San Pablo – Portillo – zgz rebelde https://sindominio.net/zaragozarebelde zaragoza rebelde - 1975, 2000 - movimientos sociales y antagonismos Thu, 25 Mar 2010 16:43:05 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 COMISIÓN DE DEFENSA DE LOS INMIGRANTES DE ARAGÓN (CODIA) https://sindominio.net/zaragozarebeldecomision-de-defensa-de-los-inmigrantes-de-aragon-codia https://sindominio.net/zaragozarebeldecomision-de-defensa-de-los-inmigrantes-de-aragon-codia#comments Thu, 29 Apr 1993 08:59:12 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1823 Fue durante el año 1993 cuando me acerqué por primera vez a una de las reuniones de la Comisión de Defensa de los Inmigrantes de Aragón (CODIA). Había hablado antes con gente que colaboraba en ella y me habían comentado un poco lo que hacían y cómo trabajaban. Se reunían un día a la semana en los locales de la Federación de Asociaciones de Barrios, en San Vicente de Paúl, aunque a veces se tenía alguna otra reunión extraordinaria según los temas que se estuvieran llevando en cada momento.

La CODIA había nacido del movimiento que surgió durante la regularización de extranjeros que se dio en 1991 y 1992, a raíz de la entrada en vigor de la entonces nueva Ley de Extranjería de 1985, la primera que se redactaba sobre este aspecto dentro de la democracia y de cuya falta de solidaridad y presencia de numerosos párrafos denunciados por inconstitucionalidad se hicieron eco muchas personas y colectivos.

En Zaragoza, diferentes grupos de solidaridad y asociaciones de inmigrantes se habían unido en una sola plataforma para defender y denunciar las situaciones que en ese momento se estaban dando, para que se realizase una regularización justa, donde se tuvieran en cuenta muchas situaciones distintas, y siempre en defensa del derecho de las personas a elegir el lugar donde quieren residir (recogido en la carta de los Derechos Humanos, artículo 13).

El movimiento, a lo largo de los meses y de encontrados puntos de vista sobre cuáles eran las actuaciones más urgentes y las formas de trabajo más adecuadas, había cristalizado en una serie de temas, como la formación de una Escuela de Español, la búsqueda de un espacio físico dedicado a asuntos de inmigración y otras culturas (idea que tiempo después retomaría y diluiría el ayuntamiento con la creación de la Casa de las Culturas) y la atención y denuncia de las situaciones que se daban entre los inmigrantes que eran detenidos sin documentación en regla, además de intentar mantener siempre abiertas una serie de campañas de información a la opinión pública y de sensibilización permanente.

Cuando me incorporé, después de que hubieran surgido varias asociaciones independientes de inmigrantes y de que otras agrupaciones siguieran trabajando en el tema de la inmigración con una dinámica propia, el grupo se había reducido en la práctica, quizás, a unas quince personas, que se mantenían trabajando en lo comentado antes. A pesar de que no tenía conocimientos sobre legislación ni sobre otras cuestiones administrativas, empecé a colaborar en los temas de atención y denuncia de la situación de los inmigrantes detenidos sin documentación en regla, me pareció en ese momento una de las actuaciones más urgentes. Se trataba, sobre todo, de visitar y seguir los casos de aquellos extranjeros a los que se les había abierto proceso de expulsión y estaban en el Centro de Internamiento, denunciando siempre la situación en la que se encontraban.

La entrada en vigor de la Ley de Extranjería había supuesto que los extranjeros que entrasen en el Estado español debían cumplir una serie de requisitos muy exigentes, sobre todo si se quería residir y, más aún, si se quería residir y trabajar. Eso suponía, y supone también en la actualidad, que llegar con toda la documentación adecuada y en regla era extremadamente difícil, por no decir imposible en algunos periodos, especialmente si se viene de países económicamente débiles. En teoría, para hacer desistir del empeño en venir a quienes no tengan documentación y para castigar a los que lo incumplen, la ley recoge una serie de faltas graves y muy graves que tienen varias consecuencias, entre las que se encuentra la expulsión del territorio. Cuando la policía o la guardia civil detenía a un inmigrante, podía solicitar en la denuncia, según cuál fuese la falta (no olvidemos que se trata de un proceso administrativo y no penal), que el juez dictase internamiento mientras se decidía el proceso de expulsión. Este internamiento era preventivo y opcional, pero durante un tiempo parecía que fuese algo sistemático.

En Zaragoza, el Centro de Internamiento para Extranjeros estaba situado en el cuartel de la Policía Nacional de la calle General Mayandía, junto a la antigua estación de ferrocarril del Portillo. Este lugar se había habilitado, por decirlo de alguna forma, como centro de internamiento cuando entró en vigor la ley, pero carecía de cualquiera de los medios mínimos para mantener recluido a un grupo de personas, que a veces era bastante numeroso. Eran sólo un par de habitaciones en los sótanos, donde se amontonaba a la gente (había tres cuartos, pero uno se dejaba para mujeres, aunque en el tiempo que yo estuve acudiendo nunca las hubo) y un baño.

Para cada uno de los casos había que controlar que se cumplieran todas las medidas legales, que no permaneciera en comisaría más de setenta y dos horas, que tuviera asistencia letrada, que hubiese tenido un traductor si no hablaba correctamente el español (casi ninguno lo hacía), que conociera sus derechos y su situación, etc., eso sólo en el comienzo del proceso. Afortunadamente, una de las cosas que la CODIA había conseguido esos años, con la colaboración de un grupo de abogados, era que el Colegio de Abogados de Zaragoza abriera un turno de oficio dedicado sólo a extranjería, con lo que la asistencia legal podía estar cubierta. A pesar de ello, muchas veces nos encontrábamos con el desconocimiento de la ley o el desinterés de los abogados de oficio; en esos momentos, era fundamental el apoyo de los abogados que colaboraban en la CODIA.

Tras pasar un tiempo en comisaría, si se había solicitado su expulsión y según qué juzgado la estaba tramitando, muchos de los extranjeros acababan en el centro de internamiento. Eran privados de libertad sólo por el hecho de no llevar pasaporte, por estar trabajando y no tener permiso de trabajo o por tener éste caducado, por ejemplo. Además de esta privación, se denunciaba constantemente la falta de medios del centro: la comida tenía que ser traída de fuera y servida por voluntarios asistenciales, lo mismo pasaba con la ropa si la necesitaban, no tenían sitio donde salir al aire libre, no había enfermería (cualquier asistencia médica tenía que hacerse fuera del edificio), no había régimen de visitas, ni ningún tipo de actividad, etc.

También, el colmo del «sin sentido» de estos internamientos es que se hacían para tener «controlado» al denunciado mientras se decidía la solicitud de expulsión, pero el proceso era tan largo que generalmente éste dejaba el centro antes de que se le comunicara cualquier resolución, ya que lo máximo que se le podía mantener internado eran treinta días.

En principio, sólo a los abogados de los internados y a voluntarios de la CODIA y de Cáritas se nos permitía visitarlos en el centro. A los voluntarios nada más que dos veces por semana, martes y jueves (que no fuera día de fiesta) por la tarde, desde las cinco hasta las siete. Nunca nos dejaban bajar a las habitaciones: la primera hora la policía subía a la mitad de los internados y la segunda a la otra mitad, a una pequeña sala de la planta calle. Muchas veces, dependiendo del humor del funcionario, el tiempo de visita se reducía (nunca se ampliaba). El grupo de voluntarios estaba controlado y debía ser pequeño (la policía no quería una lista larga). Además, no podían ir más de uno o dos de cada uno de los dos colectivos en cada visita. Los internados podían subir o no voluntariamente a las visitas. Cuando hablábamos con uno de los extranjeros por primera vez, intentábamos enterarnos de cómo había sido su detención y el proceso previo a llegar al centro, para denunciar cualquier eventualidad, y también saber cuál era su abogado, porque muchas veces las únicas noticias que tenían sobre cómo iba el proceso era a través de nosotros.

Las denuncias de vulneración de derechos eran constantes, tanto directamente en los juzgados como a través de las Cortes de Aragón, del Justicia o del Defensor del Pueblo y de los medios de comunicación., alguna vez escuchadas y la mayor parte desoídas.

Una de las tardes de visita llegamos y el centro estaba cerrado; la noche anterior había habido un incidente con uno de los detenidos y se produjo un incendio. No hubo muchas explicaciones. El Centro de Internamiento para Extranjeros de la calle General Mayandía no se volvió a abrir, eran finales de 1994. Esperemos que ello supusiera el término de esas condiciones infrahumanas de internamiento y que el número de solicitudes de esta sanción se haya reducido. En la actualidad, los extranjeros para los que se solicita internamiento hasta que se decide o no su expulsión se trasladan a otra ciudad o son recluidos en la cárcel de Zuera.

Tras el cierre del centro, la CODIA siguió funcionando principalmente en la actividad de la Escuela de Español, que mantiene hasta la actualidad.

Josefina Pérez de Arantegui

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ECONOMÍA SOLIDARIA Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL https://sindominio.net/zaragozarebeldeeconomia-solidaria-y-transformacion-social https://sindominio.net/zaragozarebeldeeconomia-solidaria-y-transformacion-social#respond Mon, 27 Apr 1992 15:01:18 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1769 Jornadas Economía Alternativa c_002851

A finales de 1992 convergen varios factores que contribuyen a la creación de diversas iniciativas de empleo autogestionado. La creciente desaceleración en la creación de puestos de trabajo, inmediatamente después de las olimpiadas de Barcelona 92, hace que la crisis del empleo vuelva a ser la más visible en los medios de comunicación.
Pero no sólo vivíamos entonces, ni vivimos ahora, frente al único desafío del desempleo. Habría que añadir también una crisis económica, donde las economías locales son deterioradas en beneficio de los grandes grupos financieros supranacionales, priorizando el capital en detrimento del trabajo; una crisis social, con un reparto cada vez menos equitativo de la riqueza, lo que produce situaciones de exclusión, aislamiento, violencia; una crisis humana, con  falta de perspectivas de futuro, espejismo del consumismo, individualismo, pérdida de ideales..; una crisis política, donde la implantación de la democracia representativa es inversamente proporcional a la noción de ciudadanía; y qué decir de la crisis ambiental,  con una degradación acelerada del medioambiente, acumulación de residuos, desertización, reducción de la biodiversidad, efecto invernadero…
Diversas personas vinculadas a los movimientos sociales comenzamos a pensar que había que construir alternativas económicas al modelo neoliberal que dieran respuesta al conjunto de desafíos, pues la mayoría de éstos tienen su origen en el poder económico y te das cuenta de que la economía no la puedes sacar de los de siempre.
Se nos hacía imprescindible para el cambio social dar pasos que fueran más allá de la protesta, de la queja, de la reivindicación. Pasos que nos llevaran a la propuesta de otro modelo económico que situara a las personas en el centro y demostrara que es posible otra manera de producir, de consumir, de financiarse…  En definitiva, construir otro modelo socioeconómico que sitúe la economía al servicio de las personas y no, como ocurre habitualmente, que somos las personas las que estamos al servicio de la economía.
Y así, en Zaragoza, un pequeño grupo de gente que participábamos principalmente en el movimiento pro insumisión y el de la solidaridad internacionalista, decidimos poner en marcha un proyecto de autoempleo, basado en el respeto al entorno, la implicación y participación activa de sus integrantes, el reparto del trabajo y la riqueza, la solidaridad e intercooperación, la toma de decisiones colectiva y horizontal, así como la autogestión (que no hay que confundir con la muy practicada gestión en auto). Así surgió el proyecto de la Cooperativa La Veloz, un proyecto que nació y que sigue desarrollándose bajo los mismos principios que cuando se inició.
Yo, por aquel entonces, participaba activamente en la Casa Ocupada de la Paz y en el CAMPI Aragón (Colectivo Antimilitarista Pro Insumisión). Además, tocaba en un grupo zaragozano de música punk llamado KBKS  y, al igual que gran parte de los compañeros que pusimos en marcha la Cooperativa La Veloz, era insumiso.
La idea de crear un proyecto socioeconómico autogestionado fue algo apasionante y a la vez, altamente comprometido. Estaba todo por hacer, todo por decidir y, además, teníamos escasas referencias en las que fijarnos. Quizá, como habíamos tenido diversas experiencias en el trabajo asalariado, nuestra referencia principal era la de intentar no reproducir sus esquemas. Igual trabajo, igual salario, democracia participativa, solidaridad interna y externa, compromiso y participación… son frases que, por encima de los tópicos, intentábamos e intentamos llevar a la práctica en el día a día.
Y pronto te das cuenta de que no se nos ha educado para autogestionar nuestro puesto de trabajo, más bien para trabajar para otros y que éstos sean quienes nos digan lo que tenemos que hacer. Que no hemos sido educados para gestionar nuestro dinero, sino para que sea el banco quien lo gestione. Tampoco para afrontar y tomar decisiones, al contrario, nos han educado para que las deleguemos.
Estos factores entre otros, han hecho que el camino recorrido desde que en el año 93 pusiéramos en marcha la Cooperativa La Veloz, no haya sido fácil y, por supuesto,  haya transitado por diversas contradicciones y dificultades. La creatividad colectiva, el compromiso y el anteponer la propuesta a la protesta, han permitido minimizar las dificultades encontradas por el camino y consolidar un proyecto social y económico del que hoy formamos parte treinta y cinco personas. En Grupo la Veloz Cooperativa desarrollamos diversas actividades económicas como son la ecomensajería y transporte urgente, el asesoramiento y gestión empresarial para entidades de economía social y una tienda taller de bicicletas. A su vez, la cooperativa está integrada en diversas redes y movimientos de economía solidaria de ámbito local, estatal e internacional.
Pero esta experiencia, como cualquier otra, sería anecdótica si fuera la única y tendría un escaso impacto en el camino hacia la transformación social y económica.
Con anterioridad a la puesta en marcha de La Veloz, surgieron en nuestra ciudad, a finales de la década de los ochenta, otros colectivos similares como la Imprenta Papelería Germinal o El Baúl, y,  con posterioridad, proyectos como Simbiosis Serigrafía Textil, Tiebel, Base Digital o, más recientemente, Birosta o Girasolar. Todos estos proyectos tenían, tienen, un denominador común: no solamente son espacios en los que las personas que los integran consiguen autoemplearse; además, son espacios con vocación y práctica colectiva de transformación, que caminan hacia esta otra economía posible.
Y a la vez que se iniciaban pequeños proyectos que construían alternativas desde lo económico, nos dábamos cuenta de que no sólo bastaba con tener en nuestras manos una parte de la producción de bienes y servicios. Es decir, producíamos con equidad y respeto arrebatando pequeños espacios al sistema, pero una buena parte de los beneficios obtenidos se los quedaba el banco con sus intereses. Igualmente, la financiación de nuestros proyectos dependía en gran medida también de éstos. Teníamos que continuar planteando alternativas y, por ello, se hacía necesario crear sistemas de financiación diferentes a la banca convencional.
Los bancos no dan dinero a quien lo necesita sino a quien tiene dinero, es decir, a quien tiene avales. Utilizan nuestro dinero para financiar aquellas cosas que combatimos en la calle: empresas de armamento, multinacionales que utilizan mano de obra infantil, empresas que perjudican gravemente el medio ambiente, especuladores de toda índole… Lo único que les importa es masificar el beneficio económico, a costa de lo que sea y de quien sea. Lo peor de esto es que, a menudo, somos cómplices los y las ciudadanas, pues les depositamos nuestros pequeños ahorros sin exigirles el uso que queremos que hagan del mismo. Y además, caemos también en ocasiones en su juego de buscar la máxima rentabilidad para nuestros ahorros. Rentabilidad que medimos sólo en términos económicos y no en términos sociales y/o ambientales.
La Asociación Financiación Solidaria, constituida a finales de la década de los noventa, y más recientemente Coop57 Aragón (Cooperativa de Servicios Financieros Éticos y Solidarios), son dos buenos ejemplos que creamos diversas personas y entidades aragonesas con el objeto de dar respuesta a las necesidades de financiación de los proyectos sociales, a la vez que nos permitían, como ciudadanos, recuperar un protagonismo en torno al uso del dinero que nos había sido arrebatado. A través de estas entidades recogemos el valor popular del ahorro de cientos de personas y decenas de entidades, que prefieren poner a trabajar a su dinero en sintonía con sus valores. Y este dinero se utiliza para financiar proyectos socioeconómicos con un alto contenido social, que promuevan el empleo, fomenten el cooperativismo y la solidaridad en general, sobre la base de principios éticos y solidarios. De esta manera, fomentamos el ahorro solidario y la inversión ética para desarrollar los proyectos de economía social y solidaria.
Algunas de las características principales de estos instrumentos de financiación solidaria son: que la propiedad de los mismos es colectiva (de las propias entidades y de las personas individuales que somos socias), que funcionan de manera democrática, transparente y autogestionada, que permiten compatibilizar el rendimiento social y la viabilidad económica, que tienen un desarrollo local, un alto arraigo social y que son un medio y no un fin en sí mismo.
Y así, pasito a pasito, hemos ido construyendo una red que abarca a empresas y entidades que, desde lo social, trabajamos por construir otro modelo económico. REAS Aragón (Red de Economía Alternativa y Solidaria) está conformada entre otras por todas estas entidades y, a su vez, está integrada en REAS Red de Redes, de carácter estatal y en similares de ámbito internacional. Como solemos decir en nuestra cooperativa: “Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, harán grandes cosas, que transformarán el mundo”
Quizá los pasos dados hasta ahora sean lentos. Tal vez, a menudo, tenemos que despertar de la planta de los sueños, seguro que tenemos cantidad de imperfecciones, pero es el modelo que vamos construyendo entre muchas gentes. Un modelo que camina hacia ese otro tipo de economía, de ese otro mundo posible, que no solamente tiene que ser posible, sino que, además, es necesario porque éste no hay quien lo aguante.
Esta es una de esas historias, de esas luchas, que no han hecho más que comenzar. No queremos que nos construyan el mundo, pues tenemos escasa confianza en que lo hagan para todas y todos. No queremos esperar a que cambien las reglas de poder económico, pues si lo hacen, serán para su beneficio particular. Así que hoy nos encontramos ya trabajando en nuestro siguiente desafío: la construcción de un mercado social que plantee, desde lo local, una alternativa global al modelo capitalista.
Pretendemos articular una red de producción, financiación, distribución y consumo de bienes y servicios que funcione con criterios democráticos, ecológicos y solidarios en nuestra región, y esté constituida por empresas sociales productoras de bienes intermedios o finales, empresas sociales distribuidoras (cooperativas de consumo, redes de intercambio, transporte y distribución, tiendas de comercio justo…) y consumidores responsables, tanto individuales como colectivos. El reto es crear un espacio común, donde la ciudadanía podamos ejercer nuestra opción de consumo y ahorro con compromiso social en los ámbitos del comercio justo, los productos ecológicos, los productos o servicios de entidades con compromiso social, así como el sector de las empresas de inserción y de las redes de economía solidaria.

¿Te animas?

Javier Ortega

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L@S ECOFONTANER@S https://sindominio.net/zaragozarebeldels-ecofontaners https://sindominio.net/zaragozarebeldels-ecofontaners#comments Sat, 29 Apr 1989 09:22:36 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1835 En el otoño de 1989, en la comarca zaragozana del Moncayo, tuvo su primera aparición pública un estrafalario colectivo ecologista que dio en llamarse Ecofontaneros.

Simplemente su denominación ya sirvió para enredar las cosas (mucha gente los vinculaba con el gremio de los «plomeros»). Procede ésta de una palabra del argot político, «fontanero» (funcionario encargado de hacer «trabajos especiales»), fundida con el prefijo inequívoco ecologista. Es decir, un colectivo concebido para las «acciones especiales», para la acción directa no violenta en defensa del medio ambiente y sus gentes.

Algun@s de sus fundador@s trabajaron o mantuvieron relación con la primitiva Asamblea Ecologista de Aragón. El origen más remoto de los componentes de este colectivo está en la evolución progresiva del activismo antifranquista de izquierda hacia posturas del llamado «ecologismo social», de carácter anticapitalista.

Su carta de presentación define con claridad su vocación, objetivos y método de acción: Una fría mañana de cierzo, en el camino de acceso a las obras de la macro urbanización «Cumbres del Moncayo», en Añón, un equipo de activistas excavan cinco hoyos en la pista, a pocos metros de la maquinaria. Inmediatamente después y antes de despertar la alarma en la obra, se introducen otros tantos activistas en los agujeros y se rellenan de cemento armado de fraguado rápido.

Cuando la guardia civil hace acto de presencia, avisada por el capataz del tajo, el hormigón que medio sepulta a los activistas ya ha fraguado. Los agentes, estupefactos, no saben que hacer y montan guardia al lado de tan peculiar plantío humano. Una pancarta, que se convertirá en mítica, ilustra la caricaturesca escena «SOS Moncay. Stop obras». Así queda sellada la declaración de guerra contra el expolio de un paraje, pura seña de identidad aragonesa.

Un perplejo Iñaki Gabilondo, desde los micrófonos de la cadena SER, mantiene constantemente informada a la audiencia del desenlace de tan desparramada protesta. El veterano locutor no daba crédito a la información que transmitía la corresponsal de Radio Zaragoza desde la Dehesa del Moncayo

Nace en el Moncayo un frente de lucha en defensa del territorio y de rechazo a la especulación urbanística que agrupa a vecinos afectados por la amenaza de expolio de unos recursos hídricos escasos, ecologistas, movimientos ciudadanos y partidos de izquierda.
Como figura máxima defensora del absurdo proyecto se situará el entonces presidente del Gobierno de Aragón, Hipólito Gómez de las Roces. Fundador del PAR (en aquel momento, se denominó Partido Aragonés Regionalista, ahora simplemente Partido Aragonés), tardofranquista y, en otro tiempo, adalid de la derecha antitrasvasista; su respaldo político a la gran urbanización marcará el comienzo del declive de su partido (entonces mayoritario), totalmente desprovisto de su careta populista.

De entre los activistas ecofontaneros pocos de ellos reúnen un suficiente bagaje teórico. Quizás los más notables sean Victor Frago (histórico cenetista aragonés), Antonio Casas (geólogo) y Pedro Arrojo. Pero en conjunto forman un equipo de acción directa no violenta muy efectivo. Y también extraordinariamente económico.

Su audacia y capacidad de improvisación llevan constantemente la imagen de sus acciones y protestas a las páginas de los diarios. Ocupan tejados del Palacio de Pignatelli (sede del gobierno), realizan huelgas de hambre, bloquean actividades en la obra, promueven cadenas humanas y manifestaciones. Así ponen en un brete no solo al proyecto urbanístico sino también a sus valedores políticos.

Había nacido lo que humorísticamente denominaron (los propios activistas) un «greenpeace con cachirulo».

El proyecto de construcción de una autopista eléctrica, diseñada para cruzar el Puerto de la Pez y el todavía territorio virgen del Valle de Chistau, constituyó el segundo frente de la actuación ecofontanera, en el principio de la década de los 90.

A fin de importar energía de origen nuclear desde Francia con destino a Portugal, se proyectó una gigantesca línea de alta tensión que inmediatamente fue rechazada por los pueblos del valle (Plan, San Choan de Plan y Chisten).

A la par que los vecinos afectados comenzaban la movilización social contra el proyecto (encabezada por el experimentado luchador Chema Fantoba), los ecofontaneros comenzaban a diseñar acciones de hostigamiento propagandístico contra la empresa concesionaria REDESA (Red Eléctrica de España).

En la antesala del verano del 2000, un equipo ecofontanero pertrechado de cuerdas, arneses, vagas, mosquetones y escaleras de ganchos (elaboradas por ellos mismos a la medida de su uso) escala la fachada del edificio Torre Europa de Madrid, sede de la empresa eléctrica. Aprovechando el factor sorpresa para eludir la vigilancia, ascienden hasta el piso 18 del rascacielos y extienden pancartas contra la línea de alta tensión y en defensa del valle. La ocupación en los balcones de las oficinas de REDESA se prolongará durante todo el día. Como ya es costumbre, terminarán su acción en la correspondiente comisaría de barrio.

En plena ebullición de la protesta contra la autopista eléctrica comienzan a diseñar una de las acciones más audaces concebidas por el colectivo: llevar la denuncia al monumento símbolo de la capital francesa: a la Torre Eiffel, trasladando la lucha al origen del conflicto.

Después de un primer viaje a Paris a fin de estudiar la planificación de la acción, elaboran meticulosamente una estrategia y fijan fecha para su ejecución. Son tiempos de escasez de medios económicos y materiales. Tan solo sobra ilusión y cualquier elemento se fabrica artesanalmente.

Una pancarta gigantesca, en francés, de cuatro por cuarenta y cinco metros, se cose en tela de saco y se pinta a rodillo en la vieja carretera de la Muela, ya en desuso. El objetivo: desplegar dicha pancarta en la primera planta de la torre, a unos cincuenta metros de altura, ascendiendo por el exterior de la estructura desde el suelo.

Diez activistas se embuten en dos utilitarios para hacer el viaje por carretera hasta Paris. De un tirón. El clima es muy frío en la ciudad del Sena y en la noche anterior a la acción comienza a llover.

El equipo de acción se desplaza a las inmediaciones del monumento. Ensayan en la estructura un amago de ascensión: el agua la ha dejado resbaladiza como la mantequilla del país. Imposible ascender por allí.

Se valora abandonar la acción. «No hemos venido hasta aquí para marcharnos sin más….», responde la «peña». Buscarán desde dentro de la propia torre el cómo llegar hacia su fachada.

Ascienden, cargados de mochilas repletas de pancarta, por las escaleras de público, como un turista más. A cada paso valoran sobre el terreno cómo descolgarse hacia el exterior. Por fin, unos escalones antes de acceder a la segunda planta, a más de 100 metros de altura, escalan la pared protectora y se descuelgan tres de ellos por entre las gigantescas vigas de hierro que forman su entramado. Caminando sobre el vacío por la estructura externa, comienzan a desplegar la mega pancarta, «Pyreneé sans haut tension», sujetándola en numerosos puntos, cara al parque del Trocadero.

En un principio la acción no despierta la menor alarma en la comisaría situada en la base de la torre. Estupefactos, los turistas miran hacia arriba, ¿cómo no? El lema se puede leer desde más de un kilómetro de distancia y al fin alguien avisa a los agentes. Los integrantes del equipo ven desde arriba, con regocijo, como el entorno de la torre se va llenando de vehículos de policía. Agentes especiales ascienden a la segunda planta para desalojar a los ecologistas. Misión imposible. Suspendidos en el vacío, no hay forma humana de poderlos sacar de allí.

A distancia, pactan con los agentes la duración de la acción -¿qué otra cosa pueden hacer los CRS (integrantes de las «Compagnies Républicaines de Sécurité», cuerpo policial similar a los antidisturbios españoles) sino acordar un desalojo voluntario?- y avisan de que serán los mismos ecofontaneros quienes retiren la pancarta, pues no van a permitir que un trabajador municipal arriesgue su vida en el intento. Todos son detenidos tras la acción. El paso por la Jefatura Superior de Policía de Paris se convierte más en una fiesta que en un mal trago. El éxito de la acción los mantiene eufóricos. En su fervor profesional los uniformados casi enchironan también a un autobús entero de estudiantes españoles en viaje de estudios.

Ecofontaneros, hasta su posterior unificación con la coordinadora estatal AEDENAT (Asociación Ecologista de Defensa de la Naturaleza, hoy Ecologistas en Acción), no se distinguió tanto por su bagaje intelectual como por su romanticismo y deseo de justicia y aventura. De sus posteriores barrabasadas son destacables acciones como el desmonte de una torre de alta tensión en zona protegida de Las Bardenas, el asalto a uno de los gigantescos grupos de refrigeración de la supercontaminante central térmica de Andorra, la ocupación de la torre de radiocomunicaciones de la nuclear de Zorita, el sellado de los vertidos de la papelera Montañanesa al río Gállego o la organización del primer descenso reivindicativo del Ebro, desde su nacimiento hasta el mar, en un increíble catamarán suspendido sobre grandes bidones vacíos de petróleo.

Su espíritu de rebeldía y sus recursos imaginativos les permitían dar la vuelta a cualquier contratiempo. Una cuantiosa multa recibida por la paralización de las obras de la urbanización del Moncayo fue costeada gracias a una subasta de arte que aún dejó algunos recursos sobrantes al grupo. El pago de la sanción, en los juzgados de Zaragoza, se realizó en monedas de las antiguas pesetas recogidas durante días y embolsadas en grandes sacos marcados por el signo del dólar ($). ¡Qué mendas est@s ecofontaner@s!

José Luis Martínez, El Negro

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UVE, ELTERROR DE LA NOCHE https://sindominio.net/zaragozarebeldeuve-elterror-de-la-noche https://sindominio.net/zaragozarebeldeuve-elterror-de-la-noche#respond Sat, 29 Apr 1989 09:07:57 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1827 Corría el año 1980 cuando el Ayuntamiento de Sainz de Varanda decide crear una unidad especial de Policía Municipal. Fueron entrenados en Valencia por la famosa “Sección 26”, que llegó a ser disuelta por sus reiteradas actuaciones incontroladas contra ciudadanos libres de toda sospecha.
Se denominaron UVE (Unidad de Vigilancia Especial) y en su primera intervención, todavía de paisano y antes de ser constituida oficialmente la unidad, ya dejaron claro cuál iba a ser su “estilo de trabajo”: un grupo de personas que se habían encerrado pacíficamente en el ayuntamiento para exigir una Autonomía de verdad para Aragón fueron desalojados a golpes, con un desprecio insultante a los derechos ciudadanos.
Desde el principio tuvieron tensas relaciones con la Policía Nacional puesto que invadían sus competencias, creando problemas allí donde intervenían. En muchas ocasiones la Policía Nacional tenía que dejar en libertad sin cargos a las personas que llegaban detenidas por los agentes de la UVE (Unidad de Vigilancia Especial).
La unidad se había creado para: “controlar el gamberrismo, la delincuencia y los grupos vandálicos”, pero ellos mismos decidieron concretar un poco más sus objetivos y especializarse en: partidos de izquierda, asociaciones vecinales, grupos culturales, sindicales, pacifistas, periodistas díscolos y todos los ciudadanos y ciudadanas que no los apoyaran. Todo esto fue puesto por escrito por los propios agentes en un artículo titulado “Los enemigos de la UVE”, publicado en el primer número de la revista Patrulla .

La unidad especial inició su andadura:
Un cámara de TVE es parado en la calle Vasconia para que se identifique; es insultado y agredido por pedir explicaciones. Al ser esposado pudo ver una cruz gamada en la muñeca de un miembro de la UVE. Fue atendido en la Casa de Socorro. Esta fue la primera vez conocida que la UVE presentaba pruebas falsas –una barra de hierro y unas tenazas-, táctica que más adelante sería habitual.
Poco después una  dotación de la UVE acabó con la vida de Ángel Lapuente, un chaval de dieciséis años que conducía, desarmado, un coche robado. La policía detectó el coche y comenzó una persecución que acabó pronto, dada la buena puntería de uno de los agentes.
Detención de varios militantes de izquierda por pegar carteles legales de su partido. Uno de ellos es golpeado y aportan nuevamente pruebas falsas (otra barra de hierro).
Apaleamiento de supuestos infractores de tráfico. Algunos son conducidos a los pinares de Venecia, donde reciben una segunda paliza y son abandonados de madrugada. Esto mismo lo siguieron haciendo durante años con otras personas, detenidas por ejercer la mendicidad o por cualquier otra cosa que les molestara.

Inmediatamente después de finalizar el secuestro de Quini , un periodista de Radio Nacional fue detenido cuando se dirigía en su vehículo a dar la primicia informativa. Pese a que se identificó correctamente y expuso la urgencia de la situación se le impidió realizar su trabajo y sufrió diversas vejaciones durante la retención.
La conducción temeraria por las calles de Zaragoza motivó varias sentencias de condena contra distintos agentes culpables de destrozos y daños.
Era frecuente la actuación de las “patrullas secretas”, agentes de paisano, armados y sin identificación que actuaban más allá de sus competencias de policías locales y fuera del marco de la legalidad constitucional.
En los Carnavales de 1986 detuvieron a dos jóvenes en la Carpa Municipal una vez finalizada la actuación. Fueron abandonados por la dotación policial en Juslibol.
Disolución violenta de manifestaciones: objetores de conciencia, trabajadores municipales que protestan contra la política de personal del Ayuntamiento, etc.
Intervenciones desproporcionadas en las Fiestas del Pilar, pidiendo la documentación en verbenas y deteniendo a las personas que no llevaran DNI o a quienes recriminan su actitud violenta y prepotente. En el Pilar 87 fue sonada su actuación, sin motivo legítimo, en el Pabellón Francés, llevándose a varias personas detenidas hasta el parque Grande, donde un detenido fue esposado a un árbol y golpeado. En el Pilar 88 el escándalo lo protagonizaron las patrullas “secretas” de la UVE al exhibir falsos credenciales de Radio Nacional en los festejos en los que iban a intervenir. Ya en el año 89 llegó a organizarse un dispositivo de alerta anti-UVE durante las Fiestas del Pilar, en el que la Asamblea por la Disolución de la UVE ofrecía un teléfono de asistencia 24 horas y abogados para frenar la violencia policial.
Una persona ciega que cruzaba un paso de peatones es atropellado por un coche de la UVE, produciéndole lesiones irreversibles. Los tribunales condenaron al agente responsable.
Detención de dos miembros de la organización de la Vuelta Ciclista a Aragón 1989 por haber rozado con su retrovisor a un agente. Fueron golpeados y posteriormente asistidos en la Casa de Socorro.
Miguel ángel García Pachón, trapero, es detenido cuando realizaba su trabajo “por saltarse un semáforo en rojo”, según la UVE, y en ámbar según otras personas. Le piden la documentación con insultos y amenazas, y es conducido a un sótano, donde le agarran del pelo y le golpean fuertemente en los oídos y la cabeza. Le quitan el dinero de la cartera. Pierde el conocimiento y es atendido en la Casa de Socorro.
Desalojo a porrazos y patadas del salón de plenos del Ayuntamiento cuando un grupo de vecinos de los barrios intentaba expresar, verbalmente y con una pancarta, su disconformidad con las medidas que allí se iban a aprobar. Las personas de mayor edad fueron en esta ocasión las más lesionadas.

Redadas indiscriminadas en la calle La Ripa y otras zonas. Los detenidos son conducidos a dependencias municipales, desnudados y registrados “a ver si tienen droga”- la inmensa mayoría no llevaban nada-. En varias ocasiones intervienen pequeñas cantidades de hachís, que se meten en los bolsillos sin presentar denuncia alguna.
Onda Vorde, una radio libre de gente de izquierdas que llevaba funcionando dos años, es asaltada a las dos y media de la madrugada por una dotación de la UVE; sin orden de intervención. Tiraron la puerta, golpearon a los presentes, los retuvieron sin cargo alguno hasta las cinco y se quedaron con todo el material de la emisora –todo ello sin tener ninguna competencia legal para hacerlo-. Fueron denunciados por robo y detención ilegal. El grito de “UVE, chorizos devolved Onda Vorde!” se sumó a los cada vez más numerosos que, por diversas intervenciones, se fueron generalizando, pidiendo la disolución de la UVE.
La guinda a todas estas tropelías fue el asalto que perpetró la UVE a los locales de la Asociación Barrio Verde. Era la víspera del 1º de Mayo y se presentaba el fanzine Ideafix. Actuaban Manolo Cabezabolo y la Orquesta Animal y el local estaba a tope. Eran las once menos cuarto cuando la UVE decidió que tampoco le gustaba esa fiesta e irrumpieron porras en mano, según su estilo habitual. Seis dotaciones tenían la calle tomada y no había forma de salir de allí. Aquello se resolvió con porrazos y detenciones. Acudió la Policía Nacional, que medió con la Local para que retiraran sus vehículos.
Con la fiesta suspendida, cinco compañeros detenidos y algunos en el hospital, los asistentes tuvimos que cambiar de planes. Acudimos unas doscientas personas a presentar denuncias por estos hechos en la Jefatura Superior de Policía, derecho que nos fue denegado. Sólo se permitió el acceso a un pequeño grupo, al resto nos amenazaron con dispersarnos por la fuerza. Por lo visto todos los cuerpos de policía tenían muchas ganas de “trabajar” ese primero de mayo. Así que volvimos a organizarnos rápidamente y nos repartimos por todas las comisarías de la ciudad. Yo recuerdo que me correspondió acudir a la de San José, y allí nos tocó aguantar vaciles y chulerías, y tampoco hubo manera de que nos admitieran todas las denuncias.
A los trece que dejaron entrar en la central los metieron en una sala sin asientos y les tuvieron esperando nueve horas, sin permitirles ir al servicio, para finalmente no admitir las denuncias en algunos casos alegando que no habían sido lesionados.
A raíz de esta gota que colmó el vaso se formó una asamblea ciudadana para trabajar en pro de la disolución de la UVE. Hubo una potente campaña para desenmascarar sus tropelías, el lema “UVE Disolución” pasó a formar parte del decorado de la ciudad de finales de los ochenta, ese de las “plazas duras” del PSOE. Las pegatinas gritaban “UVE No” desde todas las papeleras, la prensa local se animó a sacar el tema en los medios, y más cuando los periodistas que fueron a cubrir la concentración contra la UVE que se convocó al día siguiente en la plaza de España también fueron golpeados con rabia por la policía. Incluso El País se hizo eco del conflicto permanente que generaba nuestra policía especial.
Cuando saltó la noticia de los tiros que había en las paredes del cuartel de la UVE se hizo demasiado evidente para todos que los “muchachos” se les habían descontrolado. Las asociaciones de vecinos históricas de la ciudad apoyaron la moción que presentó Izquierda Unida en el pleno municipal solicitando la inmediata disolución de la UVE. Otras asociaciones se estaban creando entonces, promovidas por partidos de derechas, para crear un movimiento vecinal reaccionario que neutralizara al que había existido hasta entonces.
En una de sus primeras acciones públicas la Unión Vecinal Cesaraugusta solicitó el mantenimiento y refuerzo de la UVE, así como FN (Fuerza Nueva) que salió a la calle a hacer campaña de apoyo a la misma.
Al final tuvieron que “cambiar los collares a los perros”, como suele decirse, y la Unidad de Vigilancia Especial pasó a denominarse Unidad de Protección Ciudadana. Durante una buena temporada estuvieron más controlados y pudimos recobrar una cierta tranquilidad, pero el ciclo continúa y la historia se repite.
En cuanto la ciudadanía baja la guardia los matones vuelven a las calles, olvidando una y otra vez lo que es el servicio a los y las ciudadanas, y haciendo de la chulería y la falta de respeto a los más débiles sus señas de identidad.

Así que, cuidado, son débiles, tienen miedo, y van fuertemente armados.

BarrioVerde

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FUNDACIÓN DE LA PEÑA EL BRABÁN https://sindominio.net/zaragozarebeldefundacion-de-la-pena-el-braban Sat, 29 Apr 1978 09:35:03 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1844

Estábamos en la CSUT (Confederación Sindical Unitaria de Trabajadores) preparando la marcha para pedir la reapertura del Canfranero; era jueves y, sobre las diez de la noche, se presentó Javier Alquézar y me dijo que teníamos que hablar. El PTA (Partido de los Trabajadores de Aragón) le había encargado formar una peña para las fiestas, él no se veía preparado y me propuso que fuera yo. Era sábado y estaba esperando a Javier Martínez y a Nelson, éste último como responsable de propaganda, para cargar la famosa pancarta del sindicato. El domingo, durante todo el viaje, fuimos dándole vueltas al asunto para contactar con la gente conocida. El lunes bajé al sindicato vertical para solicitar una sala, alegando como motivo una reunión sindical. Ese día Miguel ya pasó por el sindicato. Yo estuve hablando con los de la Borina y quedamos para la primera reunión en el Vertical.

Allí estábamos: Miguel Martínez, Vicente Ferrer, Vicente Navarro, Pablo Lacueva , Juan Carlos Ferrández y su hermano Javier(alias Pirineos), Teo Larrarte, Nelson, Jesús Moreno, Lourdes Escribano, Arnaldo Escó, Lasheras, Jesús Begue, y un compañero que luego formó la peña El Rebullo. Si me falta alguno que me perdone pero la memoria me empieza a fallar. Empezamos la reunión y cada uno se encargó de un tema. Unos del uniforme, otros del nombre, Jesús Begue de la charanga, y así quedamos para la semana siguiente en el bar Tarazona, en la Calle Urrea. Teníamos unos quince días para formarla.
A la semana siguiente acudimos todos al Tarazona, tengo un recuerdo especial para Vicente. Lo que más debate produjo fue el uniforme y el nombre. En el primero, Vicente Ferrer propuso que tenía que ser chaleco rojo, camisa amarilla y faja morada. Aquello se notaba mucho, lo digo porque son los colores de la bandera republicana. Se quedó en que sería pantalón y chaleco negro, camisa blanca y la faja morada. Con el nombre también hubo mucha discusión, porque no sabíamos si era correcto brabante o brabán, al final Lasheras decidió Brabán. Fue en el escudo donde se acordó que pondríamos la republicana y así quedó: en la parte superior, el cachirulo, con el escudo de rojo de Zaragoza; en el centro la bandera de Aragón ya que estaba el amarillo y en la parte inferior, el brabán y fondo morado. Alrededor se puso la faja en morado y el nombre. Aún quedaban muchas cosas: local, charanga, las bebidas, el burro con el carro y el vino… Se quedó que para la próxima reunión, pues las fiestas del Pilar empezaban ya a la otra.

Del local me encargué yo. Por aquel tiempo habíamos hecho alguna amistad con el dueño del Restaurante Francés. Una tarde bajé y le expliqué lo que queríamos montar para las fiestas; no os lo podréis imaginar, estuvo desde el primer momento dispuesto a ayudarnos. Me dijo: «Tengo un local en la plaza de San Pablo, enfrente de la iglesia, junto al bar Los Tres Hermanos, podéis contar con él. Si necesitáis que hable con las casas de las bebidas, no hay ningún problema». Yo casi no me lo podía ni creer, pero bueno, ese problema ya estaba solucionado. Jesús Begue, había contactado con la charanga de Alagón y también estaban de acuerdo en venir a tocar. Los cachirulos y las fajas eran del comercio El Pequeño Catalán. El burro con el carro eran del Tío Quico, del barrio Oliver. No me acuerdo de donde sacamos la cuba de doscientos litros que iba en el carro.
Jesús Moreno quedó encargado como responsable o mediador entre la peña y el Gobierno Civil. Intentamos legalizarla, pero no había tiempo para presentar los estatutos, así que se fue una mañana a hablar con el Gobernador y ver como podíamos salir a la calle sin problemas. Llegaron a un acuerdo. Cada mañana se acercaría Jesús al Gobierno y le explicaría al secretario todos los actos que teníamos para ese día. En una palabra, negociaban lo que teníamos pensado hacer.
Ya prácticamente teníamos todo organizado, solo faltaba hacer los carnés, poner la cuota y planear el funcionamiento del local. De los carnés se encargó Nelson. La cuota fue de trescientas pesetas. Se decidió que la bebida en el local sería gratis y se pediría la voluntad; de los turnos no me acuerdo.

Llegó el día del pregón, estaba todo perfectamente preparado, nos lo habíamos currado bien y solo esperábamos que saliera como habíamos pensado. Teo y Nelson subieron al barrio Oliver a buscar el burro del Tío Quico; lo tenían que bajar a Tenerías, que era de donde salía el pregón paralelo. Aquello se les complicó, porque bajar al burro por toda la avenida de Madrid, Conde Aranda, no era fácil. Y cuando llegaron al Coso, esquina con la calle Alfonso, ya había llegado el pregón oficial. Yo los estaba esperando allí y no sabíamos qué hacer. Había muchísima gente, varios policías municipales y no se nos ocurrió otra cosa que empezar a repartir vino. La gente aplaudía y los municipales nos abrieron paso por el lado derecho del Coso, de tal manera, que cuando llegamos a la altura del Bazar X, nos cruzamos con la carroza de la Reina de las Fiestas (fue el último año que hubo). Aquello era impresionante, pues llegamos a la puerta de la Diputación Provincial y la gente dejó el pregón y se iba a beber vino. Nos quedamos allí hasta empezó a venir la gente de la peña. De aquí nos fuimos al local, aquello parecía San Fermín con la gente detrás de la charanga. La plaza de San Pablo estaba llena, todos a beber, pero a las tres horas de empezar las fiestas hubo que hacer una asamblea urgente, pues no quedaba bebida y no habíamos recogido ni una peseta. Toda la semana fue impresionante, creo que para muchos de nosotros no habrá otras fiestas iguales. A los tres o cuatros días el arzobispado sacó una nota denunciando la actitud de los peñistas, que subían a mear y cagar al tejado de la iglesia de San Pablo (estaban rehabilitándola y los andamios cubrían toda la fachada). No os tengo que decir que fueron nueve días sin salir del local.

Los estatutos de legalización de la peña se presentaron el dieciocho de noviembre de 1978 y lo que ocurrió después de esa fecha ya es otra historia.

Juan Carlos Duarte Urro

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SINDICALISMO EN LOS 70 https://sindominio.net/zaragozarebeldesindicalismo-en-los-70 https://sindominio.net/zaragozarebeldesindicalismo-en-los-70#respond Fri, 29 Apr 1977 09:45:02 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1850 Cuando se formó la Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores (CSUT) el primer local que tuvimos estaba en la Plaza de las Tenerías. Allí empezamos las primeras filiaciones y las primeras reuniones de empresas. Al poco tiempo nos trasladamos a Conde de Aranda, y aquello ya era otra cosa. Teníamos dos pisos, en uno estaban los abogados, la Secretaría del Sindicato, la imprenta y la sala de reuniones. En el otro cada sindicato disponía de un pequeño despacho. De aquí es de donde tengo más recuerdos. No se si los voy a contar en orden cronológico, pero bueno, lo voy a intentar.

Me acuerdo cómo preparamos el viaje para subir a Canfranc. Teníamos una pancarta grandísima con el escudo del sindicato y se quedó que, cuando llegara el tren, se tenía que ver desde la estación. Por la mañana marchamos en el coche de Miguel Martínez, el Nelson y yo. Cuando llegamos estuvimos mirando donde la poníamos y decidimos colocarla encima de la entrada del túnel. Bueno, el trabajo fue duro, pero a las 12 de la mañana la pancarta se veía desde todo el valle. Cuando la gente bajaba del tren y la veían, decían: «Han venido los franceses». Supongo que nos confundían con algún sindicato francés.

Ahora os voy hablar un poco de Tavisa (Talleres Villar SA). Aquí pasé 18 años de mi vida. Prácticamente estuve todo el tiempo en el Comité, o bien en alguna de las comisiones que tenia (Seguridad e Higiene y la de Métodos y Tiempos). En septiembre de 1978 la dirección presentó un expediente de reducción de plantilla del 50%. Los primeros meses fueron bastante duros. Hubo huelgas, encierros de varios días y se llegó a tomar la Dirección Provincial de Trabajo. Hasta que aprobaron la primera regulación, pasaron unos meses. El acuerdo, para aceptarlo, fue que todos cobrarían el 100% de la nómina y a los 6 meses volveríamos a la empresa. Estábamos totalmente engañados, porque nada más volver nos presentaron otra regulación. Así estuvimos luchando para no aceptar la reducción de plantilla durante 3 años. Al final, en agosto de 1981, con las firmas de tres delegados de UGT, los otros seis restantes éramos de CSUT, la Dirección Provincial de Trabajo aprobó el expediente. Fueron años muy duros para todos nosotros, no solo por los expedientes, sino porque no se cobraba normalmente, igual podíamos estar tres que seis meses sin cobrar.

Ahora os quiero contar un poco los buenos recuerdos que tengo de los pueblos de Aragón. Cuando el sindicato empezó a crecer vio la necesidad de ir a los pueblos y donde había contactos con compañeros. Yo fui a Ejea de los Caballeros. El primer contacto fue con Justo Jordán, de Bardena, que trabajaba en Motor Ibérica. Él se encargó de presentarme a los primeros compañeros, también había de El León y de varias empresas mas. Las primeras reuniones las hacíamos en un corral de las casas baratas. La presentación del Sindicato se hizo en el bar Herdy. Subimos Paco Polo y yo. Después de Ejea fui a Huesca, allí estuve con las compañeras de sanidad. Y así fuimos poco a poco hasta que llegó un momento en que había compañeros en prácticamente todos los pueblos con industria. Recuerdo a las compañeras de Caspe, de Ateca, de Tauste, de Sádaba, de Ariza, de Mequinenza, Andorra, Alfamen, Ainzón …
De cada uno tengo recuerdos diferentes. En Caspe había textil y una empresa de olivas. En la del textil había una compañera muy luchadora. Un día fui a una reunión y no compareció. Pregunte qué le pasaba y la contestación fue: «Su novio le ha dado un ultimátum». El sindicato o el novio. Esta claro lo que pasó, eligió al novio. En Tauste estaban los compañeros de Motor Ibérica y una empresa del campo; a los del metal los recuerdo porque siempre estaban preparados para lo que fuera; en Ariza eran de una empresa de tejas; en Andorra se estaba construyendo la central térmica… En Alfamén nos reuníamos en un local que nos dejaba el cura. De aquí tengo una anécdota muy curiosa. El día que yo iba a reunirme con ellas, llamaba al cura (se me ha olvidado su nombre y ya ha muerto) y le decía a la hora que iba a llegar, entonces les hacía un toque de campana y quedaban avisadas. Del cura seguro que muchos os acordaréis, porque luego estuvo en una parroquia del barrio de San José y siempre iba en bicicleta.*
Me viene también a la memoria el viaje que hicimos a Pamplona para unirnos a la marcha por la Amnistía. Salimos tres autobuses desde la Plaza del Pilar, íbamos compañeros de varias organizaciones. La guardia civil estuvo controlando desde el aire todo el tiempo la marcha, pero no había actuado. Finalizando la movilización algunos manifestantes formaron la palabra asesinos con pacas de paja. En pocos minutos aparecieron cientos de guardias civiles a pie y a caballo y asaltaron la campa del acto. Nos disolvieron a tiro limpio. Unos se tiraban a un río que pasaba por allí, otros corrían por las campas , otros pararon un tren de mercancías y se montaron. Así estuvimos hasta las diez de la noche. A todo esto, los autobuses que no aparecían por ningún sitio. Muchos teníamos que ir a trabajar al otro día. Y seguíamos en aquel pueblo. Por fin aparecieron dos compañeros de Pamplona con un autobús para llevarnos a la estación del tren. No sé cómo nos pudimos meter, pues quedábamos unas sesenta o setenta personas. Una vez en la estación se hicieron dos grupos, uno los que tenían que ir a trabajar por la mañana y otro los que no tenían tanta prisa.
Otra movida fue el encierro en el vertical por el patrimonio sindical. Nos encerramos unas cien personas y desplegamos desde arriba, en la fachada principal, la famosa pancarta del viaje a Canfranc. El fin era llamar la atención por la devolución del patrimonio sindical. Abajo, en la calle, compañeros animándonos y los antidisturbios enfrente. Salía una compañera y negociaba con ellos, entraba, «que dicen que desalojemos». Salía, «que nos quedamos» y así toda la tarde. Ésta fue una de las reivindicaciones más folklóricas que hicimos. También me acuerdo de las huelgas del transporte y de la madera. Los primeros se reunían en un local que teníamos en San Blas. De madrugada, unos bajaban a cocheras de TUZSA y otros se iban a la puerta del Café Madrid. Para mí, una de las huelgas más duras que ha habido en Zaragoza. Cuando llevaban un montón de días en huelga, la patronal acusó a un piquete de información de atacar en Las Fuentes a un autobús de chicos del Vergel. Os puedo asegurar que fue mentira por que en ese autobús iba mi hija. En la de la madera, las asambleas las hacían en el Castillo Palomar…
Os voy a contar para finalizar un poco de dos fiestas que se organizaron. La primera fue en el campo de La Camisera, creo que estuvo lo mejor de los cantautores que había en todo el estado. Era la víspera de bajar a Caspe a la concentración por el Estatuto de Autonomía de Aragón. Creo que algunos os acordaréis de aquel día. La segunda se celebró en el Jardín de Invierno. En ésta actuaron, Rosa León, Imanol, Pablo Guerrero y alguno más del que ahora no me acuerdo. En ésta fiesta si nos tocó currar a todos.
Os podría haber contado muchas más experiencias, pero no quiero cansaros. Creo que con este botón de muestra sobra.

*Ramón, párroco en los años 80 y 90 de la Parroquia de San Agustín en la calle Cartagena del barrio de San José.

Juan Carlos Duarte

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