Torrero – zgz rebelde https://sindominio.net/zaragozarebelde zaragoza rebelde - 1975, 2000 - movimientos sociales y antagonismos Fri, 18 Feb 2011 19:29:47 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 CHUSE, INSUMISO, EN LA CARCEL https://sindominio.net/zaragozarebeldechuse-insumiso-en-la-carcel Sat, 02 Oct 2010 10:34:55 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=4221

Visita a Chuse, insumiso preso en la cárcel de Torrero (Zaragoza), en el momento en que la represión al movimiento insumiso alcanzaba su máximo apogeo. Los visitantes consiguieron introducir una cámara y grabaron la visita.

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Asociación Vecinos Venecia https://sindominio.net/zaragozarebeldeasociacion-vecinos-venecia https://sindominio.net/zaragozarebeldeasociacion-vecinos-venecia#respond Tue, 12 Jan 2010 22:09:19 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3532 Fiestas del Pilar 1977. Desde la Asociación de Vecinos de Venecia (Torrero) se organizó el «entierro» de las fiestas carcas, oficiales, religiosas…etc,  y bajaron a enterrarlas hasta la Lonja, en la Plaza del Pilar, donde las autoridades celebraban sus fiestas, mientras el pueblo llano se quedaba con las ganas.

La comitiva portaba un ataud repleto de bebidas para aguantar con buen humor el largo «funeral».

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Carnaval de Torrero. Los participantes llevan caretas del entonces alcalde:  Sainz de Varanda (1983-1986)

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Semanas culturales y otras fiestas. A. Vecinos Venecia. También el inicio de la «Banda del Canal», presente durante unos cuantos años en toda fiesta reivindicativa que se preciara.

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CONTRA EL TERCER CINTURÓN https://sindominio.net/zaragozarebeldecontra-el-tercer-cinturon https://sindominio.net/zaragozarebeldecontra-el-tercer-cinturon#respond Mon, 28 Dec 2009 10:50:27 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=3471 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldecontra-el-tercer-cinturon/feed 0 EL RANCHO DE “LAS CERRAJAS” DE LA PAZ https://sindominio.net/zaragozarebeldeel-rancho-de-las-cerrajas-de-la-paz https://sindominio.net/zaragozarebeldeel-rancho-de-las-cerrajas-de-la-paz#respond Mon, 09 Mar 1998 12:41:24 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=510 Uno de los eventos más fuertes, solidarios y derrochador de esfuerzo generoso fue el mantenimiento del encierro en la asociación de La Paz, en el que también participó toda la “Coordinadora de Torrero-Venecia-La Paz Contra el Tercer Cinturón”. Conseguimos evitar el cierre de los locales de la asociación y ganar la votación en un pleno municipal al PP de la “soberana” (la alcaldesa Luisa Fernanda Rudi), que reconocieran la “autonomía” de la asociación y nos devolvieran las “cerrajas de los locales”.Este episodio vino como consecuencia de la obstinación del PP en cerrar la citada asociación. La campaña comenzó unos meses antes y la concejala del distrito (de ese partido) se mostró muy poco dialogante. El argumento municipal era que el edificio estaba en mal estado en relación con la seguridad, que la estructura estaba mal (hacía unos años, al final de la década de los 80, ya habían realizado obras que costaron tres años de inactividad), que no había bocas de incendio… En fin, nos querían echar de allí.
Así, una noche sobre las dos o tres de la mañana, la policía municipal escoltó a un cerrajero que reventó los candados y cerrajas de los locales cambiándolas por otras. La intención era no dejarnos entrar en nuestra propia sede.

Un día antes ya habíamos estado reunidos hasta las once de la noche con el Justicia, Emilio Gastón, y le expresamos nuestras inquietudes, pensábamos que sería inminente el cierre de los locales y nos fuimos a casa con la mosca detrás de la oreja. Al día siguiente había que pasar por la asociación a coger unas pancartas pues teníamos una asamblea de la Coordinadora en el antiguo cine Venecia. Conforme me acercaba (a todos nos ocurrió algo parecido) escuchaba unos cantos que parecían los de una coral. Efectivamente era la de la asociación, cantando en plena calle. No habían podido entrar a los locales, se había consumado esa misma noche el cierre.

Nos fuimos agolpando junto a las puertas muy indignados, hasta que llegó el compañero Boira y con una simple maniobra abrió la “gatera” que había preparado el día anterior sin decir nada a nadie. En ese instante comenzó el encierro, los jubilados y vecinos manifestaron su voluntad de no dejarse amedrentar y de aguantar el tiempo que hiciera falta hasta conseguir la restitución de nuestro derecho, más aún cuando supimos de boca de unos jóvenes de la escuela de música de la asociación que vieron la escena, de madrugada, que la policía municipal y el cerrajero manipularon las cerraduras.

Transcurrió un mes muy interesante de relaciones, de polémicas, de pulsos por aguantar, de posturas ejemplares, de compartir, de asambleas diarias y obstaculizar cinco minutos el tráfico (los abuelos salían con las sillas para sentarse en mitad de la calzada), de confeccionar turnos de guardia para dormir y de continuar con todas las actividades programadas, entre otras la “Muestra de oficios” en el parque de la Paz, que, por cierto, fuimos de los primeros en efectuar, al menos de tanto calado, en Zaragoza.  En ese mes de Junio, en plenas fiestas del barrio, subió de pregonero el locutor de radio Paco Ortiz, de Radio Zaragoza, al cual se le dejó hablar. Pero acto seguido, cuando tomó la palabra la concejala del PP, la plaza tronó y no se le oyó nada. Luego continuó la protesta detrás de la concejala, que por entonces estaba embarazada, eso se interpretó como acoso y nos llovieron las críticas…
El final fue feliz. El Ayuntamiento no tuvo más remedio que devolver las cerrajas (las llaves ya las teníamos) y todo quedó donde tenía que estar. Desde entonces cada año celebramos una comida, “el rancho de las Cerrajas” para recordar y conmemorar esta victoria, una más, del movimiento vecinal.

Chema Gregorio

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KIKE MUR. MUERTE DE UN INSUMISO EN LA CÁRCEL https://sindominio.net/zaragozarebeldekike-mur-muerte-de-un-insumiso-en-la-carcel https://sindominio.net/zaragozarebeldekike-mur-muerte-de-un-insumiso-en-la-carcel#comments Mon, 01 Sep 1997 12:25:15 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=501 Era la noche del lunes día uno de septiembre de 1997. En el pabellón de régimen abierto de la cárcel de Torrero, como cada noche antes de dormir, nos juntamos los últimos cinco insumisos que cumplíamos condena en tercer grado. Y es que mientras Ronal permanecía en segundo grado, Fernando y yo íbamos por el tercer mes de nuestra condena de un año, Francisco Javier cumplía también el tercer mes de una condena de dos años, cuatro meses y un día, a Javier apenas le quedaban unos días para acceder a la libertad condicional y Enrique Mur, Kike, que ya había cumplido la parte de la sentencia que le daba también derecho a la condicional, seguía cumpliendo condena por un parte continuado al negarse a hacer las brigadas de limpieza de fin de semana (parte que acumulamos muchos de los insumisos presos) y además tenía el horario restringido con lo que, mientras los demás sólo íbamos al talego a dormir, Kike tenía que acudir al mediodía a comer y luego regresar antes por la noche.

Aquella noche, cuando Kike, que era uno de los presos más veteranos de la sección abierta y conocía al dedillo los trámites burocráticos carcelarios (a menudo los presos sociales acudían a él para rellenar las instancias necesarias para cualquier petición, denuncia o solicitud al juez o al centro), entró recién duchado en nuestro chabolo pidiendo un pitillo para antes de dormir yo ya estaba tumbado en mi litera y recuerdo que la conversación que tuvimos, entre risas, era referente a la muerte de Lady Di, suceso acaecido unos días antes. Javier fue el primero en recogerse en el chabolo que compartía con Kike y otro recluso mientras que Francisco Javier, Fernando y yo ocupábamos el de enfrente. Las celdas de este pabellón no estaban cerradas con llave como en las galerías de régimen cerrado y había cierto ir y venir  antes de dormir. Como cada noche, a las doce ya estábamos dormidos.

Unos fuertes gritos nos despertaron poco antes de las dos y cuarto de la madrugada. Son algo intrínseco a los muros de la cárcel y te puedes llegar a acostumbrar a oírlos desde la cama, así que la alarma no saltó hasta que Javier abrió nuestra puerta avisándonos de que Kike estaba muy mal, que había sufrido un ataque. De inmediato salimos al pasillo  donde algunos presos habían acudido igualmente alarmados y entre varios sacaron a Kike, inconsciente, de su celda. El funcionario de servicio en la sección abierta ya había sido avisado para que llamase a algún servicio médico de la prisión y, siendo patente la gravedad de la situación, a una ambulancia que lo llevase a un centro hospitalario; pero simplemente se dedicaba a observamos a unos metros y a disimular su nerviosismo y su incapacidad de enfrentarse a esta situación. Como estábamos seguros de que las asistencias tenían que estar llegando, entre varios presos bajamos a Kike con un colchón hasta la salida del pabellón, una simple puerta con llave que daba directamente a la calle y que el carcelero mantenía cerrada. Javier intentó a su vez acceder al teléfono público del pabellón para llamar a urgencias y el funcionario se lo impidió con un contundente «¿pero dónde te crees que estás?, aquí no se hacen así las cosas». Instamos de nuevo al carcelero para que volviera a llamar al médico y a la ambulancia mientras Fernando intentaba realizar improvisadas maniobras de reanimación a Kike, que había perdido el pulso. Pasaban ya tres cuartos de hora desde la primera alarma y allí no venía ninguna ayuda. Un preso, que tenía el coche con el que a diario se iba a trabajar aparcado justo fuera, se brindó a llevar él mismo al enfermo al hospital y recibió del funcionario una negativa entre irónicas muecas.

A las tres y diez hizo aparición otro carcelero y el jefe de servicio que, ante el estupor de todos nosotros, llegó a la conclusión de que había que llamar a una uvimóvil y así lo hizo. Había transcurrido casi una hora y Kike no sólo no había recibido ninguna asistencia, sino que ni siquiera la habían solicitado desde la prisión. De hecho, el parte de intervención del cuerpo de bomberos que recibió la llamada y que mandó la ambulancia refleja claramente la hora del aviso: 3h. 11m. del dos de septiembre.

A las tres y cuarto hizo acto de presencia el médico de la cárcel, don Maximiliano, con un cigarro en una mano y nada en la otra. Se agachó ante Kike, le tomó el pulso con dos dedos y preguntó: «¿Este chico se pincha?». Sin poder salir de nuestro asombro lo negamos categóricamente y él respondió: «Ya se verá en la autopsia». Esas palabras y esa actitud fueron la única asistencia médica que la cárcel ofreció a Kike.

A las tres y veinticinco apareció la uvimóvil de bomberos y entraron dos ATS provistos de guantes de goma que le tomaron el pulso, miraron sus pupilas y solicitaron una camilla. Como no cabía por la puerta  entre varios lo sacamos a la calle y al depositarlo en la camilla el funcionario jefe de servicio frenó la carrera hacia la ambulancia, entorpeciendo la labor del personal sanitario, para tomar las huellas de Kike, procedimiento habitual cuando un preso sale de permiso. Lógicamente le recriminamos esa acción en tan crítico momento y su respuesta fueron amenazas e insultos, reflejo de la calaña de ese personal del que depende la seguridad dentro de la cárcel y que es capaz de intentar salvarse las espaldas y falsear pruebas para hacer creer que Kike salió con vida del centro penitenciario.

Cuando la ambulancia partió hacia el hospital, una media hora después (durante la cual, según consta en el parte de intervención de los bomberos, realizaron diferentes maniobras de reanimación sin conseguirlo) y todavía con los nervios a flor de piel sin acabar de creer la pesadilla que acabábamos de vivir, conservamos la sangre fría para hacer un relato por escrito de lo sucedido, ordenando las escenas y apuntando las horas en las que todo había pasado. Haciendo uso de ese mismo teléfono que antes nos prohibieron utilizar para llamar a los servicios de urgencias, localizamos a Martín, compañero insumiso en libertad y que había coincidido en prisión con Kike. A esas horas de la madrugada Martín fue al hospital y a las ocho de la mañana ahí estaba, en la puerta del talego para informamos de que Kike había ingresado cadáver y que su familia, sus hermanos, estaban ya al tanto de la triste noticia.
Desde esa misma tarde y desde la Asamblea Ciudadana de Apoyo a la Insumisión se lanzó una campaña de denuncia de lo sucedido y de exigencia de responsabilidades, tomando entonces la decisión de emprender acciones legales contra la cárcel por omisión de socorro y negligencia. Mientras nuestros mensajes y comunicados eran escrupulosos y ciñéndose siempre a la realidad de cómo se produjeron los hechos, la prensa ya desde el día 3 de septiembre daba la versión oficial según las fuentes de la Delegación de Gobierno: se decía que Kike se sintió enfermo alrededor de las dos de la madrugada; sus compañeros avisaron a los servicios médicos del centro que le atendieron inmediatamente y, al no poder reanimarle, avisaron a la uvimóvil de bomberos, que luego trasladó al joven al hospital Miguel Servet, donde murió. La consigna que teníamos era, pues, centrarnos en la realidad de los acontecimientos, en las horas en las que sucedió todo, ya que cualquier otra versión se caería por su propio peso y, destapando a los responsables, nunca a otro preso se le volvería a omitir el auxilio.

La Asociación de Familiares de Insumisos de Aragón (inscrita en el registro de asociaciones del Gobierno Civil) presentó, con fecha de 20 de octubre de 1997, una querella criminal en ejercicio de la acción popular por los presuntos delitos de omisión del deber de socorro e imprudencia profesional contra la persona que, en la fecha de los hechos, asumía las atribuciones propias del director del centro penitenciario, contra el jefe de los servicios médicos y contra quienes pudieran resultar afectados por estos hechos, así como la petición de toma de declaración de las personas querelladas, del jefe de servicios con turno esa noche, del funcionario encargado de la sección abierta aquél día y del médico de la prisión. Por su parte, los familiares de Kike iniciaron otro proceso por lo contencioso administrativo por responsabilidad patrimonial de la Administración Penitenciaria.

El 9 de diciembre de 1997 se recibió el resultado de la autopsia donde se apuntaba que la muerte fue por ingestión de arsénico, accidental o conscientemente, concentrándose en sangre en niveles superiores a una intoxicación aguda. Con fecha del 16 de febrero de 1998, el juez de instrucción n° 7 dictó un auto en el que decretaba el sobreseimiento y archivo de las diligencias, sin realizar las pruebas solicitadas, basándose en que, dadas las circunstancias, el interno hubiera muerto con médico o sin él y adjuntaba varios folios con los resultados de la autopsia.

Cuatro días después, el 20 de febrero, se recurrió el auto apuntando nuevamente a la presunta negligencia profesional y omisión del deber de socorro o auxilio, independiente del resultado de muerte, máxime siendo interno de un centro penitenciario. Y con fecha de 3 de abril, la Audiencia acaba desestimando el recurso remitiendo al anterior auto del juez de instrucción y decretando sobreseimiento y archivo de las actuaciones.

Hasta este momento, el clima que se respiraba entre los funcionarios de la cárcel de Torrero era de desconcierto, se sabían culpables de aquella negligencia y eso se transmitía en el trato hacia los insumisos, siempre de cierta chulería y durante ese tiempo de sorprendente respeto. Pero con la sentencia de la Audiencia volvió la normalidad… Así, la vela que cada noche de lunes poníamos en la puerta del chabolo de Kike (desocupado durante bastante tiempo) pasó de ser respetada a ser requisada con amenazas de parte sancionador.

La noticia de la muerte de un insumiso en prisión corrió como la pólvora y en diferentes ciudades de todo el Estado se produjeron movilizaciones de protesta. Incluso en las más altas instancias políticas, hasta que no se decretó el sobreseimiento, no sabían cómo atajar el tema. Mayor Oreja, el entonces Ministro de Interior del gobierno del PP, en comparecencia el 17 de septiembre en el Congreso ante pregunta de una diputada de Eusko Alkartasuna manifestó que referente a lo sucedido en la cárcel de Torrero no dudaba de la profesionalidad de sus funcionarios y que, además, según sus informes, Kike era un preso que no había dado ningún tipo de problemas, correcto, educado e incluso que su aspecto no correspondía con el prototipo de insumiso…

También en enero, en abril y en septiembre del 98, ante consultas de diputados del PAR, de NI (Nueva Izquierda) y de IU se preguntó al Ministerio de Interior sobre las circunstancias de la muerte del insumiso. En esas comparecencias se hacía referencia a una Información Reservada que, a instancia del Director General de Instituciones Penitenciarias, se practicó en la cárcel zaragozana; en ella se reflejaba que no sólo el director del centro tomó declaración a los funcionarios y al médico e intentó hacer lo mismo con el compañero de celda de Kike (que dijo que lo que tuviera que declarar lo haría ante el juez), sino que lo más asombroso es que tanto Instituciones Penitenciarias como el director de la cárcel contactaron con el Juzgado de Instrucción n° 7 para obtener información sobre las diligencias previas que se estaban realizando.

En marzo de 1999 la Asociación de Familiares compareció ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cortes de Aragón para solicitar el apoyo de los grupos parlamentarios a un amplio dossier con toda la documentación recopilada sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Kike y que se remitiría al Defensor del Pueblo y al Consejo General del Poder Judicial para reabrir y examinar el caso. Todos menos el PP parecieron dar su apoyo, lo que significaba un respaldo de las Cortes a la iniciativa (como así publicó la prensa). La sorpresa nos la llevamos cuando, al solicitar las actas, resultó que el apoyo que nos habían dado era moral, y que las Cortes Aragonesas no nos respaldaban… De todas formas, una representación de la Asociación de Familiares y del colectivo de insumisos tuvimos una entrevista en el Consejo General del Poder Judicial con un senador del PNV que, si bien en principio parecía interesado, resultó no estar al tanto del dossier que le habíamos remitido y acabó afirmando que si el juez de instrucción había sobreseído el caso no había nada que hacer.

Hasta ahí la historia de lo sucedido y del tortuoso embrollo jurídico-político que nos llevó a ninguna parte. Hasta ahí las escasas esperanzas que el sistema político y el judicial nos inspiraban para denunciar el triste final de un compañero insumiso que la cárcel nos devolvió muerto; hasta ahí la confianza en que la Administración fuera capaz de sanear sus cloacas para que nada parecido volviera a suceder. Era, pues, necesario este relato para que no se olvidara lo que pasó esa madrugada del dos de septiembre y cómo ese sistema que nos encarceló durante una década, fue incapaz de ayudar a Kike, ni antes ni después de su muerte. Nos queda la verdad y el recuerdo gracias en parte al gran trabajo de Asun, de la Asociación de Familiares, que se echó a la espalda el proceso, recopiló toda la documentación, redactó los informes y se entrevistó con políticos y burócratas de toda índole.
Salud e insumisión.

Guillermo A. Ladrero

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HOMENAJE POPULAR A VICENTE BASANTA https://sindominio.net/zaragozarebeldehomenaje-popular-a-vicente-basanta https://sindominio.net/zaragozarebeldehomenaje-popular-a-vicente-basanta#respond Sun, 04 Feb 1996 17:52:20 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=399

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La propuesta inicial surge de CGT en Madrid que la plantea a Baladre (Coordinación Estatal de Iniciativas de Lucha Contra el Paro, la Pobreza y la Exclusión Social, que surge en 1990 y sigue existiendo).  Baladre aprueba la iniciativa y se empieza a trabajar y extender la idea. Al final los colectivos convocantes fueron, entre otros, CGT, Baladre, ESK-Cuis, Foro Alternativo Contra la Europa del Capital, Aedenat, CAES, Liberazión, IU, Espacio Alternativo, STES, SOC….

Todos bajo el lema común: “Ponte en marcha contra el paro”.La marcha fue parte de la Campaña Contra la Europa del Capital, en la que también se realizó el foro alternativo La Otra Cara del Proyecto Europeo, del 11al 16 de diciembre, y una manifestación estatal en Madrid, el 17 de diciembre del 95. Todo ello como respuesta a la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión, que fue en las mismas fechas.
La marcha estuvo organizada en tres columnas que partían de tres puntos diferentes del Estado para confluir en el mismo destino, Madrid: la Columna Solidaridad desde Andalucía, la Columna Mediterránea desde Valencia y la Columna Internacional desde Vitoria-Gasteiz. En ésta nos integramos la gente de Aragón a su paso por Burgos.
En Zaragoza se constituyó una coordinadora con el nombre de Iniciativa Ciudadana Contra el Paro, la Pobreza y la Exclusión Social para trabajar la campaña. Se hicieron varios actos de presentación, charlas, una manifestación y se colaboró activamente en la organización de la marcha, sobre todo por parte de CGT, que aportó un número importante de afiliados que hicieron el recorrido desde Burgos a Madrid.

Cada día se tenía establecido el recorrido, el número de kilómetros y el punto de llegada y descanso. Las organizaciones implicadas de cada uno de los pueblos o ciudades a las que llegábamos se habían encargado de realizar una movilización y campaña informativa previa, así como de implicar a las instituciones y ayuntamientos para que cedieran comedores o polideportivos para dormir.
Hubo anécdotas dignas de mención, como por ejemplo la de un pueblo próximo a Valladolid cuyos gobernantes consideraron a los marchistas como atajo de vagos y se negaron a ceder ningún espacio para pernoctar en su localidad. De forma espontánea los marchistas ocupamos el ayuntamiento, escandalizando a los funcionarios, y de allí no nos movimos hasta que se nos cedió un polideportivo.
Había un participante que padecía apnea del sueño y aquello era tremendo. Cuando se quedaba sin respirar le despertábamos pensando que se nos moría y cuando soltaba el ronquido era él quien despertaba a todos los demás. Al final decidimos que durmiera en los baños para que todos pudiéramos descansar.
Otra historieta estuvo protagonizada por Nacho Barrios, de Zaragoza, del colectivo Rebel y uno de los fundadores de Rasmia. Entonces no llegaría a los 20 años y, el último día, cuando estábamos entrando en Madrid flanqueados por un dispositivo policial bestial, pasamos frente a la sede del CESID (actual CNI) y  no se le ocurrió otra cosa que ir a la valla del CESID, en plena época del debate sobre los encubridores y creadores de los GAL, y hacer una pintada cuyo texto exacto no recuerdo, Galindo torturador o aquí se tortura o CESID= GAL, o algo así.
Hubo un revuelo policial tremendo y casi acabamos a palos, pero todos nos volcamos en proteger a Nacho y conseguir que se escabullera de la detención. Alguien se cambió la ropa con el, nos deshicimos del spray y lo colocamos por el centro de la marcha rodeado de gente.
Uno de los aspectos más destacables fue la solidaridad y apoyo mutuo que se generó, así como la diversidad reinante en perfecta armonía: allí había viejos, jóvenes, ocupas, sindicalistas, parados, universitarios, precarios….

Amalia Izquierdo

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DOS GOTITAS DE AGUA INSUMISA EN LOS 90, EL RÍO EBRO GRITABA DESOBEDIENCIA Y ANTIMILITARISMO AL PASAR POR EL PILAR https://sindominio.net/zaragozarebeldedos-gotitas-de-agua-insumisa-en-los-90-el-rio-ebro-gritaba-desobediencia-y-antimilitarismo-al-pasar-por-el-pilar https://sindominio.net/zaragozarebeldedos-gotitas-de-agua-insumisa-en-los-90-el-rio-ebro-gritaba-desobediencia-y-antimilitarismo-al-pasar-por-el-pilar#respond Wed, 09 Mar 1994 12:00:56 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=487 1.- Lunes 16 de mayo de 1994. Son las once de la mañana, estamos en el altar de la Parroquia de San Agustín, en el zaragozano barrio de San José y vamos a celebrar una rueda de prensa tres insumisos presos en la cárcel de Torrero. Pitu, Chabier y yo estamos realizando el primer plante al tercer grado penitenciario. El 15 de mayo de 1994, coincidiendo con el Día Internacional de la Objeción de Conciencia, teníamos que ir a dormir a la sección abierta de la cárcel (el llamado tercer grado) y no hemos ido. Nos hemos encerrado, expectantes y con algunos íntimos, en un cuarto de la parroquia y ahora vamos a hacer público este plante.  Las semanas anteriores hemos hablado con los párrocos responsables, Teodoro y Ramón,  y nos prestarán los locales parroquiales.

Agua Insumisa

En el escrito que hemos repartido a la prensa decimos que desobedecemos el tercer grado penitenciario porque “no queremos una respuesta judicial individualizada que ablande la represión sobre la insumisión, sino una solución política que reconozca el carácter colectivo del movimiento de objeción u insumisión y que recoja las demandas de desmilitarización y de rechazo al servicio militar apoyadas por el sentir mayoritario de la sociedad”. Decimos también que lo hacemos a cara descubierta, nuestra desobediencia civil, nuestra insumisión al servicio militar, siempre ha sido así; asumiendo consciente y responsablemente el riesgo que nos puede acarrear, hacemos pública nuestra decisión y además la hacemos colectivamente. Hemos elegido este lugar de culto para el encierro “porque simpatizamos con su constancia en la defensa de las libertades ciudadanas desde la dictadura franquista hasta nuestros días, por su especial significación en las vidas de los ciudadanos y ciudadanas y por representar un espacio abierto a la reflexión, al apoyo mutuo y al cuestionamiento de la injusticia social. Sentimos así que esta casa también es nuestra casa y en estos momentos de especial riesgo para nuestra libertad y de profundo compromiso social personal esta iglesia nos recibe y nos refugia de nuestros perseguidores”.

Nuestro encierro público y pacífico duró hasta el 20 de mayo de 1994 y recibimos amplias muestras de apoyo y solidaridad de gentes y organizaciones diversas. Se consiguió llamar la atención tanto de organizaciones como de personas, y que la sociedad se preguntara un poquito más sobre el por qué y para qué de los ejércitos.  Nuestras previsiones se cumplieron y el día 20 fuimos detenidos por la policía secreta en la iglesia, conducidos a la comisaría del paseo María Agustín y después de ficharnos nos condujeron al juzgado, que decretó prisión y vuelta a Torrero, donde nos tuvieron varios días en celdas de aislamiento y luego regresión al segundo grado penitenciario, primera galería. Posteriormente, nuevo juicio por el delito de quebrantamiento de condena y nueva sanción esta vez de un mes más de cárcel que hubo que cumplir.
Creo que estos actos reflejan perfectamente lo que supuso la insumisión, uno de los mejores gestos por la paz que tuvieron lugar desde 1989, hasta la desaparición del servicio militar obligatorio (y su sustituta Prestación Social Obligatoria, en diciembre de 2002, fecha del último reemplazo). La insumisión fue el rechazo expreso, público, pacífico y colectivo al cumplimiento del Servicio Militar, o de su sustituta Prestación Social, por razones de conciencia pacifistas y antimilitaristas. Fue un clásico acto de desobediencia civil, nosotros incumplíamos estrictamente (y de forma precisa) las leyes penales y además asumíamos su cumplimiento estricto. En aplicación de las leyes, las consecuencias eran represivas, detenciones, juicios y cárcel (y otros castigos posteriores). Esas consecuencias eran inaceptables para una sociedad muy contraria al servicio militar obligatorio (todas las encuestas reflejaban porcentajes de rechazo superiores al 75% contrarios a la mili).

La credibilidad de nuestro movimiento insumiso fue enorme. Fuimos consecuentes con nuestras conciencias, pasara lo que pasara, creíamos en el pacifismo, no colaborábamos con lo militar y no íbamos a la mili. Estábamos dispuestos a ir a la cárcel, si nos obligaban. Había razón y queríamos justicia. Acertamos totalmente con  la desobediencia civil y con la no-violencia. El método y el fin eran acordes: caminos de paz para fines de paz.

La insumisión admitía diferentes y variados compromisos, unos más arriesgados y otros menos, pero todos sumaban. Fue el símbolo del pacifismo del momento. Hasta el lenguaje es acertado, la palabra es positiva, juvenil y rebelde. El movimiento desarrolló una gran imaginación en las actividades.
Tal vez éramos ingenuos e imaginábamos todo un mundo en paz y lo veíamos cerca, además. Nuestros objetivos finales eran nobles, enormes y grandiosos: desaparición de los ejércitos, y cambios sociales radicales y profundos. Todo lo que conseguíamos y conseguiríamos era poco o nada ante tamaños objetivos.

2.- Hoy es 11 de noviembre de 1994 y estamos los tres en la celda 72 de la primera galería de la cárcel de Torrero. Son las tres y media y descansamos sobre las literas del chavolo. De improviso, sigilosamente y sin llamar, entra un Jefe de Servicio (acuérdate cabrón) junto con un boki   y nos dice: –“ la gracia ya está hecha, lo habéis conseguido y ahora ¡por favor…¡ ¿por qué no nos dais la pancarta?”. Sin movernos, cada uno desde nuestro camastro, tranquilos, y yo diría que vacilones, le comentamos “que no sabemos de lo que nos habla”, “que nosotros también nos hemos sorprendido esta mañana al ver El Heraldo y ver la portada con una foto nuestra en el patio de la primera galería con una pancarta que decía “Insumisos en Huelga de Hambre”, que “vete a saber que ahora con los ordenadores se pueden hacer montajes fotográficos increíbles”, “que nos encantaría ayudarle pero que allí no hay ninguna pancarta, que ya sabemos que es ilegal y nosotros por nada del mundo haríamos algo ilegal”, que “si quiere le ayudamos a encontrarla pero que nos tememos que no aparecerá porque no está”…y se tuvo que ir y todavía estará buscando la pancarta y creo que aquí tampoco voy a contar lo que hicimos con ella por si lo lee que siga buscando. El día de antes, 10 de noviembre de 2007 a las once y media de la mañana habíamos sacado una pancarta con el texto “Insumisos en huelga de Hambre”. El acto estaba coordinado con periodistas que a esa hora se subirían al edificio de enfrente del talego, nos harían unas señas y nosotros la mostraríamos unos breves instantes. Tuvimos que rogarle a un colega preso que le pidiera al boki, que vigilaba el patio-frontón, que le abriera la puerta de acceso a las celdas y así dispondríamos de unos pocos minutos sin funcionarios. Salió perfecto, incluso en esos breves instantes hubo presos que aplaudieron. Ellos se enteraron de la noticia cuando leyeron el periódico al día siguiente, como el resto de los ciudadanos. Les imagino como mínimo sorprendidos, incluso quiero pensar en llamadas desde el ministerio… Luego nos registraron la celda, sin nuestra presencia, y nos requisaron un objeto prohibido -unos naipes- y nos castigaron con varios fines de semana en celdas de aislamiento. Nosotros llevábamos ya varios días en una Huelga de Hambre.

He ingresado en la  prisión de Torrero tres veces por la insumisión: la primera, en 1991, estuve once días en prisión preventiva en régimen de aislamiento en el Pabellón Celular; la segunda, desde febrero de 1994 hasta febrero de 1995, en tercer y segundo grado en la segunda y primera galería y la tercera en ese mismo año 1995 donde permanecí veinte días aproximadamente.

Los recuerdos más intensos, no los más numerosos claro, fueron los de la primera vez, el encarcelamiento fue inesperado y forzoso, la detención en mi casa, imprevista e inoportuna, el pase por la comisaría de María Agustín para el fichaje, con un trato policial correcto y el posterior aislamiento en Torrero y la kunda-traslado a la prisión militar de Alcalá Meco allí también aislado de los presos-soldado y compartiendo prisión con el golpista Tejero, que como me explicó el capellán castrense, “lógicamente él está en un recinto especial”. Estos días fueron de soledad absoluta las veinticuatro horas, sólo interrumpida por la rutina de los numerosos recuentos, las visitas de abogados ¡por fin alguien cercano!, las salidas en solitario al patio del celular, pequeño, amurallado que sólo deja ver el cielo allá en lo alto, a diferentes horas del día o de la noche y durante una hora dando paseos carcelarios de pared a pared, buscando un ángulo ciego a la mirada de los bokis. En esos pocos días mi comunicación con las personas de los alrededores no pasaba de la contestación en los recuentos, de pedir algo de ropa y materiales de lectura y escritura a los funcionarios y una vez que  alguien de la celda del piso de arriba gritó al aire demandando conversación con quien quisiera y yo se la ofrecí. – ¿Hay alguien por ahí? -…Hola… Soy Txabi, el insumiso, -estoy aquí abajo según oigo tu voz estás por arriba ¿necesitas algo?-, no gracias yo tengo de todo o sea que si necesitas algo pídemelo, repito tengo de todo, o sea que pide lo que quieras, -ostia con el insumiso dice que tiene de todo, aun nos dará una alegría el tío, ahora mismo te mando un carro y pones lo que sea-. Baja unas gafas atadas a una cuerda hecha con un trozo de sábana, las balancea y yo las cojo como puedo,  le ato un plátano y oigo que dice lo que pesa y cuando lo sube me pregunta si hay algo dentro, le digo que hay lo que se ve, pero qué broma es ésta, pero… este insumiso de qué va…  Una verja con lunares y su efecto mariposa me permitía observar de lejos el patio de la segunda galería, ver los paseos de pared a pared de los colegas presos. Un día vi a una mujer haciendo calceta rodeada de hombres en una conversación entretenida entre risas.

La segunda vez que ingresé en prisión la volví a ver en la segunda galería, y la conocí, era Juani, amable, divertida, inteligente, de nuestra edad,  que había gastado más vidas que cualquiera de nosotros. Era muy gracioso verla los domingos caminando por las galerías, con una campana anunciando la misa y luego haciendo las veces de monaguillo. Juani hacía su vida entre la calle y la cárcel y su cuerpecito enfermo trataba de mostrarse siempre cuidado y delicado, claro que allí era casi imposible para ella conseguir unas pocas pinturas y cremas. En la calle coincidimos varias veces, esperando visitas a presos, siempre impecablemente vestida, intentando visitar a su novio, y la última vez en La Madalena cuando ya no era ni cuerpecito.

El cumplimiento de condena como insumiso, condenado a 1 año de prisión menor sucedió siendo ministro de Justicia nuestro actual alcalde Juan Alberto Belloch y gobernando el PSOE con mayoría absoluta  y con la razón de estado.

Contar lo que era la prisión de Torrero en esos años es difícil y más resumir en pocas líneas todo un año de vida carcelaria. Sinceramente los insumisos éramos bichos raros en la cárcel, empezando por nuestro delito, por el motivo por el que estábamos allí. Curiosamente si se le preguntaba a cualquier preso por qué estaba allí te decía que  no lo sabía, que por nada,  hay que tener en cuenta que la mayoría esperaba para ser juzgada, y nosotros no teníamos ningún problema en decirlo: por no hacer la mili y alguno respondía que eso no era nada, que algo más  habrás hecho. Creo que el equipo de fútbol de la cárcel resume bien el personal que nos juntábamos por el patio, en un espectacular partido -que se jugó en el frontón-patio de la primera, por la festividad de la Merced en septiembre- de internos contra el equipo de la Cruz Roja; estábamos dos insumisos, un etarra y el resto jóvenes con pequeños delitos y que para ese día se habían “colocado” con el fin de jugar mejor como certificaba el brazo que nos enseñaban. El perfil medio de un preso era una persona joven, de barrio, con ingresos familiares medios bajos, con algún desajuste familiar, estigmatizado por la ilegalizada heroína , marginado por pequeños delitos relacionados con el trapicheo de drogas ilegales, que rodean el conseguir las dosis, envuelto en un círculo cerrado de la calle y los ingresos a la cárcel. Ese perfil la cárcel lo agigantaba, pues una de las paradojas más grandes de la prisión es que todos estábamos allí por el estricto cumplimiento de la legalidad vigente, es decir todos estábamos en cumplimiento  de la ley, si se me permite, todos éramos delincuentes y la ley dice que la cárcel y la institución de la cárcel es precisamente la máxima incumplidora de la legalidad vigente, la de Torrero no cumplía con la ley penitenciaria, nosotros cumplíamos con la ley pero la cárcel no cumplía la ley.  La condena implicaba estar  privado de libertad, pero no de todos los demás  derechos que deberían permanecen intactos y plenos no sometidos a la burocracia o  a la buena voluntad de un funcionario. Y no hablamos de grandes derechos, que también, sino del hacinamiento: en cada celda de 12 m2, en vez de una persona estábamos cuatro, cinco y hasta seis, acumulados en literas de tres en tres, según la época del año, con un agujero por WC separado por una cortinilla. O aquella vez donde después de reiteradas peticiones e instancias con el fin de conseguir unas sillas, las compramos a un indigente por dos cajetillas de celtas con filtro. O los locutorios de visitas que servían para todo menos para comunicarse… y la lista sería larga. Si la finalidad de las prisiones es la reinserción social, castigar al delito y no al delincuente, parece claro  que la cárcel era no sólo un paréntesis para salir a la calle dispuesto a un cambio en la vida, sino una agravante en la marginación: separaciones familiares, aislamiento social, desarraigo laboral,… La cárcel era un castigo exclusivamente. La cárcel desde este punto de vista es un fracaso que nos permite saber quienes son los malos y tenerlos encerrados y maltratados, supongo que eso nos da seguridad y nos auto complace.

Yo estuve preso, pero bastante “privilegiado”. Estaba allí por ser consecuente y acorde con mi conciencia antimilitarista, tenía el privilegio de poder elegir y escogí la insumisión y la cárcel a sabiendas, y creo que no hay cosa que proporcione mayor satisfacción que el poder actuar en un momento dado acorde a tu conciencia. Mi estancia en prisión servía de apoyo moral para la causa del pacifismo radical, contaba con el apoyo y la credibilidad social, mayoritariamente contraria a la mili obligatoria, que era la causa que me llevaba a mí a prisión. Contaba con  la simpatía y el respeto de mi familia, con un grupo de apoyo personal formado por mi compañera, colegas de trabajo, amigos personales,  que me escribían, mandaban regalos en los paquetes, me mimaban, difundían mis escritos y mi causa insumisa… en fin, que con un gesto que me parecía pequeño y bello caminaba, junto con los otros insumisos, dentro de un movimiento general que con variados esfuerzos y compromisos pretendíamos una de las causas más nobles para la humanidad, la paz.

Por supuesto fuimos rebeldes y desobedientes, también dentro de la prisión, hicimos una huelga de hambre de veintiun días y con cuatro litros de agua al día perdí doce kilos, con el fin de exponer públicamente la causa insumisa, toda una experiencia. En torno a las condiciones en Torrero presentamos muchísimas reclamaciones de todo tipo, recuerdo que siempre ponía las coletillas “es de justicia entre personas” o “yo estoy encarcelado en cumplimiento estricto de la legalidad espero que la prisión cumpla la ley conmigo”, la mayor parte de las veces tropezamos con la rutina funcionarial, con la crueldad de la burocracia administrativa, con años y años de desidia o el incumplimiento de los responsables penitenciarios.

Elegimos un tema de denuncia como eran los desnudos humillantes a que sometían a los presos con posterioridad al vis a vis y fue una de las veces, hay más ejemplos, donde al negarnos comprobamos hasta dónde llegaba un funcionario en el cumplimiento del deber, cómo emplearon la “violencia necesaria y precisa” cómo nos humillaron desnudándonos por la fuerza bruta, para cumplimentar ese deber,  ya lo decía W. Benjamín “lo peor es que torturaban y mataban funcionarios que estaban cumpliendo con su deber” o ya me lo dijo un Jefe de Servicios:”Torres mas altas que tu ya han caído en esta prisión”; “eso seguro -le dije- e igual dentro de un tiempo te suplico la injusticia que ahora me ofreces, pero ahora no me muevo ni un ápice de mi posición”.

En fin nunca creímos que podríamos derrumbar los muros de la cárcel de Torrero, más fácil, luego han caído por necesidades urbanísticas, sólo nos aprovechamos de nuestra credibilidad social para reclamar un poco de dignidad y humanidad hasta con los malos. Los muros de la prisión eran demasiado altos pero a la vez nuestro instinto rebelde, y crítico tenía el marco ideal para cuestionar la prisión, su existencia misma, a los funcionarios su trabajo, al educador, al asistente social, al psiquiatra, al director, al juez de vigilancia,… al fin y al cabo cobraban por hacer algo. Además tratábamos de sobrevivir y de salir ilesos o con el menor daño posible de la Avenida de América.

Txabi Urra

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BAJADA DEL CANAL https://sindominio.net/zaragozarebeldebajada-del-canal https://sindominio.net/zaragozarebeldebajada-del-canal#respond Wed, 06 Mar 1991 18:49:21 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=424 See image gallery at 192.168.122.201] ]]> https://sindominio.net/zaragozarebeldebajada-del-canal/feed 0 LA COORDINADORA MAS ALLÁ DEL TERCER CINTURÓN https://sindominio.net/zaragozarebeldela-coordinadora-mas-alla-del-tercer-cinturon https://sindominio.net/zaragozarebeldela-coordinadora-mas-alla-del-tercer-cinturon#respond Sun, 09 Sep 1990 11:40:42 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=473

Al mantener una asamblea todos los miércoles durante todo el año, la Coordinadora contra el Tercer Cinturón, integrada por miembros de las tres asociaciones de vecinos (Torrero, Venecia, La Paz), personas del barrio y gente en general, pasó a ser la organizadora de todos los eventos públicos de las agrupaciones que la integrábamos y comenzamos a adentrarnos en todos los temas que éramos capaces de seguir o de dar algún tipo de respuesta.

Nos inventamos, para empezar, la “República Independiente de Torrero” que dio unas señas de identidad al barrio increíbles. Fue una idea genial . A través de ella, pisando un campo medio legal, medio ilegal, nos solidarizamos con causas tan dispares como la lucha antitrasvase, la zapatista, los Solidarios de Itoiz, la Paz (vino Alemani al acto), contra Pinochet, etc. Por cierto que el primer acto de la República Independiente fue espectacular pues en la plaza de las Canteras, instalación de una gran bandera republicana incluída, se oyeron a todo volumen los tres himnos que más le gustan a la derecha reaccionaria, me refiero al “Himno de Riego”, “La Internacional” y “A las Barricadas”. Ese día, concretamente un 28 de Diciembre (lo elegimos a propósito), los vecinos alucinaban. Nombramos presidente de la nueva República al Cantero -una escultura  instalada en la plaza como recuerdo al pasado del barrio- por no equivocarse nunca (es evidente, pues es de piedra) y lo vestimos con frac, sombrero de copa y una banda con los colores republicanos. Se leyó un manifiesto crítico, muy mordaz, alternativo, con varios puntos a modo de constitución. Después se eligieron los primeros embajadores para todo el mundo mundial. Como siempre e ntencionadamente, lo lúdico acompañaba la crítica y la protesta. Una vez desaparecida la Coordinadora, la continuación de este acto se ha vuelto más recordatoria de los valores republicanos de los años treinta desviándose así de los objetivos que la originaron.

La hoguera de San Antón, que tradicionalmente realizaba Venecia, fue un escenario “reinventado” al otorgar las “Llaves de la República” y el “Mostrenco del año”, premios que concedía la Coordinadora, a lo positivo y negativo. Las Llaves se dieron a dos libertarios del barrio (muy emotivo), a Carmen Magallón, a Cano y Charo Pérez, etc. De lo segundo, la CHE (concretamente Pérez Anadón) fue la primera en recibir la hucha en forma de “tocino de cerámica”… hubo muchos otros.

En la Paz se organizó la Hoguera del Solsticio de Verano (la de San Juan) donde alguna vez quemábamos “en efigie” (así lo denominaba el “santo” tribunal de la inquisición) a la figura política que se había “desmadrado” especialmente, como le ocurrió al bueno de García Atance (concejal del PP).
Colaboramos con dinero y con pegada de carteles y visitando a los huelguistas de Donuts. Ellos decidieron elegir nuestro cartel para hacer miles de ellos y pegarlos por toda Zaragoza.
Junto a los del “no” a la cárcel de Zuera, ecologistas e insumisos se formó la “Plataforma por la participación ciudadana” que desembocó en otra manifestación de varios miles de personas en el centro de la ciudad exigiendo precisamente participación, o sea, democracia; actos en favor de los insumisos alrededor de la cárcel de Torrero con la puesta de cientos de velas en la fachada del edificio, sobre todo cuando sucedió algo terrible, la muerte de Mur Zubillaga en la misma prisión; fuimos promotores de la Plataforma contra la impunidad (por el enjuiciamiento de Pinochet), de donde surgieron varios actos de protesta en el centro de la ciudad, como la de poner cruces en la zona ajardinada de la plaza Aragón… y muchas acciones más.

No me quiero dejar una lucha que ganamos y fue evitar el esponjamiento de la calle San Marcial. Se pretendía hacerla desaparecer  para crear una vía urbana más ancha, los vecinos se opusieron y la Coordinadora echó toda la carne en el asador. En la FABZ se citaron a los alcaldables, estábamos en plena campaña electoral y los representantes de los partidos que estaban a favor recibieron unas críticas feroces, fortísimas, así que, cuando salió Atarés de alcalde no se continuó con el proyecto. Y aquí me paro, pues hubo muchos más.

Como ya he indicado antes, ciertos actos abren nuevos caminos para seguir profundizando, así nombrar embajadores de la República a Víctor Frago y José Luis Martínez por su protesta ante la embajada mejicana en Madrid, dio paso a un hermanamiento con un pueblo de Chiapas y a varias cenas solidarias para recaudar fondos y mandarlos allí. La primera entrega la hizo en mano el compañero Maicas y como “recibí” guardamos una hoja de papel cuadriculado con un texto escrito a mano y la firma del responsable chiapaneco.

Insumisos, cárcel de Zuera (estuvimos con los encerrados), lucha antiglobalización (manifestación, pintada recordando a Basanta en las paredes de la cárcel de Torrero, “desaparición” del monumento a la Legión…) son algunas muestras de nuestra incursión en muchos otros asuntos.

Como veis, lo que de inicio fue un tema de urbanismo y medio ambiente desembocó en una toma de conciencia y en adoptar posturas divergentes y muy críticas con las oficiales. Escritos, panfletos, revistas, manifiestos, valoraciones, etc, salpicaron al barrio con nuestra manera de ver las cosas y, además, nos comprometíamos con algún acto público. Aunque no dejara de ser meramente simbólico, la utopía es posible, éramos los defensores de las causas perdidas, pero nobles y justas.

Este espíritu nos llevó a apoyar a los habitantes de Santa Liestra en su lucha contra el embalse. Previamente habíamos nombrado embajadora de la República a María, una mujer de setenta y tantos años acusada de “dejar fuera de combate” a tres madelmanes de la guardia civil rural, de lo cual fue juzgada y multada en una cuantía de quince mil pesetas, algo verdaderamente vergonzoso. De todo esto surgió una comida en el pueblo, subimos alrededor de treinta personas desde Torrero, y  unas plantaciones simbólicas de hermanamiento tanto en Santa Liestra como en Torrero (teóricamente el árbol se debería haber plantado en el parque de la Paz).
Las ideas iban fluyendo continuamente -a veces era necesario elegir entre varias opciones- y, sobre todo, las concebíamos para reivindicar, pero también para pasarlo bien, para crear comunidad. Reflexión y acción eran las dos caras de la reivindicación y del lado lúdico, de la argumentación y de la postura desafiante. Para que los actos llegaran a buen puerto había que trabajarlos, pensarlos bien, para lo cual había compañeros como Juancho, un artista en trabajar maquetas de madera o con el ordenador, como Vicente siempre dispuesto a echar una mano, lo mismo que Maru, Arsenio, los Gemelos, María y un montón más, imposible de reflejar aquí.

Las Bajadas del Canal pronto fueron también asumidas por la Coordinadora, con una reivindicación continuada en transformar ese cauce de agua en un Parque Lineal que vertebrara todo el sur de Zaragoza. Han participado y siguen en ello miles de personas, hasta tres generaciones se han dado la mano en Torrero con este acto. Conseguimos arrancar por unanimidad en un pleno municipal siendo alcalde Treviño la formación de una Comisión de Seguimiento, a propósito de un borrador que elaboró principalmente el compañero Mariano Mérida y que presentamos en dicho pleno. La propuesta contenía las bases programáticas para un Plan Especial del Canal, en la comisión citada, que debería servir para ir ejecutando dicho Plan. Allí nos veíamos representantes de los usuarios del Canal, de CHE, del ayuntamiento, de la DGA, ecologistas y nosotros, los de la Coordinadora, en representación de los vecinos de Torrero. Esta comisión que debería haber significado una referencia en cuanto a participación vecinal y democrática no fue tal; se convocó en muy contadas ocasiones, las instituciones “no se creyeron” lo que había aprobado el pleno municipal y las reuniones habidas no estuvieron exentas de mucha tirantez y malestar por algunos de los representantes de los organismos oficiales. Pero también hubo su lado bueno: se tuvieron que oír cosas duras en relación con su proceder autoritario, por no admitir propuestas ecologistas o vecinales… Ingenieros, arquitectos, no estaban acostumbrados a esa dinámica. A la postre creo que nuestra visión de las cosas se está plasmando en las obras que se llevan a cabo en el Canal desde hace varios años, pero la comisión no funcionó porque no hubo voluntad política de que así fuera, desperdiciando una oportunidad única. La Bajada del Canal sigue constituyendo en una de las señas de identidad del barrio.

En relación con el Canal efectuamos tres bajadas en bici desde el Bocal hasta Zaragoza llamando la atención sobre la barbaridad que se estaba haciendo en su cauce y en las orillas; y en Gallur, que por entonces estaba en plena lucha contra la instalación de una incineradora, se nos dejó el micrófono de la emisora Radio Alborada donde nos solidarizamos con su reivindicación. Los vecinos llegaron a sacarnos dulces.

Chema Gregorio

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