretaba en la posibilidad de una guerra nuclear, estando en auge entonces en nuestro país el movimiento pacifista.</p>
<p>Estaba claro que la objeción de conciencia y la insumisión tenían unas serias consecuencias, cambiando, según el momento, en forma, pero no en el fondo: pena de cárcel, dificultad para acceder al trabajo, la inhabilitación, algún conflicto y preocupación en las familias  por la decisión de sus hijos de no  realizar el servicio militar, así como la negativa a la prestación social sustitutoria (PSS), ya que era una manera de suplantar mano de obra barata en servicios que la sociedad necesitaba, además de considerar que penalizaba a los objetores.  Los jóvenes de la parroquia vivieron con dificultad sus decisiones.  En aquel momento, década de los ochenta, se estaba saliendo de una situación importante de paro juvenil y de pérdida de puestos de trabajo.<br />
Muchos de estos jóvenes se sintieron mal, tanto al quedar “excedentes de cupo”, como al optar por la  prestación social sustitutoria y otros, que optaron por no romper el tercer grado. Por parte de los que entonces  éramos sus referentes, se les apoyó por igual, sin hacer juicios de valor  sobre ninguno de ellos.<br />
La parroquia, sacerdotes y seglares, apoyaron  el encierro del grupo de insumisos. Se opto por lo más difícil, acogerles y darles cobertura.<br />
Se informó en los grupos, en las misas y  por último en el Consejo Parroquial se terminó de decidir.<br />
Se informó del uso de la parroquia, del Centro Sociolaboral y el resto de instalaciones.<br />
Se dejó a su disposición la iglesia, teniendo en cuenta que si la policía se presentaba en los locales, no podía entrar en ese espacio sin autorización.<br />
Durante todo el tiempo uno de los sacerdotes (Teodoro) era el que acudía a los juzgados cuando se citaba a juicio, estaba pendiente del proceso y, junto con otro de sus compañeros, se preocupaban de ponernos al corriente de todo lo que pasaba.<br />
Durante el encierro, este grupo de insumisos compartió algunos momentos con los educadores y jóvenes del Centro Sociolaboral.<br />
Desde el movimiento vecinal se valoró esta situación, en un contexto de debate sobre si las asociaciones de vecinos podían acoger a objetores para que hicieran en nuestras asociaciones la prestación social. El encierro de la Parroquia de San Agustín se puso como ejemplo de cuál era el camino más correcto. La opción más correcta era apostar por el No al servicio militar, a la prestación sustitutoria y no a la cárcel.<br />
Una de las consecuencias de este encierro fue que algunas personas dejaron de participar en los grupos y en la parroquia,  porque no compartían la decisión  que se tomó de apoyar el encierro de los insumisos y lo que ello implicaba.<br />
Y otra fue haber vivido el inicio de todo este movimiento y el reconocimiento a todos aquellos jóvenes que arriesgaron mucho y tuvieron la valentía de apostar por una sociedad desmilitarizada.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><em>Olga Brau</em></span></p>
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		<title>MOVIMIENTO VECINAL, UNA EXPERIENCIA PERSONAL</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 1980 11:13:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento vecinal]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[AVV Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[Comisiones de mujeres]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi experiencia personal en el movimiento vecinal se remonta muchos años atrás. No recuerdo el año, pero supera los veintitantos…
Me incorporé a la Asociación de Vecinos de las Fuentes después de afiliarme en el Movimiento Comunista de Aragón, hoy llamado Liberación. En aquellos años todavía había muchas reivindicaciones que se hacían desde la protesta y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Mi experiencia personal en el movimiento vecinal se remonta muchos años atrás. No recuerdo el año, pero supera los veintitantos…</p>
<p style="text-align: left;">Me incorporé a la Asociación de Vecinos de las Fuentes después de afiliarme en el Movimiento Comunista de Aragón, hoy llamado Liberación. En aquellos años todavía había muchas reivindicaciones que se hacían desde la protesta y la exigencia a las instituciones; estaban pendientes el tema sanitario, la Enseñanza, Urbanismo y problemáticas sociales varias.</p>
<p style="text-align: left;"><span id="more-537"></span>Cuando yo me apunté a la Asociación de Vecinos, en lo que era trabajo cotidiano y el trabajo en la Junta de la Asociación hay que decir que había muy pocas mujeres; sí las había en comisiones de trabajo como las de enseñanza, sanidad, urbanismo: muchas de ellas procedían de Cáritas y de las parroquias.</p>
<p style="text-align: left;">Del principio, el peor recuerdo que tengo es el sectarismo, muy propio de los tiempos en que todos pensábamos que, desde el partido político en el que nos movíamos, íbamos a cambiar el mundo, y por ello teníamos que hacer proselitismo para atraer a la gente a nuestras ideas; y esta prioridad estaba por encima del problema de la discriminación de género.</p>
<p style="text-align: left;">Durante todo el tiempo que participé en el movimiento vecinal tuve una regularidad muy constante en todo lo que se hacía en la Asociación y pasé por diferentes responsabilidades: Vocal, Secretaría y Presidenta; aunque de este último cargo dimití pronto porque no veía mucha colaboración para hacer todo aquello que me hubiese gustado, y esto me estresaba mucho.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/2009/03/f_00285.jpg" rel="prettyPhoto[g537]"></a><a href="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/1980/03/f_00285.jpg" rel="prettyPhoto[g537]"><img class="aligncenter size-medium wp-image-665" title="Movimiento vecinal" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/1980/03/f_00285-300x204.jpg" alt="Movimiento vecinal" width="300" height="204" /></a></p>
<p style="text-align: left;">También en representación de las Asociaciones de Vecinos (AAVV) pertenecí durante dos años al Secretariado de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza (FABZ), en un momento en el que las mujeres fuimos mayoría y pudimos ver más de cerca cómo funcionaba el Urbanismo: al igual que hoy con la Expo 2008 se hacían grandes obras con mucho despilfarro de dinero por parte del poder político, cada vez más alejado de la ciudadanía, con grandes protestas sociales en la ciudad</p>
<p style="text-align: left;">Tampoco recuerdo muy bien cuándo empezamos a trabajar el tema de la Mujer. En las reuniones de mi doble militancia política en el MC (Movimiento Comunista), sí que discutíamos mucho sobre la discriminación y la lucha de la mujer. A raíz de empezar a trabajar en los barrios se pusieron en marcha las comisiones de mujeres en la FABZ, a pesar de que mucha gente pensaba que estas Vocalías de Mujeres no eran necesarias y que las otras reivindicaciones generales eran más importantes. El tiempo nos ha demostrado que las situaciones de malos tratos y violencia contra las mujeres, es hoy en día uno de los problemas más graves y difíciles de solucionar que tienen nuestra sociedad y el mundo entero.</p>
<p style="text-align: left;">Las ideas que la inmensa mayoría de las mujeres tenían entonces no eran feministas radicales, no se planteaban cambiar el mundo desde la concepción de igualdad total entre hombres y mujeres, sino más bien lo que primaba era la lucha por pequeñas reformas; estas mujeres procedían de las Asociaciones de Cabezas de Familia, —hoy AMPAS (Asociaciones de Madres y Padres de Alumnas/os)—, de parroquias y otros sectores y se fueron incorporando a actividades sociales a través de los cursos en las instituciones, por ejemplo el Instituto Aragonés de la Mujer y sobre todo la Casa de la Mujer, que fue una buena excusa en los años ochenta para sacar a las mujeres de casa. A mí personalmente me hubiera gustado que desde la Casa de la Mujer se hubieran dado unos contenidos más feministas; pero era lo que había y hoy sigue igual.</p>
<p style="text-align: left;">Siempre fui consciente de que todo eso chocaba bastante con mis planteamientos y cuestionamientos del mundo en el que vivo con respecto a la contradicción con los hombres. Para mí fue una tragedia personal conocer la ignorancia que tenían muchas mujeres sobre estos temas, y no digamos cuando empecé a ser consciente, no solo de la discriminación y atraso social en el que estábamos, sino el conocer que la violencia estaba ahí, muy presente y haciendo estragos. Como hemos ido viendo con posterioridad, la violencia de género ha traído un número terrible de mujeres maltratadas y asesinadas en los últimos años. Desde mi participación en el Movimiento Vecinal, nos hemos centrado en este grave tema y problemática social en el barrio de las Fuentes, extrapolándolo a toda Zaragoza.</p>
<p style="text-align: left;">La dinámica de intervención de las Instituciones fue produciendo mejoras de la calidad de vida en los barrios en los ámbitos de la salud, urbanismo, enseñanza, etc. Aunque quizá no sea perfecta, la realidad hoy en día es muy distinta.</p>
<p style="text-align: left;">Analizábamos la realidad en la Asociación de Vecinos y veíamos que existían problemas sociales que estaban ocultos y que se trataban desde las parroquias; así que nos juntábamos con ellos, con las AMPAS, algunos profesores y curas, y otros colectivos del barrio, y a raíz de unas Jornadas de Cáritas Diocesana sobre la Tercera Edad en el barrio, decidimos crear una coordinadora que abordara y tratara todos estos temas. Fue una experiencia muy interesante y masiva que duró varios años. Se crearon cinco comisiones de trabajo: Infancia, Mujeres, Tercera Edad, Minorías Étnicas y Jóvenes. Se llevaron a cabo muchas actividades para mejorar la vida de las personas que lo estaban pasando muy mal. Fue importante lo que se realizó con más de treinta familias gitanas que vivían en chabolas en la zona de Montemolín en unas condiciones infrahumanas. También se compraron pisos en el barrio y se alquilaron baratos a cada familia. Un trabajo importante que asimismo se llevó a cabo fue el de acompañamiento de integración, que no supuso ningún problema ni brote de racismo en el barrio. Fue un trabajo integral muy significativo en el que colaboraron mujeres de nuestra comisión y resultó todo un éxito porque este tema es muy complicado si no se hace bien. Resultó ser un proyecto a estudiar por parte de la administración para evitar conflictos y enfrentamientos en la ciudad.</p>
<p style="text-align: left;">Por otra parte, volviendo a lo que ha sido el trabajo de la Comisión de mujeres, además de colaborar cada año en la preparación de la festividad del 8 de marzo, día de las mujeres, la mayor parte de nuestro trabajo se centró en el marco de proyección de la FABZ, en el tema tan terrible de los malos tratos. Abrimos un punto informativo y de apoyo en la AAVV para ayudar a informar a mujeres víctimas de malos tratos. La verdad es que no siempre fue bien entendido este proyecto tan delicado, y no todo el mundo en la Administración pública y en la propia Asociación lo veía muy bien. Pensaron que no estábamos preparados, a pesar de que hicimos cursos de formación y de que nuestro principal objetivo fuera informar y acompañar a las mujeres que viniesen al lugar que ellas mismas demandaron, y no ocupar el terreno de las instituciones.<br />
Pero la cercanía y la creación de redes de autoayuda entre mujeres habría sido muy importante para trabajar en una problemática tan dura y poco desarrollada en aquel momento.</p>
<p style="text-align: left;">También junto con otras mujeres de otros barrios, de la FABZ y quienes quisieron participar, empezamos a denunciar esta lacra social de terrorismo doméstico. Así pues, nos empezamos a reunir todos los primeros martes de cada mes en la Plaza de España en una concentración que se sigue haciendo para protestar y denunciar la violencia contra las mujeres. Igualmente participamos cada año en los actos del 25 de noviembre, día Internacional contra la Violencia de Género.</p>
<p style="text-align: left;">Otro trabajo muy importante para nosotras, consistió en preparar un rastrillo y dos cenas solidarias en la calle y en el centro de la Fundación El Tranvía para recaudar fondos. Cada año financiamos con estos fondos un proyecto determinado dedicado a mujeres en diferentes países del mundo. Son actos bastante masivos. También colaboramos con el MPDL en la recogida de alimentos, ropas, medicinas, pañales, etc. para enviar a personas en situaciones de catástrofes humanitarias en Centroamérica.</p>
<p style="text-align: left;">La verdad es que se han hecho muchas cosas, pero no puedo extenderme más; siempre quedará tiempo para contarlo. Hasta pronto.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ff6600;"><em>Petra Castejón</em></span></p>
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		<title>EL MATUTE</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Mar 1979 11:06:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Movimiento estudiantil]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[El Matute]]></category>

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<a href='http://www.zaragozarebelde.org/el-matute/f_00400' title='Matute 01'><img width="150" height="150" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/2009/03/f_00400-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="" title="Matute 01" /></a>
<a href='http://www.zaragozarebelde.org/el-matute/f_00401' title='Matute 02'><img width="150" height="150" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/2009/03/f_00401-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="" title="Matute 02" /></a>
<a href='http://www.zaragozarebelde.org/el-matute/f_00403' title='Matute 03'><img width="150" height="150" src="http://www.zaragozarebelde.org/wp-content/uploads/2009/03/f_00403-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="" title="Matute 03" /></a>
<br />
El Matute era el nombre con el que se conocía popularmente al colegio Santo Domingo de Silos, en el barrio de Las Fuentes. Perteneciente al Arzobispado de ZGZ , en aquel momento estaba considerado como uno de los más grandes de Europa en cuanto al número de alumnos que en él cursaban sus estudios. La dirección  del colegio estaba en manos de un cura: Julián Matute, cura castrense, canónigo del Pilar; un tipo con un talante bastante dictatorial.</p>
<p>Manolo Pérez que entonces cursaba  3º de BUP, cuenta como varios alumnos, con el apoyo de numerosas organizaciones de la ciudad plantearon la necesidad de introducir  cambios profundos en  el sistema de funcionamiento del colegio.<span id="more-531"></span></p>
<p>“Matute era un cura que tanto en el fondo como en las formas mantenía actitudes significativamente autoritarias. Ideológicamente se le podría considerar como representante de la ultraderecha más recalcitrante”.</p>
<p>Manolo cuenta como en el año 79, diversos colectivos sociales, sindicatos de profesores, la EVA, que era la  Escuela de Verano de Aragón,&#8230; organizaron una campaña en pro de una educación laica. Como parte de la campaña se convocó una manifestación. “Recuerdo que  unos cuantos alumnos del colegio fuimos a esa manifestación. Fuimos con unas pancartas. El  director, el Matute, que tenía parte de la familia currando en el colegio,  mandó a varios de sus miembros para sacar fotos de la gente que habíamos participado en la mani”.<br />
A raíz de aquella protesta, varios compañeros y compañeras plantearon hacer una huelga. “Pedíamos por ejemplo cosas como la coeducación, que hubiera unas instalaciones adecuadas a la capacidad del colegio, había solo un laboratorio y estaba muy mal dotado. También la participación en las Juntas de Evaluación a través de representantes elegidos por el alumnado, un claustro paritario&#8230; Un poco la democratización del colegio”. La Asociación de Padres, afín a la dirección, consiguió callarles un poco la boca prometiendo que se iban a cumplir algunas de las cosas que pedían “Se desconvoca la huelga y a final de curso  20 alumnas y alumnos  estábamos fichados por la huelga y la manifestación aquella, entonces la dirección mandó una nota a los padres diciendo que sus hijas e hijos se podrían matricular para el curso siguiente siempre y cuando no participaran en revueltas y en caso de que eso se produjese, estuviésemos a la altura del curso que estuviésemos, la expulsión sería inmediata”.</p>
<p>“A estos tres, ni por Santo Domingo de Silos los matriculamos”. “Fue lo que el Matute le dijo a mi madre refiriéndose a Manolo Hernando, a Amparo Bella y a mí”<br />
Al año siguiente los tres cambiaron de Instituto. A raíz de lo de la manifestación y  las cartas que  mandaron a los alumnos que no querían que se matriculasen si no cumplían con el ideario del centro, hubo movimiento en la ciudad por parte de colectivos, partidos y sindicatos. Manolo recuerda que en algunos de esos manifiestos que se firmaron había mas de sesenta organizaciones pidiendo que  en el colegio se diera una trasformación y que el Matute no siguiera con aquel feudo en el barrio de Las Fuentes. “Para que te hagas una idea, por ejemplo, había otro colegio, un colegio municipal y el Matute , pero este hombre tenía un gran  control sobre el barrio, era el único de Zaragoza donde no había un cine, no lo permitía porque tenía un cine dentro del colegio, frases famosas de este tipo por ejemplo era la que decía que prefería un ladrillo a un niño, porque los niños se iban y el ladrillo siempre quedaba”.</p>
<p>Todo ese movimiento culminó en un encierro en el Arzobispado de Zaragoza,  alrededor de sesenta personas entre alumnos, asociaciones de vecinos, colectivos, movimientos de cristianos de base y partidos políticos.<br />
Coincidió el encierro con la celebración en las mismas fechas de un Congreso Mariano, de estudio de la Virgen, en Zaragoza. Obispos y cardenales de todo el mundo estaban en el Congreso Internacional y había prensa extranjera cubriendo los actos. Por este motivo  Manolo piensa que permanecieron allí tanto tiempo, porque  si entraba la policía para desalojar se iba a montar mucho follón y podría tener repercusión en los medios no solo nacionales sino también en los internacionales.</p>
<p>“Aun así la policía estaba continuamente custodiando aquello. Un núcleo de personas aguantamos todo un mes, algunos solo salíamos una vez a la semana a casa para ducharnos y volvíamos otra vez allí y había gente que iba entrando y saliendo. Por la noche salíamos a hacer pintadas por la puerta de atrás del Arzobispado, por el Paseo Echegaray, porque la secreta solía estar en la Plaza de La Seo. Estando encerrados hubo varias manifestaciones que se convocaron desde dentro, la que nos detuvieron fue la última, pero hubo otras. Recuerdo una en la que cuando volvíamos al Arzobispado empezaron a cargar con especial ensañamiento los antidisturbios, los de Logroño, famosos por las hostias que daban. Había una obra al lado del Arzobispado y colocamos unos maderos en las verjas, unas de estas que acaban en pincho, para poder acceder a una ventana y  entrar al sitio donde estábamos encerrados. Hubo  una de estas cargas importantes con gases, el Puente de Piedra no se veía, todo era humo, llegaron los antidisturbios por donde nosotros entrábamos,  a mi me cogieron del pie, pero me pude soltar y la gente increpándoles desde dentro ¡ aquí no vais a poder entrar!”<br />
Además de continuas movilizaciones, los encerrados tuvieron varias conversaciones con  Elías Yanes que era Arzobispo de Zaragoza en ese momento, el cual les pedía con buenas palabras que se marcharan.<br />
El día que iban a salir se convocó una gran manifestación que partió desde la Plaza del Pilar y a la que acudió bastante gente. Una vez finalizada la manifestación  detuvieron a cuatro, entre ellos a Manolo.”Un grupo había lanzado piedras contra una sucursal bancaria en Miguel Servet. Nosotros regresábamos al barrio y a la altura de la Plaza San Miguel  nos pillaron a nosotros”.<br />
“Al día siguiente nos subieron a Torrero sin pasar por el juez, ninguno habíamos estado en prisión. Luis y yo menores de edad, Rafa, y Azucena, que fue la que peor lo pasó, porque estuvo en la parte de las mujeres sola”.<br />
Recuerda como estaban en una celda de 3&#215;2, con tres literas  y en compañía de dos carteristas que habían llegado a las fiestas del Pilar desde Madrid y con otro chico de 16 años.<br />
“Nos dijeron al día siguiente  ¿queréis estirar un poco las piernas? Nos sacaron a fregar al comedor de la prisión, porque a continuación se hacía la Misa del día del Pilar. Cuando acabamos nos dijeron, con recochineo, si nos queríamos quedar a la Misa, por supuesto contestamos que no”.<br />
“Al tercer día ya podíamos salir al patio, aunque nos daba mucho miedo, había gente del barrio que nos tranquilizaba, nos llamaban los pitufos, tuvimos que estar cinco días porque eran fiestas y nuestras familias no  habían llegado a tiempo para depositar  la fianza”.</p>
<p>“Dentro de esta movida, apoyándola, estaba un grupo de curas obreros que había en el barrio del Picarral, en la Parroquia de Santa Ana. Creo recordar que algunos de ellos, sino todos, curraban en la Balay y del sueldo que cobraban hacían una especie de “caja de resistencia”. Nos pedían 250.000 pesetas de fianza para poder salir en libertad provisional y éstos fueron los que pusieron la pasta, de aquel fondo de resistencia. También en aquellos días hubo  un recital de Labordeta en La Romareda y parte de la recaudación fue destinada a apoyar”.</p>
<p>Fue un toque de atención al colegio, lo que consiguió este movimiento fue visualizar la situación que había allí y que, en aquellos años de transición y saliendo ya del franquismo, tenía que acabar. Llegaron a hacer algo pionero en la ciudad y camuflaron junto a   profesores, críticos con la dirección,  un cineclub, donde los sábados por la mañana  proyectaban películas de algunos directores como Buñuel.</p>
<p>“ Salimos de la cárcel y me fui junto con otros compañeros  al Instituto de La  Granja a estudiar. Cuando estábamos terminando COU nos llegó la citación para el juicio. Nos pedían a los dos menores multa y a  Rafa y a Azucena cárcel. Nos acusaban de alteración del orden público, resistencia a la autoridad y de  las roturas de las lunas de una entidad bancaria. Los abogados que nos llevaron la historia fueron Pascual Aguelo y Fernando Arregi, muy implicados en las luchas sociales y políticas de aquella época.”.<br />
“ Salimos condenados pero hicimos una especie de pliego de descargos y quedó en suspenso la sentencia  prescribiendo a los dos años.<br />
El Matute continuó allí como director, yo creo que con más control del Arzobispado. En unos años tuvo una bajada importante porque era ya muy mayor”.</p>
<p>Manolo recuerda un movimiento muy  potente para los momentos que se estaban viviendo. Se trataba de una situación muy sangrante, era un colegio al que asistían muchísimos alumnos y donde se estaba impartiendo una educación que podía marcar el futuro de muchas personas.</p>
<p>“Tengo recuerdos muy entrañables. Desde mi punto de vista lo más destacable es que fue  un movimiento con una participación masiva en la ciudad, una participación de muchos colectivos. Nosotros, desde el principio, planteamos  la denuncia de una situación que tenía que ver con lo pedagógico, con lo social y por supuesto  con lo político. Creo que la mayoría de las personas que de una u otra forma participamos en esta historia lo hicimos desde nuestra condición de ciudadanos  perjudicados por un sistema educativo, y todo lo que se” jugaba” en torno a él, que nunca, pero especialmente en aquel momento, ya no tenía razón de ser”.<br />
<span style="color: #ff6600;"><em><br />
Entrevista a Manolo Pérez por Rebeca</em></span></p>
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		<title>VENAS DE AGUA</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 1975 10:55:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Movimiento vecinal]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[San José]]></category>

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		<description><![CDATA[Venas de agua. En el subsuelo del barrio de San José viven acequias de agua vieja, traicionada. Sepultaron su luz, sus huertos, sus campos de labranza.
El barrio de San José no era ciudad. Era “el camino”, tierra de paso al convento del que tomó su nombre. Camino del Junco, Camino Miraflores, Camino Cabaldós&#8230; camino.
Mas parcelaron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Venas de agua. En el subsuelo del barrio de San José viven acequias de agua vieja, traicionada. Sepultaron su luz, sus huertos, sus campos de labranza.<br />
El barrio de San José no era ciudad. Era “el camino”, tierra de paso al convento del que tomó su nombre. Camino del Junco, Camino Miraflores, Camino Cabaldós&#8230; camino.<br />
Mas parcelaron las fincas de recreo, derribaron las torres señoriales, sucumbieron los perfiles burgueses de sus antiguas casas. Y el agua de Canal  saltó al vacío para infundir aliento a nuevas fábricas, vanguardias de una industria que el implacable avance tecnológico iría velozmente despojando. Fábricas de licores, de harina, de telas, de jabones, de cerveza&#8230; Hoy ya sólo resisten con orgullo, últimos vestigios de aquel florecimiento fabril, la centenaria Zaragozana y el altivo faro de La Chimenea.<span id="more-527"></span><br />
Habitaron el barrio obreros curtidos en el tajo y en la huelga, en la vencida esperanza libertaria. Comenzó un tiempo de insurrección. En las nuevas calles del barrio hubo barricadas, clases de esperanto, banderas insumisas, cooperativas obreras,  fe en la redención de los de abajo, asambleas heridas de utopía.<br />
Las venas de agua oculta recibieron más tarde, con tristeza, la sangre que brotaba de una guerra fraticida.<br />
Después vino el silencio (enmascarado en himnos de glorias imperiales), el sí obligatorio, la elocuencia macabra de los trajes militares, el aterido vaho  del franquismo inundando las calles de una niebla espesa que  parecía no iba a levantar jamás.<br />
Pero bajo las rectas avenidas y las sinuosas calles seguía corriendo un agua que ahondaba más allá del olvido y, aun enterrada viva, no cesaba de cantar. Décadas después, hizo verdad su palabra en Ángel, Teodoro, Luisa, Antonio, Ricardo, Isabel&#8230; y en tantos nombres ocultos en el anónimo decir de los humildes. Personas que sabían que incluso en el lugar más asfaltado de la inercia es posible decir no.  Y se pusieron a levantar un esforzado andamio de reivindicaciones colectivas. Desde nuevas ventanas imprevistas, volvieron a oírse algunas voces arrancadas en 1936. Voces que proclamaban “Apiádate de un barrio sin olor a tomillo ni a la dulce fragancia de la higuera”. Alzaron por el aire “un ámbar de octavillas enlutadas y dulces”. Pintadas en los muros que clamaban: “Levantad el asfalto. Debajo están las huertas”.</p>
<p>Fue fecundo su esfuerzo: La plaza Mayor con su flamante Centro Cultural, el parque y complejo deportivo de La Granja, los huertos revividos en el Jardín de la Memoria&#8230; los talleres ocupacionales, la radio independiente, la asociación juvenil Pandora&#8230;<br />
Hoy, en esa dualidad de agua y hormigón, de pasado agrícola y presente comercial y residencial, de soledad en multitudes, de periferia y centro, de lentitud y frenetismo urbano&#8230; bien se ve quién ha ganado la partida. Apagada la estación de Utrillas, hay demasiados autobuses de paso, comerciales de paso, furgonetas de paso, transeúntes de paso&#8230; un depósito de pasos,  un andén extendido hacia los cuatro puntos cardinales, un tránsito de tránsitos al perfume de los tubos de escape.<br />
Al barrio de San José le falta espacio, no le queda cintura, hierba libre. Hay habitaciones vacías, sí, mas huyen los jóvenes de su piel absorta, adormecida, a la oferta de pisos con ascensores, de mansas hipotecas infinitas, a los tempranos arrabales lejanísimos.<br />
Sin el campo que fue, un barrio sin bosque,  en su crecer por crecer, pide sembrar más parques, más aceras, más luz, más cohesión social, más escuchar el agua y sus porqués.<br />
Aunque le hayan quitado los ojos, el agua que fluye bajo el imperio del asfalto no ha cesado de oír ni susurrar&#8230; Escucha el dolor de los euros ausentes, la roja monarquía del semáforo, la falaz democracia mercantil, el nuevo silencioso clamor de los emigrantes&#8230;<br />
Tiene el agua el don de la entrega y resuena en los sótanos nocturnos, en la hora del sueño, al liberado rescoldo de las televisiones apagadas. Proclama que en el barrio hay horizontes con puntos de fuga aún sin definir, cemento de promesas incumplidas (terrenos por recuperar a la especulación de la tierra, acceso a los jardines de Quinta Julieta, zona wifi en los parques&#8230;). Proclama que no sabe mentir la libertad a quien la busca, que el son del agua subterránea del barrio de San José coincide con el pálpito invisible de la vena solidaria de sus gentes.</p>
<p><em><span style="color: #ff6600;">Pedro Emilio Gómez</span></em></p>
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		<title>LOS QUE PEGAMOS CARTELES Y NO FUIMOS IDEÓLOGOS</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Mar 1968 10:43:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jdmonteagudo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Movimiento obrero]]></category>
		<category><![CDATA[San José-Las Fuentes]]></category>
		<category><![CDATA[Sindicalismo en los 70]]></category>

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		<description><![CDATA[A los trece años empieza mi vida laboral sin el certificado de estudios primarios por no poder esperar y ser familia numerosa. Hasta los catorce me dan empleo en un almacén de telas en Las Fuentes, sin seguro ni contrato, allá por el 68; tiempo dicen de cambios sociales, desde luego en mi barrio no. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A los trece años empieza mi vida laboral sin el certificado de estudios primarios por no poder esperar y ser familia numerosa. Hasta los catorce me dan empleo en un almacén de telas en Las Fuentes, sin seguro ni contrato, allá por el 68; tiempo dicen de cambios sociales, desde luego en mi barrio no. A los catorce años entro de aprendiz de fresador del metal en talleres Diesel, una gran empresa de Zaragoza situada en Miguel Servet, tampoco cotizaron por mí a la Seguridad Social, eso sí, recuerdo que cuando venía Franco a Zaragoza nos daban fiesta laboral con justificante de asistencia para que llenáramos la plaza del Pilar y adoráramos al dictador. A los diecisiete-dieciocho entro en otra empresa del metal que se dedicaba a hacer hormigoneras, en la calle Ventura Rodríguez, con unos ocho trabajadores y aprendo el oficio, más o menos. Empieza para mí la moda de los pelos largos, pantalones acampanados y la música discotequera, mis primeros pelos en la barba, los primeros guateques clandestinos, etc. Ya casi era un hombre, mi ocio se limitaba a jugar al fútbol en el Montecarlo, equipo del barrio La Paz, y a buscarme novietas y tomar vinos en la Cuadra Félix, entre otros.<span id="more-522"></span><br />
En 1973 y con diecinueve años, entro a trabajar en Inalsa, empresa que se dedica a la extrusión de perfiles de aluminio, como fresador matricero, con una plantilla de unos doscientos trabajadores, en el Polígono de Cogullada. Resaltar que por esas fechas podías despedirte  hoy de una empresa y mañana enganchar en otra y hacerte fijo a los quince días si no estabas fichado por sindicalista, con un salario aceptable para los jóvenes sin cargas familiares. En el trabajo, el echarse unos tragos de vino en el almuerzo se consideraba saludable y nos limpiábamos el culo con papel de periódico; los empresarios y encargados te llamaban tonto o idiota cuando les daba la gana si el trabajo no salía bien. De vez en cuando te daban una cena y te invitaban a ir de putas porque eso era de machos, con la correspondiente cestita de navidad.</p>
<p>Al poco tiempo de entrar en la empresa, es cuando me contaron el cuento de la igualdad, libertad, fraternidad, de un mundo más humano donde todos los trabajadores seríamos libres y desaparecerían las clases sociales, sin ricos ni pobres. Se rumoreaba por la empresa que habían entrado a trabajar dos comunistas: uno, cura obrero, Vicente; y otro, universitario, Joaquín, del MC (Movimiento Comunista, partido de orientación maoísta). Enseguida conectaron con las personas más jóvenes de la empresa y con los antiguos enlaces sindicales del sindicato vertical, analizando en diferentes reuniones la situación de explotación por la que pasábamos los trabajadores y la falta de libertad política. Se planteó  la primera asamblea de empresa pero la dirección nos negó los locales para reunirnos; la hicimos en los talleres, paramos al personal y la huelga salió adelante. La reivindicación se basaba en 3000 pesetas (unos 18 euros) de aumento al mes, dos pagas extras, un mes de vacaciones, media hora de descanso en los turnos, etc. Algo de esto se consiguió pero después de ocho días de huelga despidieron a cuatro compañeros, por supuesto a Vicente y a Joaquín. Después de aquello nos invitaron a los más jóvenes a sus reuniones de partido o grupo. Yo, que sólo tenía rebeldía en el cuerpo y que a los curas no los tragaba y los maoístas me sonaban a chino, tomé la determinación de ir a mi bolo, pero esto me duró poco porque en mi barrio había un grupo de vecinos y amigos de toda la vida que se reunían con los curas obreros y pertenecían a la JOC (Juventud Obrera Cristiana) y me captaron como  sindicalista. Las reuniones consistían en formarnos como personas y políticamente para derrotar a la derecha capitalista; reuniones de equipo, revisión de vida, salidas al campo, retiros en comunidad, interpretaciones de los textos de la Biblia, análisis de las diferentes opciones  políticas y sindicales  de la época: la alternativa comunista, socialista, anarquista, etc. Mi vida había cambiado radicalmente, cosa que agradezco a los rojos con rabo y cuernos y a los curas obreros porque supieron abrir mi mente dándole una perspectiva más amplia para analizar los porqués de las cosas, tanto a nivel político como humanitario. Tengo que resaltar las formas de vivir entre ellos en comunidad o comuna donde se compartía todo: dinero, comida, ideas -amores no, porque follar no era prioritario en esas situaciones donde te jugabas la vida o la cárcel- se luchaba, se lloraba, se cantaba y se reía.<br />
De la primera huelga general del metal, en 1975, recuerdo ver hojas por las calles, pintadas en las paredes, pero mi participación fue más bien simbólica porque en esa edad no estaba maduro ni entendía muchas cosas, lo mismo que con la muerte del dictador, que pasó desapercibida para mí. En 1976 ya fue otra cosa, fuimos convocados a una asamblea del metal en la iglesia de San Carlos, después me han explicado que era para formar las primeras Comisiones Obreras, vino la policía e hizo selección:  de trescientos que estábamos, unos cincuenta pasamos al furgón o lechera y nos llevaron al paseo María Agustín. La consigna que me pasaron era que estábamos allí para escuchar un concierto de música clásica. Unas horas de interrogatorio y a casa. La asamblea se pospuso para más adelante en los pinares de Venecia donde se formalizaron las primeras Comisiones Obreras. A ésta yo no llegué, tendría otras cosas que hacer o no me llegó la convocatoria. Cuando me mandaron a la mili y sentí en mis propias carnes el maltrato psicológico y físico que nos hacían a algunos de mis compañeros y a mí, entendí rápidamente el sentimiento antimilitarista, entrando en la UDS (Unión Democrática de Soldados), a la vez de mantener reuniones clandestinas de Comisiones Obreras Autónomas, antes de ser CCOO, en Valladolid, donde se podía pertenecer a cualquier grupo de izquierdas. Las reuniones de la UDS las hacíamos en el cuartel y se tiraban octavillas y otras cosas dentro de los barracones. Entre guardia y guardia leíamos a Marx, Engels, Marta Haneker, Bakunin, revistas como el Ajoblanco, el Hermano Lobo y empezaban a correr las drogas: porros y otras más fuertes. Por parte de los mandos se nos alertaba de la posibilidad de que los obreros de enfrente del cuartel nos asaltaran. Justo delante teníamos los talleres de Fasa Renault y algunos de nosotros pensábamos dónde irían dirigidas las posibles balas si eso pasaba, nunca contra los trabajadores. También nos registraban las taquillas en busca de rojos con rabo y nos requisaban los libros, después el interrogatorio (¿para qué lee usted estas cosas?). Terminado este periodo me dijeron que el valor se le supone (cartilla militar).<br />
La legalización de los partidos  políticos en 1977 tampoco me dice gran cosa, para las personas organizadas en ellos quizás sí, pero para la inmensa mayoría de los trabajadores fue más mediático que real, más nos conmovieron los asesinatos de Atocha por los grupos fascistas.<br />
En 1977, con veintidós años, un grupo de jóvenes del barrio dejamos la JOC y pasamos a la CNT (Confederación Nacional del Trabajo). Unos entramos al Sindicato del Metal, otros al de Madera, etc. Se alquiló un local en la calle San Antonio, barrio de las Delicias, y para equiparlo se expropiaron algunos enseres: cables, bombillas, pintura… Aquello fue un hervidero de gente, decían que estábamos unos novecientos afiliados y con una incidencia de tres mil afines en Aragón. Si miramos los datos, tres mil personas no son muchas, pero si son en su mayoría jóvenes y con ganas de cambiar las cosas, son muchísimas. El sindicato, en aquella época, no sólo servía para los trabajadores pues se formaron muchísimos grupos, adelantándose a la época: antiimperialistas, ecologistas, objetores, feministas, antipsiquiatría, comunas, cooperativas agrarias, ateneos…<br />
Partidos políticos y organizaciones salva obreros de izquierdas salieron por todas partes: PCE, PTE (Partido del Trabajo de España), MC, FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), PORE (Partido Obrero Revolucionario), PCML (Partido Comunista Marxista-Leninista), AC (Acción Comunista), LIBERACIÓN, APAO, HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), PSOE, PSA (Partido Socialista de Aragón), ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), y más. También sindicatos, CCOO, CSUT (Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores), CNT, USO (Unión Sindical Obrera), UGT, y más. La diferencia, a mi entender, entre las distintas organizaciones era que unas utilizaban a los trabajadores para sus fines y otras les enseñaban a ser libres. Podéis preguntar a personas que han estado organizadas y luego desencantadas de sus grupos cómo los utilizaban por el bien del aparato o del líder que luego trepó y trepó hasta ser concejal, alcalde o alto funcionario. También dentro de estas organizaciones había personas  honradas y lo siguen siendo, independientemente de la idea que representaran dentro de la izquierda, por su dinámica y comportamiento. Por estas fechas yo me apunté (que nadie me mandó) al aparato de propaganda del sindicato. Nuestra labor era hacer funcionar una multicopista en el local de los abogados que tenían recién acabada la carrera y sabían poco o nada del sindicalismo práctico. Después de trabajar nos liábamos a imprimir boletines, revistas, octavillas, etc. También por estas fechas se montaron los primeros Ateneos Libertarios junto con casas de juventud, estas últimas más controladas por los partidos. La experiencia fue la hostia, charlas, teatro, acciones, bailes, música, toda la información necesaria para que un trabajador joven pudiera ser un poco libre. Los líderes naturales que teníamos en el sindicato, siempre elegidos en asamblea y voluntarios, eran trabajadores,  pero lo que más me impresionaba eran los personajes de la FAI (Federación Anarquista Ibérica): sus pañuelos, banderas y comportamiento, porque pensaba que ellos recibían los análisis políticos del más allá. Alucinaba con ellos y pensaba que su organización haría ver a la CNT el camino a seguir contra toda injusticia. Más tarde, una vez tratados, la desilusión me embargó, pues solo  encontré en ellos fachada y ganas de ser superiores sin mojarse ni un pelo en sus empresas, mucho contacto con el exilio y nada más. Meses más tarde me casé con una compañera por el juzgado, que en aquellos años ya era romper esquemas, puesto que la iglesia y la familia te puteaban todo lo posible para que formáramos la familia tradicional, como la que plantea ahora el PP. Hicimos un ágape en el Ateneo para la familia y los compañeros y compañeras nos fuimos de comida a un bar donde comía la gente del lumpen de Zaragoza. Pero la familia que formamos pronto se nos quedó pequeña y decidimos vivir con más gente. Dicho y hecho. Nos juntamos cuatro parejas y un niño, pusimos todo en común  y al campo, cerca de Zaragoza, en una torre en La Cartuja, con vehículos para desplazarnos al trabajo. Cultivamos nuestro huerto y, como diría años después Sabina, duró lo que duró: una de las parejas se retiró y el resto nos fuimos de alquiler al casco viejo, todo esto a la vez que tirábamos octavillas, pegábamos carteles y hacíamos la revolución.<br />
En el setenta y siete con la firma del Pacto de La Moncloa por el señor Carrillo y otros, y con una fuerte oposición del resto de la izquierda, empezó a despejarse el mapa sindical y se dividió en dos grandes bloques: Comisiones y UGT, que esta última prácticamente no existía, y el resto de sindicatos. Decir que USO tampoco se comía nada. Al otro lado estaba CSUT, CNT y otros grupos, minoritarios pero muy activos. Se empezó el enfrentamiento, primero en las asambleas de trabajadores del metal por ser el más representativo, más tarde en las de delegados de empresa. El Partido Comunista y CCOO sector oficial (no la izquierda sindical o sector crítico) jugaron el papel de policías abortando siempre las aspiraciones de los trabajadores. Recuerdo cómo en la huelga del transporte de Zaragoza ellos acompañaban a los esquiroles en los autobuses, junto con la policía. Con estas actitudes y lo pactado pronto desmontaron la CSUT, ligada al Partido del Trabajo (PT); a la CNT al año siguiente le metieron mano con el caso Scala , y, junto con los medios de comunicación, le dieron un fuerte palo a nuestro sindicato. Una vez dividido el movimiento sindical, las huelgas generales pasaron a ser políticas: las sectoriales negociables y las de empresa por empresa no tenían como fin autogestionar la empresa sino negociar mejoras laborales. Lógicamente CCOO y UGT también defendían a los trabajadores pero con una pequeña diferencia: el interlocutor ya no era el trabajador afectado sino el compañero ejecutivo sindical. Mientras UGT hacía afiliación en los sectores de trabajadores más reformistas y, con el apoyo de PSOE y su historia de la guerra y la república, rápidamente sumaba adictos.<br />
Bueno, como lo nuestro no era todo sindicato, seguíamos viviendo en nuestra pequeña comuna con nuestros problemas caseros y nuestras salidas a la montaña (Pirineos), nuestras músicas y canciones de la época y tomándonos nuestros vermús y fiestillas nocturnas. En el 79 más de lo mismo: pegar carteles, hacer pintadas, repartir propaganda, recoger dinero para las cajas de resistencia de la huelga de la empresa de turno y lo peor que pudo pasar, la escisión o ruptura de CNT en el congreso de la Casa de Campo, en Madrid. Anteriormente al congreso, entraron al sindicato grupos organizados de sectores consejistas que, si bien eran asamblearios, también tenían formación marxista y se plantearon dos formas de adaptar el sindicato a la época: una, que planteaba seguir con la herencia dejada por los anarcosindicalistas en la guerra civil, con su ponencia de principios, tácticas y finalidades, y otra, el otro sector, con la misma ponencia que planteaba adaptar el sindicato a los nuevos tiempos, participando en las elecciones sindicales y en los comités de empresa y hacer una organización global porque muchos compañeros y compañeras no tenían una realidad sindical por estar en empresas pequeñas, ser estudiantes o pertenecer a profesiones autónomas o liberales. El acuerdo no se dio y se formaron dos grandes bloques; los dos, como siempre, tenían la mayoría del congreso y se salió sin nada. Unos formaron su comité nacional y los otros, al año siguiente en Valencia, formaron el suyo. Esto supuso tener dos CNT en casi todas las ciudades de la península y muchas compañeras y compañeros no quisieron posicionarse y dejaron el sindicato. Yo, desde las primeras elecciones sindicales en el setenta y siete, pertenecía al Comité de Empresa de Inalsa y pensaba que si se trabajara en los comités desarrollando  una labor honrada, podían ser útiles para los trabajadores y pasamos a ser CNT-A en Zaragoza, alquilando un local en la calle Juana de Ibarbourou (Miguel Servet).<br />
Resaltar que en las fiestas del Pilar anteriores (1978), los y las  jóvenes de los barrios nos manifestamos en la Lonja de la plaza del Pilar para exigir fiestas populares pues la derechona caciquil se lo comía todo. Terminó con carga policial pero les jodimos el invite que se celebraba. Luego entró Sáinz de Varanda como alcalde. En 1980 mi compañera tiene una hija y con veinticinco años ya soy papá, más faena después de trabajar, pegar carteles, reuniones del sindicato, comprar pañales, dar biberones y cuidar a la criatura, pero contento. Las primeras Acampadas Libertarias me dejaron un grato sabor de boca. Cuando sólo éramos un sindicato, las montábamos en diferentes partes del Pirineo, sin pedir permisos ni quemar los montes. El ambiente era ideal: se compartía todo, nos bañábamos desnudos, jugábamos, excursiones de alta montaña, debates de interés y marcha por las noches alrededor de la hoguera.<br />
En 1981, con veintiséis años, todo transcurría dentro de la normalidad, pegar carteles, reuniones de todo tipo… pero en febrero, estando reunidos el comité de empresa en el bar de las sardinas del callejón de la plaza de la Seo, el jefe del bar, que estaba escuchando la radio, nos dice que se estaba dando un golpe de estado por los militares. Salimos corriendo, primero al sindicato para retirar los archivos, seguidamente a casa para limpiarlo de escritos y libros comprometidos y de allí al bar de la D’aborina, en la zona del Puente de los Gitanos, hacemos asamblea y unas doscientas personas nos manifestamos en la zona del Parque Pignatelli donde realizamos una nueva asamblea y decidimos juntarnos por grupos de afinidad. En el ambiente no se respiraba miedo, sólo preocupación por lo que podía pasar. En mi grupo estábamos seis personas y nos fuimos a un piso desocupado no marcado por la policía, en Las Fuentes, dormimos poco y la cita de seguridad fue a las seis de la mañana en el Mercado Central, porque a esas  horas ya estaban descargando los trabajadores y podíamos pasar desapercibidos. Si el golpe prosperaba no acudiríamos al trabajo y confiscaríamos material de defensa y si no prosperaba, al trabajo junto con los compañeros y compañeras, para movilizarnos. Decir que nos cogió fuera de juego. Por suerte no pasó nada de derramamiento de sangre porque, de haber prosperado el golpe, estábamos dispuestos a todo, porque una cosa es ser no violento y otra gilipollas. Los fascistas sacaron su tajada política pero nuestras organizaciones quedaron intactas. En los días siguientes se comentaba en corrillos los “valientes” políticos de izquierda que pasaron la frontera a toda prisa.<br />
En el 82 dejo de pertenecer al comité de empresa al no presentarme a las elecciones sindicales porque mi valoración era que otros trabajadores tenían que coger las riendas del sindicalismo para no fomentar el liderazgo en la empresa y hacerme un profesional del sindicalismo. Esto no es comprendido por los compañeros de CCOO y UGT y la empresa empieza a fraguar un expediente de crisis. Los sindicatos mayoritarios estaban firmando la reconversión industrial, donde miles de trabajadores pasarían al paro y cientos de empresas de Zaragoza cierran sus puertas, sobre todo en los sectores del metal y la madera. En los sindicatos empiezan a sonar palabras como estrategia sindical a corto, medio y largo plazo, cualitativo o cuantitativo, productividad, parados, etc. Palabras que nunca debieron emplearse cambiándolas por huelga, sabotaje o solidaridad en el movimiento obrero. Esto empezaba a significar  negociación de expedientes con los empresarios y dinero para los sindicatos mayoritarios, fruto de sus negociaciones. Estaba cantado que aquello de la supresión de clases sociales se posponía para siempre, que el paro aumentaba y que los trabajadores más preparados y amigos de los influyentes preparaban su desembarco en las instituciones, con la entrada del PSOE en el gobierno. Esto supuso en la práctica que aumentara la afiliación en los sindicatos mayoritarios y se bajara el listón reivindicativo, el término todos los hombres somos iguales desaparece, lo de lucha de clases ya apenas se menciona porque el sector socialdemócrata y marxista moderado del PCE empieza a ser otra clase diferente, sin darse cuenta de que ellos mismos pasan a ser gestores burócratas del sistema contra el que habían luchado, eso sí, siempre por el bien de los trabajadores que estaban vendiendo.<br />
Con CNT dividida, la posibilidad de respuesta a los empresarios y sindicatos mayoritarios era nula, salvo en casos aislados, y el sindicato seguía enfrascado en luchar por quién se repartía  el patrimonio sindical de la guerra civil. También dejo de vivir en comunidad y mi compañera y yo nos marchamos a otra casa de alquiler solos, por desavenencias con las otras parejas. En el 83 el expediente de crisis de la empresa sigue prosperando y pasamos días y meses en el comedor de la empresa sin actividad laboral; la dirección está montando pequeñas empresas con nombres diferentes con el fin de subcontratar labores que desarrollábamos allí y despojarse de los compañeros más combativos. Empezaban las nuevas formas de contratación y de justificar pérdidas empresariales donde no las había. De esto eran conscientes los sindicatos mayoritarios pero no les interesaba la confrontación porque necesitaban ser interlocutores moderados. Por un lado tragaban y por otro jaleaban las asambleas de parados y decían lo malos que eran los patronos. En CNT-A se debatía la posibilidad de ser algo más que un sindicato y pasar a ser una organización global, dando cabida a diferentes colectivos especializados, feministas, ecologistas, antimilitaristas, objetores, etc., dentro del sindicato, puesto que las aspiraciones de aquellos compañeros y compañeras que no eran delegados sindicales pasaban por otros campos de la lucha social. De hecho se trabajaba en estas áreas pero no se reconocía su labor.<br />
En los años siguientes (del ochenta y dos, al ochenta y cinco) los sindicatos mayoritarios seguían afianzando sus posiciones de interlocución y la preocupación de CNT, tanto una como otra, si bien participaba en luchas aisladas y movimientos sociales, era recomponer sus estructuras internas, pasando una de ellas a ser CGT (Confederación General del Trabajo). Barrido del mapa político el Partido del Trabajo, se toman contactos con su sindicato CSUT para abrir un proceso de fusión y estos últimos pasaran a formar parte de CGT (CNT-A). La respuesta fue positiva, si bien los militantes y afiliados/as que aportaba no era un número significativo para aumentar la presencia sindical en los empresas, también es el eslabón necesario para formar posteriormente la Intersindical de Aragón junto al CATA (Colectivo Alternativo de Trabajadores), CUT (Colectivo Unitario de Trabajadores) y Solidaridad Obrera. En el ochenta y seis son los últimos coletazos de la Asamblea de Parados de la cual yo formaba parte, puesto que el pescado sindical ya estaba vendido. El pueblo de Ruesta* y una ponencia sobre la posibilidad de que personas relevantes y militantes procedentes de organizaciones marxistas pudieran tener cargos dentro del sindicato son las que nos llevan a algunos militantes a abandonar la CNT-A (CGT). Despedido de la empresa, cosa de la que me alegro porque si no aún estaría trabajando para algún mamón empresario, enriqueciéndose de mi fuerza de trabajo, separado de la compañera y sin la madre ideológica, lo normal sería que los esquemas se te vengan abajo, pero no es mi caso. Nueva compañera, nuevo trabajo autogestionado y a seguir luchando por la igualdad a todos los niveles de la vida, contento de la experiencia vivida y por vivir.</p>
<p>Soy consciente de que este artículo no aportará nada a los estudiosos del sindicalismo, pero para eso ya están las hemerotecas.</p>
<p>Destacar y puntualizar:<br />
Que durante estos años se luchó y mucho por mejorar nuestra vida y la del entorno en todos los frentes: sindical, político, ecológico, feminista, etc. y agradecer a todos y todas las personas que han dado parte de sus vidas, cuando no toda, por tener un mundo más justo y animarles a seguir peleando.<br />
A los que decían luchar por la eliminación de las clases sociales: partidos políticos y sindicatos mayoritarios, decirles que sólo han conseguido crear otra clase social más: la de los burócratas e interlocutores sociales. Estos ya han perdido su dignidad. Nosotros/as resistimos.<br />
Que con la reconversión industrial, en vez de crear cooperativas de trabajadores y trabajadoras y esforzarse por crear una economía alternativa, los dirigentes obreros y sociales se han hecho altos funcionarios, liberados, empresarios o políticos.<br />
Que si bien la clase media se ha extendido muchísimo, puesto que antes no existía prácticamente, la diferencia entre ricos y pobres es cada vez mayor, y que es mejor vivir luchando que vivir de rodillas.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><em>El Peque</em></span></p>
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