CONTACTO

CAMBIAR LA VIDA

Guinda

En 1975 militaba en el PCE. Me gustaba colaborar con su aparato de propaganda, pese a sentirme un poco encorsetado. Me apasionaba elaborar llamadas útiles para carteles ilustrados, como “Ven con nosotros a cambiar la vida” (contra la asfixia totalitaria) o “Ven con nosotros a matar la muerte” (en alusión al terrorismo). Había comprendido que no es misión de un poeta lírico transformar el mundo sino poetizarlo. Me sentía muy bien propiciando el abrazo entre pensamiento y acción. Leer mas…

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AVENTURAS DEL FRENTE FANZINISTA DE LIBERACIÓN LITERARIA

poesia fanzinista

“Poetopía es universo, poliverso, multibeso”, poetopía es el nombre de nuestros sueños y desengaños, temores, espasmos o allí donde-nadie-pasa-ya-nunca”…

La txapela y perilla venidas del Moncayo, un cuchitril de alumnos de cierta Facultad, un toque de asamblea en el 85. Y de aquella “Kakástrofe” (abstencionismo activo) nació la “Klaustrofobia”, un mundo variopinto de poetopía y otros delirios. Autoservirse noches de páginas de tinto, de ponerse estupendos y luces de alcoholemia en triciclo, o en pianolas del Temple y alguna que otra tasca. Y transmutose en hada postmoderna filósofa. Soplaron unos vientos, viajamos en la bruma, siguió elevándose humo y hasta ciertos vapores (llegó a llover y todo), luego tocó sudar y se disipó el hada. Leer mas…

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LOS HILOS DE LA MEMORIA

La memoria es una caja llena de hilos. No es posible deslizar uno de ellos sin que todos los demás se muevan. Si tiro del extremo del hilo rojo que me lleva a 1975, no puedo evitar el movimiento de los hilos cercanos.

El año en que murió el dictador Franco yo vivía en el Barrio Oliver. Entonces, como ahora, había más bares que farmacias y todos tenían nombre propio. Como ahora, los bares eran pequeñas metáforas del mundo. Muerto el perro, se manifestó la rabia y los bares del barrio -no las farmacias- recetaron antídotos: un plato de aceitunas y, como mínimo, una copa de cava tomada a sorbos rápidos o lentos, según el caso, pero siempre acompañados de un irrefrenable deseo de libertad. Tomé mi antídoto en el mismo bar en el que el 19 de marzo del año anterior, sólo dos semanas después de la ejecución de Puig Antich, fui detenida junto a otras diecisiete personas tras una manifestación por la mejora del transporte público. Leer mas…

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