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LA HUELLA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA CIUDAD. Un recorrido por la memoria histórico-democrática de Zaragoza

Un recorrido por la historia reciente de Zaragoza nos ayuda a entender el dinamismo de las ciudades, su continua transformación y el protagonismo de los movimientos sociales en su actual configuración.

Un protagonismo casi olvidado, que habla de la falta de memoria por unos hechos todavía recientes y de la necesidad de su recuperación.

La lucha de los movimientos vecinales desde su creación en la década de los setenta hasta nuestros días, siempre se ha dirigido a conseguir mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Ya sea a través de la lucha por una vivienda digna, por la mejora del espacio público (la calle, la plaza, el parque), por unos equipamientos públicos de calidad (colegios, centros de salud, deportivos, culturales, asistenciales…), por una movilidad equilibrada y sostenible, o por un medio ambiente natural y urbano saludables; en definitiva, la lucha por el derecho a la ciudad en condiciones de igualdad.

La lucha por estos derechos ha ido evolucionando a lo largo de estos años adaptándose a los cambios económicos, sociales y políticos, y en la medida en que los objetivos planteados se iban conquistando.

LA HUELLA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Cuando se carece de casi todo, la lucha empieza por conseguir lo más necesario (alcantarillado, asfalto de las calles, transporte público, etc.). Conforme las necesidades básicas se van cubriendo, los objetivos se diversifican, se amplían hasta ir consiguiendo unas mayores cotas de igualdad, justicia y libertad.

La Zaragoza de los setenta era una ciudad gris donde todo estaba por hacer, y en los barrios se carecía de aquello que hoy entendemos que constituye una ciudad: era “infraciudad”.

INDUSTRIAS PELIGROSAS

En una Zaragoza todavía con industrias peligrosas en el interior de los barrios, la lucha por su desaparición fue una lucha por la supervivencia. Los ejemplos se sucedieron en todos los barrios:

– En la Almozara: La lucha por la eliminación de la Industrial Química que daba “nombre” al barrio.

– En las Fuentes: Fundiciones Tascon.

– En el Picarral: La lucha contra la contaminación de Campoebro…, hasta el reciente convenio de Aceralia.

PARQUES Y EQUIPAMIENTOS

En una Zaragoza sin parques ni equipamientos públicos, su consecución fue decisiva para mejorar la calidad de vida de los barrios. Unos barrios que habían crecido en aglomeración de calles y bloques de viviendas, por lo que los parques se situaron en lo pocos espacios libres que quedaban. También se aprovechó para situar los equipamientos en esos mismos espacios, con lo que se consiguieron unos parques equipados que se han convertido en los elementos de centralidad de muchos barrios.

– En San José: El Parque de la Granja, propiedad de la DPZ fue la solución para un barrio de gran densidad. Además del parque se consiguieron colegios públicos, centro deportivo, etc.

El Jardín de la Memoria representa el ejemplo más destacado de participación de una asociación en la conquista del espacio, su diseño y su ejecución; dotándole de un nombre que nos habla de una necesidad: no perder la memoria del lugar recuperando acequias, huertas… que los propios vecinos se encargaron de gestionar.

– En Delicias:    El parque de Delicias sobre los terrenos del Hospital Psiquiátrico, en una operación de mantenimiento de la institución sanitaria, integrando los antiguos pabellones como nuevos equipamientos en el interior del parque. Recientemente con el convenio sobre las “esquinas de Psiquiátrico”, largamente reivindicado por la asociación de vecinos, se construyen un conjunto de equipamientos demandados por vecinos y vecinas.

– En Oliver:    El Parque Oliver, cuya característica más destacada no es tanto su construcción, sino su gestión, mantenimiento y dinamización a través de una coordinadora, premiada por organismos internacionales (UNESCO) y que ha conseguido que el parque se convierta en el espacio de la fiesta, del encuentro entre personas diferentes que se reconocen como iguales.

ESPACIO PÚBLICO

En una Zaragoza donde las calles de muchos barrios eran de tierra, la lucha por su urbanización y por unos servicios urbanos de calidad, fue el comienzo de un camino para conseguir una mejora del espacio urbano (la calle, la plaza) pensados para el encuentro y no sólo para el tráfico.

La peatonalización de la calle Delicias fue un hito, consiguiendo un espacio comercial y de encuentro ciudadano.

La ejecución del bulevar en la prolongación de la Avda. Cesáreo Alierta, desde la Avda. San José hasta el Centro Deportivo Príncipe Felipe, fue una larga lucha de la asociación de vecinos por volver a construir bulevares en la ciudad, evitando el dominio del tráfico rodado.

Recientemente, en la reurbanización de la Vía Hispanidad todavía fue necesaria la modificación de un proyecto en ejecución, eliminando cuatro carriles de circulación y ampliando aceras, en un esfuerzo por humanizar una vía de la ciudad.

MOVILIDAD

En una Zaragoza con importantes problemas de tráfico, con unos cinturones de ronda planificados con graves afecciones medio ambientales, la lucha por una movilidad sostenible ha sido una constante del movimiento vecinal y del movimiento ecologista:
– Lucha contra el tercer cinturón.
– Modificación del cuarto cinturón para salvar el Soto de Cantalobos en Las Fuentes.
– La mejora del transporte público.
– La creación de una red de carriles bici por toda la ciudad.

RED FERROVIARIA

En una Zaragoza donde el ferrocarril constituía una barrera, una cicatriz urbana, la reordenación del tráfico ferroviario fue un éxito conjunto del movimiento vecinal, movimientos ecologistas, colegios profesionales y medios de comunicación:

– Se consiguió cambiar la Ronda Ferroviaria al sur, en lugar del norte que era por donde estaba proyectada, con lo que se eliminó el paso de mercancías peligrosas por el centro de la ciudad; así como la línea ferroviaria que atravesaba Miralbueno, Oliver y Valdefierro, lo que permitió la ejecución del Corredor Verde Oliver-Valdefierro: un bulevar de tres kilómetros de longitud que estructura los barrios que atraviesa.

– La modificación de la estación del AVE desde El Portillo, donde estaba prevista, a Delicias, donde se construyó, ha permitido soterrar el tráfico ferroviario y dar lugar a la mayor transformación urbanística de la ciudad.

VIVIENDA

En una Zaragoza donde la vivienda sigue constituyendo el problema principal de muchas personas, la lucha por una vivienda digna ha representado una constante en el movimiento vecinal con importantes actuaciones.

– La Paz: Paralización de planeamiento urbanístico que eliminaba el tejido residencial de parcelas, consiguiendo el mantenimiento de las mismas en una larga lucha.

– Las Fuentes: Eliminación del chabolismo consiguiendo el realojo e integración de las familias en el tejido consolidado del barrio a través de una fundación constituida por la Asociación de vecinos y Caritas, con la participación del Ayuntamiento y DGA

La mejora del tejido residencial existente mediante la eliminación de barreras arquitectónicas, con la instalación de ascensores en un gran número de edificios, lo que se consiguió incluso flexibilizando diversas normativas para permitir su instalación.

La rehabilitación de los conjuntos urbanos construidos en los años cincuenta y sesenta, constituye una apuesta decidida por mejorar los espacios urbanos más vulnerables de nuestros barrios.

CENTRO HISTÓRICO

Por fin, en una Zaragoza con grave riesgo de perder sus señas de identidad, su historia, la lucha por mantener el Centro Histórico, sus edificios y sus gentes, ha conseguido importantes éxitos:

– La campaña “Salvemos el Mercado Central”, eslogan de una larga acción colectiva que terminó con su mantenimiento y rehabilitación, símbolo de un Centro Histórico amenazado por aperturas de calles (prolongación del Paseo de la Independencia), ensanchamiento de otras (Vía Imperial), derribo de edificios históricos, y construcción de nuevos edificios con alturas desproporcionadas (edificio en Plaza Salamero).

RECUPERAR LA CIUDAD

Richard Sennet hacía la siguiente previsión:

“Cuando las futuras generaciones de historiadores escriban la crónica de esta época, anotarán que su rasgo más marcado, fue la gradual simplificación de las interacciones para el intercambio Social”.
Nos vamos desentendiendo de los temas relacionados con la ciudad, poniendo en peligro una larga historia de trabajo colectivo que este escrito ha pretendido relatar.

Teófilo Martín Sáenz

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