CONTACTO

IV REICH

IV Reich nos conocimos en el año 81. Había un bar en la calle Moncasi que se llamaba Escaparate -entonces solo había un par de bares por esa zona- y era un sitio muy tranquilo. No era un bar de punks, era un bar de gente diferente, y todos nos conocíamos.

Viriato, un amigo, abrió una tienda llamada “Discos Piratas” y allí pasábamos el tiempo escuchando música y nos enterábamos de lo que llegaba de Londres, pues llevábamos mucho retraso, y descubrimos que había más grupos además de Sex Pistols.
Nuestra filosofía era muy sencilla, estábamos en la fase de negación, éramos antitodo, todo era una mierda: el sistema, la religión, la policía, el ejército (cuando Juanra se fue a la mili y ya no volvió), no teníamos dinero, ni instrumentos, ni local, así que “no future” y “destroy” eran nuestras consignas. Cuando conocimos al batería, que tenía un sótano donde podíamos ensayar, se abrió una luz y empezamos de verdad en serio. Conseguimos los instrumentos a duras penas y compartimos local con otro grupo que empezaba, Parásitos, y que tenían amplis, así que hicimos una simbiosis.

Ahora sí que era real el IV Reich “1000 años de anarquía”. Nos pusimos a hacer música y letras, como he dicho, antitodo: sucio policía, no al ejército, etc.

Empezamos a practicar el “destrúyete a ti mismo” que consistía en probar todas las drogas que se podía e imitar a Sid Vicious cuyo mensaje fue “vive rápido, muere joven y tendrás un cadáver bien parecido”. Aunque eran muy caras y  no había información, era muy divertido experimentar nuevas sensaciones y pensábamos que así dábamos por el culo al sistema, sin saber que el sistema nos estaba dando por el culo a nosotros. También llegó el sida y no le tuvimos respeto hasta que vimos algunos casos y pasamos de creernos inmortales a la cruda realidad.

Lo de los conciertos ya era más difícil. Había algunos bares más, como Caligrama. Pudimos tocar allí, era cuestión de hablar con el dueño y hacerlo por la cara claro; fiestas de los barrios, fiestas de los pueblos (con ostias incluidas en algunos). Casi siempre tocábamos con Más Birras, Distrito 14 o Parkinson (todos buenos amigos). Con estilos tan dispares, éramos como las diferentes tribus de la ciudad. Hay cien mil recuerdos de todo eso y muy buenos, la mayoría.

Salimos a tocar fuera. La primera vez a Rentería y eso sí que fue un flash, pues conocer el País Vasco en su estado puro en los años 80 era todo un lujo por el ambiente que entonces existía. Después, con los años, hemos recorrido muchos pueblos y siempre estaba ese estado combativo de la gente que te ponía los pelos de punta.

De repente empezamos a tomar conciencia y a ver más allá, podíamos protestar y participar, ya nos aburría el “no future” y pasamos a la fase  “lucha contra el poder establecido”. Por La Magdalena estaba la zona de bares de vermuth, (La Pluma, 44, Gallizo, Entalto) llena de anarquistas, de rojos, de juventud que militaba y conocimos a la gente de la Liga. Así  cambiamos de pasar de todo y simplemente quejarnos y escupir “que asco de sociedad” a  reuniones, manifestaciones, pintadas, pegadas de carteles y conciertos comprometidos, como el Primero de Mayo, el hambre en Nueva York,  por los presos, cualquier reivindicación nos parecía bien para montarla en el escenario. Yo me involucré con las feministas y hasta hicimos un programa de radio con los temas de entonces, el aborto, la discriminación sexual, la prostitución… Recuerdo que hubo una concentración por el aborto libre en la puerta de los juzgados y allí fuimos unas cuantas a sujetar la pancarta. Al día siguiente salía nuestra foto en la misma portada del periódico, imaginad las vecinas… Mi madre me defendió de maravilla diciendo “aborto libre y gratuito…ya!!!”

Nuestras letras empezaron a ser comprometidas: en la mina, sangre roja, balas, entre rejas… IV Reich era un grupo combativo, lo malo es que las drogas se habían instalado en nosotros y aunque sabíamos que nos alienaban no era fácil salir de ellas.

Ya había alguna sala como En Bruto, nos dejaron tocar en el cuartel de Palafox, en el Parque Grande, en la plaza de La Magdalena…

Después de muchos conciertos, viajes y muchas manifestaciones y reuniones apenas ensayábamos, nunca nos venia bien quedar para hacer algo por el grupo así que decidimos separarnos, cada uno tiramos por un lado.

Un recuerdo a Patty, que también tocó con nosotros.

Ahora veo que fuimos referentes de nuestra época para el movimiento punk y que nuestras letras para mucha gente son como un catecismo. Ahora puedo contar muchas anécdotas de entonces y analizar lo que pasó con la sabiduría que te da la experiencia y el tiempo y me alegro de haber vivido aquella época de los 80, que no es ni mejor ni peor que otras, simplemente es la mía.

Pilar Bueno

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