Moncasi – zgz rebelde https://sindominio.net/zaragozarebelde zaragoza rebelde - 1975, 2000 - movimientos sociales y antagonismos Fri, 26 Feb 2010 20:07:13 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 BARRIO LATINO https://sindominio.net/zaragozarebeldebarrio-latino https://sindominio.net/zaragozarebeldebarrio-latino#comments Tue, 21 Apr 2009 09:56:14 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1701
Abrimos el Barrio Latino en julio de 1994, evidentemente como nuestro medio de vida, optando por el autoempleo, pero sin olvidar los diferentes movimientos sociales en los que participábamos en mayor o menor medida. Movimientos de los que nuestro negocio tampoco se podía desvincular al estar nosotros al frente, colaborando en todo aquello que estuvo en nuestra mano, principalmente con la distribución y venta de material alternativo de todo tipo y de diferentes colectivos, ofreciendo el Barrio como lugar para realizar fiestas y aquellas actividades que pudieran tener lugar en un espacio como un bar y así sacar dinero para alguna campaña y/o colectivo concreto, etc.
Todo esto nos marcó de una forma muy clara, tanto a nosotros (si no lo estábamos ya) como al bar. Con esto me refiero a que, del mismo modo que  el Barrio era un lugar de ocio donde intentamos que la gente se sintiese lo más a gusto posible, también  quisimos ser un espacio difusor de ideas y de diferentes luchas, lo que nos convirtió en objetivo de nuestros enemigos, con lo que supone, y lo vulnerable que te hace, tener un espacio abierto al público.
Antes de entrar en detalles, en situaciones concretas, positivas y negativas, me gustaría hablar del entorno en espacio y tiempo en el que se situaba el Barrio Latino. Como ya he dicho antes, abrimos en el 94. Los primeros años noventa fueron, para mí, los años de la insumisión y el antimilitarismo, la ocupación y el antifascismo. Movimientos en los que estaba involucrado y en los que participábamos. Recuerdo aquellos primeros meses del Barrio, marcados por un gran número de insumisos represaliados, tanto encarcelados como en busca y captura, el segundo desalojo del okupado colegio San Agustín y diferentes agresiones fascistas y policiales de las que, por desgracia, en alguna fuimos protagonistas.
Estábamos situados en la calle Supervía y, en un entorno más o menos pequeño, coincidíamos varios bares de una misma tendencia, bares de conocidos o amigos o en los que trabajaban personas implicadas en los mismos movimientos sociales. A la memoria, muy castigada a estas alturas, me vienen el Berlín, Beirut, Cráneo, La Tecla, Planta Baja, Utopía, El Valle y alguno más que, seguro, olvido. Desgraciadamente para nosotros, y para ellos, también estábamos muy cerca del bar donde se reunía el Ligallo Fondo Norte (LFN, grupo ultra del Real Zaragoza) y de otros con los que se tuvo diferentes enfrentamientos y problemas, siempre con la ideología como causa y fondo de los conflictos, contrariamente a lo que los medios de comunicación, en múltiples ocasiones, trataron de enmascarar como broncas entre “tribus urbanas”, concepto muy utilizado en los noventa que trataba de desideologizar estos conflictos y de asemejar colectivos de izquierda con la extrema derecha e intentando invisibilizar la existencia de grupos y agresiones fascistas.

Como a todo el mundo, las experiencias negativas y dolorosas dejan una huella y un recuerdo difícil de olvidar, y de éstas, por desgracia, en cuatro años que estuve al frente del Barrio tuvimos unas cuantas. Nombraré algunas sin entrar en muchos detalles simplemente para que la gente que no estuvo con nosotros en aquellos momentos se haga una idea de lo que tuvimos que afrontar en nuestro lugar de trabajo. Quede dicho por delante que, antes de abrir las puertas del Barrio por primera vez, teníamos asumido que esto podía pasar… y pasó.
La primera agresión, y la más grave, tuvo lugar el primer día de pilares del 95. Un ataque en dos tiempos por parte de una banda de motoristas machote-garrulo-fascistas llamados “Templarios”. Las sorpresas vinieron cuando la policía llegó al exterior del bar y comienzan los saludos fascistas y militares por parte de esta gentuza hacia los agentes. De entre los detenidos e identificados había algún militar profesional, guardia civil e, incluso, un miembro de la brigada de información que se identificó como tal y que andaba buscando objetos personales que sus coleguitas habían perdido en la bronca multitudinaria. Todo acabó con  mi compañero en el Barrio hospitalizado con fractura de mandíbula, varios detenidos por parte de los agresores y posterior juicio en el que, por supuesto, salieron todos absueltos.
En otra ocasión, un 20-N para ser exactos, saliendo del bar de madrugada, fui perseguido por un grupo de nazis que me esperaban por los alrededores dentro de un coche. Me persiguieron con el coche y a pie, me salvé de una paliza, como mínimo, saltando a las orillas del Huerva y escapando como buenamente pude. Después de eso no volví a salir sólo del bar en una buena temporada.
Después de éstos tuvimos otros episodios más o menos graves de enfrentamientos con neonazis, pseudo fascistas, fascistas, garrulos, neogarrulos y futboleros, no siempre dentro del bar, pero sí en los alrededores y con gente que venía por el bar asiduamente como protagonistas. Estos enfrentamientos tuvieron su punto álgido con el ataque masivo al bar Beirut por parte del LFN. En este punto me gustaría detenerme un momento por lo sangrante de la situación, ya que, aunque no fue el Latino el bar implicado directamente en esta ocasión, sí lo fue uno muy cercano a nosotros (cincuenta metros escasos). La agresión fue repelida desde el interior  por la gente que estaba en ese momento en el bar. La policía, tan eficiente en otras ocasiones, tardó lo indecible en aparecer, a pesar de que estos problemas se repetían cada domingo que el Zaragoza jugaba en La Romareda. Hubo una grabación en video, desde un domicilio cercano, de diecisiete minutos de duración y aún así sólo hubo un detenido y finalmente ningún inculpado. Para que luego digan que no hay permisividad con estos grupos.

Los cuerpos uniformados también tuvieron a bien hacernos varias visitas. Recuerdo varias redadas en busca de drogas y/o armas (¿?) identificaciones, registros varios e incluso la presencia de antidisturbios con sus cascos, escudos, porras y demás complementos, después de una manifestación por el centro de la ciudad. En esa ocasión había por lo menos siete u ocho insumisos en rebeldía dentro del Latino que, por obra y gracia de la eficacia policial, no fueron detenidos.
Por suerte hubo más buenos momentos que malos, ya que estos últimos fueron hechos puntuales y la tranquilidad era lo habitual.
La música que se ponía en el Latino era principalmente punk y HC (Hard Core), de todas las procedencias y orígenes, aunque también, disfrutando del buen humor y de la diversidad, tuvimos tiempo para hacer fiestas horteras y de apoyo a diferentes colectivos, audiciones musicales, teatro, dj’s e incluso, para uno de los aniversarios de apertura, un concierto de El Corazón del Sapo, banda ejeanozaragozana de HC fundamental en la escena alternativa de la ciudad y del Estado en aquellos años. Como todo el mundo podrá imaginar, de las grandes fiestas y celebraciones los recuerdos son un poco más débiles y  borrosos.
Fueron años muy intensos -después de todo tenía veintitrés años cuando abrimos el Latino-, de mucha exposición personal, de mucha acción, pero también de mucha represión.
Estos bares, como tantos que hoy existen, sirvieron y sirven de primera toma de contacto con ideas, experiencias y movimientos sociales para mucha gente. Los bares  siguen siendo un lugar de socialización muy importante y a muchas personas les es más fácil el acercamiento a colectivos, luchas etc. a través de unos espacios de ocio y relación como estos.

Afortunadamente y a pesar de las dificultades siempre ha habido, hay y habrá bares molestos en las ciudades, y no precisamente por el ruido…

Negro

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KOMITÉ ARAGÓN-EUSKADI https://sindominio.net/zaragozarebeldekomite-aragon-euskadi https://sindominio.net/zaragozarebeldekomite-aragon-euskadi#respond Fri, 21 Apr 2000 09:57:55 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1706

El 14 de abril del 2000, a las 12 de la mañana asistíamos a  una charla sobre la situación en las cárceles en el Estado Español. La conferencia se hizo en la Facultad de Matemáticas y en ella participaban un miembro de la Asociación de Apoyo a presos y presas de Aragón (ASAPA) y familiares de presos políticos vascos.

Minutos antes de entrar en la Ciudad Universitaria, en la plaza de San Francisco, varios policías, como de costumbre, nos identificaban a los miembros del Komité así como a los dos invitados vascos.
A la charla asistieron unas cuarenta personas esa mañana y era parte de unas jornadas organizadas por ASAPA, Jóvenes de la Confederación General del Trabajo (CGT), Rebel y la Intersindical de Aragón, junto al Komité Aragón- Euskadi. Las jornadas se completaron con una comida en el Centro Social Okupado Miju, una fiesta en la Sala Arrebato y una manifestación a favor de los derechos de los presos y las presas hasta la cárcel de Torrero.

El Komite Aragón Euskadi empieza a organizarse en 1996, tras el lanzamiento del video-propuesta de la Alternativa Democrática en un intento de crear un proceso de pacificación. El colectivo, en realidad, era el relevo del antiguo Komité Aragón Euskadi, que llevaba trabajando en Zaragoza desde los años ochenta.

Muchos de los miembros del grupo y colaboradores fueron cambiando. La mayoría éramos gente que se reunía en varios espacios alternativos y bares de Zaragoza, como el desaparecido IFI en la calle Vasconia, lugar al que acudían numerosos estudiantes vascos/as.

Decidimos intentar crear un hueco dentro del entorno en el que nos movíamos, involucrando a diferentes colectivos y personas que nos rodeaban, en el que se pudiera hablar y reflexionar sobre un tema clave en la política estatal,  que originaba información tergiversada y numerosos mensajes censurados.

Diferentes grupos, colectivos, sindicatos y personas individuales, desde su propia ideología y posición ante el conflicto, apoyaron al Komité en numerosas actividades como las  jornadas contra la tortura, el enjuiciamiento de la Mesa Nacional de Herri Batasuna (HB) en 1998 o la campaña contra el cierre del diario vasco Egin, con una recogida de más de doscientas cuarenta firmas a favor de la libertad de expresión y que culminó con una multitudinaria charla del periodista Pepe Rei en la Federación de Barrios de Zaragoza

Nuestro intento de dar una versión diferente a la que nos han acostumbrado los medios de comunicación oficiales, mediante charlas y material informativo, iba unido a nuestra implicación con los familiares y amigos de presos/as vascos/as en cárceles de Aragón. Personas que, indirectamente, reciben los varapalos consecuentes de la vulneración de los derechos de las personas presas, como cumplir la pena lejos de su lugar de origen.

Para denunciar esto organizamos varias acciones como pegada de carteles, concentraciones en la cárcel de Torrero o la marcha a la cárcel de Teruel en 1999 junto a varios colectivos aragoneses y vascos.

Nos quedamos con el agradecimiento de estos allegados de las persona presas y con nuestra relación con ellos y ellas, así como con mucha de la gente en Zaragoza que nos escuchó, se interesó y por supuesto con la que trabajamos durante todos esos años.

Algo positivo en una lucha, dentro de un conflicto complejo y delicado, que aún permanece en espera de soluciones.

Komité Aragón-Euskadi

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MADRES DE INSUMISOS https://sindominio.net/zaragozarebeldemadres-de-insumisos https://sindominio.net/zaragozarebeldemadres-de-insumisos#comments Fri, 30 Apr 1993 08:55:31 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=2063 Pensando la mejor forma de ayudar a nuestros hijos, algunas madres pedimos que nos proporcionaran la forma de contactar con otros familiares. Cuantas más estuviésemos, mayor sería nuestra fuerza.
Esta llamada fue un total éxito, la respuesta bastante numerosa (luego cada vez mayor); acudieron muchos y todos queríamos lo mismo: hacer ver que estos chicos tenían familia que les apoyaba y comprendía sus razones; que no era exactamente lo que la gente creía, no eran desarraigados, sino idealistas.
Ése fue el principio; creamos la Asociación de Familiares de Insumisos, y pasamos a formar parte de la Asamblea Ciudadana de Apoyo a la Insumisión. Participábamos en todas las movilizaciones de la Asamblea, contribuyendo con nuestra presencia a evitar algún porrazo en las cargas policiales que sufrían. A sus ojos éramos «personas respetables» por lo que tenían más cuidado (no mucho).
Fueron años de lucha, solidaridad, alegrías y penas y esto dio pie a grandes amistades y comprensión entre todos.
Las ocasiones más dolorosas para nosotras fueron cuando había que acompañar a nuestros hijos a la puerta de la cárcel, era una gran injusticia; sentíamos un enorme orgullo de su entereza y valentía, pero los encerraban, era la cárcel y nos causaba un gran dolor dejarlos allí, eran nuestros hijos
De la prisión salían más fortalecidos todavía, la insumisión era imparable. Luchábamos con ilusión, teníamos razón y, al final, nos la tuvieron que dar.
Realizábamos innumerables actos reivindicativos, concentraciones en la plaza del Pilar, recitales de poesía… Contribuíamos con buenas tortillas de patatas y otras cosillas varias para sacar algún dinero en los conciertos solidarios y en las rupturas del tercer grado.
Era enorme nuestra alegría cada vez que alguno de nuestros hijos salía de la cárcel (todos eran nuestros chicos, aunque tuvieran sus propios padres).
Creemos que nuestro trabajo fue positivo. Pero, sobre todo, muy gratificante, nos entendíamos con nuestros hijos, dialogábamos, proponíamos acciones conjuntas y, especialmente a algunas de nosotras nos enseñaron a ver la vida desde distintos (mejores) puntos de vista.
Fueron años muy enriquecedores en verdaderos valores. Mereció la pena, y mucho. Actualmente nos sentimos cada día más orgullosas de aquello. Tuvimos la satisfacción de conseguir algunas cosas, no todas, pero sí el respeto hacia el movimiento y la supresión del Servicio Militar Obligatorio.
Aunque sólo fuera por esto ya merecería la pena, pero, además, nos ha quedado lo mejor de todo, la sincera amistad que surgió entre muchas de nosotras y que seguirá de por vida.
Todo esto nos dio la Insumisión. Gracias

Marisa Bernad

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FEMINISMO AUTÓNOMO EN LOS 90. EL CASO DE RUDA https://sindominio.net/zaragozarebelderuda https://sindominio.net/zaragozarebelderuda#respond Tue, 21 Apr 1992 09:48:30 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1697 Este artículo aunque escrito por una sola persona y por ello, basado en su memoria limitada, trata de contar el recuerdo de una experiencia colectiva de un puñado de mujeres, que hoy día seguimos considerando tan valiosa, útil y esencial en la identidad de la mayoría de aquellas que formábamos el colectivo Ruda.

No es mi intención hacer un recorrido de las muchas actividades realizadas dentro del colectivo, pero me gustaría contar cómo fue el comienzo de esta experiencia  para ubicarlo en el momento social en el que se fue desarrollando y también el deseo desde el que nacía como lugar de encuentro y lucha de mujeres.

Ruda “nace en 1992 en la ciudad de Zaragoza en el seno de una casa okupada llena de energía, hermosura y rebeldía, toda ella femenina, feminista y libertaria”. Así lo dice una mujer del colectivo cuando hacía memoria para una publicación que nunca vio la luz, con motivo del décimo aniversario del colectivo. Distintas mujeres que participábamos en colectivos mixtos por la insumisión, ocupación, liberación animal… queremos juntarnos y hacer un grupo feminista para trabajar, conocer, analizar y proponer acerca de diversos temas sobre los que dar nuestra visión. Deseábamos poder contar con  un espacio de relación, un espacio “liberado” donde escuchar y compartir con mujeres.

A través de una actividad concreta como fue la realización de un taller de autoconocimiento corporal, y la publicación del dossier que recogía esta experiencia, conseguimos afianzarnos y construirnos como un colectivo “al uso”. Este taller centrado en el conocimiento del cuerpo, del ciclo y nuestra sexualidad precedió a otro trabajo grupal acerca de la identidad femenina. Estos talleres, realizados con la colaboración de Teresa Yago, ginecóloga en el  Centro Municipal de Promoción de la Salud, con amplia experiencia en trabajo grupal con mujeres,  supusieron  una profunda  búsqueda individual y colectiva del significado de “ser mujer”: ser mujer para una misma, ser mujer en las relaciones personales, ser mujer en el mundo. Trabajábamos desde nuestra experiencia pero también buscábamos en la teoría y la reflexión colectiva elementos que pudiéramos integrar en una concreta propuesta dentro del feminismo.

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Esta necesidad de “partir de una misma” caracterizará la actividad de Ruda en todo su recorrido. En los primeros momentos teníamos el discurso ideológico en primera línea. Fantaseábamos con la idea de un proyecto feminista  llevado a cabo por iguales (todas con los mismos problemas, parecidas vivencias…) para ir haciéndonos conscientes, en un proceso a veces difícil, incómodo e inquietante, de que las diferencias entre mujeres con ganas de transformarnos y transformar el mundo (al menos el más cercano) son una realidad y resultaba necesario asumirlas. Aceptar las diferencias en otras y en una misma significaba descubrir aspectos contradictorios y “poco ideológicos”, pero propios.

Creo que lo que vivíamos en nuestras propias carnes ha sido también una constante del feminismo en general. Hacer propio un discurso o una reivindicación requiere plantearse: “y esto ¿cómo me afecta como mujer?, ¿y a otras mujeres?,  ¿me sitúo en el centro o en el margen del problema?, ¿se trata de  mis necesidades o aquellas de los/as que quiero complacer, obedecer?”. Exponer estos u otros interrogantes, en función de aquello a lo que nos enfrentemos, antes de asumir una manera de trabajar o una propuesta. Cada vez había menos lugar para lo políticamente correcto y más para lo realmente necesario y deseado.

De la misma manera  defendíamos una política de lo cotidiano: destapar el machismo, dar voz a las mujeres, sentirnos con poder para participar, auto-reconocernos y ser reconocidas, establecer otras formas de relación… Para nosotras era muy importante poder llevar a la práctica en nuestro entorno cercano aquello que defendíamos para la sociedad en general. En Ruda, en esta investigación sobre la identidad femenina, hicimos un trabajo de revalorización de aquello  que se considera tradicionalmente femenino. Dándole la vuelta a muchas capacidades que han aparecido como debilidades proponíamos hacerlas extensibles a toda la sociedad.

Y no es que pretendiéramos vivir en un micromundo utópico con nuevos valores libres de injusticias; pero sí deseábamos que todas aquellas cuestiones importantes para nosotras fueran centrales en la forma de hacer política del resto de colectivos con los que compartíamos un proyecto de transformación social.  Hubo momentos en los que quizá la fuerte motivación y la potencia que te puede dar lo colectivo nos hizo ser exigentes con los hombres con los que compartíamos ese proyecto esperando que algún día hicieran suyo el deseo de pensar sobre su identidad y organizarse contra el sexismo, pues no se trataba de  “solidarizarse con la causa feminista” sino de luchar por lo que  a cada uno le toca si consideramos que el patriarcado nos oprime a todas y todos. Con el tiempo hubo algunas iniciativas en este sentido, cuando se sintió como motivación propia;  y quizá tenemos pendiente hacer este trabajo mixto. Sí que organizamos un encuentro mixto antisexista, durante un fin de semana en el Moncayo, gracias a la hospitalidad de Christofer y Chichi. Después editamos un pequeño dossier recogiendo los debates realizados, al que titulamos Tod@s contra el fuego, debido a que acabamos echando una mano para sofocar un incendio que se declaró por la zona.

Personalmente, con los años, fui necesitando menos de esa doble militancia llevada a cabo en otros colectivos. Casi todas  militábamos en los años de la efervescencia del movimiento ocupa, el antimilitarismo y la insumisión, el antifascismo… en colectivos mixtos. A parte del desgaste de energías y otros motivos había algo esencial en mi manera de percibir lo social: “¿es que el feminismo no es un espacio de intervención social en sí mismo, desde el que poder pensar y proponer? ¿Era necesario estar en otras militancias para hacer una crítica más global?”. Nuestra manera de hacer política menos “hacia fuera” y más “desde dentro” se ganó algunas críticas de “menos política con mayúsculas” y como de “mirarnos el ombligo” debido a este trabajo de partir de una misma que he tratado de explicar. Nada más lejos de la realidad: Ruda participaba en la autogestión de todos aquellos espacios donde ubicábamos nuestros proyectos y realizábamos actividades alrededor de diversas temáticas desarrolladas por el feminismo en esos momentos (primero en la Casa okupada de la Paz y, tras el desalojo, en distintos centros sociales autogestionados como el Entropía).

En Ruda nos cuestionábamos el machismo en Occidente pero: ¿y qué ocurría en otras culturas?,  ¿qué dificultades tenían otras mujeres?, ¿cómo resistían y  se organizaban?, ¿igual que nosotras?. Así, trabajamos y mostramos voces y propuestas de otros lugares del mundo, que ya no nos eran tan lejanas una vez que íbamos viendo llegar a nuestra ciudad  cada vez más inmigrantes y pensábamos acerca de cómo relacionarnos con ellas/os.

En nuestros inicios, con el autoconocimiento, pretendíamos “ser conscientes de nuestra realidad en su conjunto, de nuestros procesos psíquicos y físicos, tocarnos, sentirnos y querernos” (dossier Cuerpo, Pensamiento y  Sentimiento de Ruda). Deseábamos recuperar nuestros cuerpos y nuestra fertilidad, como lo había hecho el Self Help en los años setenta y ochenta. No sólo eso, habíamos hecho una crítica a las grandes compañías farmacéuticas y a la ciencia en general que pensando en sus beneficios y no en los de las mujeres, investigaban anticonceptivos con resultados caros y con efectos secundarios y los probaban  en los cuerpos de las mujeres de los países del Sur. Nos uníamos a una crítica  contextualizada en unas políticas demográficas diferentes para estas mujeres, que potenciaban las  esterilizaciones masivas. Y otras distintas para las de los países del Norte, animándolas a procrear fomentando el desarrollo y uso de las técnicas de Reproducción Asistida, que también tiene un alto coste para la salud de las mujeres y que  están  sujetas  a determinados  intereses económicos. Eran los años de la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo de El Cairo y la Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing; y a pesar de no sentirnos representadas en esos foros, nos motivaba entrar en este debate y lanzarlo al resto de la sociedad, además de potenciar la relación con otros grupos feministas, como Mujeres de Negro, debido a nuestra implicación en la lucha antimilitarista, y también a que una de nosotras había participado en un encuentro internacional de Mujeres de Negro que tuvo lugar en la ex Yugoslavia.

He dicho antes que no nos sentíamos representadas en las conferencias mundiales porque le dábamos mucho valor a hacer nuestros los discursos y propuestas, e intentábamos no estar mediatizadas por otros intereses. Cuando nos definíamos como autónomas le dábamos un significado  de libertad para  nuestras ideas y prácticas: sentirnos libres de las instituciones, los partidos, los hombres. Nos sentíamos lejos del feminismo institucional, mucho más presente en la actualidad, y también debatíamos acerca de cómo se relacionan las mujeres con el poder, debate muy actual, por otro lado. Que las mujeres formen parte del poder y que determinadas políticas sobre la igualdad  hayan ido calando en la sociedad tiene una relación directa con la desmovilización, con la falta de espacios y colectivos o movimientos feministas, pero esto sería tema para otro artículo. En Ruda aprendimos que el feminismo es un espacio de libertad donde unas cuantas mujeres podían pensar y crear a su manera, y que esa experiencia  era valiosa.

Reyes Moreno

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TOMANDO LA INICIATIVA CONTRA EL FASCISMO https://sindominio.net/zaragozarebeldetomando-la-iniciativa-contra-el-fascismo https://sindominio.net/zaragozarebeldetomando-la-iniciativa-contra-el-fascismo#comments Tue, 21 Apr 1992 09:43:27 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1694 Queremos empezar con un recuerdo para el pueblo que sufrió la represión franquista y los duros años que la continuaron y a todas las personas que lo vivieron en carne propia.
Las personas que sentimos el espíritu del no pasaran queremos aportar nuestra experiencia y recuerdos a la memoria colectiva por medio de este breve artículo. Unos apuntes de las luchas vividas durante la década de los 90. No pretendemos hacer una cronología, sino más bien describir una situación.
La autodefensa antifascista, de los militantes y colectivos sociales, no era necesaria de una forma organizada y cotidiana a comienzos de los 90. El grupúsculo activo del fascismo más callejero lo formaban entre diez y quince cabezas huecas, de confusa ideología en su mayoría, y algunos fascistas de toda la vida sueltos pero sin incidencia real en las calles.
Dentro del grupo forofo del Real Zaragoza Ligallo Fondo Norte, comenzaron a campar a sus anchas un grupo de hinchas que se autodenominaban Unión Norte, en torno a los que se movían fascistas de nueva y vieja escuela. El fútbol se revelaba así en Zaragoza como el semillero del activismo fascista y en su contra se formaron también en las gradas de la Romareda los Red Ultras, a la vez que empezaba a tomar cuerpo el antifascismo callejero y los activistas del antagonismo zaragozano tomábamos conciencia de que comenzaba a haber nazis en las calles y de que había que combatirlos desde el primer momento. En esos años se sucedieron algunos incidentes violentos en las calles de Zaragoza, no solamente ligados al mundo de los ultras de fútbol, como por ejemplo el incendio de un coche de propaganda electoral del Frente Nacional tras unos disturbios provocados por la represión policial en una manifestación.

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El 20 de Noviembre de 1992 un grupo de apenas trescientos fascistas, algunos neonazis, nostálgicos, momias andantes y fachas variados se dirigieron atravesando la ciudad a la Casa Okupada de la Paz, foco y referente de los movimientos contestatarios zaragozanos, tras la celebración de la tradicional misa por el dictador en la iglesia de Santiago. Se presentaron bajo la vigilancia policial o, más bien, escoltados por los cuerpos de seguridad, más preocupados en retener la autodefensa antifascista que en otra cosa, actitud que se convertiría en una constante a lo largo de los años. Se improvisó una fuerte respuesta popular, y las personas que defendían la Casa pasaron de ser treinta a doscientos en escasos minutos. La noche terminó con carreras y disturbios por el centro de la ciudad.
No fue ese el último ataque que recibió la Casa Okupada de la Paz ni los activistas que se reunían en ella, y durante todo el tiempo que permaneció abierta se sucedían los incidentes en sus alrededores
Hasta ese momento en los 20-N habían ocurrido distintos incidentes y existía una alerta antifascista, organizada por grupos de afinidad, pero este ataque supuso un salto cuantitativo y cualitativo de la actividad fascista en la ciudad y nuestra reacción fue por supuesto la acción.
Poco después, el 28 de noviembre, tuvo lugar una brutal agresión fascista a un grupo personas sin hogar que dormían en la Plaza de los Sitios costándole la vida a una de ellas. No era la primera ni la última pero, en esta ocasión, los medios de comunicación burgueses dedicaron portadas y extensos artículos a la incipiente formación de grupos de boneheads  nazis en la ciudad. Esto, junto con el asesinato por parte de un grupo de neonazis de Lucrecia Pérez en Madrid también en noviembre, sumado a los incidentes de la semana anterior les sirvió a los neonazis para ganar protagonismo y posteriormente asentarse como un grupo de ideología claramente nazi en cualquiera de sus derivaciones, mientras que la extrema derecha tradicional queda casi completamente desaparecida. A cuenta de esta grave agresión, se nos dio voz a los antifascistas zaragozanos en los artículos de opinión en la prensa burguesa, donde nuestro discurso, de tan claro y acertado que era, nunca más volvió a aparecer.
La prensa mete durante la mayor parte de esos años a todos los jóvenes en el mismo saco: las “tribus urbanas”. Y fue prolija en la elaboración de ridículos artículos pseudo sociológicos que quitaban cualquier contenido político a lo que estaba sucediendo en las calles de Zaragoza bajo la batuta de la delegación de gobierno y la policía político-social. Se mezclaban punks, heavies, rockers, skinheads, shaps, nazis… en artículos y declaraciones pueriles que deberían haber hecho sonrojar a cualquiera que pretendiese tener un conocimiento serio de los acontecimientos, y se referían a los ataques fascistas y los intentos de asesinato como peleas “entre tribus”.
En 1993 se empieza a utilizar la denominación de Plataforma Antifascista de Zaragoza (PAZ), que se comenzó a reunir en la Casa Okupada de La Paz. La primera decisión que tomó fue convertir el 20-N, en lugar de una fecha de actividad fascista y de recuerdo y homenaje de la dictadura, en una jornada en la que el antifascismo tomase las calles. Desde entonces vienen teniendo lugar las actividades antifascistas en torno al 20-N, que en todos estos años han pasado por todo tipo de situaciones y enfoques y que ha movilizado a miles de personas.
Tras el desalojo de la Casa Okupada de La Paz (arden Moncasi y el centro en 1994) los colectivos antifascistas se siguieron reuniendo, ampliando e incorporándose a otras redes y locales de Zaragoza, con una idea común:  no queríamos ni un fascista en las calles ni una calle para los fascistas.
La gente de los grupos o colectivos trabajaba diariamente para sacar adelante un espacio abierto contra la represión policial, las agresiones fascistas y el racismo. En los locales de la Federación de Barrios de Zaragoza (FABZ) se estableció una rutina de reuniones semanales, se repasaba el mapa de agresiones, con ayuda de gente de todos los barrios, se denunciaban agresiones, movimientos y actividades de grupos ultras,  y se crearon comisiones de trabajo para llevar adelante todo ese trabajo..
Pasaron muchos colectivos por las asambleas de la Plataforma. Un recuerdo especial desde esos años a toda la gente del CAMPI, Radio Topo, CNT, Ateneo Libertario, Rebel, Liberación, Mala Raza, Espazio Alternatibo, Colectivo Contracorriente, SOS Racismo y mucha, mucha gente que a título particular trabajó para combatir el fascismo.
A mediados de los 90 en la zona de Moncasi estaba el bar en el que el Ligallo Fondo Norte y sus ultras se reunían para los partidos del Real Zaragoza. Los provocadores llegaban a las puertas de bares que eran punto de reunión del antifascismo, como el Beirut, La Tecla, Planta Baja o Barrio Latino en los que había una concienciación muy clara y se optaba por la autodefensa, por lo que había sucesivos altercados callejeros que costaron la detención o heridas a muchos antifascistas. Aún así en Zaragoza los nazis sentían miedo al salir a la calle.
El barrio de la Magdalena también se convirtió en objetivo de las provocaciones fascistas, que llegaron incluso a realizar un ataque incendiario contra al Centro Social Libertario. Mientras se prendía también la mecha en distintos lugares de la ciudad. Acciones de las cuales, si bien no tenían publicidad, sus destinatarios tomaron buena nota. Ardieron las puertas de las casas de varios conocidos nazis, algún coche, alguna moto, explotaron artefactos caseros en la sede de la secta fascista Nueva Acrópolis o en tiendas que vendían parafernalia neonazi, algunos nazis recibían visitas nada diplomáticas en las puertas de sus casas, etc.
La policía no los controlaba, más bien andaban de la mano, y así se llegó a más de una batalla campal de nazis y policía de un lado contra antifascistas por el otro. La policía denunciaba y detenía sistemáticamente a los antifascistas y protegía a los nazis, cuya proporción numérica era sensiblemente menor. La represión se cebó con los antifascistas y en esos años no era extraño recibir llamadas de la Brigada de Información (la Policía Político-Social) para presionar a jóvenes antifascistas y se sucedían las detenciones sin más motivo que la declaración de un nazi mediante el reconocimiento fotográfico o bien nazis que conocían datos de antifascistas y los denunciaban cuando habían recibido algún correctivo.
La resistencia antifa no se rendía, todos los fines de semana y en especial la jornada del 20N se hacían conciertos, charlas, concentraciones o manifestaciones. Se acude a juicios contra antifascistas en su apoyo o contra nazis para arropar a  las personas agredidas.
También se decidió ir hasta las cloacas donde se escondían los nazis, y se sucedieron concentraciones en las distintas zonas de reunión de los nazis en la ciudad (Romareda, bares nazis en Heroísmo o la Zona de León XIII, o en la puerta de locales en los que vendían su parafernalia). En algunas ocasiones se publicitaban estas concentraciones pero en otros se trataron de actos espontáneos. No era raro que grupos de gente se dirigieran a los lugares en los que se sabía que estaban los neonazis un fin de semana tras otro.
Cuando ya existía en la ciudad un grupo de nazis activos de estética bonehead y abrieron un local en el Barrio de Delicias en la calle Montecarmelo, se sucedieron las concentraciones de denuncia en su puerta, lo cual influyó en su cierre y el movimiento antifascista demostró su fuerza, contando con un claro apoyo vecinal.
Se intentaban impedir y boicotear igualmente las actividades de los partidos políticos fascistas, tanto del Movimiento Social Republicano (MSR) como los actos de Democracia Nacional (charlas o presentaciones de libros, concentraciones, mítines…), tanto por medio de movilizaciones populares o de grupos autónomos de antifascistas que se pasaban por los actos para dejar clara su postura. Aunque la Policía siempre defendió estas actividades, estos partidos jamás consiguieron tener representatividad ni importancia alguna en la ciudad.  De hecho Democracia Nacional cerró la sede que llegó a tener.
La Plataforma estaba asentada, tanto en su labor de coordinación como en su labor propagandística y editaba un boletín en papel de forma periódica. La Plataforma, que heredó la simbología histórica del antifascismo, se abría también a gente de otras culturas, se tomaba la iniciativa de nuevo recordando fechas como la  “Noche de los Cristales Rotos”  y creemos que era un referente claro para todas las personas antifascistas de la ciudad. Se sacaba adelante también un programa de radio en la radio libre Radio Topo que nos daba una buena cobertura a la Plataforma Antifascista y a todo el antifascismo en general.
Por su parte, en la Universidad de Zaragoza, los estudiantes crearon también la Plataforma Antifascista Universitaria (PAU) que funcionaba de forma autónoma y que organizó varias jornadas de temática antifascista en el marco de la Universidad, con una gran participación estudiantil.
En paralelo a nosotros, renombrados abogados de la ciudad nos apoyaban y nos defendían. Se sacó adelante una asesoría jurídica para detenidos y agredidos y hubo un teléfono de alerta al cual podía llamar cualquier persona que hubiera sufrido una agresión. Se asistió a jornadas fuera de nuestra ciudad (Madrid, Barcelona, Portugal, Alemania….
La escena musical alternativa del momento ayuda a financiar el movimiento antifascista y habría que darle las gracias a muchos grupos por su compromiso como grupos y personal. Y muchas personas dejaban claras sus ideas a los fascistas en la calle sin tener contacto alguno con la PAZ.
Los nazis por su parte lo intentaron todo para amedrentar al movimiento antifascista. Atacaron a varios locales sociales, por ejemplo el taller de bicicletas del colectivo Pedalea en la Universidad, o la sede de Solidaridad Obrera Libertaria. Se pasaron situaciones muy duras. Gente amenazada, pintadas en bares y casas, palizas indiscriminadas o selectivas. Además de la represión. Pero de nada les sirvió. La respuesta popular fue contundente. Impotentes, se refugiaron en la violencia gratuita, las drogas y el sectarismo. La presión social en su contra era fuerte. No consiguieron ningún apoyo popular en buena parte gracias a nuestro trabajo.
Pasaban los años, muchos, y las diferencias internas de cómo afrontar la estrategia a seguir se acentuaban. Era una plataforma muy plural y si bien se conseguía sacar adelante una estrategia común, los puntos en los que había divergencia salían a la luz continuamente. Algunos grupos y personas se alejaron de la PAZ a finales de los 90, así como venían nuevas. Pero la raíz se había secado. No se sabe qué mes del año 2001 la PAZ se disuelve en un momento de claro retroceso de la actividad fascista en la ciudad. Habíamos tomado las calles.
Otras personas han llegado y han tomado la iniciativa, y mucha de la gente que protagonizó la lucha en esos años sigue en activo. Estamos en el siglo XXI y buena parte de lo que aquí se relata sigue sucediendo en nuestras calles. Se continúa la lucha. Siempre será así. Este escrito es sencillamente para que esto no se olvide: . Contra el fascismo ni un paso atrás.

Algunos ex-militantes /as de la PAZ

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CRÓNICAS DEL ANTIFASCISMO https://sindominio.net/zaragozarebeldecronicas-del-antifascismo https://sindominio.net/zaragozarebeldecronicas-del-antifascismo#comments Sun, 21 Apr 1991 09:36:55 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1690 Qué pasaba.
Aparte de las agresiones y asesinatos de la extrema derecha clásica durante la transición, desde los 80 empieza a funcionar la violencia de los grupos neonazis, más como los conocemos ahora. Se trata de presionar, atemorizar y disputar la calle a movimientos sociales, homosexuales y lesbianas, inmigrantes, mendigos y todo aquel ciudadano/a que mire para otro lado. Curiosamente el Estado no lleva un recuento de esta violencia (muertos, heridos…) como lo lleva de otras violencias. Es más, se silencia continuamente, no se investiga, no se detiene o se les suelta a las horas. Si la izquierda radical hubiese hecho la mitad de lo que han hecho los neonazis desde los 80 en el Estado español habría miles de presos y decenas de organizaciones disueltas. Al fin y al cabo, las actuaciones fascistas hacen el trabajo sucio que ahora en «democracia» no puede hacer la policía. La complicidad ha sido tal que hasta gente como el Movimiento Contra la Intolerancia (cercano al PSOE en sus comienzos) criticaba duramente las trabas policiales, judiciales y de cargos institucionales para perseguir estos delitos. Esteban Ibarra, su presidente, hablaba recientemente de unos setenta muertos en todo el Estado español y otros autores/as hablan de entre cien y doscientos desde 1975.
Como siempre, el capitalismo utiliza al fascismo para amedrentar a la izquierda o a los/as inmigrantes, para avisar de que siempre puede ser peor. Según las circunstancias y las respuestas populares tira de la correa o la suelta.

Qué se hizo.
Desde los movimientos sociales se han hecho numerosas actuaciones. Unas con un matiz más antifascista y otras más antirracista. A veces se han hecho movilizaciones unitarias (Lucrecia, apuñalamientos a la gente del SEI, días contra el racismo, Ley de Extranjería en 1992…). Pero muchas otras, las diferentes visiones de cómo encarar esta problemática nos han llevado por caminos paralelos pero separados a varios sectores (desde Cáritas a la Plataforma Antifascista de Zaragoza, pasando por sindicatos, diferentes colectivos, etc). Concentraciones, manifestaciones, trabajo de apoyo a agredidos/as, buzoneos, charlas en barrios e institutos, borrado de pintadas nazis, denuncia de nazis dentro de las policías (sobre todo la Local), empresas de seguridad…o tapaderas como Nueva Acrópolis. También ha sido muy importante la firmeza demostrada por jóvenes diversos, militantes de los movimientos sociales o simplemente con ciertas estéticas culturales y musicales, parándoles los pies en bares, institutos, universidad, parques,…sin dejarse arrebatar la calle. Firmeza que les llevó a tener serios problemas con la policía, siempre dispuesta a cubrir las espaldas a los neonazis o ser comprensivos con «esos chicos, un poco alocados, pero patriotas al fin y al cabo».
Los debates fueron intensos, en medio de las agresiones y las movilizaciones. Recuerdo las acaloradas discusiones dentro de la PAZ (organismo unitario de los sectores alternativos de la ciudad, una babel de anarquistas, comunistas, autónomos/as, nacionalistas aragoneses, gente de izquierdas simplemente). Qué discurso, cómo caracterizar al fascismo, qué acciones, qué relación con las otras organizaciones que trabajaban el antirracismo, con los medios de comunicación, con las diferentes instituciones…Qué hacer en medio del acoso y la impunidad.

-1991. Ataque racista en Fraga (Huesca) contra inmigrantes que dormían en un campo de fútbol abandonado. Varios heridos. Concentración de repulsa en Zaragoza y en Fraga con presencia de gente de varias localidades aragonesas.
-1.12.91. Manifestación unitaria contra la Ley de Extranjería.
-21.6.92. Concentración contra las expulsiones de inmigrantes. Convoca CODIA y apoyan muchos colectivos y organizaciones.
-13.11.92. Era asesinada la inmigrante dominicana Lucrecia Pérez en Aravaca (Madrid) por un comando ultraderechista encabezado por un guardia civil. En Zaragoza la manifestación unitaria contó con unas 8.000-10.000 personas.
-28.9.92. Un mendigo -según algunas fuentes llamado Sergio-, recibió una brutal paliza por unos neonazis en la plaza de los Sitios. Murió a los tres días. Policías y médicos callaron este suceso. Oficialmente fue «muerte natural». Ha habido múltiples agresiones para limpiar de mendigos esta zona bien de Zaragoza. Hubo juicio y se acudió allí para protestar, entre otras cosas porque sólo fue de faltas -por agresión.
-2O.11.92. Tras la misa por Franco una manifestación con cerca de trescientos o cuatrocientos neonazis y fascistas intenta asaltar la Casa de la Paz. Centenares de personas defendieron la casa ocupada. Intercambio de piedras y cargas policiales. A raíz de estos hechos se crea la Plataforma Antifascista de Zaragoza.
-11.4.93. Es asesinado por neonazis el joven independentista y antifascista Guillem Agulló en Montanejos (Castellón). Protestas en muchas localidades, incluida Zaragoza.
-21.5.93. Concentración contra diferentes agresiones neonazis y racistas en Alicante, Sevilla…
-13.9.94. En un informe de la PAZ se denuncia la lista amenazante que los fascistas están haciendo circular por la ciudad (incluidas las Juventudes Socialistas), la utilización del término «tribus urbanas» para una cuestión política de primer orden, agresiones a una ciudadana china, al bar Beirut, otras en Tenor Fleta, Pedro María Ric y San Pablo. Está última contra el joven José Luis Castro (dientes rotos, trece puntos en la cabeza, golpes con puño americano…»lesiones menores» en el juicio) y cometida por el conocido y multirreincidente neonazi José Luis Baeta (al final entró en la cárcel por tráfico de drogas y no por sus múltiples agresiones). Se anuncia la puesta en marcha por parte de la PAZ de una oficina de denuncias en la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza.
-17.9.95. «Las condenas por las agresiones racistas en Zaragoza apenas han superado el año de cárcel». Heraldo de Aragón. En el reportaje se citan numerosas agresiones así como la utilización de menores para cometer las acciones más duras.
-Octubre del 95. Moteros del grupo Templarios agreden al camarero del bar Barrio Latino (mandíbula rota). Un secreta testificó a favor de los neonazis. Fueron absueltos.
-1996. Se pide investigar a los clubs de fútbol de primera división por su apoyo a hinchadas neonazis. También, claro, en el Real Zaragoza.
-Enero 96. Varios detenidos tras un enfrentamiento con militares neonazis. Sólo los antifascistas fueron condenados.
-Abril 96. Ataques neonazis a bares, locales y tiendas de inmigrantes en el barrio de La Madalena.
-Julio de 96. Boletín de la PAZ. Jornadas del colectivo feminista Ruda: «Resistencia de mujeres contra el fascismo», otras de Red Autónoma, concentración contra militares neonazis destinados en Zaragoza (una constante desde entonces).
-20.11.96. Agresiones fascistas tras la misa del 20-N.
-1.12.96. Un grupo de neonazis atacan con bates al oscense Rafa Ballarín y su novia en Madrid por su estética. Rafa se defiende, un neonazi resulta muerto. Fue encarcelado durante dos años, no se le reconoció legítima defensa a pesar de constatarse el ataque gratuito por parte de los neonazis. En aquellos años morían asesinados Ricardo Rodríguez, Jesús Sánchez Rodríguez, Hassan al-Yahaqi, Josu Muguruza, Djouabi Azzeddine, David Martín, David González Rubio, David Alfonso Correira, Sergio Fernández Barrera, Fernando Bertolá, Francisco García García, Aitor Zabaleta, Francisco Javier V.A., Alberto Javier Morales, Emilio García Mejía, Francisco Manuel Casas Delgado sólo en la Comunidad de Madrid . Hubo campaña por la libertad de Rafa en Huesca, Zaragoza y otras ciudades.
-1997. Campaña contra Democracia Nacional y Alternativa Europea.
-3.1.97. Nazis del grupo Thule atacan un bar en Moncasi  (C/ Vasconia). Son repelidos. De todos los implicados sólo un antifascista será detenido (tres días en comisaría). Estaba herido de un cadenazo en la cabeza.
-20.1.97. Condenas insignificantes para los neonazis que quemaron el Centro Social Libertario (C/ Coso): J.L. Baeta, M.A. Guerrero, Miguel Muñoz…
-19.4.97. Son apuñalados por neonazis dos militantes del Sindicato de Estudiantes de Izquierda cuando pegaban carteles a favor de la huelga general estudiantil. La prensa habla de otra agresión en la calle Heroísmo y el juicio por un apuñalamiento en Pilares del 95.
-Julio de 97. Inauguración del local neonazi en la calle Montecarmelo, 10 (Delicias). Antes fue de CEDADE. Varias campañas para su cierre: reparto de octavillas por el barrio, buzoneos, pasacalles, acción directa, movilizaciones, cargas de la policía. También varias campañas contra la presencia y reclutamiento por neonazis en institutos.
-17.12.97. Un grupo de neonazis agreden a cinco personas en la calle Dr. Casas. A uno por no cantar el Cara el Sol. A otra persona le lanzan un bidet contra el coche. Incluso a los secretas que intentan detenerlos; estuvieron dos horas en comisaría.
-1998. Campañas contra Thule, Alianza para la Unidad Nacional. Denuncia de los neonazis que dominan el Ligallo Fondo Norte del Real Zaragoza. Como en años anteriores se realiza una manifestación antifascista el 20-N por el centro de la ciudad para evitar que los fascistas tomen las calles con su corolario de agresiones. Según que años variarán bastante los colectivos convocantes y la cantidad de gente que acude a estas manis antifascistas (entre 1.000 y 4.000 personas). Por otro lado se critica desde la PAZ que en la campaña unitaria en el Día Internacional Contra el Racismo participen colectivos que apoyan la Ley de Extranjería vigente. Desde la PAZ se colabora pero no se firma la convocatoria.
-Primavera 99. El boletín de la PAZ habla del nacimiento de un colectivo antifa en Teruel y se denuncia que la empresa zaragozana Gráficas Parra SL imprime el material a la Librería Europa, de Barcelona.
-9.6.99. Cargas policiales y cuatro antifascistas detenidos en la protesta por el mitin de Democracia Nacional y un miembro del Frente Nacional francés en el hotel Reino de Aragón. Volverán a cargar el 20-N contra los antifascistas en las puertas de ese hotel.
-12.11.99. El ultrasur Alberto Matesán apuñala a D.G.F. en Zaragoza. Estaba en busqueda y captura con una condena de ocho años.
-2000. Campaña en Las Fuentes contra la tienda «Urban»: reuniones de nazis, distribución de fancines, armas, planificación de agresiones en el barrio a inmigrantes, jóvenes, gente del movimiento vecinal (acoso en sus casas). También contra la farmacia  de la calle Dr. Iranzo (candidato de Democracia Nacional, se le acusa de financiar a los nazis del barrio). Hubo buzoneos, varias concentraciones…
-2000. Jesús Millán Salanova. Mendigo muerto a patadas en el Camino de Las Torres. No quedó claro si fue un grupo de nazis. Hubo un detenido.
-Febrero de 2000. Concentración por los ataques racistas de El Ejido.
-7.3.00. Un grupo de diez neonazis agreden a tres personas en Carnavales.
-8.9.00. Cocentración convocada por la PAZ por el asesinato de Antonio Fonseca. Policías nacionales lo mataron a golpes en la comisaría de Arrecife (Lanzarote). No fueron condenados.
-18.11.00. Concierto organizado por Blood and Honour en el Bar Moncayo (Cuarte de Huerva).
-14.1.01. Primera agresión contra la churrería El Negrito Zumbón, en el barrio de Las Fuentes.
La lista sigue, claro, pero el libro es hasta el 2000. Hay más, y por eso seguimos, desde el verano del 2008, en la Coordinadora Antifascista de Zaragoza.

Adolfo Allué Blasco.

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LA INSUMISIÓN, Y PARECE QUE FUE AYER https://sindominio.net/zaragozarebeldela-insumision-y-parece-que-fue-ayer https://sindominio.net/zaragozarebeldela-insumision-y-parece-que-fue-ayer#comments Sun, 21 Apr 1991 09:34:39 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1687 Ha pasado el tiempo, entramos en años, envejeciendo físicamente, aunque para mí, un rebelde nunca envejece, sigue siéndolo hasta el día que deje su hueco a otro ser en la tierra. Con el tiempo nos vamos acomodando en nuestras historias, bien en soledad, bien en compañía de la familia que hemos formado, buscándonos la vida como buenamente podemos para llegar a fin de mes, pero a pesar de todo seguimos retorciéndonos en nuestro sofá mientras asistimos al bombardeo informativo que cada vez nos abruma más y más con guerras, conflictos y el deterioro del medio ambiente, que asolan la mayor parte del mundo. Los insumisos y el fantástico movimiento que caminó con nosotros nos levantamos y luchamos contra todo esto, como antes habían hecho otros en 1909 y 1936 por poner dos ejemplos; luchamos contra la mayor expresión de lo que en el país que hemos nacido representa a ese mundo injusto que no nos gusta y en el que nos ha tocado vivir, la casta del ejército español. Un ejército todopoderoso, garante de los privilegios de los de siempre, del orden socioeconómico y de la territorialidad del intocable estado español. Un ejército heredero de la más rancia tradición militarista, colonialista y de la más larga y sanguinaria dictadura fascista que ha sometido a un pueblo europeo.

Cuando nos rebelamos contra el hecho de entregar un año de nuestras vidas a la obediencia ciega y absurda que supone la vida castrense, nos oponíamos a ser parte de la servidumbre a esa casta, acomodada en sus privilegios seculares, mediante ese deber conocido como servicio militar obligatorio, indigna tradición que de la noche a la mañana ha pasado al olvido. ¡Cuántas otras tradiciones y obligaciones sociales y morales deberían seguir el mismo camino que la mili! Resultó tan duro y tan sencillo a la vez.

“¡Has hecho veinte milis!”, me repetía la Toñi, mi madre, cuando me dejaba caer por casa, pero claro, la cuestión no era el tiempo que tuviéramos que estar obligados a prestar, un día o un año venían a significar lo mismo, sino el negarnos de hecho a realizar algún tipo de servicio obligatorio, militar o civil, a un estamento y a una sociedad que se resistían a dar el mínimo paso para adaptarse a la realidad de los tiempos y de las demandas de la ciudadanía, paradójicamente, o no tanto conociendo la historia del socialismo español, bajo un gobierno del partido socialista. Ahí radicó la importancia y la grandeza de este movimiento, que desde la calle y generando un amplio y diverso tejido social, con sus diferencias y contradicciones, con sus debates, encuentros y desacuerdos, supo seguir caminando y combinando las diferentes formas de vivir la estrategia de la insumisión, aglutinando en la diversidad, y conseguir con un derroche de ilusión y esfuerzo una victoria a la que la izquierda de este país no estaba acostumbrada; el viejo lema “derrota tras derrota hasta la victoria final”, lograba por fin su excepción a la regla.

Este camino que recorrimos y sentimos miles de jóvenes seguramente tendrá muchas experiencias, visiones y análisis diferentes. No fue lo mismo asumir la realidad de la cárcel y pasar por ella, que terminar en ella sin acabarla de asumir, bien por solidaridad con los compañeros presos, bien por la acción policial, o permanecer en rebeldía unos cuantos años con una orden de búsqueda y captura. Desde el principio y hasta el final todos y todas empujamos en la medida de nuestras posibilidades para que la insumisión lograra su objetivo final, en una lucha que no dejaba de ser una parte dentro del movimiento por la objeción de conciencia y el antimilitarismo, pues desgraciadamente el militarismo y el armamentismo siguen dominando la política internacional y sojuzgando países y economías.

¡Cuántos recuerdos, esfuerzos, viajes y energías derrochadas, desde los encuentros zonales para diseñar la estrategia de insumisión con cientos de personas reunidas, a las coordinadoras semanales, a las asambleas de los insumisos totales en las frías tardenoches que nos juntábamos los del CAMPI en la hoy desaparecida Casa Ocupada de la Paz.

Cuando recuerdo, hablo, o en este caso escribo de la insumisión y de los insumisos, me refiero no sólo a quienes nos afectó directamente esta situación, sino al movimiento que este hecho generó a nuestro alrededor. Dos fueron los hitos que creo que marcaron este camino. El primero, más espontáneo, más inesperado y el más sorprendente fue el de nuestras madres junto con algún padre, los menos, que se organizaron, denunciaron y movilizaron como creo que nadie nos lo hubiéramos imaginado cuando todo esto empezó. De nuevo la Toñi me advertía amenazante, “¡el día que vayas a la cárcel, en mi familia no queremos saber nada!”. Desde luego en aquellos momentos era lo que menos me podía importar, las advertencias caseras se diluían entre el frenesí de reuniones, papeles, comunicados y movilizaciones, pero llegó el momento que para mí supuso un punto de inflexión en esta lucha, el día que la esperanza y la confianza en el triunfo de nuestra causa se me confirmó: mi madre, la Toñi, junto con otras madres, estaba allí, ¡increíble!, en el cruce de la Avda. Sagasta y Tenor Fleta, en mitad de una manifestación por la libertad de Antonio Oriol. Aquello acabó como el rosario de la aurora, pero ahí estaban ellas, las madres de los insumisos, y de verdad hasta el final, pues cuando apenas nos quedaban energías para continuar, ellas seguían empujando, juntándose y movilizándose.

El segundo fue, por un lado, el de los autoinculpados -desconocidos para nosotros en la mayoría de los casos- que ofrecían su compromiso de verdad para lo que pudiese pasar, y no como aquellos insignes profesores de reconocido izquierdismo del Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza que, tras una reunión con un grupo de sus ilusos alumnos, nos negaron el pan y la sal en los albores del movimiento, no les fuera a salpicar a su preciado estatus. Estos autoinculpados, en principio anónimos, asignados a cada insumiso, supusieron una dimensión social con la que no contábamos al inicio de la lucha. Por otro lado cabe reivindicar el papel fundamental que jugaron los grupos de apoyo de cada insumiso, dando eso, sencilla y llanamente, su aliento en todo momento y lugar, algo fundamental para no decaer en el día a día de cada insumiso, estuviese preso o clandestino.

En la memoria permanecen muchos momentos y muchas personas, como el portero de casa de mis padres, Carmelo, siempre vestido con su mono de trabajo azul; me decía cuando iba muy de vez en cuando a verlos: “¡Cuida, ha estado la policía a buscarte, han preguntado por ti y yo les he dicho que no sabía nada, que yo no sé de la vida de los vecinos, pero que eras un chico muy majo y que no te metías con nadie!”. Claro, lo que no podían imaginar los secretas de turno es que las hijas de Carmelo también acudían las manifestaciones de los insumisos y, por cierto, hasta las de nuestro vecino guardia civil, y su hermano.

También recuerdo la anécdota de aquella mañana en que fueron de nuevo a buscarme al trabajo pretendiendo detener a otro joven al que confundieron conmigo; mientras trataba de explicarles que él no era yo apareció su gemelo y a los policías se les caían las fotos y papeles al suelo ante la evidencia de su metedura de pata. Ahora estaban ante tres sospechosos a los que detener, pero se fueron con las manos vacías.

Menos agradable fue el encuentro con la Guardia Civil, años después de prescrita la orden de busca y captura contra mi. Corría 2004, circulábamos por el Pirineo con unos compañeros de trabajo tras una dura jornada en una obra, cuando nos fue requerida la documentación del vehículo y la de todos los ocupantes; nos dejaron marchar sin más, pero, pocos minutos después, dos coches de la benemérita nos interceptaron de nuevo por ambas direcciones y, con las metralletas en sus manos, preguntaron por mí: tenía una orden de búsqueda; la tensión se deshizo con mi irónica sonrisa y mi orgullo de haber sido aún en esos momentos, un peligroso insumiso. Su despedida fue: ”¡Por esta noche no les molestamos más!” Evidentemente para ellos, sumisos impositores del viejo orden establecido, la mancha de ser insumiso, como antaño lo fue para el Quijote de Cervantes la mancha de ser converso en una sociedad dominada por los cristianos, era y es evidencia de rebeldía y peligrosidad permanentes.

Mi recuerdo también para los que nos dejaron en el camino, como los insumisos Fernando, el Bólido: él, que acostumbraba a ir en bici, murió en un accidente de circulación; a Joanvi Llopis, de Benissa, que se suicidó estando clandestino en Zaragoza; a Quique Mur, que agonizó en una inmunda celda de tercer grado de la cárcel de Torrero de Zaragoza ante la pasividad de los funcionarios de turno; a Zalo al que un cotidiano accidente laboral, ¡qué sarcasmo!, arrancó de nuestro lado; y a Eduardo Langarita, quien, a pesar del cáncer, luchó y anduvo hasta el final, como lo hizo en la marcha contra el polígono de tiro de las Bardenas, de donde yo le recuerdo por última vez. Y como se reescribe el viejo verso de Machado, “insumisos no hay camino, se hace insumisión al andar”. Nos encontramos en los caminos, salud a todos y a todas.

Raúl Mateo Otal

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ZAMBOMBO. DELEITARSE ENTRE EL PÚBLICO https://sindominio.net/zaragozarebeldezambombo https://sindominio.net/zaragozarebeldezambombo#comments Thu, 20 Apr 1989 12:25:03 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1680 Producciones Zambombo fue una productora de conciertos alternativa que formaron a finales de los ochenta  Santi Ric y Javier Casañal. El leiv motiv de la productora era traer grupos de música de la escena punk y hardcore, que en esos años no solían tocar en Zaragoza. Varias personas fueron añadiéndose a este proyecto: Daniel Romero, José Antonio Alfonso y Miguel Ángel Ramos. El grupo fue variando hasta consolidarse en tres responsables: Javier Casañal, José Antonio Alfonso y Víctor Forniés.
Paralelamente a la creación de Producciones Zambombo, varios colectivos ocuparon en Zaragoza el edificio que había acogido al desaparecido periódico Amanecer. La mascota del periódico era un simpático dibujo de un orondo baturro, llamado Zambombo. De ese personaje surgió el logotipo de la productora, un elemento lúdico que parodiara el tópico aragonés.
Se fueron organizando diversos conciertos con bandas locales y nacionales. Tras varios viajes por parte de miembros de Zambombo a países como Alemania, Holanda o Inglaterra, se hicieron contactos con otras productoras que organizaban giras europeas para bandas de punk y hardcore, tanto americanas como del viejo continente. Concierto tras concierto, Producciones Zambombo adquiría mayor relevancia a nivel local y nacional. La buena relación con escenas musicales de Euskadi y Barcelona ayudó a que se produjera un feedback entre bandas y promotores.  Zambombo empezó a organizar giras nacionales en los primeros años noventa para grupos, la mayoría americanos y también europeos. La lista es innumerable, bandas como Jingo de Lunch, SNFU, RKL, Millions of Dead Cops, Victims Family, Alice Donut, Spermbirds, Youth Brigade, fueron algunos de los ejemplos más característicos.
Fue fundamental el apoyo de locales de la ciudad donde poder realizar estos conciertos. El Piramys, La Casa de la Paz, Utopía, La Vía Láctea, En Bruto, Heaven, Sala Devizio.

greenday

La gestión de los conciertos era muy sencilla: los promotores europeos nos mandaban un fax ofreciéndonos alguna banda que estuviera de gira y quisiera venir a España, con posibles fechas para conciertos y dinero que cobraba la banda por actuación; también nos poníamos en contacto con otros promotores nacionales que se encargaban de organizar el concierto en sus respectivas ciudades. Normalmente, se les pagaba después del concierto la cena y se les alojaba en casas particulares de amigos… El carácter no lucrativo de Producciones Zambombo le hizo depender de la taquilla local y los conciertos fueron perdiendo público, lo que nos llevó a no poder afrontar los precios de las bandas, que fueron incrementando sus cachés.  Algún productor de Barcelona, más preocupado por la cuestión económica y comercial se quedó con el pastel. Zambombo fue desapareciendo con conciertos esporádicos y algún aniversario. El definitivo y exitoso golpe final fue la actuación de Manu Chao y su grupo Mano Negra, por entonces conocidos como Radio Bemba, que llenaron, en un concierto sorpresa, la Sala Devizio. Los que estuvieron allí todavía recuerdan dicho evento. Finalmente la banda inglesa más clásica del punk de los 80, GBH, fue la despedida de Zambombo, que acabó dejando el listón muy alto en lo que se refiere a la escena punk y hardcore.
La mejor anécdota sería la gira de Green Day que se organizó en el año 93, justo antes de sacar su exitoso disco “Dookie” que les lanzó a la fama mundial. Esa gira fue organizada por Zambombo en exclusiva para España. Actuaron en Barcelona, Villarreal, Madrid, Vigo, Avilés, Andoain y Zaragoza. Llenaron desde salas archiconocidas en aquellos momentos, como la Revólver de Madrid o el Garage de Barcelona, hasta casas ocupadas en Andoain y Villarreal. Teloneados por la banda zaragozana Trip Inside, Green Day cumplieron los pronósticos que les auguraban una exitosa carrera musical, que todavía sigue en auge.
La lectura de esta etapa desde la distancia resulta muy grata. Autogestionar una labor como la promoción de conciertos y traer a la mayoría de tus bandas favoritas en activo resultó muy satisfactorio. Conocer escenas de otras ciudades y países, poder relacionarte con personas con tus mismas inquietudes, que además de musicales también eran sociales y políticas, te enriquece como persona. A mí me pilló en una edad perfecta para disfrutar este derroche sensorial y lúdico que supone la música, donde un concierto era una reunión en la que celebrar tus gustos e inquietudes. Todo este torrente de emociones no olvidemos que tiene un carácter cultural. Ahora sigue habiendo lugares, como la Sala Arrebato, que me recuerdan  aquella época. No sé si habrá muchos promotores que disfruten delante del escenario bailando entre el público como tuvimos la oportunidad de hacerlo nosotros.

Víctor Forniés

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TRAYECTORIA POR LA LIBERACIÓN SEXUAL https://sindominio.net/zaragozarebeldetrayectoria-por-la-liberacion-sexual https://sindominio.net/zaragozarebeldetrayectoria-por-la-liberacion-sexual#comments Thu, 20 Apr 1989 12:19:12 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1677 Para mí, el recuerdo de mi trayectoria del “despertar político” está íntimamente  ligado a personas. Personas que conocí hace más de veinte años cuando llegué a esta ciudad procedente de una pequeña capital de provincia, como tantos otros y otras, para “labrarme un futuro”. La experiencia fue rotunda en todos los campos: saboreé la libertad que suponía una habitación propia, no tener la vigilancia estrecha de la familia, vermús interminables en los que “otro mundo era posible”, etc. También sufrí el desencanto de una Universidad en la que académicamente yo había volcado muchas expectativas, y también  me apunté a todos los actos reivindicativos acordes con mis ideas… pero sobre todo conocí a personas que abrieron mis sentidos y sembraron la necesidad de indagar y cuestionar. De algunas de estas personas me enamoré; casualmente eran mujeres como yo.
Qué duda cabe que esto (una opción sexual diferente a la mayoría), suponía en aquel momento (finales de los ochenta) una condición minoritaria  y en algunos casos arriesgada. Si ya por aquel entonces empezaba a comprender que lo personal y lo político estaban unidos, con mi despertar sexual  quedó grabado en mi identidad; no podía separarlos.
Entonces comencé a indagar, a buscar iguales en mi entorno, porque lo que yo vivía no podía ser antinatural. Comencé asistiendo a alguna charla del Frente Feminista que en aquel entonces se reunía en la primera sede de la Asociación de Vecinos del Casco Viejo (C/ San Vicente de Paúl, no recuerdo el número); aquello no me bastó, fue muy instructivo pero necesitaba algo más cercano a lo que yo estaba viviendo. Aunque pueda parecer ingenuo ahora, necesitaba constatar que otras vivían y sentían como nosotras. En ese momento  ya tenía compañera y entre las dos llegamos a la conclusión de que no había que buscar, había que crear; entre otras cosas porque no había, y porque creíamos en el poder del  colectivo como motor de cambio. Aún no se había acuñado el término “salir del armario” pero nosotras-os queríamos simplemente poder expresar nuestros sentimientos sin temor.
Comenzamos a conversar con personas que conocíamos y que acudían a algunos bares calificados como de “ambiente” (gay-lésbico); fundamentalmente eran hombres y algunos de ellos se apuntaron a formalizar un colectivo de tipo asambleario y mixto por la liberación sexual el GLGL (Grupo de Liberación de Gays y Lesbianas). Y es aquí donde ubico geográficamente esta pequeña trayectoria, el punto de arranque de toda la lucha por la liberación sexual que yo conozco en esta ciudad: La Casa de la Paz, edificio precioso ubicado en el Paseo Sagasta que tantos de vosotros y vosotras frecuentasteis.

Ni se te ocurra privarte!

Sería el año 1989 o 1990 cuando nos plantamos allí con nuestro colectivo, no tengo claras las fechas; lo que sí recuerdo nítidamente era el bullicio que había en ese edificio. La entrada y salida constante de gente, los carteles, las fiestas, la libertad, el jardín que rodeaba la casa prácticamente abandonado,  el suelo de madera en bastante mal estado y sobre todo la sensación confortable de estar en un espacio propio, contando los otros grupos con nosotros, y nosotros-as con ellos.
En el GLGL éramos muy pocos y predominaban los chicos; nuestro objetivo fundamental era debatir sobre nuestra realidad e iniciamos un pequeño ciclo de cine como punto de encuentro y lugar de expansión del colectivo. Estos ciclos se fueron proyectando en la que sería la sede de la Federación de Barrios de Zaragoza (FABZ), en la Calle San Vicente de Paúl, esquina con la Calle Mayor.
Rebusco en mi memoria y hay muchos recuerdos de esa época, conversaciones, confesiones, actos valiosos, gente admirable, y me quedo con una persona especialmente frágil que se convirtió en el guardián de los numerosos gatos que pululaban por aquella casa. Se llamaba Vicente; su opción sexual seguramente era el menor de sus problemas, él era de otra época, extremadamente sensible, muy vulnerable. Varias veces fue objeto de agresiones verbales y no verbales, su aspecto de “diferente” de “raro” provocaba la ira de algunos y algunas. No militaba, simplemente estaba. Hace muchos años que no sé de él. Alguna vez nos encontrábamos por algún bar y era difícil sustraerse a sus requerimientos de atención y de cariño. Para mí podría ser el símbolo de aquella época, el referente  por el que tenemos que luchar.

Todos los años acudo a la manifestación del 28 de junio, día del Orgullo Gay-Lésbico-Trans. Cuando la manifestación inunda la calle de colorido y de música me siento más que orgullosa, porque es algo de lo que formo parte.
He dejado un poco de mí para que en esta ciudad tan estrecha de miras a veces, podamos hacer sonar los pitos y los tambores y nos tengan que mirar, nos tengan que ver; pero no dejo de preocuparme porque no todo está conseguido con la “normalización”.
Hace más o menos diez años que hemos conseguido formalizar una manifestación en esta nuestra ciudad, hace unos dieciocho años del GLGL, yo ahora asisto a bodas de amigos y amigas, veo a personas que acuden al 28-J totalmente desinhibidos y alegres… parece que la homosexualidad está de moda, somos económicamente rentables… pero no dejo de preocuparme. Somos conscientes de todo lo que esto ha costado, y  por otro lado, ¿era esto lo que queríamos? Esos jóvenes de los que sé cada día menos acuden sólo a los actos lúdicos; quiero creer que alguno y alguna militarán… ¿Y qué ha sido de la lucha en el ámbito privado, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestro entorno cercano?… no dejo de preocuparme…Y lo de los guetos en grandes ciudades, ¿a qué responde? La mayoría de los colectivos lésbico-gays mantiene una tensión entre el colectivo de chicos y chicas, hay luchas internas por el control de los órganos de representación, y en muchos de estos colectivos la vertiente lúdica gana por goleada al carácter reivindicativo… no dejo de preocuparme y no dejo de acordarme de personas como Vicente que necesitan que haya otros que luchen y no se olviden de los que no fueron tan afortunados por cuestión de género, etnia, país de nacimiento, educación, familia…

Luisa Broto Bernués

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CASA DE LA PAZ https://sindominio.net/zaragozarebeldecasa-de-la-paz https://sindominio.net/zaragozarebeldecasa-de-la-paz#comments Mon, 20 Apr 1987 12:15:54 +0000 https://sindominio.net/zaragozarebelde?p=1675 Hablar de la Casa de la Paz es hablar de lo que sería uno de los referentes del naciente movimiento okupa en el Estado Español durante varios años y punto de encuentro de las más diversas tendencias de la alternatividad política zaragozana.
Fueron seis años de vida de un espacio que los que tuvimos la suerte de vivirlo, pese al tiempo transcurrido, no hemos olvidado. Un espacio donde mucha gente maduró políticamente y donde, aun con roces y desencuentros, se llevó adelante mucho trabajo en común. Un trabajo sorprendente donde confluyeron colectivos de lo más dispar.
Cuando en una tarde del doce de marzo de 1987 me llegó la onda de acudir a un abandonado edificio del paseo Sagasta 52, en el que habían entrado personas que conocía vagamente del movimiento ecologista y pacifista, los sones que me llegaron fueron los de un incipiente movimiento de recuperación de espacios que traía ecos de otras latitudes.
Entonces no había okupas, el término aún no se había acuñado, y en Zaragoza sabíamos de los krakers holandeses o de los squatters de Londres.  Como mucho nos había llegado la onda de la histórica Leoncavallo de Milán y aún no hacía tanto de las primeras okupaciones en Madrid, como la de la calle Amparo o Ronda de Atocha,  Barcelona con ejemplos como Cros 10 o los primeros conatos de Euskalherria. También recientemente la CNT-AIT zaragozana había okupado su local de avenida de  San José 146, que aún hoy en día sigue formando parte del sindicato.
Había entonces bastantes personas con la inquietud de okupar y algunas acudimos, sin demasiada idea de qué hacer, al primer espacio okupado que tuvimos a mano para hacerlo un poquito nuestro también.
El primer día lo que se bautizó  en un principio como Casa de la Paz y la Solidaridad y más tarde sería Casa Okupada de la Paz se me antojó una ruina absoluta. En sucesivas experiencias okupas  no habríamos de encontrar un edificio a un tiempo tan deteriorado y tan hermoso.
El tejado tan apenas existía tras treinta y siete años de abandono. De hecho nunca pudo habilitarse de una forma conveniente el último piso, residencia de los criados de la familia Escoriaza, propietarios originales del edificio. Los hermosos suelos de madera habían perdido su prestancia y estaban llenos de inmundicia, jeringuillas, escombros. El que había sido un jardín señorial era una extensión informe de matojos, terminada en un cobertizo con cachivaches diversos y un palomar. Cobertizo que conocería el primer concierto punk en un espacio okupado en nuestra ciudad, los italianos CCM. Años más tarde, la Casa de la Paz terminaría por convertirse, sin embargo, en un referente de la escena punk anti-comercial del estado.
Y había gatos, decenas de ellos. Sería injusto no citarlos, puesto que fueron nuestra compañía más constante durante la andadura de la casa e incluso tras su derribo. Sus pulgas también nos acompañaron en alguna ocasión.
En las primeras asambleas lo mejor del proyecto es que parecía no haberlo, más allá de la reconstrucción del inmueble y la presencia en él de los colectivos que componían la asamblea. Las personas nos volcamos en la rehabilitación del lugar y en permanecer en el mismo. La policía parecía un tanto confundida en torno a la figura legal de la ocupación de inmuebles y salvo alguna visita de fascistas en los primeros días, que no pasó a mayores, se consiguió consolidar un grupo de personas de lo más variopinto en un espacio común. También la temible UVE de la Policía Local acudió en alguna ocasión, como por ejemplo para hacer terminar un concierto, pero sin hacer uso de violencia física.
La iniciativa de ocupar la casa partió fundamentalmente de personas provenientes de proyectos que nacían del desencanto del referéndum OTAN, como era la gente del colectivo Arco Iris, ecopacifistas de los más diversos pelajes.  También rondaban por allí la gente del Colectivo de Objeción y Antimilitarismo y del Comité de Solidaridad con Nicaragua. No faltaban Ecofontaneros, que luego serían Ecologistas en Acción.
En pocos días a la casa se sumaron todo un curioso maremágnum de individualidades y colectivos. Pasaron personas a título individual que provenían de círculos anarquistas, colectivos informales en la órbita punk como Aborto Obligatorio, ecologistas pioneros en el entorno de la liberación animal, como el colectivo Black Zulú o el Comité Antitaurino e incluso grupos tan peculiares como Cruz Roja Democrática, escisión ideologizada que pretendían dar el contrapunto a esta ONG, a la que le sobraba  la N entonces, y ahora con más motivo.
Durante un período realmente intenso de unos meses en que se consiguió acondicionar la casa a contrarreloj, comenzaron a llevarse a cabo actividades como concurridos conciertos de folk y  comidas y cenas diversas. Entre las actividades gastronómicas, destacar una a la que acudió el Justicia de Aragón, Emilio Gastón con el peculiar slogan de “antes que nos haga una pifia demos de cenar al Justicia”.
También tuvo lugar un ayuno tras el encarcelamiento del objetor de conciencia Mikel Rodríguez en abril de 1987, cuando la casa llevaba apenas un mes okupada y se celebraron unas improvisadas fiestas del Pilar alternativas con un peculiar bar y con la visita de los pesadísimos “pies negros” que nos acompañarían en diversos saraos casi siempre para el Pilar y siempre por la cara, claro.
Un proyecto especialmente ilusionante fue una feria alternativa a la que se montaba para la infancia desde las instituciones para los chavales y que se llamó Chobenalia, que llenó la casa de niñas y niños haciendo talleres de barro, escayola, madera o lanzándose con una tirolina desde el tercer piso al jardín.
1988 trajo una consolidación de actividades y de uso del espacio por parte de colectivos.
Se celebraron las primeras jornadas del Movimiento Alternativo Rural organizadas por la gente de la comunidad de Lakabe y también pasaron por allí colectivos como Greenpeace. Se abrió un pequeño bar y se comenzó con una biblioteca.
Una de las experiencias más surrealistas sería la visita del alcalde y el concejal García Nieto y otras personalidades a una exposición y subasta de obras de pintores aragoneses. Tampoco faltó el apoyo de personas como Mercedes Gallizo o Labordeta. A la hora del desalojo, por supuesto, ninguno de estos políticos se acordó de aquellos/as okupas a los que conocieron en cierta ocasión.
Pasados algo más de dos años y medio de la okupación, la actividad comenzó a decaer seriamente y el espacio quedó bastante muerto, sirviendo de vivienda temporalmente a algunas personas y pasando aproximadamente un año de travesía del desierto en el que prácticamente sólo seguían la gente encargada del cuidado de los gatos y alguna actividad en los locales de ensayo, amén de asambleas de colectivos.
En ese tiempo la casa se quedó sin luz, se dejó el bar y las instalaciones se deterioraron considerablemente, además de no realizarse asambleas prácticamente.
A ello contribuyó por un lado el cambio de locales de algunas organizaciones y la práctica desaparición de Arco Iris, primeros impulsores del proyecto.  No faltaron desavenencias personales y políticas serias que hicieron que algunas personas se alejaran.
Tras ese período la gente que componía el Ateneo Libertario de Zaragoza, que acababa de abandonar la Estación de Utrillas, espacio ocupado donde surgiría este colectivo, deciden incorporarse al proyecto de la Casa de la Paz.
La incorporación fue traumática y surgieron disensiones entre los diferentes proyectos que usaban el espacio, aunque sitio había de sobra. De hecho, el signo de los tiempos, hizo que la orientación eco-pacifista se trocara por una onda más libertaria y autónoma, aunque varios de los colectivos originales seguirían, como los antimilitaristas del COA y su trabajo constante en años muy movidos como fueron los de la campaña de Insumisión.
Toda una nueva hornada de colectivos se incorporarían al proyecto y otros nacerían de comisiones del propio Ateneo Libertario que pasaron de proyectos a realidades.
Se incorporó a la casa Rebel, recientemente creado, la Asamblea de Paradas/os, la Cooperativa, Muller Choben… Y del Ateneo Libertario nacería la aún existente distribuidora alternativa Mala Raza y el grupo feminista Ruda. Con personas provenientes del Ateneo e individualidades autónomas comenzó y tuvo su sede el Colectivo Antimilitarista pro-Insumisión (CAMPI).
La actividad se multiplicó y la gente participante de una u otra manera en el proyecto de la Casa Okupada de la Paz, nuevo nombre que se fue imponiendo a propuesta de las nuevas incorporaciones, se contaba por decenas.
Se dio un nuevo empujón a las grandes salas de la planta baja, se construyó una barra y un pequeño escenario que habría de convertirse en parada fija de todos los grupos de punk y hardcore que estaban de gira por el Estado. De hecho el espacio llegaría a conocer conciertos con asistencia de cientos de personas como los de Maniática o SDO 100%.
La propia casa era un sitio donde confluían varios grupos ensayando ya de forma estable en lo que había sido el lavadero y las cocinas, subterráneo ideal donde no incordiar a los vecinos y donde pasaron proyectos fugaces y otros no tanto como ACME o Karrero Blanco Kampeón de Salto.
Todos los domingos se hacían proyecciones, se realizaban exposiciones y era un hervidero constante de asambleas de la propia casa y de los colectivos que la componían. Cientos de personas pasaban por el bar los fines de semana y más de uno aún recordamos recaudaciones históricas que aún tras el desalojo mantuvieron la actividad de los colectivos que componían la asamblea.
Las actividades llegaron a trascender Zaragoza en encuentros como los de la Insumisión Total, donde acudieron personas de una treintena de organizaciones antimilitaristas de todo el Estado.
Espacio básico de debate de las campañas antimilitaristas allí tuvieron su espacio todas las iniciativas antimilitaristas de la época. Se juntaba semanalmente la Asamblea Antimilitarista, tuvo su espacio el Mili-KK y los ya citados COA y Campi.
Desde la Casa de la Paz se organizaron las primeras manifestaciones antifascistas el 20-N a raíz de la proliferación de bandas neonazis en nuestra ciudad y de los primeros asesinatos racistas que se produjeron en el Estado.
Un decidido impulso a la lucha antifascista se dio tras el ataque de un grupo de no menos de cien fascistas a la Casa de la Paz el 20-N de 1990. Tras salir de la tradicional misa, los ultras acudieron acompañados por la Policía Nacional y en un ambiente de impunidad absoluta comenzaron a lanzar objetos contundentes contra la Casa. Durante largo rato se registró intercambio de todo tipo de cosas y la policía cargó contra los okupas que intentaron responder el ataque fascista.
Por aquel entonces también comenzaría a juntarse en la casa el SHARP (Skinheads contra los Prejuicios Raciales) que tendría un papel aglutinante de muchos jóvenes,  activos antifascistas.
Especialmente interesante resultó el trabajo que incidía en las facetas más personales, pero incidiendo en lo político de la gente que componía el proyecto.
Se hicieron talleres de sexualidad, se debatió sobre sexismo y las mujeres de Ruda se trabajaron el autoconocimiento. Incluso hizo sus pinitos un grupo de hombres que debatía sobre el género masculino.
También hubo quien buscó alternativas laborales, como la gente del Kolectivo de Paradas/os y sobre todo fue un lugar donde tuvieron presencia de una u otra manera con sus actividades multitud de colectivos que se movían en Zaragoza.
No todo fue perfecto. Intensos, y a veces tensos, debates tuvieron lugar entre las diferentes sensibilidades de la Casa, sobre el funcionamiento de la misma, sobre la distribución de espacios, sobre qué proyectos tenían cabida o no en la misma… Glorias y miserias que, vistos de lejos, también nos aportaron algo de una u otra manera.
El proceso legal de la casa fue realmente largo y complicado.
Aunque en un principio no estaba clara la propiedad, salvo su titularidad pública al no existir herederos de la familia Escoriaza, la misma terminó por recaer en el Ministerio de Cultura, propiedad que terminaría pasando a Sanidad, destino final del inmueble, para la construcción del centro de salud que hay en la actualidad.
En previsión del desalojo, cuando se abrió el proceso judicial, se recogieron cientos de autoinculpaciones de miembros de los movimientos sociales zaragozanos que se incorporaron al sumario y lo demoraron considerablemente.
El proceso se estancó y por otro lado se comenzaron las movilizaciones. En varias ocasiones se llevaron a cabo manifestaciones de varios cientos de personas por el centro de Zaragoza, durante el verano de 1993 especialmente, cuando se veía el desalojo como inminente.
También dos autobuses acudimos a manifestarnos a Madrid al Ministerio de Cultura, con el apoyo de personas de la capital, intentando entregar, infructuosamente, un escrito que, como tantos otros trámites burocráticos y peticiones, no recibió respuesta.
Finalmente el procedimiento, que nunca llegó a juicio, puesto que en aquel entonces no existía el delito de usurpación por el que hoy en día se juzga la okupación de inmuebles, llegó a su fin con la orden de desalojo, que se entregó a unas personas de la casa el 22 de diciembre de 1993.
Sólo un día después, el veintitrés de diciembre, un despliegue de antidisturbios y Policía Local, acompañados de operarios municipales, acudían a la Casa Okupada de la Paz. Una sola persona empezó a sacar los enseres de la casa y a lo largo de la mañana fueron acudiendo y concentrándose más personas.
Durante el desalojo, rabia contenida y expresada. Por lo pronto en concentración espontánea mientras se producía el mismo con apaleamientos y detenciones delante de las cámaras. Eran los tiempos duros de otros delegados de Gobierno, pero del mismo PSOE de hoy en día, con un rostro menos amable pero igualmente represivo.
En esos días habría muchas movilizaciones y algunas acciones especialmente sonadas.
El día de Navidad un artefacto casero estalla en el consultorio de Hermanos Ibarra, en pleno centro de Zaragoza. Esa misma tarde una concentración en la plaza de  España se convierte en manifestación que recorrerá el centro de la ciudad y termina en disturbios que se extienden por el Casco Histórico. Hay varias detenciones y la policía, buena parte de la cual estaba de vacaciones, se ve desbordada por la situación.
En días posteriores no faltarían los medios bramando contra los okupas e incluso mintiendo descaradamente como la COPE, cuya sede estaba en el portal de al lado de la casa, que afirmaron que la luz estaba pinchada de su emisora.
Habría más movilizaciones, como la manifestación del siete de enero y otras, aunque menos sonadas, como una interrupción de una obra de teatro en el Principal zaragozano y requerimientos para que se devolviera parte de los materiales que salieron de la Casa durante el desalojo y que nunca volvieron a verse.
Pero la experiencia okupa de la Casa de la Paz no cayó en saco roto. De allí surgieron muchas iniciativas que siguen vivas y muchas personas que empezarían su andadura en diferentes luchas como la Insumisión y la desobediencia activa al ejército, el feminismo o la liberación animal. Cada uno ha seguido su camino y el movimiento okupa no se tomó respiro.
La Casa Okupada de la Paz es el pasado, pero la okupación es presente y en cierta forma una canción de Monaguillos sin Fronteras, grupo que empezó su andadura en la Casa de la Paz, da una idea de lo que supone la okupación, que es mucho más que un simple espacio. Siempre es algo lo que queda… La Casa sigue en pie.

Marshall

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